Abuelas les cuentan sus historias a lxs nietxs robados que sueñan algún día encontrarán.
Lxs nietxs son los niños apropiados durante la dictadura militar argentina. Ellas, las Abuelas de Plaza de Mayo. La memoria futura abre el Archivo Biográfico Familiar que guarda sus voces y nos invita a acompañarlas en un recorrido performático por el espacio urbano que ahora llega a Berlín. Conversamos con su directora, Luciana Mastromauro.
***Actualización: La memoria futura se reestrena en Buenos Aires el 22 de marzo 2024 con nuevas 12 funciones. Toda la info al final de la nota.
©Matías Gutiérrez
“El Archivo Biográfico Familiar es uno de los archivos orales más grandes de América Latina. Fue concebido por Abuelas para garantizar que cada nietx restituidx pudiera recuperar parte de su identidad robada. Hoy, estas voces buscan una forma pública porque, de alguna u otra forma, todxs somos receptores de sus palabras y, por tanto, portadores de una memoria para el futuro. Este trabajo es una invitación a caminar y a escuchar. A escuchar las historias individuales para tramar con ellas una posible memoria colectiva”.
La Memoria Futura
Las historias de vida de las abuelas estaban dirigidas a lxs nietxs que soñaban y en algunos casos lograron encontrar – ya son 133 lxs nietxs restituídos. En La memoria futura tienen ahora también otros destinatarios…
Absolutamente. El trabajo de hecho se inicia con la voluntad de generar otros receptores para este archivo. Las historias de las abuelas de Plaza de Mayo, de sus hijos desaparecidos y sus nietos apropiados por la última dictadura son historias que tienen carácter histórico. Son historias personales, íntimas. El dolor y la desesperación por cada persona desaparecida es de cada abuela, de cada madre y ese dolor pertenece irremediablemente a cada familia, en su fuero más interno y propio.
Pero la radicalidad de la experiencia de las desapariciones y los consecuentes robos de niños es algo que forma parte de nuestra historia y nuestra identidad política. Pensar, definirnos y constituirnos en función de esa experiencia o trauma histórico, creo que sigue siendo parte del presente. Sin ir muy lejos, los actuales candidatos a la presidencia de la Nación en Argentina discuten y se configuran en sus definiciones en relación con el terrorismo de Estado de la última dictadura.
¿Qué es la memoria para vos? ¿Qué es la memoria en La memoria futura?
En el curso del trabajo fuimos acuñando algunas frases que de algún modo son una definición para nosotros de la memoria. En la instalación en Berlín, en la que trabajó la artista Lucila Guichón, hay una frase que dice: “La memoria es un verbo”. Esa frase es una invitación a que el público haga, accione, participe. De alguna forma, así concebimos la memoria como algo que hay que activar cada vez y en cada momento, una acción y un diálogo con una constelación de significados del presente, del presente de cada quien.
En el mismo sentido, me resuena una frase que leí en la novela Una familia bajo la nieve, de Mónica Zwaig: “La memoria es un animal que no se deja domesticar”. Hay algo en ese mismo sentido en la constelación (de nuevos) significados que encierra el Archivo, en ese entrecruzamiento entre pasado y presente radical que es la memoria, porque lo que leíamos hace diez años es muy distinto de lo que leemos hoy, y así seguirá siendo. Por eso también es una memoria futura, porque no acaba ni clausura sus sentidos; como el presente es también un futuro y está en constante movimiento, siempre seguirá dialogando y produciendo sentidos.
Hay allí, creo, una condensación de sentidos sobre una época histórica y un evento traumático como es la desaparición de personas, como lo son las grandes tragedias históricas, como las masacres y genocidios, como el Holocausto, que no dejan de dialogar con quienes somos y sigue produciendo significados y hay que ir a abrevar ahí para descifrar claves del presente, de los presentes.
