Una participación muy variada

Usina de Guiones Breves, edición 2022

Por primera vez, tras dos ediciones transcurridas en pandemia, este año el grupo completo de participantes pudo reunirse en el taller presencial intensivo en el Instituto Cervantes de Berlín. Le hemos pedido a las y los participantes de esta tercera edición que compartan, de forma coral, sus experiencias sobre el programa, qué les dejó haber participado y cuál fue su mayor sorpresa… Aquí algunos de sus testimonios.

Jurado de la Usina de Guiones Breves, edición de 2022
Jurado de la Usina de Guiones Breves, edición de 2022: Bettina Blümner, Jesús Cañadas y
Leonie Pokutta.

Una au-pair en problemas en una lavandería en Berlín, dos senderistas perdidos en un bosque, un automóvil en llamas, dos empleados de limpieza acechados por un zorro, un lago congelado que amenaza con resquebrajarse, un niño que roba pañales, una mujer con pata de gallina, un hombre sin techo y el fantasma de su madre -¿muerta?-, una actriz en busca de su propia voz… Todas estas ideas se desarrollaron en la tercera edición de la Usina de Guiones Breves en Berlín, el programa de escritura de cortos en español a cargo de la guionista argentina María Meira. Organizada por el Instituto Cervantes de Berlín y con el apoyo de la Embajada de Argentina en Alemania, la ugbb ha sido un terreno fértil para la creación y la diversidad donde cada participante encontró la historia que quería contar potenciando su voz y su mirada.

Los participantes

Información individual sobre todos y cada uno de los participantes, al final del artículo.

Las preguntas y las respuestas

¿Puedes presentarte, como guionista?

Mi nombre es Loreto Quijada y como guionista soy montajista. Siempre edito en mi mente antes de escribir, luego me hago tarjetas con escenas que a lo largo del proceso cambio de lugar, igual como clips en una secuencia de tiempo. Al ser el Montaje mi primer amor en el cine, permea todo lo que escribo y me ayuda a crear obras concisas; sin que sobre ni falte.

Guillermo Bohorquez. Me gustaría presentarme como uno  (porque me siento como uno), siento que todavía me falta el factor externo; es decir la parte donde el guión se convierte en algo más.  Para mi el arte no es arte solo en  hacerse, sino en cómo conecta con las demás personas.

Juan Carlos Bautista. Yo me presentaría a mi mismo como cineasta mas que como guionista. Estoy enfocado sobretodo en el montaje, que es en últimas una escritura con imágenes y sonidos.

Santiago Vallejo Mejía. Como guionista siempre he estado interesado en contar historias que huyan del realismo y se asienten en un universo propio, más abstracto, en el cual existan ecos de nuestra existencia a los cuáles agarrarse para hablar de preocupaciones vitales.

Me llamo Aline Juárez. En la industria del cine trabajo como directora y directora de fotografía, sobre todo en documentales. «La Despedida» es mi primer guión ficcional después de que termine de estudiar.

Mily Hual. Hice la carrera de Cine y TV y una de las materias que más me interesó fue el guion. Creo que es la base para tener historias que lleguen al público y es por eso que siempre pongo mi máximo esfuerzo para tener un guion coherente y que exprese bien la temática que quiero contar. Las historias en las que suelo trabajar tienen una doble lectura: por un lado me enfoco en temas personales, que siento cercanos; y por otro lado les doy una perspectiva social. Además, no descarto el lado fantástico. En general, como guionista, me gusta que mis guiones expresen situaciones que den visibilidad a historias diferentes, que hablen de experiencias que pueden ser minoritarias, pero que tengan un sentido universal.

Jorge Suárez Rangel. Soy un antiguionista, esto es, que pongo la narrativa por sobre la cinematografía. Esto no es nuevo, existe gran cantidad de guiones reconocidos por su belleza narrativa. La corriente nació como resistencia al academicismo en general y a la escuela cinematográfica en particular, pues, como toda academia, la cinematográfica fue fundada y estructurada en favor de la industria, lo normal en el polo capitalista. El problema con esta visión es que enajena el trabajo del guionista al papel de un simple engrane en la maquinaria. En el contexto industrial, el guión es un manual ilegible para la mayoría de la gente, está reservado a una élite, un politburó técnico que decide si tu mensaje ha de ser transmitido o censurado. Todo esto en un contexto en que la producción cinematográfica está ya de por sí en manos de una élite, privilegiada por su condición económica, clase social, raza, etc, un sector social que, además, sirve a lo que Chomsky ha llamado la manipulación mediática. El poner un guión en formato de narrativa, como cuento, novela o lo que de ahí resulte, es ponerlo directamente en las manos del público, sin pasar por el aparato industrial. Claro que existen muchos más obstáculos, pero es poner el trabajo de uno en la dirección que uno quiere y no bajo el dictamen jerárquico vertical.

