Irse muy lejos para encontrarse a sí mismo: Molt lluny de Gerard Oms

En la penúltima sesión antes de la pausa de verano del Cicle Gaudí Berlín, el sábado 23 de mayo, mostraremos Molt lluny, el debut directoral del cineasta, guionista y coach de interpretación catalán Gerard Oms. Tras la proyección habrá un coloquio con el público moderado por la autora de este artículo, acompañado de un aperitivo por gentileza de la bodega Ànima Negra y del hotel Gat Point Charlie de Berlín.

En esta historia acompañamos a Sergio (Mario Casas), un joven de treinta-y-pico de Barcelona, que hace un viaje a Utrecht por un partido de fútbol del Club Deportivo Espanyol. Después de un ataque de pánico y un impulso casi instintivo que él mismo aún no entiende, decide no volver a casa, y se queda en este lugar donde no conoce a nadie. De esta forma su  viaje se acaba convirtiendo en un “ir a sobrevivir”. Molt lluny es una  historia sobre la búsqueda de uno mismo, la emigración de España a Países Bajos en la crisis financiera en 2008, sobre las personas que nos acompañan en tiempos difíciles y nos cambian para siempre, la deconstrucción de la masculinidad y la aceptación de la propia orientación sexual.

De antemano, Molt lluny no sólo es muy interesante como debut, sino que también está basado en una experiencia real del director: un viaje a Utrecht que hizo en 2008 a raíz de una crisis personal y que decidió procesar y dignificar sobre la pantalla años más tarde.

Después de su estreno en 2025, la obra obtuvo el premio a la Mejor Ópera Prima en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (México) a la vez que dos biznagas en el Festival de Málaga (el Premio Especial del Jurado de la Crítica y el Premio al Mejor Actor para Mario Casas) y un Premi Gaudí a la mejor interpretación masculina (también para Mario Casas) – además de varias otras nominaciones en los Premis Gaudí y los Premios Goya, entre otros.

Y si esto ya no es motivo suficiente para ir a verla, voy a contaros algunas cosas interesantes sobre las que he tenido el honor de charlar con Gerard Oms en una entrevista, y reflexionar sobre algunos de los temas complejos que trata.

El artista y su amigo-musa

Molt lluny es el primer largometraje de Gerard Oms, aunque el barcelonés ya llevaba mucho más tiempo en el mundo del cine. Formado en el Institut del Teatre de Barcelona y en la Escuela Parnassos de Utrecht, en sus comienzos Oms colaboró con la cineasta Isabel Coixet. Actualmente trabaja a menudo con la directora Neus Ballús como acting coach en proyectos como Seis días corrientes (2021). Es así como, preparando a la actriz Milena Smit para su papel en No matarás (2020), conoció a Mario Casas, quien también quiso trabajar con él y le animó a lanzarse a la dirección de cine. A partir de allí formaron un fuerte vínculo profesional y personal que hizo que Oms escribiera su primera película, pensando en Casas como actor principal. “Mario conocía muy bien mi historia por conversaciones que tuvimos”, cuenta, a la vez que los dos trabajaron en encontrar los elementos del actor en Sergio, en vez de sólo intentar interpretar a Oms.

El guionista y director de Molt Lluny, Gerard Oms. Foto: ©Àngel Garcia.

El papel de Sergio que interpreta Mario Casas está lleno de complejidad emocional, gestos delicados y miradas silenciosas que dan mucho para interpretar. Vemos a un Mario Casas fenomenal y, francamente, inesperado – en el mejor sentido. Para quienes no estén familiarizados con el actor: hasta este proyecto, como lo describe el propio director, Casas había interpretado a personajes en el cine español que responden a un cierto canon de hombre. La mayoría lo conocemos como ‘el chico de la moto’ en Tres metros sobre el cielo (2010) o ‘el galán’ en El barco (2011-2013). Por ende, considera Oms, Casas se había convertido en el paradigma del “hombre hetero, el chico que se lleva a la chica, el que siempre gana, el líder” dentro del imaginario colectivo español. Con la deconstrucción que hace Sergio de su propia masculinidad heteronormativa, de alguna forma también vemos un nuevo Mario Casas, algo que Oms considera reparador para el actor en muchos sentidos.

El actor Mario Casas (Sergio) y el director Gerard Oms. Foto: ©Pablo Uribe y Martina Marangós.