Mariana Perez en su libro Fantasmas en escena dice que la desaparición de personas no es solo una forma de violencia estatal, sino que puede ser pensada como una biopolítica de la producción de espectros, es decir, que produce en la población que es testigo de su efectos una producción masiva de espectros. De signos múltiples. Quedamos allí conversando desde el hoy con aquellos fantasmas.
“Tu camino a la verdad nos encontrará en una historia colectiva”, dicen las Abuelas de Plaza de Mayo. ¿Cómo es para vos la relación entre la historia personal y lo colectivo?
Creo que la imbricación es total, y más en estas historias de vida. Creo que una de las cosas que más nos conmovieron en estos relatos es como lo colectivo salva a estas mujeres. En medio del dolor más profundo y la desesperación más radical aparece lo colectivo, el reunirse, el unirse, el luchar, el sentido de la vida otra vez. Una de las abuelas dice: “Fui a Abuelas y me salvé”. Eso es conmovedor; más aún en esta época de radical individualismo y soledad. El encontrarse en las otras, iguales y diferentes, unifica, salva, potencia.
Y algo de eso también intentamos construir en La memoria futura_Las voces de las Abuelas: son historias individuales en primera persona que se entraman en el espacio con otras. En Buenos Aires, Mariana Tirantte, escenógrafa, armó un dispositivo de cintas azules que atraviesan el Parque de la Memoria, y se van cruzando, encontrando con otras, en una madeja colectiva. Al final, también nos reunimos, todxs, las actrices y el público, en un todo. Son una y muchas.
¿Cómo surgió la idea de esta obra a partir de ese archivo de historias de vida que es el Archivo Biográfico Familiar de las Abuelas de Plaza de Mayo?
El Archivo Biográfico Familiar es un archivo que surgió desde Abuelas de Plaza de Mayo en 1998 cuando varias abuelas comenzaron a morir sin encontrar a los nietos que habían sido apropiados durante la última dictadura. Con la intención de no interrumpir la transmisión generacional, empezaron a grabarse contándoles a sus nietos quién había sido su mamá o su papá, desde la cotidianeidad. La idea surgió como un complemento al Banco Nacional de Datos Genético en el que se encuentra la información genética de las familias cuyos nietos son buscados.
En principio el Archivo se inició con entrevistas a las abuelas y abuelos, luego se multiplicó y se entrevistó a todas las personas que habían conocido y/o compartido la vida con las madres y padres desaparecidxs. El único destinatario de ese material era el nieto o nieta que se buscaba.
En el contexto de la pandemia se iniciaron una serie de reuniones virtuales, convocadas desde Abuelas, entre quienes habíamos trabajado o colaborado alguna vez con el Archivo, con el objetivo de discutir instancias públicas para este material, considerando su enorme riqueza y potencial. Allí surgió para mí –que vengo de las artes escénicas– la idea de buscar una forma escénica, perfomática para estas voces.
En su conjunción de tiempos, La memoria futura nos trae la imagen de esas sondas que se lanzan al espacio exterior con un disco que da cuenta de la vida de los humanxs del planeta Tierra – para ser abiertas en otra galaxia quizá, en otra dimensión, en un tiempo diferente.
Sí, el título que bautiza la obra conjuga varios tiempos, diría tres, ya que la idea de “memoria” es en sí misma una noción de dos tiempos: el pasado en diálogo con un presente. Un pasado que cambia en función del presente que lo interpela. Nunca es inmóvil ni estable. La noción de “futuro” nos vino por la sensación de lanzar una botella hacia las generaciones que nos van a continuar.
Son voces de abuelas que les hablan a lxs nietos que buscan y que, la mayoría de ellas, no pudo encontrar. Es un reclamo, pero que ya no es exclusivamente de ellas: trasciende, es de todos, de una sociedad. El diálogo que estructura el encuentro es también y en sí mismo una promesa de un encuentro futuro –una abuela que ya murió le habla a su nietx que la escuchará en un futuro probable. Y son voces que al compartirlas son un poco de todxs. Me gusta esa imagen de las voces como sondas lanzadas al tiempo futuro.


