(Actualización) Se despide de Berlín el 5 de febrero de 2026: The Hunger, la nueva obra de la coreógrafa argentina Constanza Macras, se inspira en la novela El entenado de Juan José Saer, para trazar un arco que va desde aquel nuevo mundo de los colonizadores que llegan a tierras sudamericanas en el siglo XVI hasta la sociedad TikTok de creadores de contenidos de nuestros días. Canibalismo, voracidad, proliferación infinita de relatos y nuevas narrativas. Una obra potente que conjuga todo el virtuosismo de la compañía Dorky Park con lo desopilante y nos impulsa a pensar la vida que vivimos.
Este fin de semana, del 6 al 8 de diciembre, The Hunger en versión expandida: en un simposio laboratorio, un encuentro de las últimas tendencias del mundo digital con las artes escénicas tradicionales. Y con grandes invitados sudamericanos como Martín Rechimuzzi, la Tigresa del Oriente, Carmen Burguess. En la Volksbühne.
Y claro está, como no podía ser de otra manera, que invita a todxs a bailar. En workshops de inscripción gratuita ya abierta. Conversamos con Constanza Macras.

The Hunger ©Frank Schröder
En El entenado, la novela del escritor argentino Juan José Saer, el grumete de una expedición al Río de la Plata en el siglo XVI es el único sobreviviente de toda la expedición muerta y devorada en un ritual canibalístico por la tribu colastiné. Adoptado por la tribu, se convierte en testigo de otro mundo. Tras ser liberado más tarde por otros españoles, será el narrador de aquellos relatos.
The Hunger me encantó, me pareció buenísima. ¿Qué te encendió, qué te despertó El entenado de Saer? Porque me da la impresión de que The Hunger comienza a partir de una gran ironía, de que hay una gran inversión donde los colonizados terminamos siendo nosotros, donde el relato se invierte.
Sí, nosotros somos los que estamos colonizados al final. Lo que me encendió es el tema de la conquista. Y también la forma en la cual después el personaje presencia todo ese ritual canibalístico y esa purga que pasa una vez por año. Cómo toda esa sociedad sigue súper ordenada y después está esa purga como extática… Esos dos aspectos: el aspecto de la voracidad de la conquista en sí misma, o sea, querer conquistar es algo para mí voraz, es una voracidad como incontrolable. ¿Por qué querés conquistar otro territorio, otra gente, someter? Y por otra parte, el reverso con ese ritual de purga del pueblo originario, del que el personaje principal es testigo. Y cómo eso siempre vuelve a su memoria, como siempre todo circula alrededor de ese momento traumático.
Y esto es a la vez para mí una metáfora de lo que sigue pasando: seguimos siendo colonizados todo el tiempo y también tenemos esa voracidad, de consumir, consumir, consumir, sin saber exactamente qué ni por qué. De manera súper alejada –son las conexiones raras que hago siempre–, me parece la forma en cómo funcionan ahora los gobiernos, o sea, cómo nos autofagocitamos nosotros al consumir tanto que generamos estos monstruos, como Milei ahora, en Argentina, que es un producto completo del click bait.
O sea, de la necesidad que tiene la gente de consumir historias para que algo sea visto. Yo personalmente no creo que (Milei) hable con un perro, yo creo que eso lo escribió alguien. O sea, si habla con un perro, no me importa igual, pero me gusta pensar que alguien lo escribió, que detrás hay alguien muriéndose de risa y escribiendo guiones preguntándose: ¿cómo hacemos para que se vea más este personaje que no tiene carrera política?
Y esto es lo que está pasando en todo el mundo ahora. Porque, ¿qué pasó? Nos desilusionamos de la política, de todo, ya estamos en tantas capas de desilusiones, por todos lados, que esto es lo que nos está volviendo a nosotros. De tanto ir y venir entre idealismos y corrupciones.
Precisamente The Hunger habla de esta proliferación de relatos. O sea: ¿qué es la realidad y qué es el relato? ¿El relato se va convirtiendo en nuestra realidad? ¿Solamente existimos si somos percibidos, si somos vistos, si somos consumidos?
Sí, exacto. Consumidos básicamente.