“El cine nos permite volver a contar la historia desde un prisma más sabio al cabo de los años”

El productor, Carles Torras, contó en una entrevista que muchos de los lugares en que se rodó la película son los mismos lugares donde estuvo Oms en su viaje en 2008: la cocina donde lavaba platos o el hostal donde se hospedó al principio. Oms nos cuenta que, regresar a esos espacios fue “resignificar todo ese dolor, sufrimiento y anhelo que sentí entonces”. Del mismo modo, volver a ponerle nombre y cara a esas personas, le pareció dignificante: “Yo, en mi viaje, tuve un Hans, una Thenna, un Yusuf” – personas que realmente existieron y a las cuales también volvió. “El cine nos permite volver a contar la historia desde un prisma más sabio al cabo de los años”, reflexiona. Y efectivamente, Molt lluny se siente como un abrazo a una versión de uno mismo del pasado, una carta de agradecimiento a todas las personas que una vez te acompañaron cuando más lo necesitabas.

Ser conscientes de nuestros privilegios

Vemos la vida de gente inmigrante en Países Bajos desde el punto de vista de un inmigrante, Sergio. Alguien que no habla el idioma, que sufre por falta de dinero, falta de estabilidad, falta de perspectiva, pero con una pizca de esperanza. Va conociendo y hablando con gente de muchas partes del mundo que tienen vivencias y sensaciones  similares. Vemos lo pesado que puede ser la exotización y generalización de la gente hispanohablante que experiencia Sergio. Pero, por otro lado, Sergio es europeo. Sergio tiene acceso al Instituto Cervantes, que financia eventos en su lengua. Sergio no tiene que tener miedo de ser deportado como su amigo Yusuf (Ilyass El Ouahdani). Sergio muestra su racismo internalizado cuando insulta (“puto moro”) a un compañero de trabajo. Thenna, la mujer que le acoge en su casa, le dice que no es lo mismo que se te note que eres extranjera por la piel que por el acento: “You can’t escape what you are”, le dice en una escena (la actriz es negra y tiene ascendencia surinamesa, pero el origen de Thenna no es especificado).

Thenna (Jetty Mathurin) y Sergio (Mario Casas) en la fiesta de Año Nuevo. Foto: ©BTEAM.

Oms reconoce, con mucha consciencia que, al igual que Sergio en la película, su experiencia como inmigrante blanco, que en cualquier momento podía volver a su país, fue muy distinta a la de muchas otras personas, personas como Thenna (Jetty Mathurin)  o Yusuf, quien le ayudó a conseguir trabajo. Entrar en contacto con estas historias, nos cuenta, le abrió los ojos a un mundo que es  invisibilizado en la Europa Occidental. “Cuando alguien que tiene menos que tú te echa un cable, se te quitan todas las tonterías, de golpe. Yo creo que detrás de todas las muestras de odio, lo que se esconde es un profundo miedo. Y el miedo se cura acercándonos”.

Sergio (Mario Casas) y Yusuf (Ilyass El Ouahdani), amigos y compañeros en la cocina del restaurante. Foto: ©BTEAM.

Catarsis y destrucción

“Todo el mundo tenemos grietas. Y el cine consigue atravesarlas, porque tiene este poder catártico colectivo de ayudarnos a mirarnos los unos a los otros con empatía, desde el cariño y desde la caricia, sin apuros. Hoy en día, lo colectivo, algo como meterse en grupo en una sala de cine para emocionarse, es revolucionario en un mundo tan individualista que constantemente mira hacia otro lado”.

Igual de catártico que los temas pesados que trata Molt lluny, el humor en esta película es un peso situado al otro lado de la balanza, que lo complementa. Oms describe el humor como “un balón de oxígeno al cual agarrarse cuando las cosas no van bien. Creo que es profundamente terapéutico y nos salva”.

En la primera clase de un curso de neerlandés, Sergio conoce a Manel (David Verdaguer), otro catalán de Barcelona llegado hace poco a Países Bajos, que va por la vida con una mezcla de resignación y auténtico sarcasmo hostil. Está desmotivado con el aprendizaje del neerlandés, ya que le parece una lengua feísima y la gente de Países Bajos tacaña. Esta ironía, al principio inocente y entretenida, acaba siendo hiriente y destructiva, reflexiona Oms. Es algo que también ha observado en las proyecciones del film, en las que, a medida que avanza la trama, las risas frente a los comentarios de Manel van disminuyendo, porque nos damos cuenta de que es un mecanismo muy poco saludable. “Detrás del humor no se puede esconder maldad. Porque entonces no es humor, es un ataque”. Nos cuenta que el personaje Manel es un conglomerado de muchas personas que se encontró en su viaje que, tristemente, operaban de esas maneras negativas.

Manel (David Verdaguer) y Sergio (Mario Casas) paseando por Utrecht. Foto: ©BTEAM.