¿Cómo fue tu experiencia con estas historias de vida dedicadas? ¿Qué te impactó?, ¿qué te resultó inesperado?, ¿qué te conmovió especialmente?
Me impactó de las historias sobre todo la persistencia, más allá de los contextos y las biografías tan distintas, la persistencia indeclinable en la búsqueda de un hijo o hija que es para siempre. Un año después, dos, tres, veinte, cuarenta. No hay manera ya de hacer otra cosa.
También al leer las entrevistas de abuelas emergió un corte generacional que me llamó la atención. A pesar de los diversos contextos de cada una, las entrevistas del Archivo Biográfico Familiar hablan de estas mujeres en una época determinada que implica formas de concebir a los hijos, formas de educar, frustraciones –hay, por ejemplo, muchos relatos de mujeres con deseos de haber estudiado y de no haber podido hacerlo, ¡muchas!–; formas de amar y de organizar el amor, los matrimonios. Constantes de una época que configuran una constelación de sentido muy interesante.
También surgió como una revelación de estos relatos algo que podría sintetizarse como madres paridas por sus hijxs, como una inversión que se repite en estas entrevistas. Esa generación de hijxs que se volvió maestrxs de sus madres y las parieron, a la arena política, a la esfera pública. De mujeres amas de casa a Abuelas de Plaza de Mayo, sujetos políticos; y eso está narrado en la micropolítica de estos relatos de la vida cotidiana.
¿Quiénes eran esas ocho mujeres cuyas voces guían la puesta de La memoria futura que se estrenó en septiembre en Buenos Aires?
Estas ocho mujeres son representativas de muchas otras, iguales y diferentes. De la totalidad de las más de 2200 entrevistas que atesora el ABF, 144 pertenecen a abuelas. Nosotras –un primer grupo de tres compañeras que trabajan en Abuelas, Romina Bozzini, Daniela Drucaroff y Marisa Salton, y yo– trabajamos con esas 144 entrevistas: las leímos, las volvimos a leer, las conversamos y separamos ocho de esa totalidad para que pudieran contar a ese colectivo, a esas 144.
Son representativas por lo diverso y por lo común. Es decir, elegimos a un puñado que fuera capaz de hablar del colectivo. Buscamos abuelas de distintos lugares, del campo y de la ciudad, de distintos sectores sociales, de distintas trayectorias políticas, con diversidad de historias familiares. Cada una en su diversidad o particularidad acogía a otras que no eran necesariamente incluidas. También porque en sus relatos lo universal de la búsqueda, la persistencia y la lucha daba cuenta de la constante en muchas.
¿Cómo fue el trabajo de la adaptación del material del archivo, y luego con las actrices?
Entre el material del Archivo en bruto, por decirlo así, y la instancia de encontrarse con las actrices mediaron varios pasos. En principio, armamos un grupo de lectura. Nos repartimos las entrevistas y luego elaboramos informes de lecturas para las demás. Fuimos armando una especie de grilla con distintos aspectos en la que apuntábamos información sobre el contenido y el modo de relato de cada entrevista. De esa primera instancia fue surgiendo la elección de las historias de vida a trabajar.
Luego, iniciamos un trabajo de dramaturgia al interior de cada una de las entrevistas que iban a formar parte de La memoria futura. Ahí volvíamos a leer, a pensar el tono de esa voz, su “esencia” en la forma de hablar, la cadencia de sus palabras, la poética de cada una. Leíamos muchas veces, muchas veces discutimos cómo editar, qué ponderar, qué era necesario reordenar, desplazar o condensar. Reelaboramos y reescribimos con la idea de potenciar una voz que ya estaba en el original, por decirlo así, siendo muy cuidadosas con las palabras del propio relato. Guiadas por la voz de cada una de las mujeres surgía un nuevo relato que buscaba potenciar el original.