Constanza Macras ©Schore Mehrdju
Y hay dos elementos que tomás muy especialmente: la comida y el sexo. En una sociedad de la no saciedad, del no eros.
Sí, en realidad es la búsqueda de la saturación, porque realmente no hay nunca una satisfacción. Hay un estado de saturación permanente que tampoco es satisfactorio. Se llega a un punto como de adormecimiento, insensible.
Y sí, la comida, y aquí vuelvo al relato de Saer, al canibalismo, a cómo comer a otro en sí mismo produce más y más hambre. Cuando ellos comienzan a comer la carne humana, empiezan despacito y al principio sintiéndose como raros y después se despierta una voracidad incontrolable. Como que la carne misma ya generaba eso. Entonces es también como lo que pasa cuando uno agarra un teléfono y se pone a mirar y no puede parar. Esa cosa del desbarrancamiento, de la adicción. Nos está pasando como sociedad, ya nos perdimos.
Y además nos transformamos en productos nosotros mismos, todo el tiempo. Internet lo generó con todo eso de los canjes, de las paid partnerships, eso de que te pagan por tu post. Uno es el aviso, uno es la publicidad, la plataforma es uno. Antes a uno lo contrataban para ser parte de un producto y representar a un producto. Ahora ya uno directamente está como viviendo adentro. Es todo el tiempo como esas publicidades escondidas que pasaban en las películas. Es muy The Truman Show, pero ya ni siquiera… lo del Truman Show queda súper antiguo, porque ya estamos pasadísimos.

The Hunger ©Frank Schröder
En The Hunger trabajás con el mukbang. Un fenómeno, un hype que surge en Corea, en una sociedad altamente reglada, de altísimo y estricto nivel de exigencia, de un imperativo autoimpuesto y de una gran soledad. Y allí se da ese pasaje del tabú al totem al que se refiere The Hunger. En este caso el tabú de no comer solo lleva a ingerir cantidades astronómicas de comida como un espectáculo que se comparte con otros en las redes y tiene millones de seguidores. Comer sin saciedad, sin parar, el exceso. Uno deja entrar a toda una audiencia – eso es lo que se busca– a su vida privada, pero también puede ser casi como un avatar de uno mismo.
Eso comenzó con una chica que se filmaba comiendo, lo posteaba y empezó a tener millones de seguidores. Eso era en YouTube al principio, y después se transformó en un género, con el AMSR, con los ruidos… Empezó en Corea, pero después se transformó en un fenómeno mundial.
Muchos son falsos y cortan, porque no pueden estar tan flacos. Las chicas que son muy flacas, que están muy pintadas y todo eso, yo no creo que lo hagan. Es también una forma que la gente encuentra para hacer dinero y vivir de eso. Entonces es como que la forma de vivir de algo termina comiéndoselo a uno mismo, porque te inventás cualquier cosa y de golpe ganás mucho más dinero que lo que hubieras ganado haciendo un trabajo con las capacidades que uno tenía, con lo que uno estudió. La gente, los chicos no quieren estudiar, porque dicen, bueno, hago videos, subo contenido, soy creador de contenidos.
Los que realmente comen engordan un montón, es horrible, los ves como se van deformando. Hay una especie de nihilismo, porque es muy destructivo también. Es como destruirse en frente de un montón de gente.

The Hunger © Thomas Aurin
Algo que se volvió completamente viral dentro de este «mundo TikTok» es la danza. Pienso también que en interfilm, el festival internacional de cortometrajes de Berlín, el premio al mejor corto documental fue para el corto colombiano A menos que bailemos, donde el bailar constituye una forma de comunidad y de rescate de muchos jóvenes en una zona de alta violencia. Y en el simposio también se invita a todos a bailar la danza viral. ¿La danza tiene, en este caso, otro costado que rescatás?