Todo lo que nunca se dijo

Otro personaje principal que considero que habita en esta historia, es el silencio, todo lo no dicho. Vamos entendiendo que a Sergio le gustan los hombres a través de las miradas que le echa a Yusuf o a su compañero de habitación en el hostal. Comprendemos poco a poco cómo pone en duda la idea de masculinidad hegemónica y la intenta deconstruir. “Pone en duda el papel que él cree que  se le ha asignado en este mundo: el de ser un hombre heterosexual, tener novia, casarse, tenerhijos”. A partir de este despertar, Sergio intenta retomar el rumbo de su vida, “en contra de lo que se le ha dicho y a favor de su verdad” – con todo el miedo, ansiedad, frustración y contradicción que conlleva. Pero lo hace, tristemente, sin tener a nadie con quién hablar. “Esta es la historia de uno que ha callado su verdad durante toda una vida. Cuesta mucho expresar las cosas importantes de la vida. […] El silencio esconde miedo”, admite Oms. El autor se considera un espectador más de su obra, ya que ni él entiende todos los silencios – algo muy poético.

Sergio (Mario Casas) pidiendo un deseo en Año Nuevo. Foto: ©BTEAM.

Todo lo que sí se dijo, de tantas maneras distintas

En esta película oímos catalán, castellano, inglés, neerlandés, árabe y un poco de bereber. “Fue muy bonito ver cómo los idiomas pueden servir para trazar puentes, a la vez que pueden ser impedidores. Pueden ser un arma para alejar. Yo voy siempre por lo que nos permite acercarnos. Los idiomas hay que cuidarlos y los minoritarios hay que defenderlos, hablarlos, promoverlos”. Como catalanoparlante – en familia, con amigos e incluso en sus sueños, como nos cuenta – a Oms le pareció importante darle un espacio privilegiado a su lengua materna, también desde un posicionamiento político, siendo la lengua más hablada en la película. “Que una persona como Mario Casas, con su influencia, hable en una película en catalán, es muy bueno para el idioma. Que haya un elemento central en forma de poesía con las palabras del poeta Miquel Martí i Pol y que de este poema, Sílvia Pérez Cruz haya hecho una canción original…Allí está la lengua y la cultura catalana cogiendo un espacio, y eso me da mucho orgullo”.

Sergio (Mario Casas) en el partido del Espanyol en Utrecht. Foto: ©BTEAM

Molt lluny trata de la ansiedad por no encajar, del miedo a autoexplorarse, de la valentía de lanzarse a la piscina de lo desconocido, de la perseverancia de querer luchar por algo aunque sea duro y, a veces, te saque de quicio. Trata de queerness, racismo, xenofobia, clasismo. Cuenta la historia de Sergio, pero también de tantas personas que hemos necesitado dejar un mar entre nosotros y nuestro pasado, el lugar que llamamos casa, para atrevernos a buscar y encontrar partes de nosotros mismos que no entendíamos, que nos daban miedo, que necesitábamos descubrir. Es un elogio a la autoaceptación: ‘si tienes miedo, hazlo con miedo’. En propias palabras de Gerard Oms: trata sobre una persona con coraje, “un miedoso valiente”. Un recordatorio importante de que todos necesitamos encontrarnos. Y de que, a donde sea que vayamos, tarde o temprano, ya no estaremos solos.

Sergio (Mario Casas) en la cocina del restaurante árabe donde trabaja. Foto: ©BTEAM

Foto de portada: ©BTEAM


La revista DESBANDADA es mediapartner de la Acadèmia del Cinema Català

El Cicle Gaudí en Berlín está organizado por la Acadèmia del Cinema Català, en colaboración con el Institut Ramon Llull, la participación de la bodega Ànima Negra y del hotel Gat Point Charlie (Gat Rooms) y el apoyo del cine Babylon y de la revista Desbandada.

Y para celebrar que nos hemos conocido, GatRooms ofrece un descuento a los amigos del Cicle Gaudí en Berlín: “Donde vives la cultura, también descansas: 15 % de descuento en los hoteles GATROOMS, con el código GAT15.

Próximas películas del Cicle Gaudí en Berlín

20.06.2026 SORDA [DER KLANG DER WELT], Dir.: Eva Libertad (Castellano y lengua de signos española. (OmU)

Tras la proyección habrá un coloquio con el público moderado por la propia Olivia López Bremme, acompañado de un aperitivo por gentileza de la bodega Ànima Negra y del hotel Gat Point Charlie de Berlín.


SÁBADO, 23.05 16:00 h MOLT LLUNY [AWAY] [VO catalán, castellano, holandés y árabe – OmeU]

España/Países Bajos 2025, Dir.: Gerard Oms, con Mario Casas, Ilyass El Ouahdani, David Verdaguer, Jetty Mathurin, Hanneke van der Paardt, Nausicaa Bonnín y Raúl Prieto. 100 Min.

BABYLON, Rosa Luxemburg Str. 30, Berlín


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Olivia López Bremme

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