Victoria Radonic. Comencé hace unos 5 años, escribiendo pequeñas obras de teatro. Luego comencé a formarme en guion audiovisual. El corto que he presentado al concurso es mi primer «gran» trabajo.

¿Qué te llevó a participar en la Usina de guiones de este año? ¿Cómo llegaste hasta el concurso? ¿Te costó mucho decidirte?

Loreto. No sé por qué apareció la Usina dentro de mi Facebook «feed», pero así fue como nos encontramos… No quedaba mucho tiempo para participar, sin embargo, pensé que era un lindo reto. Titubeé un poco, ya que al ser una convocatoria global, supuse que no tendría muchas oportunidades de quedar, pero finalmente decidí intentarlo y me alegra muchísimo haberlo hecho!

Guillermo. Yo creo que el interés de aprender más, mejorar, y tener la oportunidad de desarrollar una idea con la guía de una profesional del campo. La primera vez que vi el anuncio de la Usina, supe que debía aplicar inmediatamente.

Juan Carlos. Me presenté porque tenia una necesidad de desarrollar una idea que llevaba dandole vueltas a mi cabeza por algún tiempo. Vi en las redes sociales la convocatoria del Instituto Cervantes y no dudé en presentarme. Es un proceso que se extiende a lo largo de varios meses, ademas acompañados de una gran guionista. Todos los elementos estaban ahí.

Santiago. Supe de la convocatoria una semana antes del cierre por algún grupo de Facebook y me pasé ese tiempo buscando entre mis ideas a ver si alguna se podría ajustar sin embargo no veía ninguna con el potencial para ser ambientada en esta ciudad. Fue justo el último día que se me ocurrió la idea que consideraba perfecta y con la que finalmente participé, esa fue “Final de partida”.

Aline. De pronto me vienen imágenes a la cabeza que no tienen mucho contexto, pero que pienso que sería lindo grabar. Casi a diario paso por una lavandería y un día me dieron ganas de grabar una escena de baile ahí, pero no sabía qué. Poco a poco fui conectando historias de personas que había conocido, imágenes de baile, escuché mucha música en esa época y de pronto tenía el personaje de Jazmín. Mi mejor amiga, que es argentina, me mandó la convocatoria diciendo: «quizá te interesa» y al siguiente día ya estaba escribiendo la aplicación.

Mily. Llegué por un amigo que participó en la primera usina de guiones y quedó satisfecho con el resultado. No me costó mucho decidirme porque tenía ya una historia en mente, además mi amigo me contó cómo funcionaba la usina, el hecho de contar con tutorías y trabajo conjunto con los participantes me parecía una buena oportunidad para desarrollar mi guion.

Jorge Suárez Rangel. Como sujeto marginal no tuve ninguna duda, de hecho es la segunda vez que me postulo. Las puertas están cerradas para el 93% de la población mundial. La mayoría de los migrantes aquí está conformada por la fuga de cerebros, somos una masa huérfana, en busca de oportunidades.

Victoria Radonic. Tengo una amiga que participó el año pasado y me recomendó que enviara mi participación, para ella fue una gran experiencia. No me costó mucho decidirme, sobre todo me asombró el haber quedado seleccionada para el certamen. Ya eso fue un premio para mí.

Recepción de bienvenida en la Embajada de Argentina en Alemania para organizadores, participantes, miembros del jurado y colaboradores. Día 2 de septiembre de 2022.

¿Qué destacarías de tu experiencia en la Usina? En tres líneas: ¿de qué va tu corto? ¿Cómo llegó a la Usina, y cómo salió? ¿Salió como algo parecido a lo que entró, o sufrió una metamorfosis radical?

Loreto. Mi guion es una versión ficcionada de una crónica real que leí una vez esperando entrar al dentista y que nunca la olvidé. Tenía una idea bastante formada y no mutó demasiado en su esencia, pero creció mucho. Floreció con los detalles que María me hizo ver.

Guillermo. Mi corto trata sobre un chico que se encuentra con su pasado, lleno de caos y destrucción; y debe decidir cuando más de eso es necesario para poder sanar sus heridas internas. Yo creo que mi corto cambió sustancialmente durante la usina. Muchos aspectos de cómo corre la historia son parecidos, pero el mayor cambio fue en el foco de la historia. Además de deshacerme de muchas cosas que no le aportan a la historia.

