Las luchas contra la precariedad de la nueva diáspora española
Coordinadores de la edición: Belén Fernández-Suárez y Carlos Diz
En 2024 se publicó este libro dedicado a los movimientos de reacción a las sucesivas crisis que han azotado la sociedad española desde 2008 por parte de sus sectores más vulnerables: los jóvenes que empiezan a construirse una vida independiente económicamente. Como dice la solapa, es un libro necesario, y lo es tanto para todas y todos aquellos que salieron a partir del aciago año de la crisis bursátil, y los que lo han hecho con posterioridad en las siguientes crisis, como para los que se quedaron, abuelos, padres, hermanos de las y los que tuvieron que emigrar. Porque a diferencia de las olas migratorias del siglo XX, esta vez la migración ha tenido efectos no esperados tanto en la sociedad que migró, como en la que se quedó, y esos efectos han sido fundamentalmente políticos, de organización de base, de conciencia colectiva, de activismo, a fin de cuentas.

Es un reconocimiento explícito de la riqueza y la pluralidad del activismo político transnacional protagonizado por jóvenes emigrantes españoles en el exterior. Es un análisis riguroso y accesible que invita a la reflexión sobre los movimientos sociales y las migraciones contemporáneas, mostrando cómo la nueva diáspora española no solo afronta los retos de la movilidad no deseada, sino que también genera alternativas políticas y sociales para transformar sus condiciones de vida en España y en Europa.
Se trata de un análisis innovador que muestra cómo los emigrantes se han organizado en movimientos sociales como Marea Granate y las Oficinas Precarias que luchan por los derechos sociales y contra la precariedad. El libro que nos ocupa se concentra en esos dos movimientos, aunque bien podríamos añadir otras respuestas no tan marcadas políticamente sino de un carácter social o cultural, más personales quizá, pero que contribuyen directamente a esa misma cohesión: iniciativas centradas en la poesía, el teatro, la educación bilingüe, el apoyo a las familias o la formación profesional, entre las que la revista Desbandada se quiere incluir. Parte de este movimiento se ha concretado aun más en los últimos años con la reactivación de los Consejos de Residentes Españoles en el Extranjero (CRE), que han configurado además un órgano coordinador: el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE).

La obra es el fruto del trabajo conjunto de académicos de la Universidad de La Coruña, y los propios activistas, destacando su capacidad para influir en sus países de origen y de destino. De alguna manera, y dado que rompe la jerarquía tradicional de la Universidad como generadora de conocimiento de referencia, produce un saber mestizo y colectivo, a la vez que ofrece una visión crítica y profunda de la movilidad internacional, la solidaridad y la resistencia global ante desigualdades sociales. La obra es a fin de cuentas no solo un resumen de lo que han sido esos movimientos, sino un reflejo de las capacidades y posibilidades organizativas de una nueva sociedad migrante implicada en su propio desarrollo. Es, por tanto, una obra coral que analiza la emergencia de actores políticos capaces de reivindicar derechos sociales, incentivar la participación política de los emigrantes, y crear lazos de solidaridad. Los responsables de la investigación consideraron desde el primer momento que la participación de esos agentes políticos en la obra debía estar al mismo nivel de los propios investigadores académicos para que se diera en efecto una reflexión que fuera realmente colectiva y plural, desde dentro y desde fuera de España, en un esfuerzo que borre las jerarquías del conocimiento y que busque la democratización de los saberes compartidos. La propuesta fue recogida y asumida con entusiasmo por ambas partes. El proyecto se llamó “Integración y retorno de la ‘nueva emigración española’: un análisis comparado de las comunidades de españoles en el Reino Unido y Francia” (EMIGRAREIN, 2020-2024), y fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación.
A través de doce capítulos, se abordan temas clave como la lucha por el derecho al voto exterior, el activismo feminista transnacional y la movilización en defensa de la sanidad pública universal. Además, incluye estudios de caso que reflejan cómo estas luchas se han desarrollado en ciudades como Berlín, Edimburgo y París, consolidando a la diáspora española como un sujeto político innovador y resiliente, vinculada a los movimientos sociales que crecieron de manera relevante a partir del estallido del 15M. Los autores conciben este ciclo de movilización de la emigración española como una expresión de la indignación articulada en una red de puntos localizados geográficamente que dirigieron la demanda de derechos y buscaron una forma de pensar la vida en común. Las protestas de 2011 traspasaron las fronteras nacionales y tuvieron sus nodos en ciudades como Londres, Edimburgo, París o Berlín. En el flujo migratorio de los jóvenes españoles hacia Europa se produjo, por tanto, la marcha de activistas ligados al 15M, que trasladaron su activismo en defensa de los derechos de la ciudadanía exterior y continuaron reivindicando y movilizándose en las ciudades europeas contra las consecuencias de la crisis en España, además de apoyar una agenda más amplia de luchas contra las injusticias que les empujaron a abandonar el país y contra la situación de abandono institucional por parte del Estado español.


