INVASIÓN 2024: Puán, una comedia filosófica-existencial argentina en Berlín

Invasión, el festival de cine argentino, regresa este verano al cine al aire libre. Con Puán, la comedia dirigida por María Alché y Benjamin Naishtat récord de taquilla y que ganó el premio al Mejor Guión y a la Mejor Interpretación Protagonista para Marcelo Subiotto en el festival de San Sebastián. Méritos a los que aporta ciertamente también otro gran actor: Leonardo Sbaraglia. La cita es el 30 de agosto a las 19:30 en el Humboldt Forum. Con una presentación del escritor Alan Pauls.

“Puán”, el edificio de la calle Puán, era una fábrica de cigarrillos. De Nobleza Piccardo. No fue un edificio construido ni precisa ni especialmente como elevada sede que cobijara la educación universitaria, en este caso la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (la Universidad de Buenos Aires). Pero el edificio donde estaba antes tampoco. Había sido una maternidad –cuántas clases dadas entre paredes de azulejos blancos… Así en Puán, con la vida estudiantil, las paredes de hormigón, los techos bajos, las aulas subdivididas con tabiques para crear nuevas aulas, los espacios del subsuelo con menos luz, las escaleras que unen los distintos pisos se fueron cubriendo de una segunda piel de carteles, afiches, grafitis, homenajes y convocatorias, pegados y colgantes, voces de un debate vivo, de discursos en pugna, entre cables cruzados, la pintura descascarada –y palomas que ya en Puán, el film, no vienen a la ventana, sino que andan por el aula como queriendo participar, junto a los alumnos aunaditos en espacio reducido en sus pequeños pupitres, de la clase de filosofía. Porque allí dentro, independientemente de las más o menos óptimas condiciones, está el corazón de la docencia: la magia –“la felicidad“, dirá María Alché– del encuentro profesor/a-alumnxs en una buena clase. Y así “Puán“, esas cuatro letras, son en el film el escenario de la historia de Marcelo Pena, profesor de filosofía en la facultad desde hace 20 años, pero también son la enseñanza de la filosofía, la docencia, la educación pública, la excelencia de la educación pública; un país, Argentina, de permanente crisis y lucha. Donde hay que reinventarse para no sucumbir, y –cediendo al chiste fácil podríamos decir– hay que tomarse las cosas con filosofía.

Rafael Sujarchuk (Leonardo Sabaraglia) y Marcelo Pena (Marcelo Subiotto) hablando en una vinería

En su debut en la codirección, la dupla Alché-Naishtat elige la comedia, una comedia filosófica-existencial que rinde homenaje al cine clásico y mudo jugando con el iris al final de las secuencias, que con humor se va deslizando a otros registros, que abre preguntas y llega a emocionar. Y si la vida del docente es un constante trajinar de un trabajo a otro („¿Te pagaron?“ „No. ¿A vos?“ „No, a mí tampoco.“, suena la ronda), una vida en tránsito que la cámara de Heléne Louvart, la directora de fotografía, capta permanentemente en espacios reducidos o invadidos, con ironía es en la escena más idílica, en medio del verde saludable y al aire libre, que llega el disparador de la trama: la muerte –la muerte del titular de la cátedra de Filosofía Política. Para Marcelo Pena (Marcelo Subiotto) la muerte de su mentor significará un duelo y asumir su legado como su sucesor natural; pero todo cambiará, porque de pronto aparecerá Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia), un ex compañero de la facultad, que ha hecho gran carrera académica en Alemania y decide concursar por la cátedra.

Rafael Sujarchuck (Leonardo Sbaraglia) sosteniendo una tablet con el retrato del filósofo Spinoza

Con aires estelares, alarde de proyectos con discípulos tardíos de Heidegger y recitando a Kant en alemán, Sujarchuk de pañuelito en la garganta, look cool, romance con la actriz de moda y billetera en euros será la absoluta antítesis de ese Pena de único vestuario y cierto aire chaplinesco, tanguero de melancolía porteña y delgada billetera de docente argentino, excelente en sus clases, pero de cierta involuntaria torpeza que lo hará ir viviendo pasos de comedia al estilo del Peter Sellers de Una fiesta inolvidable.