Luego, vino sí el trabajo con las actrices, como tercera etapa. En la que, en la apropiación de cada una de ellas, de esas palabras, surgía una nueva voz que, otra vez, quería volver al original con una nueva potencia. No buscamos imitar ni representar a la abuela “real”; buscamos más bien dejar ser una voz, portarla, sin mímesis. La actuación como médium de una voz, portadora de una historia.
Finalmente, también fue como una vuelta un poco mágica, porque muchos hijxs o nietxs de las abuelas o gente muy cercana a ellas, al ver la obra las sentía muy parecidas, las reconocía por momentos en una flexión de la voz, en un gesto de la mirada, en las manos. No lo concebimos así pero allí estaban. Las actrices eran y no eran las abuelas.
En la dramaturgia trabajaste también con Aljoscha Begrich, que ha sido colaborador de teatros alemanes como el HAU y el Gorki en Berlín, que colabora con Rimini Protokoll desde hace largo tiempo. Contanos qué te aportó, qué iluminó su mirada, la mirada de alguien ajeno a la historia argentina reciente. Importante esto pensando en que, por ejemplo, la obra se presenta el 28 de octubre en Berlín.
Aljoscha trabaja como dramaturgista y eso hace que piense con cierta cercanía y a la vez con cierta distancia el material. Estudió filosofía e historia del arte en Berlín, Buenos Aires y Ciudad de México. Actualmente es curador artístico del festival Ruhrtriennale. Habla perfecto español y tiene una cercanía con Argentina, su cultura y su historia.
Durante el proceso de creación, el aporte de Aljoscha fue fundamental en dos sentidos: por un lado, constantemente nos hacía preguntas esenciales en torno al proyecto, que iban al hueso del asunto y nos permitían repensarlo. Como un niño, siempre nos preguntaba: ¿por qué?, ¿para qué tal cosa? Preguntas que derriban todo para volver a fundarlo. Por ejemplo, nos preguntaba a quién nos dirigíamos, quién nos interesaba que viera este material. Esa pregunta, como otras, “atacaban” al centro del proyecto y nos obligaba a tomar decisiones y definiciones.
También y centralmente Aljoscha contribuyó a definir el formato de la performance. Podríamos haberlo hecho en un teatro, en una caja negra de una sala teatral. De la conversación con Aljoscha y de su experiencia de trabajo en espacio al aire libre y de pensar la intervención teatral en los espacios urbanos surgió el formato de La memoria futura concebida como recorridos al aire libre, bajo la luz del sol, guiados por las actrices y donde los participantes caminan, escuchan, se detienen, vuelven a escuchar.
La Memoria futura en Buenos Aires ©Matías Gutiérrez
También la mirada de Aljoscha funcionó como un “colador” de aquello que en las historias tiene un carácter universal –o por lo menos, argentino y alemán, quizás europeo–; aquello que “toleraba” ser escuchado y aprehendido más allá de las particularidades que como argentinxs podían convocarnos, hablarnos. Lo que nos conmueve.
La obra que llega ahora a Berlín en formato de dos voces se estrenó, como decías, en el espacio del Parque de la Memoria, donde está el Monumento a las Víctimas del terrorismo de Estado, frente al río de la Plata. Si ya solo todo lo que nos estás contando emociona, me pregunto cómo recibió la obra allí el público.
En las funciones que hicimos en Buenos Aires empezó a pasar algo muy conmovedor, de encuentro entre el público una vez terminada la pieza. Los espectadores se miraban y abrazaban y permanecían así un rato, pendiendo de ese hilo entre el pasado y el presente. Nos comentaban esa sensación extraña de verdad radical en los cuerpos, como si las abuelas estuvieran allí –y no. Un espacio y un tiempo liminar entre lo real y lo ficcional que se volvía extraño y potente, entre el presente y el pasado, para el futuro.
Muchas gracias, Luciana.
¡Muchas gracias por el interés! Veremos qué nos devuelve ahora la experiencia en Berlín.