Bueno, sí, en realidad, la danza trajo algo que se perdió: el ritual. La danza contemporánea y la danza de teatro perdió eso que es el tema ritual. Se transformó en una cosa que la gente no va a ver, de hecho, porque piensa que es algo que se aleja. «Yo no tengo nada que ver, no entiendo nada de danza», eso es lo que dice todo el mundo, porque como no hay palabras, no hay relato, entonces, a veces es un plomo, es largo…
Pero las dancitas esas –aunque hay algunas que son mucho más elaboradas–, son algo muy sencillo. Lo que hizo que la danza fuera popular en TikTok fue ilustrar como casi pantomímicamente una canción pop, que ya era bastante fácil de entender. Hacer los movimientos de la canción siguiendo una especie de cuasi pantomima, pero con algunos pasos que todo el mundo puede hacer, que puede hacer la abuela, que puede hacer el tío, y también se transformó mucho, uno empezó a ver eso de familias enteras haciendo un paso. Y en un momento Anitta hizo viral un twerking, que no era nada fácil, que era yéndose para el piso y que lo hacía el abuelo…
Empezó a tener algo de ritual, de diversión, de compartir. Cuando se hace un trend, un paso que todo el mundo está haciendo, entonces es como compartir con un montón de extraños, hacer ese movimiento por todo el mundo. En ese sentido sí, me parece una parte bastante genial de TikTok. Como algo inesperado que sucedió con el movimiento, que me parece bastante interesante, aunque los movimientos en sí mismos muchas veces no sean nada interesantes, pero sí esa cosa de comunión, de festividad, de juntarse.
Pero también se transforma de vuelta en estrategia de venta. Porque ahora todas las películas, todos quieren tener un momento de danza. Me pasó con Poor Things, de Lanthimos. Hicimos esa danza y lo pusieron súper viral. Como que «necesitamos un momento viral», entonces tiene que haber un momento de danza.
En Lanthimos tiene que ver con el personaje, es algo más elaborado, porque siempre usó danza en sus películas y siempre la danza tiene algo de pivote, es algo que hace que la historia se dé vuelta. Es como el momento en el que un personaje rompe con otras cosas. En Poor Things el personaje de Bella rompe con Duncan, con ese hombre que la está asfixiando, y empieza a buscar su libertad, su propia expresión.
Pero, bueno, la danza fue muy aprovechada para la promoción de la película, porque es algo que va viral y que queda y atrae. Y entonces ahora empezás a ver series horribles, como hace poco una con Nicole Kidman, The perfect couple /La pareja perfecta, por una dancita espantosa de Meghan Trainor. Yo terminé viendo la serie que era muy mala por ese momento que vi en TikTok y así un montón de gente más, o sea, que es muy efectivo a modo de promoción también.
Pero, por otra parte, esto también permitió visualizar bailarines realmente buenos, que tienen muchos más seguidores. Hace que la gente se interese en la danza, se ven también coreografías buenas, y eso logró romper un poco con el karma de la danza que siempre es el arte peor pagado, como la paria de las performing arts. El actor gana mejor, el cantante gana mejor, todo el mundo gana mejor que el bailarín. El bailarín siempre es el último y acá no, en el Internet el bailarín ganó.

The Hunger © Thomas Aurin
Y también la gente, al estar interesada en el movimiento, ya está más interesada también en el virtuosismo, en momentos chiquititos. Y lo que me gusta también es la creatividad de la gente. Un grupo de Holanda hizo viral una danza con una canción que estaba súper bien coreografiada, con mucha precisión, mucha capacidad, mucha técnica. Y ahora se armó todo un trend con la misma canción, pero lo peor. Están todos parados y sale uno al frente a bailar, súper trucho, y atrás los otros hacen poses, muy divertidas. Cosas como de autoexpresión, sin ningún tipo de mediación de técnica. Hay gente que pone al bebé o pone un muñeco. Es muy gracioso. Yo no puedo parar de verlos. La verdad es que me divierten un montón.
Cuando veo tus obras, tengo esa sensación: de que te divertís mucho. Por otro lado, en tus obras hay una maestría en mantener la diversidad en lo simultáneo, como de coordinar lo que es distinto, lo que no coordina. Hay algo de desequilibrista. ¿Eso te interesa?
Sí, eso sí me interesa. Buscar algo que está y romperlo por adentro y volverlo a juntar. Porque me parece que para eso está el arte. Porque no podemos copiar lo que está pasando afuera. Y al mismo tiempo, cuando uno usa el humor, lo usa para que la gente reflexione sin darse cuenta casi. O dándose cuenta, pero como que te está doliendo algo, pero al mismo tiempo te estás riendo, porque en realidad en la tragedia a veces hay mucha comedia. No en la tragedia-tragedia, en las grandes tragedias, pero sí en cosas que son como las pequeñas tragedias cotidianas. En esas cosas muy inherentes a lo existencial que a veces nos producen tristeza, o desolación, o vacío, en esas cosas hay también, para mí, mucho humor.
