Por Néstor Felipe
Hasta el 12 de enero del año 2024 se puede visitar la exposición «Juya Ania: Danza y Memoria», financiada por el Goethe Institut, en la Embajada de México en Alemania, una documentación coordinada por Michelle Félix que retrata, a través de mapas, ajuares y las fotos de Alberto Ham y Luis Ángel Noriega, las danzas indígenas mayo-yoreme de su estado natal: Sinaloa, México.

Una crónica del detrás de cámaras
Michelle y yo somos pareja. Vivimos en Berlín, Alemania, y una vez al año visitamos a la familia en Sinaloa, México. Estando allá, Michelle aprovecha para profundizar su investigación alrededor de la danza del venado de la cultura mayo-yoreme y yo, le hago segunda.


Exposición en la Embajada de México en Alemania
En una de esas visitas a Culiacán, Michelle conoció a un tal Bacasegua. Rápidamente se hicieron amigos y él le enseñó algunos aspectos de la danza del venado y le platicó acerca de la Semana Santa mayo-yoreme. «Sí quieres bailar bien el venado, tienes que vivir la Semana Santa desde dentro. Para que nadie te cuente. Y si te gusta danzar venado, pues más te va a gustar danzar judío.» aseguraba Bacasegua cuando recién se conocieron. Pero pasaron muchos años y se perdieron la pista. Fue hasta el año 2022, que Bacasegua se encontraba en un semáforo bailando, cuando una muchacha le preguntó que si le podía enseñar a bailar venado, pues ella tenía una amiga que lo bailaba y que le gustaba mucho. Bacasegua le preguntó por el nombre de su amiga y ella le contestó que Michelle, que ahora vive en Alemania pero que viene de visita cada año. «Es más, parece que ahora en Semana Santa va a venir». Bacasegua contactó de inmediato a Michelle y le propuso ir al Centro Ceremonial Tehueco.
A mí también me interesa mucho el tema, pues mi abuela cuenta que el abuelo provenía de una comunidad mayo-yoreme. La historia que cuenta es que tras una época de carencias la mamá de mi abuelo, o sea mi bisabuela, habría decidido buscar suerte en el naciente valle agrícola de Guasave. La familia migró y los niños se llevaron consigo sus instrumentos y una cabeza de venado. Recién llegados, esos niños, o sea mi abuelo y sus hermanos, se escaparon de la casa para bailar y cantar venado en una ramada durante toda la noche hasta el amanecer. Al regresar a casa, los recibió mi bisabuela, roja del coraje, y les puso una santa chinga marca demonio. «Ah, pero qué bien nos salió la tonada», comentaban entre ellos mientras se sobaban las nalgadas.

Al principio Michelle no estaba muy convencida de vestirse de judío, lo que ella quería era bailar venado. Bacasegua insistía: «No, mira, es que primero van los judíos y ya hasta el mero final baila el venado, junto con los pascolas. Así es en el Centro Ceremonial Tehueco. Es que allí están más apegados a la tradición. No como en San Miguel, allí todo está mezclado: que judíos por aquí, que venados por allá. Mira, si quieres vístete primero de judío y ya después, el Sábado de Gloria, pedimos permiso para que bailes venado».
Yo conocí a Bacasegua en la Telas Parisinas, que están enfrente de Catedral, en el centro de Culiacán. Quedamos de vernos allí para comprar telas y hacer nuestro propio ajuar de judío, o sea nuestro traje. En todos los Centros Ceremoniales los ajuares de judío tienen los mismos elementos, pero cada uno de ellos le imprime su sello distintivo. En algunos Centros las máscaras que usan tienen caras de burros o perros, otros prefieren máscaras antropomorfas talladas en madera. En Tehueco la máscara es más limpia y tradicional. Se fabrica con una sola pieza de cuero de chivo o jabalí y es completamente cerrada con hoyitos a la altura de los ojos para poder ver. En Tehueco la máscara la corona una cresta de venado en el caso de que se quiera ser un judío-venado. Ah, porque hay varios grupos dentro de los judíos, según su función dentro de la tropa: hay venados, tamboreros, lanceros, chicoteros (latigueros), huélleros, y el mandón. Muy importante son los instrumentos de percusión atados al cuerpo, como el cinturón de carrizo y los ténabaris en las piernas. En Tehueco específicamente los judíos portan una capa con dibujos alusivos a vírgenes y seres del monte. Y justo para fabricar esa capa compramos metroymedio de tela blanca y otro metroymedio de tela de colores para simular una cobija que se enrolla al torso. Allí, en la fila de las Telas Parisinas, Bacasegua nos explicó que la cobija es uno de los elementos más importantes de los judíos, pues ellos andan errantes los primeros 40 días de la Cuaresma, recorren la región a pie, recolectando fondos para la Semana Santa durante el día y realizando velaciones cuando cae la noche. Si les toca dormir a la intemperie, lo único que tienen para cubrirse es su cobija. Bueno, ahora ya ha cambiado mucho la tradición. Antes los judíos entraban a una cofradía a partir del miércoles de ceniza, para ya no regresar a sus casas hasta concluida la Cuaresma y la Pascua. Hacían votos de silencio y no se permitía el consumo de alcohol. Lo que aún se conservan son las mandas, cada uno de los judíos cumple una manda personal, o sea una promesa hecha ante un ser divino para aliviar el sufrimiento de un ser querido. A cambio, el que ofrece la manda se compromete a ser judío 3, 10 o 20 años. Algunas mandas llegan a ser heredadas a los hijos.

