Una joven pareja, formada por un urbanista venezolano y una bailarina de danza contemporánea catalana, vuela de Barcelona a los EE.UU para instalarse allí e iniciar una nueva vida. Los controles de migraciones al llegar al aeropuerto de Newark desatan un interrogatorio y un film de cámara que no dejará decaer la tensión y el suspenso y mantiene atrapado al espectador hasta el último instante. Conversamos con Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vázquez, ambos venezolanos y co-guionistas y co-directores de Upon entry – La llamada (2022).
En una nueva cita del Cicle Gaudí, el ciclo de cine catalán, Upon entry se proyecta el 16 de noviembre en Berlín en el cine Babylon . En presencia del director Alejandro Rojas.
Hola, Alejandro. Hola, Juan Sebastián. ¿Cómo trabajaron como directores la construcción de ese delicado equilibrio siempre oscilante, que sutilmente va echando una y otra vez nueva luz sobre los personajes y los acontecimientos? Ya que por el carácter de la trama no pueden u optan por no valerse de un gran despliegue de acción. ¿Hubo algún film o un cineasta referente?
Alejandro Rojas (AR): Desde el inicio quisimos trabajar la historia de modo que desarrollara entre cuatro paredes, y tratar de quedarnos allí el máximo tiempo posible. El objetivo fue hacer de la película una experiencia íntima, muy cercana a los personajes, mirándoles por dentro, y sentir con ellos la ansiedad que supone pasar por una situación similar.
El relato de Diego y Elena lo construimos, en efecto, a medida que avanzara el interrogatorio –a través de las preguntas, sus respuestas y reacciones les vas conociendo sentimientos, intenciones, y posturas frente a este proceso. El gran despliegue de acción para nosotros se centró en la palabra, en el diálogo, en lo que se dice y lo que se deja de decir.
Ciertamente, una referencia que siempre mencionamos y que nos acompañó a lo largo de la realización fue el trabajo de Sidney Lumet. No sólo por lo que logró con 12 Angry Men (1957) / 12 hombres en pugna en una sola localización, película que admiramos mucho, pero también por su arte de a la hora de hacer el ‘blocking’ por cada secuencia de sus películas.
Todo importa en dónde puso la cámara Lumet, sobre todo en las escenas que involucraban conversaciones entre sus personajes. Hacía la cámara invisible y a su vez, nos conectaba profundamente con quienes estaban en pantalla. Al ser nuestra película prácticamente un ‘blocking’ de casi sesenta minutos, pensamos mucho en Lumet, y en cómo, esperamos, que como espectadores, se olviden de la cámara y conecten con lo que sucede a Diego y Elena.

¿Cuál fue el disparador de esta película que es opera prima y a su vez co-escribieron y co-dirigieron? ¿Y cómo fue la experiencia de la escritura de guion y luego la de la dirección a doble comando?
AR: Ha sido un proceso largo que viene gestándose desde 2015 aproximadamente, y uno en el que los productores apostaron por ello. El disparador fueron experiencias propias y de nuestro entorno, y las ganas de hacer una película. Ambos somos venezolanos, y más de una vez, hemos pasado a inspección secundaria cuando viajábamos a los Estados Unidos.
La película recoge experiencias personales, de familiares, amistades y, sumando, entreteje lo que le pasa a la pareja –aspecto fundamental para que funcionara la película. Contarla a través de ellos dos, y que, a su vez, los personajes vivan el proceso migratorio de forma distinta, siendo Diego de Venezuela y Elena de España.
El proceso de escritura y de dirección fue a cuatro manos, y se desarrolló de forma orgánica. El guión lo escribimos siempre juntos, y al ser Juan Sebastián director de fotografía y yo montador, encontramos un lenguaje que oscila entre esas dos disciplinas y conectamos para este proyecto.
Preparamos con antelación y precisión las puestas de cámara, y logramos rodar cronológicamente los interrogatorios, algo que no sucede mucho en cine, y sobre todo, en una ópera prima. Esto es algo que tanto nosotros, como el cast y el equipo agradeció mucho.
Además, grabamos a dos cámaras simultáneas porque nuevamente, la película trata sobre quien habla, pero sobre quien reacciona también. Y en montaje, contamos con Emanuele Tiziani, maravilloso montador que supo encontrar un ritmo y lenguaje al metraje con una tensión que corte a corte, sentimos, nunca suelta de principio a fin.