El 28 en el Ballhaus Ost. Nos vemos ahí.
La Memoria futura en Berlín ©Lucila Guichon

Luciana Mastromauro (1977, Buenos Aires) es actriz, directora y docente. Estudió teatro y es Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Como actriz trabajó en más de veinte producciones de teatro oficial e independiente. Formó parte de los colectivos teatrales: Compañía Vilma Diamante y Colectivo Escalada, y fundó la Compañía Trueno con la que dirigió dos espectáculos. Colaboró con el Archivo Biográfico de Abuelas de Plaza de Mayo a lo largo de diez años. Y, actualmente, trabaja en proyectos de teatro documental y archivos, como “La memoria futura_Las voces de las Abuelas”.

REESTRENO viernes 22 de marzo 2024. Parque de la Memoria. 12 ÚNICAS FUNCIONES: 22, 23, 29 y 30 de marzo. 5, 6, 12 y 13 de abril. Viernes 17 hs // Sábados 15 hs y 17 hs.
Las entradas se reservan por Alternativa Teatral una semana antes de cada función. Duración: 90 minutos.
En caso de lluvia, se reprograma la función. La función suspendida pasa al domingo siguiente correspondiente a cada función (salvo el domingo 24 de marzo que se reprogramará para la semana siguiente). Cualquier duda consultar el Instagram de la obra.
Los recorridos se desarrollan al aire libre y, en algunos momentos, se permanece de pie. No es recomendable para personas con movilidad reducida.

La memoria futura _ Las voces de las Abuelas: 28 de octubre 11:00 – 13:00 y 15:00 hs. en BALLHAUS OST – En alemán y español. Entrada gratuita con cupo limitado y reserva previa. Enviar mail a: karten @ ballhausost.de
IMPORTANTE: Este espectáculo requiere poder caminar o circular en silla de ruedas por interiores y exteriores de un edificio. Se camina y por momentos se permanece de pie. Duración aproximada: 80 minutos.
EQUIPO
Actrices (Argentina): Florencia Bergallo, Gaby Ferrero, Karina Frau, Juliana Muras, Andrea Nussembaum, Susana Pampín, María Inés Sancerni, Frida Jazmín Vigliecca – Dramaturgista: Aljoscha Begrich – Dramaturgia: Eugenia Pérez Tomas, Luciana Mastromauro – Colaboración en dramaturgia: Marisa Salton, Daniela Drucaroff –
Espacio e Instalación: Mariana Tirantte – Asistencia instalación: Lara Stilstein –Vestuario: Lara Sol Gaudini – Diseño sonoro: Mauro Zannoli – Equipo de Investigación: Daniela Drucaroff, Romina Bozzini, Marisa Salton, Luciana Mastromauro – Producción artística: Cecilia Kuska & ROSA Studio –Producción general: Luciana Mastromauro, Marisa Salton – Diseño gráfico: Leandro Ibarra – Fotografía y Vídeo: Matías Gutiérrez –Asistentes de fotografía: Natalia Marcantoni y Gastón Bejas – Traducciones: Lea Kalinna – Asistencia de dirección: Marisa Salton
EQUIPO en BERLÍN
Actrices: Gabriela Turano, Judith Siether – Espacio e Instalación: Lucila Guichon –Diseño e instalación Sonora: Mauro Zannoli – Producción artistica: Cecilia Kuska – ROSA Studio – Dirección: Luciana Mastromauro
La Memoria Futura es una producción de Abuelas de Plaza de Mayo, ROSA Studio, el Goethe-Institut Buenos Aires, con el apoyo del Fondo de Coproducción Internacional del Goethe-Institut y el patrocinio del Programa de Mecenazgo Cultural, Ministerio de Cultura, Ciudad Buenos Aires.
Fotografías de La memoria futura en Buenos Aires ©Matías Gutiérrez



