Ajuar de Judío-Tamborero de Tehueco
Llegó la Semana Santa de 2022, y Michelle tenía listo no sólo su ajuar, sino también todo un equipo para documentar las tradiciones de Tehueco. Venía el Primo, que traía la camioneta, el Chino, que iba a tomar fotos, y el Discovery (como lo apodó Bacasegua), que traía consigo una cámara de video. Bacasegua, Michelle y yo nos vestiríamos de judíos e iríamos con la cofradía de La Bajada del Monte, una de las 4 cofradías del Centro Ceremonial Tehueco. En mi papel de reportero intrépido, llevaba conmigo una grabadora de mano para realizar entrevistas y capturar la sonoridad de las procesiones.

Judíos-Venado de la partida de La Bajada del Monte, adscritos al CC Tehueco
A Tehueco llegamos el Jueves Santo. El pueblo hervía de gente. La feria ya estaba instalada y los juegos mecánicos zangoloteaban a los niños durante 5 minutos por 50 pesos. Apenas bajamos de la camioneta, nos acomodamos la capa, la máscara y, órale, a correr. Corrimos, corrimos y corrimos. Me acomodé bien la máscara y me di cuenta de que estábamos corriendo dentro del panteón. «Hay que recorrer las tumbas de los judíos distinguidos para bailar encima de ellas, despertarlos y estar completos para el Viernes Santo» nos explicó Bacasegua. Después de varias tandas, los judíos salieron del panteón rumbo a la iglesia y nosotros corrimos tras de ellos. Formados en dos filas paralelas dimos una vuelta a la iglesia y luego una vuelta a la cruz del atrio y luego otra vuelta y otra vuelta y otra y otra. Al frente de la procesión van los caretudos, también llamados huélleros, pues son los encargados de rastrear las huellas del Señor para darle muerte en la tarde del Viernes Santo.

Partida de judíos rumbo al Panteón de Tehueco, el Jueves Santo

Caretudos, o Huelleros, tras el rastro de Dios durante la tumba de cruces en Tehueco Pueblo, el Viérnes Santo
La noche del jueves al viernes la pasamos en casa de la mamá de Bacasegua que vive en Vivajaqui, una ranchería adscrita al Centro Ceremonial Tehueco y cuyos judíos participan con la partida de la Bajada del Monte. Aunque dice Bacasegua que en Vivajaqui ya casi no hay judíos. Muchas personas han migrado, como él mismo que se fue a Culiacán para estudiar odontología y sólo regresa puntualmente a visitar a la familia. Bacasegua baila judío desde que tiene 12 años y lo hace con mucha pasión. Él fue el único de su familia que le dio por bailar, pero ahora Bacasegua tiene 3 hijas y le es difícil participar. Por eso ahora está emocionado. Nos despierta a las 5 de la mañana para alcanzar a los judíos que están preparándose para salir a tumbar cruces.
Toda casa que se identifica como mayo-yoreme tiene una cruz de madera clavada en el patio. Esta cruz será tumbada durante la Semana Santa por las partidas de judíos, quienes limpian toda la jurisdicción del Centro Ceremonial de afuera hacia adentro, culminando con la tumba De la Cruz Mayor frente a la iglesia de Tehueco, el Viernes Santo.
Después de tumbada la Cruz Mayor, los judíos se encierran en la iglesia y bailan durante toda la noche hasta la madrugada, festejando la muerte de Cristo. A las 5 de la mañana del Sábado de Gloria, se abren las puertas de la iglesia y los judíos, en éxtasis, persiguen por todo el pueblo a un burro sobre el cual va montado un muñeco relleno de paja y cohetes, que representa al Judas (Iscariote). Al mediodía los judíos queman ese muñeco y con él sus máscaras, en la llamada Corrida de Gloria. Una vez quemadas las máscaras, los judíos se van a bautizar enfrente de la iglesia para después dirigirse a velar en silencio al Señor debajo de la ramada.

Judíos preparándose para la Quema de máscaras frente a la iglesia de Tehueco, el Sábado de Gloria
La ramada es una estructura simple de troncos a un costado de la iglesia que delimita un espacio ritual donde baila el venado y los pascolas. Se adorna con hojas frescas de álamo, pues representa el Juya Ania, «el mundo del monte» en la lengua yoreme, el lugar sagrado donde se resguarda la memoria ancestral. Allí ocurre La Fiesta. Los danzantes y músicos que adquirieron el compromiso de llevarla a buen termino, llevan en la cabeza una flor, la sewa. También hay espontáneos que piden permiso y les permiten bailar. Michelle pidió permiso para bailar venado y se lo concedieron.

Michelle Félix danzando venado en la ramada del Centro Ceremonial Tehueco, el Sábado de Gloria
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