Juan Carlos. Destaco, como ya esbocé arriba, que es un proceso que se extiende en el tiempo, que da la oportunidad a la pausa, que es perspectiva. Los diálogos con María Meira mas que ser un decálogo de  «lo que se debe o no hacer», eran conversaciones creativas donde se examinaba la coherencia de la idea, de la motivación, con el trabajo. Era más que todo determinar si lo que se leía era equiparable con lo que yo tenía en mi cabeza.

Santiago. Destacaría, sobre todo, el impacto positivo que ha tenido María en mi escritura sin ser invasiva ni coartando mi visión, también las jornadas que compartimos todos los participantes y que sirvieron para retroalimentarnos y pulir nuestros guiones. Mi corto cuenta la historia de Bruno, un inmigrante en Berlín, cuya realidad es muy diferente a la vida que un día soñó, además, el tiempo y la presión social juegan en su contra, ya no le encuentra el sentido a seguir luchando por aquello que le ha mantenido vivo hasta ahora. Bruno está casi decidido a acabar con su propia esencia y abrazar una vida realista y monótona. Considero que mi historia no sufrió ningún cambio radical pero sí encontró un camino para alcanzar la solidez actual. 

Aline. Mi corto trata sobre la etapa inicial de la migración protagonizada por dos amigas: Jazmín y Amelia. Sus personalidades se complementan y se equilibran, para juntas enfrentar los retos que la migración trae consigo, pero de una manera graciosa, que procura ir para adelante. Cuando llegué a la Usina tenía claras varias cosas, pero me costaba mucho trabajo hilarlas. También había un par de escenas a las que me aferraba mucho, hasta que entendí que no había lugar para tanto en un formato tan corto y empecé a pensar más en que la historia funcionara y no tanto en lo que yo quería contar, porque era demasiado. Lo que me sorprendió fue esa frase que María me dijo: «el cine es el arte de sintetizar». A partir de ahí, la historia original se transformó mucho y salió diferente a lo que había planeado, pero con la esencia original.

Mily. Mi corto va de una niña peruana y su madre, ambas migrantes en Barcelona. La niña se enfrenta al bullying, y la madre, a largas jornadas de trabajo que no le permiten tener tiempo de calidad con su hija. Además, servicios sociales amenaza con llevarse a la pequeña, con la complicidad del colegio de la niña. En este contexto, la niña comienza a ver a la Cuda, una mujer con pata de gallina que se lleva a las personas solitarias. La niña le teme a la Cuda, hasta que se convierte en su aliada para quedarse con su madre y poder deshacerse de las niñas que le hacen bullying en el colegio. La historia se mantuvo en su esencia, aunque sí que sufrió cambios de estructura y formato, ambos para mejor. El trabajo que hice junto a Maria y durante la sesión conjunta fue muy beneficioso para poder encontrar la mejor forma de presentar la historia y sus personajes.

Jorge Suárez Rangel. Calificaría mi experiencia de «social». Me es difícil agregar otro adjetivo, pues rara vez salgo del aislamiento que provoca el proceso autodidacta, soledad que odio, por cierto. La experiencia de compartir mi trabajo me parece suficiente recompensa por cualquier esfuerzo. Mi corto es sobre migración, marginación, soledad y muerte. No veo mejor palabra para describir lo que ocurrió a mi guión que metamorfosis, digamos que entró al capullo.

Victoria Radonic. Mi corto trata sobre una actriz que busca su propia voz en la creación de una obra de teatro. El guion comenzó bastante distinto, un sólo personaje se mantuvo a lo largo del proceso, el de la actriz. El resto aparecieron después. Podría decir que la metamorfosis fue casi total desde el comienzo hasta la entrega final.

La escritora Samantha Schweblin comentaba en una entrevista, hablando de los talleres literarios que dirigió, que uno de los desafíos, y muchas veces una de las principales dificultades que enfrentan los autores participantes, es distinguir lo que uno quiere que su texto diga de lo que dice realmente. ¿Esta es quizá también una experiencia que se vive en una usina de guiones?

Guillermo. Totalmente. Para mi,  esa fue una de las cosas más importantes durante la usina: Entender que era lo que yo quería contar y así mismo lo que la historia debía ser. Ya que en un principio eran diferentes ideas combinadas pero sin un fin claro. 

