Perspectivas elevadas sobre la intervención en nuestros entornos
Este viernes 24 de noviembre Néstor Barbitta inaugurará su tercera exposición individual en Berlín. Titulada Huellas en el paisaje, se realizará en el hotel INNSiDE by Meliá Berlin Mitte y reunirá diez fotografías de Berlín y sus alrededores realizadas desde la altura con drones. A partir de estas imágenes, Néstor nos propone reflexionar sobre las intervenciones que las personas y las sociedades realizamos sobre los paisajes y el medioambiente en el que vivimos.
Barbitta es de Buenos Aires, Argentina, y se mudó a Berlín hace algunos años. Nos encontramos para hacer esta entrevista una tarde de otoño berlinés en un café cerca del Görlitzer Park. El sitio no nos gustó, los dos fotógrafos dijimos “este lugar es muy oscuro, debemos aprovechar los últimos momentos de luz del día”. Decidimos irnos y caminar algunas cuadras hasta otro café más luminoso, en donde nos sentamos pegados al vidrio que da a la calle. A mediados de noviembre en Berlín el sol empieza a desaparecer pocos minutos después de las cuatro de la tarde, por lo cual esa última hora de luz se transforma en algo casi sagrado. A través de esta entrevista tengo el objetivo de conocer más sobre esta nueva exposición fotográfica, pero también sobre el proceso de migración y adaptación de Néstor a Alemania como fotógrafo y sobre sus ideas acerca del uso de drones en fotografía.
¿Cómo y cuándo llegaste a Berlín? ¿Cómo fue la adaptación a la nueva vida acá?
Llegamos con mi esposa en 2019. Habíamos venido algunos años antes y nos había encantado la ciudad. Yo estaba muy interesado en Berlín porque hice la primaria en un colegio alemán y tenía mucha curiosidad, quería conocerla. Nos gustó y tuvimos ganas de venir a probar cómo nos iba por acá. Después de ese primer viaje empezamos a organizar todo, pero la excusa definitiva fue una primera exposición que me invitaron a hacer en 2019 en la Embajada de Argentina en Berlín que se llamó Coordenadas de la vida cotidiana, con fotos áreas que hice con el dron en Buenos Aires durante casi tres años.
En Berlín ya teníamos varios amigos, lo cual hizo a la llegada y a todo el proceso de adaptación mucho más ameno. Yo había retomado el estudio de alemán antes de venir, me había realmente preparado, pero una vez acá me di cuenta que en realidad no sabía tanto como creía. Siempre sigue siendo un desafío el idioma.
En Argentina estudié Diseño de Imagen y Sonido en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), en la Universidad de Buenos Aires, y trabajaba como fotógrafo, en producciones audiovisuales, pero, sobre todo, como piloto de drones. Tenía la licencia ya hacía algún tiempo y me había especializado particularmente en el uso de ese dispositivo. Como a los drones para ciertas tareas no los puede operar cualquiera, cuando alquilaban al dron me contrataban a mí también para operarlo. Ahora en Alemania sigo trabajando en este ámbito de manera independiente, como freelance.

©Néstor Barbitta
Desde esta primera exposición en 2019 hasta esta que harás ahora en 2023, ¿cómo fue tu recorrido fotográfico y profesional acá en Berlín? ¿Cómo fue tu vínculo con la comunidad fotográfica local?
La palabra que lo sintetiza es arduo, porque Alemania tiene un millón de reglas. Tuve la suerte de que justo cuando llegué a Berlín los pasos para obtener la licencia se flexibilizaron gracias a la Comunidad Europea, pero igual no era sencillo. Al principio empecé trabajando como fotógrafo como hacía antes y también volví a hacer páginas webs, algo que había hecho en Argentina varios años atrás porque también soy Técnico en Computación. Al poco tiempo que llegamos empezó la pandemia y en ese momento de aislamiento volví a hacer páginas web, lo cual en combinación con la fotografía funciona muy bien porque yo puedo ofrecer el paquete completo de sitio web más las fotos y videos necesarios.
El siguiente paso, hace dos años más o menos, fue sacar la licencia de conducir alemana, para la cual hice todo el proceso en alemán. Después de eso ya me sentí un poquito más integrado y ahí dije, “ok, si pude rendir esto puedo sacar licencias para manejar lo que quiera”, porque no fue sencillo. Al poco tiempo saqué la primera licencia de drones, que es una licencia estándar sencilla para volar drones en lugares muy limitados. Luego, participé en mi segunda exposición acá en Berlín, una exposición grupal de artistas latinoamericanos. A partir de esa muestra me escribió un chico alemán que es piloto de dron y me pasó muchísima información de lo que yo necesitaba para volver a volar legalmente acá en el Alemania. Me animé a hacer la siguiente licencia, que es más profesional, después saqué un permiso especial y ahora, finalmente, tengo una habilitación legal para volar en toda la Comunidad Europea con permiso para hacer las cosas que hago.