Y creo que esa es la raíz misma del humor, eso de poder ver lo ridículo que es casi todo. Para mí el humor en sí mismo tiene que ver con vivir. Yo no podría vivir de ninguna otra manera, sin estar en un estado de abstracción bastante permanente.
Es cierto, es una forma de percepción.
Es eso de no tomarte tan en serio. Yo me tomo en serio lo que hago, obviamente, me divierto un montón cuando trabajo, también soy súper precisa –dentro de ese caos está todo marcadísimo y se repite millones de veces–, pero por otra parte si yo me tomara súper en serio, la gente no trabajaría conmigo tampoco, me odiarían.

The Hunger © Thomas Aurin
¿El humor está en la misma compañía?
Todos tienen mucho lugar y todos tienen sentido del humor. Creo que eso es una cosa que disfrutamos en comunidad con el grupo. La capacidad de poder reírnos de nosotros mismos, de tomar en serio lo que estamos haciendo pero sin solemnidad. Por ejemplo, cuando Steph (Quinci) cuenta toda la historia, eso salió de una improvisación. Le dije, bueno, arriba y contame todo el libro. Y lo contó así. Yo solo toqué un par de cositas. Y fue de un tirón que el relato le salió de esa manera, muy gracioso y con una espontaneidad que había que mantener. Y sí, le armé todo lo que pasa con la cámara alrededor, eso se repitió millones de veces, pero hay cosas que salen de algo muy fresco y en un proceso muy dinámico.
Se nota absolutamente: una calidad, un trabajo súper minucioso y, al mismo tiempo, ese juego, con el absurdo, con el disparate, con lo que te saca para otro lado y es maravilloso.

¿Cómo surgió la idea del simposio, la idea de este «The Hunger expandido»? ¿Y qué es lo que te interesa? Porque mucho gira en torno a la idea de los content creators como generadores de nuevos registros o nuevas formas de relato, de nuevas formas de puesta en escena…
Al mismo tiempo que pensaba en la obra pensé en hacer el simposio. Quería que la obra fuera la obra en sí misma, pero que tuviera algunas cosas que se alimentaran de cuestionamientos que llevan al simposio. Y crear entonces un laboratorio que abriera como un espacio entre el espacio virtual y el espacio escénico, que son muy difíciles de juntar.
A ver, hagamos un repaso de highlights sudamericanxs y algunos otros (hay mucho más, todo en el programa) del simposio:
Martín Rechimuzzi (Argentina):
Me interesan, por ejemplo, las prácticas que hace cuando le pregunta a su audiencia: cosas que hiciste en una mesa de votación, o cosas que hiciste por amor… La gente le escribe las cosas más desopilantes, en Instagram, y él hace memes con eso. Esa forma de escritura me parece súper interesante, esa anonimidad popular y esos relatos así muy cortitos y muy desopilantes. Con eso se puede escribir un libro entero. Es aprovechar ese contacto y generar como una especie de palinsesto de relatos, que son cada vez más graciosos y más absurdos.
Cuando hicimos el proceso de la obra, él vino también. Invitamos a gente e hicimos como laboratorios y prácticas a un nivel muy experimental. Y él trabajó con los bailarines, entonces tiene propuestas entre lo teatral y lo digital y va a seguir con esa propuesta, y también lo va a llevar a su unipersonal Alejandra, que tiene que ver con la salud mental. No es necesariamente algo de comedia, es algo bastante serio en realidad, tiene otro registro frente a lo que hace normalmente. Me pareció un lugar de búsqueda, y tener esa oportunidad de tener un lugar de búsqueda escénica de esa forma en estos momentos es algo que también me gusta mostrar y ver y seguir trabajando.