Santiago. Sí, es cierto que en algún punto el texto difería en algunos aspectos de lo que buscaba contar, pero como dije, gracias a María y las lecturas con los compañeros logramos detectar dichos elementos que fallaban y que necesitaban ser corregidos para lograr contar lo que deseaba desde un principio. 

Aline. Definitivamente sí. A veces una piensa que ciertas cosas son muy entendibles, que los códigos que yo entiendo, los van a entender otras personas y resulta que no. Cada quien viene con un bagaje diferente y más cuando nos une un idioma en común, pero que utilizamos de maneras tan distintas, porque somos muchos territorios, muchas culturas, muchas diferencias. A la vez eso es muy enriquecedor, porque yo pensaba que las y los participantes de la Usina iban a entender inmediatamente lo que quería decir y resultaba que no. Esa fue una experiencia muy enriquecedora desde la gestación del guión.

Mily. Sí, totalmente. Una de las mayores dificultades a las que me enfrenté fue cuando tuve que poner diálogo a mis personajes. Es en ese momento en el que salen a relucir muchos puntos a mejorar del guion en general, la estructura, los personajes, etc. Hacer que los personajes comuniquen la idea central y hagan que la historia se desarrolle es un reto muy grande. De eso depende que lo que se pretende contar se comunique de manera correcta.

Victoria Radonic. Pues yo como guionista novel, confirmo que lo que comentaba Samantha Schweblin es así. Muchas veces es complicado llevar a tu personaje a donde quieres, es un gran trabajo de búsqueda , escritura y re-escritura. Me imagino que con el tiempo y la experiencia todo saldrá más fluido. Gracias a la asesoría de María fue más fácil, ella me ayudaba a salir del laberinto.

¿Qué nueva herramienta cinematográfica te llevás de la Usina?

Guillermo. Lo que me llevó de la Usina es el aspecto investigativo y exploratorio de las ideas propias, cosa que nunca había hecho de esa manera antes. Durante los primeros meses tuvimos la oportunidad de expandir y explorar cada idea. Casi como jugar con Legos hasta crear la combinación perfecta.

Santiago. Previamente a la usina siempre pensé que carecía de un método de trabajo, simplemente esperaba a que llegara la inspiración para iniciar la escritura. En la usina, María nos ha inculcado rutinas y formas de organizar el trabajo de modo que estas favorezcan al fluir de las ideas. Estas espero que me acompañen de ahora en adelante. 

Aline. La frase de María «El cine es el arte de sintetizar» me sigue dando vueltas en la cabeza. Además creo que hubo mucha química y buena onda entre las personas que participamos y probablemente de aquí van a salir más proyectos y amistades.

Mily. El trabajo en conjunto, el poner las ideas en frente y compartirlas con los demás participantes y que todos comentáramos lo que entendemos de las historias. Eso es muy revelador de nuestras propias historias y de cómo las entienden los demás. Además, ayudan a trabajar los puntos más débiles y darles la forma que queremos, y comunicarlas mejor. También las tutorías personales ayudaban a ahondar en los detalles, el trabajo de la estructura y los personajes. El trabajo en conjunto es lo que me llevo de esta usina, y creo que es una de las cosas a poner en valor a nivel general.

Victoria Radonic. El haber aprendido a que mis personajes siempre deben pasar por diferentes etapas.

Contanos algo que te sorprendió. Y algo de lo que debiste desprenderte.

Aline. Me sorprendió mucho el talento de las demás personas y la manera en la que analizaron y entendieron los otros guiones, como nos complementamos para darnos crítica de manera tan constructiva. Fue una experiencia muy enriquecedora como realizadora. 

Santiago. Los encuentros con los compañeros me sorprendieron, ya que fueron muy nutritivos, con comentarios de gran valor que no hicieron más que ayudar a mejorar mi guion. En este mismo proceso, el de escuchar a los compañeros, debí desprenderme de mi ego, ya que me impedía, por ejemplo, dar un final concreto a la historia y que fuera coherente con el subtexto de esta. Tuve que desprenderme de la historia que quería contar al inicio, porque no daba tiempo de todo. La manera en la María nos fue guiando me pareció sorprendente, porque yo por ejemplo, no tengo mucha experiencia en la escritura y aún así entendía lo que María me decía y las herramientas que me iba dando.

Victoria Radonic. Me sorprendió la calidad de los guiones de mis compañeros, del proceso de desarrollo del guion desde cero, el recorrido fue increíble. Me desprendí de varias escenas que yo creía que eran imprescindibles para que la historia tenga sentido.

