Hablar de este Taller de Escritura Creativa “Contarnos”, que he coordinado para la Asociación Cultural “Punto de Encuentro” durante 2024, implica contestar tres cuestiones esenciales: por qué escribir, por qué en español, y por qué utilizando elementos autobiográficos.
Quizá lo primero que venga a la mente es que escribir, crear, fabular es de por sí lúdico y entretenido y que, además, hacerlo en la propia lengua es una forma de preservar y transmitir la riqueza de nuestra cultura. También podríamos agregar que siempre es interesante aprender estrategias literarias, elementos de la escritura y la comunicación, la ficción, así como desarrollar una voz narrativa propia. Sin embargo, más allá de esto hay otras cuestiones que se ponen en juego.
“Si digo que me he vuelto tartamuda, ¿me entienden?”
Es la pregunta que plantea en su libro Herida fecunda (ganador del Premio Málaga de Ensayo, Páginas de Espuma, 2024) la escritora argenmex Sandra Lorenzano. Ella habla del “tartamudeo” que se experimenta en ese encuentro con otra forma de usar el lenguaje propio u otro distinto. De cómo se cruzan los silencios, llenos de inseguridad, indecisión, miedo al rechazo, con lo familiar de la lengua materna. El silencio como la imposibilidad de expresarse, el abismo de todo lo que no se puede decir. Hay un vacío de palabras, una ausencia. El propio discurso queda de alguna manera desarticulado.
El cambio es inevitable, el mestizaje de la lengua. Se pierden los límites, la exactitud de los conceptos, se difuminan los bordes de las cosas. Esther Andradi escribe en su ensayo La lengua de viaje (Editorial Buena Vista, 2024): “…aunque mi lengua siga siendo el español y su gramática, la escritura está atravesada por la lengua local, visible o invisiblemente. En la percepción, la mirada se pervierte, se mezcla. La lengua materna se perturba y se enturbia, se conmueve y seduce frente a los requiebros o a los impulsos y codazos de la local”. Y nos acostumbramos a simplificar, a empobrecer de alguna manera lo que decimos, pero a la vez a opacar la plétora de matices con que podíamos expresarnos.
Reafirmar la identidad
Quizá a alguien le resuenen las palabras de Agota Kristof, rumana, premio Nobel de Literatura, cuando expresa que en su forzada situación de exiliada en Suiza se sintió “una analfabeta. Yo que con cuatro años ya sabía leer”. Y además, escribe: “Hablo francés desde hace más de treinta años, lo escribo desde hace veinte, pero aún no lo conozco. Lo hablo con incorrecciones, y no puedo escribirlo sin diccionarios (…). Esa es la razón por la cual digo que la lengua francesa, ella también, es una lengua enemiga. Pero hay otra razón, y es la más grave: esta lengua está matando a mi lengua materna”. Y es que muchas veces se nos olvidan palabras, expresiones, formas propias de nuestro idioma. ¿Cómo se decía tal cosa? Y a la vez, se nos olvida lo vívido, sensorial y emotivo que estaba atado a esas palabras.
La lengua materna está estrechamente ligada a la construcción de la identidad, en parte porque la emocionalidad está construida sobre esa base. Al aprender el significado de las cosas aprendemos a nombrar las emociones, a explicarnos, a través de nuestras primeras interacciones en la lengua de origen. Recuperar esos significados implica activar el caudal emotivo propio y subjetivo que construimos a través de nuestra experiencia, lo que nos ha hecho quienes somos, lo que explica nuestra forma de ser y de sentir.
Para no quedarnos “sin relato”
Si de esta manera se comprende por qué reflexionar y producir significados en nuestra lengua materna y sobre nosotros mismos puede tener efectos catárticos, incluso terapéuticos; escribir en sí es un proceso esencial para nuestro desarrollo cognitivo. Y me atrevería a afirmar que es, en estos tiempos, un acto de resistencia. Detenernos en cuestiones significativas, reflexionar de manera profunda, imaginar, crear, formular, corregir, son procesos que requieren de nuestra atención, introspección, y de detener el flujo vertiginoso del mundo virtual a nuestro alrededor.
Lola López Modéjar, autora del libro Sin relato (Premio Anagrama de Ensayo 2024) escribe que en la actualidad hay una “atrofia de la capacidad narrativa” que sucede por la sobreestimulación y el cúmulo de información: un desbordamiento de nuestra capacidad mental para atender y procesar todo, lo que impide la creación de nuevas memorias, y por tanto, de una narrativa propia y subjetiva. Cada vez podemos explicarnos menos y contar menos lo que nos ocurre, nuestras historias –explica la autora–, porque nuestra atención está secuestrada por las imágenes, la superficialidad de las redes sociales y la circulación digital de la información. Lo que queda es una sensación de angustia constante, agotamiento y estrés.
Ante el debilitamiento de la capacidad narrativa, aguzado por la pérdida progresiva de la lengua materna –en tanto vehículo de la afectividad–: la tarea de escribir, de “narrarse” en la lengua propia, de resignificar nuestra identidad y poner en palabras todo lo que somos, se convierte en revolucionaria en tanto actividad que nos devuelve la subjetividad y abre la puerta a la creatividad para desarrollarnos. Así volvemos con la imaginación a los lugares donde hemos sido felices, a los afectos, a las situaciones en las que descubrimos quienes éramos y donde aprendimos a amarnos. Y la construcción de la ficción nos permite recrear estos elementos autobiográficos y hacerlos crecer, crear actores, sucesos, nuevas posibilidades y significados.
En esta entrega y en las que vendrán compartiremos algunos de los textos que se produjeron y se trabajaron en el taller. ¡Ojalá disfruten al leerlos tanto como nosotros al escribirlos!

Romina Tumini:
Nació el siete de junio de 1975 en Argentina. Ha vivido en Grecia y en Alemania. Es psicóloga y psicoterapeuta. Trabaja desde hace veinte años con refugiados y migrantes traumatizados y con mujeres víctimas de violencia de género. También es docente, diplomada en Escritura Creativa y Magíster en Creación Literaria por la VIU. Escribe desde niña, ha ganado concursos literarios y publicado en antologías, revistas culturales y literarias. Dicta talleres de escritura y lectura. La Editorial Abrazos publicó en 2023 su libro de cuentos infantiles y estrategias terapéuticas Historias para niños valientes y Avant Editorial su primera novela La elegida del mar en marzo de 2024. Recientemente ha recibido el Premio Clarín de Narrativa Breve por su relato Una rana muy bella. www.rominatuminicuenta.com
Imagen de portada: ©Nuno Campos /Pexels
En Punto de Encuentro e.V.
creemos en la importancia de mantener viva nuestra lengua materna y nuestra identidad cultural, incluso en un entorno de migración. Como asociación sin ánimo de lucro, trabajamos para ser un espacio de encuentro donde hispanohablantes de diferentes países puedan compartir su idioma, sus costumbres y su manera de ver el mundo. Ofrecemos actividades para niños, jóvenes y adultos, promoviendo el español como lengua de herencia en las nuevas generaciones y como lengua materna en los adultos. A través de iniciativas educativas, creativas y culturales, fomentamos su uso y creamos un puente entre las comunidades hispanohablante y alemana. Aquí, cada hispanohablante encuentra un espacio de encuentro, pertenencia y expresión. Porque hablar en español es también una forma de mantener viva nuestra historia, sin importar dónde estemos.
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2 comentarios sobre “Escribir desde la interioridad”