La Tigresa del Oriente (Perú):
La Tigresa del Oriente es el fenómeno del Internet. Una de las primeras celebridades de Internet que apareció por esta cosa de la globalidad del Internet y que se hizo famosa ya mayor, con más de 60 años. Lo que me parece súper interesante es que, con toda la objetivización del cuerpo de la mujer, ella va y viste igual súper sexy, está con los tacos y todo, pero al mismo tiempo ya está más allá de todo. Y también: ¿por qué no tener 80 años y seguir con esa propuesta juguetona que no tiene que andar diciendo: bueno, soy una abuelita ahora y me escondo, sino: soy una tigresa, estoy en la jungla y estoy cantando cumbia, no? También abrir esa posibilidad, que también lo hizo el Internet, de romper con un montón de cánones sociales y con encasillamientos.
Este mundo digital no podemos negar que tiene sus ventajas también.
Sí.
Como la misma Internet que de algún modo democratizó ciertas cosas, porque mi página web es la misma que la de Microsoft. Pero también, sobre todo con los medios sociales, se genera otro tipo de realidad, y esto de los llamados «contenidos».
Todo se empezó a desvirtuar a un punto que nuestros presidentes se parecen a los primeros dibujos que hacía la inteligencia artificial, a las cosas más absurdas. A eso se parecen los humanos que nos dirigen, básicamente. Es como una prueba de inteligencia artificial.






La Tigresa del Oriente, cortesía de la artista -MIK Family ©Niklas Kamp- ©Murat Mutlu Karaduman – Joab Nist/Notes of Berlin ©Anna Wyszomierska -©Martín Rechimuzzi – Carmen Burguess ©Frank Schroeder
Pero, sigamos:
Carmen Burgess (Argentina / Berlín) – Tres canciones de post-punk-new-wave-nightmare-pop-industrial rock-Spanish speaking-hammering-glamor, concierto acompañando la performance de Joab Nist /Notes of Berlin:
Ella va a mostrar tres canciones de su nuevo disco solista y a mí me interesa su música porque es música electrónica, música que es muy fácil de escuchar en plataformas, muy digital, de hecho, y nosotras colaboramos antes en (mi obra) Drama. Hay un concierto de La Tigresa y me parece un buen contraste entrar en otro mood.
Y también van a estar:
Brand Cupid:
Es una mujer de Sudáfrica que se hizo conocida sin hablar, haciendo stitching, poniendo contenido y simplemente estando al lado mirándolo. La presencia de uno como testigo de algo que es completamente ridículo. Simplemente con estar ahí, en silencio, genera una tensión que es como un comentario. Va a haber una conferencia o tutorial de la práctica del stitching, y acá de vuelta el palinsesto: uno genera un contenido y otro genera un contenido del contenido.
Mutlu Karaduman:
Es un diseñador turco que trabajaba en la industria de la moda en Estambul y durante la pandemia se volvió a un pueblito muy chiquitito donde nació. Y empezó a generar contenido de modas ahí en el pueblo, con la madre, con la abuela, y haciendo moda con objetos encontrados en hogares turcos: con las cortinas, los manteles… Y él genera ropa con muchas propuestas diferentes, una camisa se puede transformar en una pollera, todo es reciclable. Una vestimenta son muchas vestimentas, y al mismo tiempo es algo que estaba sin usar y que ahora cobra una nueva vida y no se transforma en basura.
Y también lo que tiene muy interesante Mutlu es que él trajo un montón de atracciones a un pueblito muy chiquitito, que al mismo tiempo también era bastante conservador. Él es una persona queer, y también generó una aceptación en ese pueblo de lo queer, o sea, al mismo tiempo diversificó un montón la percepción de género en su comunidad. Ahora tiene más de un millón de seguidores, y hay gente que va al pueblo por Mutlu, porque se hizo famoso, y al pueblo lo beneficia esa práctica de él. Genera que la gente se abra a personalidades que antes no aceptaban.
¿Podemos decir que el simposio es un laboratorio en el que una visión crítica convive con una visión que no solo se queda en el costado negativo de esta cultura de los contenidos en la que vivimos, sino que también pone el foco en que hay recursos, hay estrategias que son rescatables y a las que quizá les podamos dar una vuelta?
Exactamente, porque hay muchas cosas que son posibles por medio de Internet, que genera posibilidades que eran impensadas antes. En lo creativo también.
Pero hay más simposio.