María Meira comentaba también hace poco la importancia y el placer de la investigación para la escritura de un guión. ¿La Usina te hizo profundizar la investigación para tu proyecto?

Santiago. No he tenido un estricto método de investigación, pero si he buscado nutrirme de las experiencias de mi entorno cercano, que es la del migrante hispanohablante en Alemania, y en las cuáles se incluía mi visión.

Aline. Mis personajes Jazmín y Amelia, son de Tonalá, un pueblo chiquito del sureste mexicano y del Puche, un barrio marginalizado en Almería, España.. Yo soy bien citadina, a pesar de que he pasado buen tiempo en esos lugares, estoy consciente que yo crecí en una de las ciudades más grandes del mundo. Para poder conectarme con esos territorios, hablé con mucha gente de allá, amigas y conocidas. Escuché mucha música e intenté recordar como hablaban, sus acentos, sus velocidades para articular, sus expresiones. Creo que fue lo que más tiempo me llevó de la investigación.

Mily. Siempre he comentado que uno de los problemas que me suelo encontrar cuando desarrollo mis guiones es que intentan cambiarlos y despojarlos de su esencia. Esto es algo que no me ha pasado en la Usina, todo lo contrario, he encontrado un espacio muy respetuoso a mi historia, a lo que quiero contar, y que me ha ayudado a desarrollarlo y llevarlo a donde pretendía. En este sentido, el trabajo de Maria ha sido clave, ayudándonos a descubrir la raíz de nuestras historias y encontrar la mejor manera de contarlas. Tal vez de lo único de lo que me tuve que desprender fue de la idea de hacer un corto completamente animado. Aparte de trabajar en la historia en sí también me planteé el formato en el que la contaría.

Victoria Radonic. Sí, definitivamente. Me sumergí en el universo de Julio Cortázar, que es un autor al que no había leído mucho. 

Taller grupal en el Instituto Cervantes de Berlin. 3 y 4 de septiembre de 2022.

¿Qué dirías de la usina: que está más cerca de un writer ‘s room, de la escritura colaborativa de los teams de guionistas , o de un pitching, en el sentido de puesta a prueba del proyecto?

Aline. Definitivamente lo percibí más como un writer ‘s room. Sobre todo por el fin de semana que compartimos en Berlín, que fue una experiencia bien bonita y que le metió mucho poder a los proyectos.

Mily. Creo que está más cerca de la escritura colaborativa, sobre todo en las sesiones conjuntas que tuvimos y las tutorías. El hecho de recibir feedback sobre las diferentes versiones de guion y poner las ideas en conjuntos fue bastante enriquecedor. Además, poder leer los guiones del resto de participantes también hace que pongamos en práctica nuestra parte más editorial del desarrollo de guiones, y poder sacar de allí mucho conocimiento y aprender a trabajar con guiones de otros escritores.

Victoria Radonic. Yo diría que un writer’s room.

¿Serías reincidente? ¿Volverías a la usina? ¿Por qué?

Loreto. Por su puesto que sí! No sé si es permitido, pero volvería feliz! Es una experiencia enriquecerá y un gran regalo poder trabajar con una profesional como María, con tanto oficio y un ojo de lince! Me repetiría el plato 😀

Santiago. Mi experiencia en la usina ha sido muy enriquecedora, por lo tanto, sí que volvería. Aunque ahora me gustaría seguir desarrollando lo aprendido en este tiempo y enfocarme en sacar adelante este guion.

Mily. De momento no me planteo volver a participar, pero definitivamente lo recomendaré a amigos y conocidos. Creo que de la usina pueden salir muchos proyectos audiovisuales muy válidos, más allá del guion ganador.

Jorge Suárez Rangel. Para mí lo más importante de la experiencia-unsina, es la gente, tanto la María como los participantes, espero poder crear lazos con ellos, en pro de la producción libre y comunitaria.

Victoria Radonic. Sí, claro que volvería: para mí ha sido muy enriquecedor y he aprendido mucho de María y mis compañeros. La posibilidad detener la visión de una guionista como María me ha dado otra perspectiva de la escritura.

Aline. Me siento muy motivada a seguir escribiendo. Disfruté mucho escribiendo en español y si hubiera un programa así para formatos más largos, definitivamente me encantaría participar, pero creo que es importante que otras personas tengan la experiencia que brinda la Usina.


Participantes en la 3ª edición de la Usina de Guiones Breves. Fallo del jurado.


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