El análisis de la movilización política protagonizada por jóvenes emigrantes españoles en Europa tiene enorme interés y vigencia. Por un lado, indica que la emigración no equivale a una merma en la contestación social frente a las condiciones que impulsan su salida, tal y como lo demuestran movimientos sociales como la Marea Granate o las Oficinas Precarias. Por otro lado, estos grupos provocaron la creación de unas narrativas alternativas sobre la condición migratoria, proponiendo un discurso alternativo a la representación que proyectaba el gobierno español y los medios de comunicación de una movilidad no problemática, voluntariamente elegida y en clave de oportunidades laborales. De ahí el título de la obra, haciéndose eco de un lema que se ha repetido casi como un mantra: No nos vamos, nos echan. Las y los migrantes también queremos ser protagonistas de la construcción de su relato. Queremos contar la historia en primera persona.
Con el paso del tiempo, estas organizaciones, aunque vivas, sufren una reducción significativa de su actividad y base activista. Esto último también es importante, y los relatos de este libro dan cuenta de ello. Frente a lecturas de la acción colectiva más espectacularizantes, la cotidianidad activista está llena de incertidumbre, inestabilidad y dificultades para sostenerse en el tiempo; las dinámicas de expansión y contracción, y una temporalidad eventual, forman parte por igual de la acción política de los movimientos sociales.
La indignación del 15M también emigró, generando una comunidad de esperanzas y sentimientos más allá de las fronteras. Las demandas de este colectivo en el exterior también fueron evolucionando con el tiempo. En un primer momento se centraron en problemáticas más focalizadas en la emigración (pérdida de cobertura sanitaria o derogación del voto rogado, entre otras) y en un segundo momento se extendieron a temáticas más globales (feminismo, ecologismo y lucha contra el cambio climático, justicia social, etc.). En los movimientos sociales creados por la diáspora española, primero las temáticas parecen más centradas en reivindicaciones contra las consecuencias de la crisis de 2008, y después se pasa a activismos vinculados con la ola de movilización feminista, o incluso, con actuaciones más concretas, como la reivindicación de la memoria histórica del exilio español.
Frente a la visión de los estados occidentales emisores de población migrante como proclives a aumentar y expandir los derechos sociales y políticos de su ciudadanía residente en el exterior, el caso español es paradigmático por sus recortes de derechos hacia la diáspora, conformando lo que una de las autoras del libro, Ana López-Sala, define como una “política de desentendimiento”. Algunos ejemplos son la pérdida del voto municipal, la imposibilidad para acceder a planes de vivienda protegida, o la pérdida del derecho a la asistencia sanitaria. Frente a los discursos oficiales que nos presentan las movilidades intraeuropeas como migraciones deseadas y no problemáticas, perfectamente integradas y acogidas en destino, el activismo de la diáspora española pone sobre la mesa los obstáculos con los que se encuentra la ciudadanía española en el exterior. La lucha contra la precariedad del activismo político transnacional debe enmarcarse en un contexto internacional de combate contra la precariedad y el neoliberalismo a nivel global.
Además de la contribución a los debates señalados, y de una metodología que combina discursos académicos con discursos militantes, esta obra coral hace interactuar debates teóricos sobre movimientos sociales, la sociología de las migraciones y los estudios críticos de ciudadanía. Esta metodología híbrida va acompañada, como decíamos más arriba, por una pluralidad de voces procedentes del terreno académico y del activismo. Por parte del ámbito académico, las investigadoras proceden de la antropología, la sociología, las ciencias políticas y la geografía. Por el lado de las voces del activismo hay representantes de Marea Granate, Oficina Precaria, Asamblea de Emigradas del Estado Español, Radio Conchita, Yo sí Sanidad Universal, Marea Roja de la Investigación y Marea Granate Ciencia, etc., y de emplazamientos urbanos: Copenhague, Berlín, Edimburgo, París, Barcelona, etc.
Fotografías: ©Mariela Maitane
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Belén Fernández-Suárez y Carlos Diz son profesores de sociología en la Universidad de A Coruña, miembros del Equipo de Sociedades en Movimiento (ESOMI) y del Centro de Investigación Interuniversitario de los Paisajes Atlánticos Culturales (CISPAC), ambos con amplia experiencia en el estudio de las migraciones y movimientos sociales.