Kevin Slavin:
Es un ex profesor de MIT, que va a dar una charla sobre inteligencia artificial. Él empezó ya en 2011 hablando de cómo nos iban a afectar los algoritmos en nuestra vida cotidiana. O sea, un precursor. Tiene una charla de TED que se llama Algorithms Shape Your Life y que tiene millones y millones de views. Habla sobre cómo un algoritmo hizo que la Bolsa en Shanghai tuviera un crash y que eso generó olas, generó la crisis del 2008 y dice que nadie sabe qué pasó con ese algoritmo. Habla de cómo los algoritmos se transforman como en una segunda naturaleza. Y lo relaciona con el arte… Es una charla súper interesante porque él viene del arte también, y después se metió en game designing y terminó siendo profesor del MIT. Y sus charlas son muy instructivas pero muy entretenidas, accesibles y divertidas.
También hay paneles. Hay un panel sobre Love and Hate en el discurso online, con una actriz de origen bosnio-serbio que se llama Mateja Meded, que es súper interesante. Y hay paneles sobre política y digitalización. También está Frank R. Schröder con el blog iheartberlin.de analizando tendencias: Brat Summer or Autumm Demure? Y más.
Y ya para cerrar, claro está: micrófono abierto para que invites a los workshops de danza viral:
Invitamos a gente de todas las edades, de todos los pesos, de todos los tamaños, de todo tipo de formación, no tienen que ser profesionales, a cualquier persona que le guste moverse y bailar, a nuestro workshop, que se llama The Viral Dance Machine del Constanza Macras-Dorky Park. Va a haber coreografías de TikTok, de las más fáciles a las más difíciles. Y con los M.I.K Family, otro workshop de danza, de lo que enseñan ellos, que son distintos estilos de danza afro, pero muy bien explicados y muy divertidos, y muy fáciles de acceder al mismo tiempo, que gratifican un montón, porque la verdad es que se ven muy difíciles y ellos logran que la gente los baile. Y son maravillosos bailarines, así que vale la pena.
Los workshops son el 6 y el 7 de diciembre
Y después, el domingo 8 hay presentación en el escenario de la Volksbühne…
Sí, ¡después todos arriba del escenario! Todos juntos. Queremos más de 100 personas, queremos que esté todo el mundo, queremos hacerle honor al nombre del teatro, que sea la Volksbühne, el Teatro del Pueblo, y que todo el mundo vaya a bailar.
¡Buenísimo, a bailar! Nos vemos ahí. Muchas gracias por la entrevista.

The Hunger Symposium /Volksbühne – Toda la información. Numerosas actividades son gratuitas pero con inscripción.
¿Dónde? En la Volksbühne am Rosa-Luxemburg Platz- Linienstraße 227, 10178 Berlin

Constanza Macras
Nació en Buenos Aires, donde estudió danza y moda. Continuó sus estudios de danza en los Merce Cunningham Studios de Ámsterdam y Nueva York.
En 2003 fundó la compañía internacional de danza y teatro Constanza Macras | Dorky Park. Combinando danza, texto, música en directo y cine, el conjunto interdisciplinar trabajó con teatros como la Schaubühne de Berlín, la Düsseldorfer Schauspielhaus y el Hebbel am Ufer (HAU) de Berlín. Actualmente, la compañía es residente en la Volksbühne de Berlín. Desde 2003 la compañía ha producido más de 30 obras y realizado giras por más de 115 ciudades de todo el mundo y se han presentado en los festivales de teatro más importantes del mundo.
Macras realiza también trabajos para otros teatros como The Goteborg Dance company of the Goteborg Opera House o el Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires o el Theater Basel en Suiza.
Macras recibió el Premio del Goethe-Institut por su obra HELL ON EARTH. También fue galardonada con la Residencia William L. Abramowitz del Arts at MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y recibió el premio nacional de teatro alemán DER FAUST a la mejor coreografía por la pieza MEGALOPOLIS. En 2021, Constanza Macras y su compañía ganaron el premio Tabori, máximo galardón alemán de las artes escénicas libres, por su trabajo y desarrollo artístico. Y en 2024, recibió el BZ Culture Prise, una de las distinciones más renombradas del país.
Macras creó la coreografía de las multipremiadas películas de Yorgos Lanthimos The Favourite (2018) y Poor Things(2023).