Es una especie de limbo donde tiene lugar la película. Nunca vemos un espacio privado. Los personajes están arrojados a un espacio de tránsito que es un no lugar, que no es un destino.
AR: Es precisamente eso: un no lugar. Los aeropuertos son espacios donde no estás ni dentro ni fuera de un territorio. Aduanas es, en este caso, digamos, el último paso antes de llegar. Por esa razón situamos la historia allí. Es un lugar donde cualquier persona se puede sentir vulnerable y aislada. Donde quieras o no, pueden decidir el rumbo de tu vida en cuestión de minutos. Y porque también, encontramos es un lugar en el que suceden cosas a puertas cerradas.
Nosotros partimos de algo cercano a nosotros, sin saber realmente cómo se traduciría esto con un público. Y el resultado ha sido una increíble sorpresa y recorrido que nos acompaña hasta hoy, dos años después de estrenarla en Tallin (Black Nights Film Festival). La gente se siente identificada habiendo pasado, en un menor o mayor grado, por situaciones similares en muchas partes del mundo.

Allí están como protagonistas Alberto Amman y Bruna Cusí, pero también como oficial de migraciones Laura Gómez, la actriz dominicana que encarnó a Blanca Flores en Orange is the New Black. ¿Cómo fue el trabajo con los actores? ¿Qué ecos trae Orange is the New Black a Upon Entry, cómo se relacionan esos dos mundos?
Juan Sebastián Vásquez (JSV): Tuvimos el casting soñado, el que pedimos fue el que llegó. No siempre sucede. Alberto es un camaleón de los acentos y un maestro de los matices en su rostro. Bruna es una explosión de recursos y técnicas que pasan por un embudo de naturalidad que la cámara capta desde planos abiertos hasta los más cercanos a su rostro. La química de ellos dos y la profundidad con la que entendieron a sus personajes nos permitía jugar con todos los matices de un “Diego” y una “Elena” que nosotros veníamos conociendo desde la primera versión de guión y que a veces nos daba la sensación que ellos conocían de por vida.
Ben y Laura, los policías, tenían una química especial y todo un backstory que no se explica en el film pero que nos permitió darles capas para que jugaran fuera de cámara y acabara plasmado en su interpretación. Ellos también reaccionan a la actitud de su compañero de trabajo y fue vital para transmitir que ellos están en su oficina a la que acuden día a día.
Orange is the New Black fue la serie que nos permitió soñar con trabajar con Laura Gómez, sin embargo nunca representó un punto de partida para crear al personaje que hace en Upon Entry. El sistema en el que ambos proyectos están ambientados sí. Seguramente la Agente Vásquez no dejaría entrar a Blanca.

En el duro interrogatorio de migraciones se larga, para decirlo simbólicamente, a los perros a custodiar las fronteras. Siempre en nombre de la verdad. Como en un juicio –de allí no sorprende la inspiración en la película de Sidney Lumet. Pero: ¿se trata de la verdad? ¿Cómo juega la película con «la verdad»? ¿La contracara de la verdad es la mentira, o son los prejuicios y creencias – los estereotipos y clichés?
JSV: En la frontera de EE.UU. todo el mundo es culpable hasta que demuestre lo contrario. Esos pequeños juicios que ocurren a diario y a puerta cerrada dejan al viajero vulnerable ante cualquier abuso que se quiera cometer. Esa es la verdad del proyecto.
En base a eso cualquier persona es sospechosa, pero es claro que habemos unos más sospechosos que otros para el sistema. Un europeo no sufre los mismos ataques –si los sufre-– que un latino, y otros tantos orígenes mayoritariamente del sur global. La verdad policial es la que decretan por prejuicios y no se diferencia en nada a la ya conocida práctica norteamericana donde se dispara primero y se pregunta después.




¿Qué es el sueño americano para ustedes? ¿Es lo mismo que el sueño de tantos migrantes que atraviesan en constantes flujos todo el planeta? ¿Qué los llevó a poner la trama en la inmigración a EE.UU. y no a España o a Europa?
JSV: EE.UU. representa un sueño que nace de la neocolonización cultural de la gran potencia. Esa propaganda ha hecho sentir que quien cruza la frontera ya ha conseguido un sueño… No tardamos en entender que lo que se consigue es una pesadilla. Sin embargo, nuestro protagonista ha hecho un viaje migratorio largo; y luego de no lograr trabajar de lo que quería en España, aún conserva la ilusión y la fantasía de que en EE.UU. lo va a lograr. Eso es lo que les mueve a buscar un nuevo destino de vida.
EE.UU. nos permitía poner también la perspectiva de una europea que empieza a entender lo que es perder todos los derechos que tenías en tu país desde el primer momento que pones un pie en territorio norteamericano. Él, venezolano, ya ha pasado por procesos similares. Ella no. Las brutalidades que retratamos también ocurren en las fronteras europeas, pero la excusa de llevarlos a los dos allí abría un abanico en el que podíamos ser críticos con todos los puntos de vista. Y eso hicimos.
¡Muchas gracias a los dos! ¡Lo mejor para los proyectos guion & rodaje en los que están trabajando en este momento, y con Alejandro nos vemos en la proyección de Cicle Gaudí en Berlín!
Trailer: Upon entry
Proyección en Berlín el 16 de noviembre 16:00 en el cine Babylon .



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