En un film donde no hay buenos y malos, porque habrá en común un ejercicio apasionado de la filosofía, Sujarchuk será el antihéroe invasivo que, más allá del duelo académico, obligará a Pena a confrontarse consigo mismo. “Patear el tablero”, dice en el cartel en el aula. “Siempre batalla”, en otro. “Compañeres, hay que dejar las palabras y pasar a la acción”, convoca la representante del centro de estudiantes. “No se puede desear algo solo porque otro lo desee. En un momento hay que tener sueños propios”, replicará su propio hijo preadolescente. “¿Siempre la Facultad y no la búsqueda de una propia voz?” Pena se irá viendo rodeado y él que, bien sabe transmitir la filosofía como ese arte y esa actitud constante de hacer preguntas sobre las cuestiones fundantes de la vida, verá que él hace tiempo que ha dejado de hacérselas a sí mismo.

María Alché y Benjamín Naishtat en rodaje

Entre maravillosas escenas de mucamas que blanden aspiradoras de mano frente al profesor de filosofía en defensa de su “señora” e imágenes casi documentales de la maravillosa atención y participación de los alumnos en la clase de filosofía, entre Charly García y un tango de Cobián y Cadícamo, Niebla del Riachuelo –el que estrenó Tita Merello en la película La fuga (1937) de Saslavski– Puán es también una acalorada defensa de la res publica y de la política como común pertenencia a la polis, la comunidad.

Clase abierta delante de la Facultad de Filosofía y Letras como protesta
Marcelo Pena (Marcelo Subiotto) y Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia) en la acción de protesta en la calle

Escrito por lxs mismos directores durante la pandemia, antes de la ultraderecha de Milei, Puán sorprendió como premonitorio de su ataque y desfinanciamiento a la educación pública, algo que suscitaría una de las más masivas y contundentes movilizaciones de la población argentina a las calles. “Algo debemos haber canalizado”, comenta Naishtat,  “porque estuvimos trabajando en el guion hace cuatro años, cuando ni siquiera existía la fuerza política de extrema derecha. Pero quizás también hay una historia de un país que vive enfrascado en el endeudamiento y proyecta todo su destino en función de cumplir con un acreedor. Eso lo viví en los años 90 y en el 2001 en la calle: cuando Ricardo López Murphy quiso recortarle el presupuesto a la UBA, salimos con el secundario a tomar la calle para protestar y al tiempo tuvo que renunciar. Crecemos en este paradigma donde todas las conquistas tenemos que defenderlas milímetro por milímetro todos los días, porque lamentablemente en Argentina ninguna discusión está saldada. No se puede pensar en la educación pública y memoria histórica como una cuestión de Estado. Todo parece ser faccioso, parcial y hay que estar defendiendo cada milímetro de civilidad y de Estado de las aves de rapiña que quieren poner una bandera de otro país ahí. Pero cada vez que quieran cerrar y entregar todo, ahí estaremos.” Puán, el film que dirigió con Maria Alché, es también esta bandera.

Marcelo Pena (Marcelo Subiotto) con ligera sonrisa en el teleférico que lleva a El Alto, en Bolivia.

Trailer ver aquí.

Viernes 30 de agosto 19:30 en el Humboldt Forum. v.o. con subtítulos en inglés. Entradas & toda la información Ver aquí.

Imágenes: Puán ©Pasto Cine, Pucará Cine / Valeria Fiorini

claudia baricco

(isa.kar.wai) - Un cine real o virtual es el living de mi casa. Los libros son mi otro hemisferio. En un mundo donde todo es político. Latitud: B y B – Buenos Aires-Berlín, dos ciudades de contrastes.

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