Vuelve interfilm, el festival internacional de cortometrajes de Berlín. No solo, y vaya que no es poco, el festival de cine con mejor onda de la ciudad, sino una fiesta que cada año nos plantea las preguntas que hacen a los puntos más sensibles de nuestro tiempo. Este año son los cuerpos, cuerpos, cuerpos, en su complejidad, su singularidad, su intensidad y sus afectos, como diría Paul B. Preciado, los protagonistas. La cita es del 5 al 10 de noviembre.

Gbonyo Party, dirigido por Andy Madjitey / Joyce Esi Junada
«¿Es posible seguir hablando de un único cuerpo humano?“, se pregunta el filósofo español Paul B. Preciado.
«Algunas personas no son consideradas ciudadanos a causa del color de su piel. (…) Algunas personas caminan sobre una cinta mecánica para mantenerse en forma. Otras caminan seiscientos kilómetros a pie para escapar de la guerra. Algunas personas no poseen su propio cuerpo. Otras creen que el cuerpo de los animales les pertenece. Que el cuerpo de los niños les pertenece. Que el cuerpo de las mujeres les pertenece. (…) Algunas personas arrastran su cuerpo vivo como si se tratara de un cadáver. Algunos cuerpos son heteros pero se masturban solo con porno gay. Algunos cuerpos no son considerados ciudadanos porque tienen un cromosoma más o menos. Algunas personas aman sus cuerpos por encima de todas las cosas. Otras se avergüenzan de ellos. Algunas personas experimentan su cuerpo como una bomba de tiempo que no son capaces de parar. Otras lo disfrutan mientras lo consumen como si fuera un helado que se derrite poco a poco. Algunas personas llevan incorporados mecanismos que hacen que sus corazones latan solos. Otros llevan en su pecho un corazón que perteneció a otra persona. Otros llevan, por un tiempo, otro cuerpo en proceso de crecimiento.“
Lectorxs, imposible hacer más malabarismos con los derechos de autor y la cita textual. Vayan a buscar el capítulo «Algunos cuerpos“ en la página 290 de Un apartamento en Urano de Paul B. Preciado (Ed. Anagrama). E inspírense para entrar en el mundo al que invita el festival de cortometrajes berlinés interfilm este año.
“En un mundo que somete incesantemente los cuerpos a normas y los trata como mercancías, los reclamamos y recuperamos. Cada arruga, cada gesto, cada imperfección es única y escribe su propia historia, sus propios relatos”, anuncia el equipo de curadores de interfilm con Alexander Stein a la cabeza al revelar el foco de la edición 2024: CUERPOS /Embodiment.
Realidades vividas
Consciente de la imposibilidad de abarcar toda la diversidad de los cuerpos, la selección de cortometrajes de esta edición apunta a mostrar: realidades vividas. Porque eso son los cuerpos. No etiquetas, ni rótulos, ni problemáticas.
Y pone también el acento en la relación entre las personas, el cuerpo y la cámara. ¿Quién es retratado realmente y por quién? ¿A quién se le permite existir en la pantalla y en qué circunstancias?
La sección Body Talk (Conversación con el cuerpo) trae la pregunta: ¿a qué cuerpos se les permite bailar si nos atenemos a las reglas de la sociedad, y siendo sinceros con nosotros mismos? Dejemos que los cuerpos hablen por sí mismos, más allá de las palabras, es la propuesta.
Desires & Transitions (Deseos y transiciones): ¿cuál es la relación entre un cuerpo y su persona? A veces de dejadez, a veces de extrañeza, a veces reconciliada. ¿Por qué algunos se alejan de él, lo niegan, se desprenden de él, y otros se conectan con él, lo redescubren, lo reinventan?
Crossing Boundaries (Cruzando límites): límites -¿quién los establece, quién los cruza, y qué sucede cuando se los infringe? Límites morales, geográficos, sociales, personales. La estrecha relación entre la vulnerabilidad física y la psicológica, y quizá cómo poder romper con nuestros propios límites.
Body Politics (Políticas del cuerpo): todo cuerpo es político. Y está atravesado por expectativas, prejuicios y deseos. Para muchos el violento exterminio, la alienación y expropiación de su propio cuerpo es parte de la vida cotidiana. ¿Quién narra, quién muestra, y cómo es el cuerpo re-empoderado y representado en este proceso?