Si vos no podés volar el dron legalmente estás muy limitado y no podés hacer las imágenes que te gustan. De alguna manera, en estos pasos, primero vino todo el sufrimiento que puede conllevar una migración y, después de todo este proceso, llegué a ser oficialmente piloto profesional de dron. A partir de esto cambié mi dron y con la llegada de la última primavera y el mejor clima logré volver a trabajar la mayor parte del tiempo como “dronero”.
¿Cómo es manejar drones profesionalmente acá en Alemania?
Hay un millón de reglas, pero resumiéndolo, tenés que tener la licencia de manejo de dron y después, además, ciertos permisos específicos de vuelo, principalmente para volar dentro de la ciudad. En Europa hay un lobby muy grande de la industria de drones para facilitar un poco todo, hay personas vinculadas a la industria que se encargan de que aprueben leyes que faciliten y promuevan el uso de drones, por ejemplo en la industria de la construcción o la audiovisual. Como piloto hay unos permisos generales para volar que podés sacar por un período de dos años y, para ciertas zonas más complicadas, tenés que además pedir permiso a la policía un par de horas antes. Obviamente para todo esto el alemán es super necesario.

©Néstor Barbitta
¿Qué te interesa en especial de la fotografía, tanto como fotógrafo comercial como autoral?
Lo que intento siempre como fotógrafo es, por un lado obviamente trabajar para tener un ingreso, pero también tratar de encontrar en el trabajo rutinario ese momento o rincón que me de placer; tratar de aprovechar, en cualquiera sea la circunstancia, para sacar esas fotos que me gustan, tal vez antes de que comience el evento o la situación que haya ido a fotografiar, tal vez al final. Hay que buscar momentos que te den un poco de satisfacción, porque sino termina siendo un trabajo rutinario como cualquier otro. Con el dron me fue posible acceder a lugares y ámbitos a los que yo solo nunca hubiese llegado, como ciertos paraques nacionales de Argentina, por ejemplo, a los cuales es casi imposible acceder con drones. Con el dron en particular siempre sostuve una práctica un tanto documental. Tal vez por mi formación audiovisual, me doy cuenta que tengo una mirada bastante cinematográfica sobre las cosas, entonces me interesa particularmente la narración interna de la imagen, no solo la faceta estética. Por lo general trato de que mis fotos cuenten algo, dentro de las posibilidades, que el que las vea sienta algo.
Volviendo a las exposiciones fotográficas, en marzo de este año me invitaron a hacer mi segunda exposición individual acá en Berlín, en un restaurante en Kreuzberg, en donde mostré algunas fotos nuevas y otras de Argentina. Me doy cuenta que las oportunidades son una combinación de buscarlas y encontrarlas, creo que ese componente atraviesa completamente todo lo que hago.
¿Cómo surgió la próxima exposición Huellas en el paisaje que podremos ver a partir del viernes?
Esta exposición se hará en el hotel INNSiDE by Meliá. Yo había conocido a uno de los directores en un evento, lo invité a aquella exhibición que hice en marzo en el restaurante de Kreuzberg y, como le gustó lo que vio, me propuso exponer en el hotel. Lo que se va a ver en esta muestra, un setenta por ciento podría decir, es obra nueva hecha acá en Alemania durante el último tiempo desde que tengo la licencia profesional. Como la temática del hotel es sobre Berlín, estas fotos hechas acá en las cercanías en diferentes zonas de Brandemburgo iban perfecto. La exposición estará abierta hasta el 14 de diciembre, será poco más de 3 semanas.
Creo fervientemente que cuando sos un artista o fotógrafo autogestionado tenés que buscar espacios alternativos, porque las galerías funcionan en base a la demanda del mercado y para mostrar allí tenés que hacer el arte que el mercado manda. En mi caso hago algo que es bastante convencional, pero a la vez innovador por el uso de dispositivos como el dron justamente.
¿Nos contás más sobre el recorte que proponés en esta serie de Berlín, que tiene el objetivo de pensar las marcas que deja la humanidad en la intervención del paisaje?
