Personajes de Berlín #3: El buscapisos desesperado

Este personaje no es el típico que todos conocemos; es aún peor. Es el personaje en el que todos podemos convertirnos.


Después de mandar aproximadamente 3 millones y medio de mensajes en WG-Gesucht sin obtener una mísera respuesta, tu mecanismo de defensa empieza a segregar un posgrado en Marketing, y piensas: tengo que diferenciarme. Publicas una foto con sonrisa pero sin alma que parece sacada de un libro de texto de inglés. Pero en poco tiempo, todo el mundo hace lo mismo y ya no eres original. Para destacar de nuevo, grabas un vídeo haciendo malabares mientras salvas un gato de un incendio y con los dedos del pie depositas una donación para Médicos sin Fronteras. Consigues dos me gustas y que un perfil falso te deje spam. Tu puño tiembla pero mantienes la calma. Es hora de alquilar esa avioneta y escribir con humo blanco en el cielo de Berlín.

El típico anuncio

No encuentras nada y te quedas temporalmente en la casa de un amigo. Pernoctas algo más de lo planeado y cuando te das cuenta es el año 2096. Berlín es ahora una isla urbana en medio de un bosque repleto de androides neonazis, y organiza anualmente unos Juegos del Hambre para ver quién se queda con los pisos disponibles. Los que ganan, consiguen pagar solamente 300.000 euros al mes por las nuevas cápsulas habitacionales (¡6 metros cuadrados!) diseñadas por Gucci. Los que pierden, son convertidos en gotelé para el deleite clasicista de los nuevos inquilinos.

El típico estudiante de Erasmus convertido en gotelé

Alguien en las afueras de Berlín busca en la basura y se encuentra con una reliquia de otro tiempo: un contrato de piso con una duración de un año. Alrededor de este objeto comienzan a estructurarse las esperanzas y los miedos de los desposeídos. Los sacerdotes explican que hubo un tiempo pasado donde Tempelhof era un jardín del Edén y la gente tardaba solamente tres meses en encontrar piso. Los creyentes, incrédulos, se santiguan trazando en su pecho cuatro figuras: Wohnzimmer, Schlafzimmer, Badezimmer y Küche. Y repiten al unísono, con palabras arcaicas que ya no significan nada: “Que Dios nos pille anmeldados”.

Desbandada