La ratita presumida y liberal: Lindner

Ilustración: Pilar Perales

Urban, cool, sexy, vintage. Digital, muy digital. Así somos. Un nuevo partido para el ciudadano del siglo XXI. Venimos a romper con lo viejo, openminded pero businessfriendly al mismo tiempo. Lejos quedan ya esos casposos que hace cuatro años tenían nuestras siglas pero otro logo y otros colores. Ahora los liberales del FDP somos los indies de la política alemana.

-¡Elitistas!

Callad y miradme. Miradme a mí. Guapo, joven. Solo a mí. Barba de tres días, despreocupadamente a la moda. En blanco y negro. Moderno, con un toque de elegancia intemporal. ¿No os vale? Pues miradme más, dispuesto, online, atractivo. ¿Mejor? Sí, ¿verdad? Pero miradme desde vuestro iPhone, desde vuestra tablet. ¿He dicho ya que lo hacemos todo muy digital?

Que ya no somos esos viejos aburridos de antes, ¿eh? Originales, jóvenes, emprendedores. No más limusinas y hoteles de cinco estrellas. Que el FDP se fundara en 1948 es solo una anécdota menor. Ahora nos gusta sentarnos en un café con nuestro portátil y porción de pizza vegana para trabajar en un nuestro portfolio y cumplir con el deadline.

– ¡Explotadores!

Callad y dejad de quejaros, vagos. Y trabajad más, que no tenéis excusa. Yo con 18 años ya vestía como las personas decentes, llevaba maletín, daba lecciones para ser empresario de éxito y también conducía un Mercedes. A ver si espabiláis, que os lo ponemos en bandeja. Libraos de vuestras ataduras mentales. Think out of the box. Nosotros nos encargamos de romper las cadenas de los derechos laborales y otros obstáculos que restringen la flexibilidad y vosotros ya innováis, aunque no sepáis el qué. Eso no es importante. Digital first, eso sí.

Solo pedimos el Ministerio de Finanzas. Así dinamizaremos vuestra economía para que el Estado no os moleste con impuestos, prestaciones sociales, cobertura por desempleo y otras desgracias socialistas. ¿Quién puede criticar eso? Nadie con un mínimo de capacidad intelectual. Los únicos que odian a los liberales lo hacen porque me tienen envidia a mí por ser guapo, rico y gran político, como dijo otro incomprendido.

Por un lado, la CDU no va a poder gobernar en solitario; por otro, los socialdemócratas han salido tan escaldados de esta legislatura que no van a querer entrar en el Ejecutivo. Así que un señor mayor y malhumorado va a dejar de ser el hombre fuerte del gabinete de Merkel para que lo sea un sonriente y seductor de 38 años… Me refiero a mí mismo, ineptos, que parece que os lo tienen que dar todo masticadito.

– ¡No más austeridad!

Jajaja. No me hagáis reír. Si eso es lo que único necesitáis, lo único que entendéis. Sobre todo vosotros, gentuza del sur de Europa. Macron, con el que algunos me comparan (¡compararme a mí con ese Don Nadie!), quiere avanzar en la integración fiscal de la Unión Europa. ¡Ja! Al Principito francés le valoro sus esfuerzos por seguir recortando la inversión pública. Recortar, bien, pero mezclar nuestros impuestos con los de griegos, búlgaros, españoles… ¿Estamos locos o qué?

Hace unos años, cuando algún político alemán despreciaba estas ideas de bombero, media Europa se le echaba encima. Y ahora que nosotros estamos apunto de reventar la luna de miel de Merkel con Macron, la supuesta última oportunidad para salvar la UE, nadie nos dice nada. Si es que soy el mejor. Somos. Todos en el partido. Quiero decir. Claro.

Desbandada