'Made in America': la irrupción del consumo de masas en Ostberlin

The Wall (1976), Gordon Matta-Clark

El marco de la República Democrática Alemana perdió su valor el 1 de julio de 1990. Las monedas, grabadas con el símbolo de la hoz y el martillo, así como los billetes, con retratos de Marx y Engels, Schiller y Goethe, sin olvidar a la feminista Clara Zetkin, dejaron de circular y fueron escoltados hasta sus escondites. En su lugar se adoptó el marco vecino para conseguir una rápida unificación de la economía alemana. Pero el cambio de moneda apenas fue significativo comparado con las repentinas transformaciones en las conductas de consumo. La irrupción del consumo de masas en la RDA fue el gran fenómeno socioeconómico que siguió a la caída del Muro de Berlín. Se trata sin duda de un fenómeno complejo, pero quisiera mencionar dos películas que permiten reflexionar sobre este cambio y algunas de sus consecuencias: The Wall (1976), del artista Gordon Matta-Clark, y Good Bye, Lenin! (2003), dirigida por Wolfgang Becker.

En 1976 Gordon Matta-Clark fue invitado por la Akademie der Kunst para participar en la exposición Soho in Berlin, la cual pretendía visibilizar el incipiente proceso de gentrificación que se estaba produciendo en el Berlín Occidental y por el cual ya había pasado el Soho de Nueva York. Fue en el contexto neoyorkino donde Matta-Clark había realizado algunos de sus más impresionantes building cuts como Day’s End o Conical Intersect, ambos en 1975. Después de estas intervenciones, en las cuales el espacio arquitectónico es dislocado y abierto al afuera urbano, Matta-Clark centró su atención en el Muro de Berlín. Según narra la película resultante, el artista viajó a Berlín con la intención manifiesta de volar en pedazos una parte del Muro y así abrir la frontera interurbana. Sin embargo, fue disuadido por sus amigos de llevar a cabo tal acción suicida.

La bandera de Estados Unidos en el Checkpoint Charlie es la primera escena de la película. Le siguen, al ritmo de la música amenazante, el conjunto de elementos arquitectónicos y simbólicos que forman parte del dispositivo fronterizo, no solo el Muro, sino las torres de vigilancia, las defensas antitanques y las señales de peligro en las cuales se registra el lenguaje de la advertencia, de la prohibición: “Warning. You are forbidden to proceed beyond this point” [“Advertencia. Prohibido pasar a partir de este punto”].

Aquí acontece la acción de Matta-Clark. Mucho más discreta que los planes iniciales, consistió en la intervención sobre la superficie del Muro mediante el uso de pintura y plantillas. Los mensajes están destinados a criticar los efectos de la gentrificación, la omnipresencia de la publicidad y, especialmente, a cuestionar los valores políticos y económicos adoptados por Berlín Oeste. Lemas como “Made in America” critican el proceso de americanización vivido en buena parte occidental de la ciudad y los esfuerzos de propaganda del gobierno estadounidense en el contexto de la Guerra Fría. En la intervención de Matta-Clark también tienen gran presencia anuncios publicitarios de productos alemanes que son adheridos al Muro y que actúan como evidencia visual del creciente consumismo en la mitad de la sociedad berlinesa.

The Wall (1976), Gordon Matta-Clark

La policía no tarda demasiado en interrumpir esta acción clandestina. Pero la presencia de estos hombres uniformados no interrumpe la performance, al contrario, pasa a formar parte de la misma, pues evidencia el estado de control, de tensión, de prohibición y amenaza institucionalizada. En última instancia, muestra que la frontera no es solo arquitectónica, está también compuesta por cuerpos, uniformes, armas y un férreo mecanismo burocrático. La acción continúa en un segmento menos controlado del Muro, si bien lo hace de forma apresurada, quizá más consciente de los peligros reales y las posibles consecuencias de este sabotaje al poder simbólico del Muro y a su aspecto visual. Al registrar no solo la propia acción del artista sino, por el contrario, prestar gran atención al contexto de la misma, The Wall es el documento visual de un paisaje urbano, arquitectónico y político desaparecido tras noviembre de 1989. Todavía hoy la película de Matta-Clark nos invita a la reflexión sobre la división de la ciudad y los rápidos cambios que siguieron a su reunificación.

Good Bye, Lenin! (2003) Wolfgang Becker

Good Bye, Lenin! es una película alemana que captura a la perfección algunos de esos cambios. Bajo la dirección de Wolfgang Becker, narra los acontecimientos sociopolíticos y económicos que siguieron a la caída del Muro de Berlín desde la perspectiva de un joven cuya familia quedó dividida en un intento frustrado de escape al Berlín Occidental. Tras la reunificación, las estanterías de los supermercados rebosan de nuevos productos y la publicidad comienza a tener una presencia importante en los espacios urbanos de la ciudad reunificada. Nuevos productos son adquiridos con nuevo dinero haciendo surgir nuevas conductas propias de la sociedad de consumo.

En una de las escenas de la película, un inmenso anuncio de Coca-Cola es desplegado por un grupo de operarios en la fachada de un edificio. Esta imagen es representativa de la sustitución de los viejos ideales comunistas por los nuevos valores capitalistas, algo que se acentúa por el color rojo que tienen en común la bandera soviética y la publicidad de Coca-Cola. Desde una ventana presenciamos la entrada triunfal del consumo de masas en el antiguo Ostberlin [Berlín este]. A medida que los berlineses del este se incorporan a este nuevo paisaje socioeconómico, del cual productos y empresas americanas como Burger King son el máximo exponente en la película, surgen interpretaciones y posiciones dispares entre los personajes: el consumo como mera ideología capitalista materializada, o bien como símbolo de una libertad anhelada y principal vía de incorporación a la sociedad occidental, la autoproclamada primer mundo, a medida que el segundo mundo, representado por el bloque comunista, se disuelve hasta desaparecer.

Good Bye, Lenin! (2003) Wolfgang Becker

En cualquier caso, como una resonancia de la película de Matta-Clark y su intervención en la parte occidental del Muro, el lema “Made in America” se hace omnipresente también en Ostberlin a partir de noviembre del 1989. Esto da lugar a dos movimientos centrífugos: el triunfo indiscutible del consumismo en la sociedad berlinesa y la aparición del fenómeno social de la Ostalgie, un sentimiento colectivo de nostalgia por la vida en tiempos de la RDA. Lo cierto es que los anuncios publicitarios y su constante incitación al consumo llegaron para quedarse y estarían ya siempre presentes por igual en el paisaje urbano del Berlín unificado.

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