Es un tema que me viene atravesando y creo que se vincula con mi búsqueda documental que comentaba antes, sobre pensar cómo nosotros influimos en nuestro entorno. Lo que me parece que está bueno en la fotografía con dron, y que yo uso especialmente en mis fotos, es que mis imágenes siempre son perpendiculares al suelo, por lo cual tienen algo de cartográfico. Ahí es donde se nota más este juego de mostrar el camino, la marca, la huella, como se titula la muestra. Me inquieta, como pregunta, qué sucede con los entornos, cómo los modificamos. Me doy cuenta que mi búsqueda fue cambiando desde que estoy en Alemania, porque antes pensaba más en la influencia de los espacios sobre la gente, pero ahora tengo más conciencia ambiental, que es algo que indefectiblemente tenés cuando estás en Europa porque es un lugar mucho más sobrehabitado en una menor cantidad de territorio. Entonces, hay mucha más preocupación, porque además son los auténticos generadores de contaminación junto con algunas otras potencias. Son preocupaciones que indefectiblemente te llegan, con todos los debates que se pueden generar al respecto, pero que te terminan llegando mucho más. Hay una cuestión de cierto “burguesismo” en el hemisferio norte que, mientras van a pintar la Puerta de Brandemburgo en forma de manifestación, ignoran que hay pibes muriendo de hambre o gente en esta misma ciudad durmiendo en la calle en invierno. No puede ser una cosa diferida de la cosa, el discurso general es muy contradictorio. Hay preocupación ambiental con algunas cosas, como en llevar tu propia bolsa al supermercado, pero cuando vas a comprar frutas o vegetales viene envueltos en cajas de cartón con recubrimiento de plástico.

©Néstor Barbitta
En definitiva, esta serie surge bajo una mirada que piensa en cómo influimos sobre los espacios, pero desde “la huella” que dejamos y la conciencia que tenemos. Muchas de las fotos fueron hechas en Brandemburgo, en los alrededores de Berlín, en donde me encontré situaciones contradictorias, porque por un lado hay iniciativas para que los terrenos sean sustentables, pero también un cementerio de cabinas telefónicas rosas que están acumuladas en medio de un bosque. Yo había visto una noticia en el diario sobre la existencia de este lugar y lo busqué mucho tiempo en el mapa hasta que lo encontré. Pasaron como dos años y en este 2023, cuando empezó la primavera, tuve la oportunidad de ir a hacer un trabajo cerca que aproveché para hacer esta foto que ahora será parte de la muestra.
Hay algo de la distancia y el cambio de perspectiva de las tomas áreas cenitales, humanamente imposibles, que permiten poner en evidencia justamente estos usos del suelo y estas huellas.
Sí, a mí la regularidad y la traza vista perpendicularmente desde arriba me encanta. Como sucede en los cementerios, que dan una idea de los usos culturales del terreno muy clara. Cuando los ves desde arriba te sorprendés mucho, por eso fotografié muchos cementerios en diferentes partes. A veces también puede ser una decepción, me ha pasado de especular que cierto lugar puede estar bueno visto desde arriba y cuando subo el dron no vale nada. Y a veces es al revés, algo que no te parece interesante viste desde abajo, desde arriba es alucinante.
¿Qué opinás sobre el uso de dispositivos diversos para generar fotografías? ¿Sos un purista de los medios o te parece que son herramientas para generar imágenes?
No soy un ortodoxo, yo creo que el dron o el celular son igual de válidos, son medios para comunicar. El dron es una cámara que vuela, pero no soy un obrero del dron, yo soy un fotógrafo que puede agarrar un dron y usarlo, pero también puedo usar el celular para sacar fotos. Hoy me sirve el dron, el día de mañana tal vez ya no me sirve y no lo usaré. Hoy en día me entretiene, me resulta estimulante. En un nicho bastante en formación aún, hay mucha gente que lo utiliza no con fines estéticos sino por la funcionalidad, como controles operatorios y técnicos. A mí me sigue atrayendo por el tipo de imagen que genera y las posibilidades que tiene, pero para mí es un medio, una herramienta más de las que tenemos, como va a serlo la inteligencia artificial. Hay que adaptarse a lo nuevo.
La exposición Huellas en el paisaje tendrá su inauguración en el hotel INNSiDE by Meliá Berlin Mitte este viernes 24 de noviembre de 18 a 21hs. Se podrá visitar hasta el 31 de enero de 2024 con entrada gratuita (aunque hay que registrarse). Las fotos estarán a la venta.
Catálogo de la exposición & más información en https://nestorbarbitta.de/.

Néstor Barbitta se graduó como Diseñador de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, Argentina y es artista visual, fotoperiodista, piloto profesional de drones y docente de fotografía. Desde hace más de 4 años vive y trabaja en Berlín. Su obra ha sido expuesta en Buenos Aires, Madrid, Zúrich y Berlín. En 2020, ganó el Premio Itaú de Artes Visuales con su serie de fotografía aérea «Partido».