Pássaro memoria (Brasil) /Seahorse parents (Holanda) / The head on him (Irlanda) / A menos que bailemos (Colombia) / Queen Size (Francia) / Falling for Greta (Gales)
Celebrar la alegría de la negritud
Durante mucho tiempo los cuerpos negros fueron reducidos, exotizados y malinterpretados por la mirada masculina blanca. Adiós a esta mirada. ¿Cómo se pueden reconquistar las narrativas y dedicar toda la atención a la autodeterminación tanto en el mundo del cine como fuera de él?, se pregunta interfilm. ¿Cómo contar historias que vayan más allá del dolor y hagan visibles la profundidad y la alegría de las vidas negras? Desde una perspectiva íntima más allá de clichés y estereotipos.
The black gaze (la mirada negra) es el quinto programa del foco. La negritud tampoco es una sola. Diferentes tonalidades de negritud en el color de la piel, diferentes herencias -como las vidas negras árabes-, diferentes aspectos culturales: “la diversidad en la negritud y un sentido de empoderamiento y orgullo de dónde vienes y lo que aportas a este mundo”, esta fue la búsqueda de Yagi Taffere y Lena Whooo, las curadoras de la sección. Guiadas por una consigna clara: directorxs negrxs que traigan las narrativas negrxs, curadores negrxs y hasta DJs negrxs – el colectivo AZA, un colectivo negro Flinta (sigla en alemán para mujeres*, lesbianas, intersex, trans*, no binarie y agénero) que estará a cargo de la fiesta que cierre el programa.
Un programa y una fiesta que no pretenden ser un plan pedagógico para enseñarles a los blancos lo que es el racismo, sino empoderamiento, comunidad y alegría. En síntesis: “Black joy”. “Sentirnos empoderadxs, eufóricxs al vernxs en las pantallas y apoyándonos unxs a otrxs. Así que amigxs blancxs cool, ¡inviten a sus amigxs negrxs!”, convocan.
Una contranarrativa en el mundo de los algoritmos
Vivimos en un mundo en el que nos acostumbramos cada vez más y más a las formas narrativas breves, y esto vale específicamente también para las imágenes en movimiento. Pero si observamos lo que está funcionando en los algoritmos, en las plataformas que la mayoría de nosotros utilizamos a diario esto es radicalmente diferente de aquello en lo que se está convirtiendo el cortometraje en este momento. Un formato, dicho sea de paso -y en esto coinciden en todas las secciones- que se está volviendo cada vez más largo.
Un cortometraje posee la ventaja de que se puede producir de modo mucho más rápido, con menores costos, con recursos más accesibles que un largometraje, pudiendo ser muy actual y específico en su contenido. Ante esa estética capitalista y reduccionista que impulsan algoritmos y plataformas, Moritz Lehr, co-curador de la competencia documental junto con Brenda Akele Jorde, encuentra por ello en el corto un enorme potencial para establecer una contranarrativa. Y también ve su necesidad.
Los tres programas de la competencia documental: Skin in the game (Poner la piel en el juego), My body, my battle (Mi cuerpo, mi batalla) y Finding Homes (Encontrar hogares)se hallan conectados y atravesados este año por un tema: la solidaridad. Su necesidad, su potencial, las estructuras que la hacen necesaria y las estructuras necesarias para poder vivir la solidaridad y establecerla dentro de las comunidades, pero también entre comunidades diferentes.
¿Cómo podemos participar en el discurso social, en el cambio social a través de la implicación de nuestros cuerpos? Cuando las fuerzas de regulación política se inscriben cada vez en nuestros cuerpos, y todavía más en los cuerpos marginalizados, ¿cómo se puede utilizar este concepto de solidaridad para resistir estos embates a nuestras vidas personales?






Don’t die (Corea del Sur) /The film might be white (Suecia) / Children of the bird (Hungría) / The sea in between (Croacia) / Passage (Alemania)
Competencia de cine alemán – pero no en alemán
Con la mayor duración de los cortos, son cuatro y no tres este año los programas de esta sección. Expectations of absence (Expectativas de una ausencia), una selección atravesada por un sentimiento de algo que habrá de desaparecer, de algo que ya no se tendrá; Seeing the unnoticed (Ver lo que no se ve), donde siempre hay algo que se puede descubrir o algo que en realidad está ahí, pero de lo que uno no quiere tomar consciencia, como las cicatrices de alguien que se autolesiona o la perspectiva de los niños, tal vez; Longing for Roots (Añoranza de raíces), con escenarios en Irak, China, Siria, Vietnam; Fragments of connections (Fragmentos de conexiones), historias de sobrevivientes.
Historias atravesadas muy a menudo por una nostalgia y una búsqueda de uno mismo y de un lugar de pertenencia que traen cineastas con raíces en otras culturas. ¿Cortometrajes producidos en Alemania pero subtitulados en alemán? Sí, por primera vez en interfilm en esta edición. “Me alegra mucho”, dice Xandra Popescu, directora rumana, “haber entrado por fin en la Competencia alemana”. Es que como en su corto Sentimental Stories, ya no son en absoluto casos aislados los films producidos en Alemania pero hablados en otros idiomas que no son el alemán. Allí están los hacedores y la perspectiva migrante. Tavo Ruiz, cineasta mexicano quien, junto con Rebecca Heiler y Sarah Dombrink, es curador de esta sección, lo resume en pocas palabras: “Fue bonito descubrirlo y es muy bonito poder decir que ahora nosotros, como inmigrantes, estamos redefiniendo el cine alemán”.
interfilm, que en este 2024 incluye films de España, Perú, Colombia, Argentina, Brasil, es todo esto y más: cortos queer-LGTB, una exploración de sonido y animación en la sala del planetario, una competencia internacional con ocho programas donde los humanos tienen preeminencia pero que incluye dos films hechos por inteligencia artificial; eject: la larga noche del film bizarro, una noche ya de culto en Berlín; la proyección de los cortometrajes ganadores del Premio del Público en nueve festivales internacionales que ahora compiten por el European Short Film Audience Award; KUKI, el maravilloso festival para niños y adolescentes, con su imperdible Girls Riot: una programación seleccionada por chicas de 13 a 19 años y presentada por ellas. Ah, e interfilm cumple 40 años y recuerda sus comienzos en el Berlín de los años 80, ciudad de la ira, de sed de acción y resistencia: ¡y le rinde homenaje en formato super 8!
¡Que lo disfruten!
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