8M: Vierte Welle Filmfestival – Feminismo Cuarta Ola (13-15 marzo)

Un nuevo 8M. Las calles son nuestras. Las pantallas son nuestras. Vuelve a Berlín el Vierte Welle Filmfestival (13-15.03). Un festival de cortos feminista & queer. Un espacio de visibilización de luchas en el mundo en que vivimos, pero también de encuentro y celebración, donde el feminismo y las comunidades queer aparecen como red, refugio y práctica de cuidado. Curado por un equipo migrante berlinés. Conversamos con ellxs.

El nombre del festival es muy significativo. ¿Cómo surgió la idea de llamarlo Vierte Welle ?

El festival fue creado en 2019 por Sorora e.V., Karne Kunst y Xochicuicatl e.V. Desde el principio, quisimos que tuviera una identidad política y comunitaria clara, que se reflejara tanto en la curaduría como en el tipo de espacio que construimos. El nombre, “Cuarta Ola” en alemán, no es solo un título: es también una posición. Para nosotras, esa referencia expresa la mirada del festival: interseccional, anti-violencia y comprometida con las luchas queer.

¿Cuál diríais que es la identidad central del VWFF? ¿Qué lo distingue dentro del panorama de festivales de cine de pequeño formato de Berlín?

Nuestra identidad central es justamente nuestra mirada desde la cuarta ola y desde el lugar donde nos posicionamos. Nuestro equipo está formado y atravesado por esas experiencias; somos un equipo migrante, FLINTA y queer, y eso influye en cómo curamos, cómo programamos y también en cómo recibimos al público y a les artistas. Lo que nos distingue es que no pensamos el festival solo como una vidriera de películas, sino como un espacio de encuentro, de conversación y de comunidad.

Nos interesa apoyar a realizadores emergentes, y muchas veces ponemos el foco en la potencia narrativa, en la urgencia de lo que una obra necesita decir, más allá de una lógica puramente industrial o de perfección técnica.

Semra Ertan (Alemania)

Tras seis ediciones, ¿cómo ha evolucionado el proceso de programación del festival? ¿Qué criterios curatoriales se han llevado a cabo para la selección y cómo han cambiado a lo largo de estos años?

Nuestro proceso de programación, como todo proceso, fue evolucionando a lo largo de los años, intentando responder a las necesidades de cada momento. Al principio, el desafío era consolidar una identidad como festival nuevo; hoy, además de sostener esa identidad, prestamos más atención a cómo dialogan las películas entre sí dentro de una curaduría más amplia.

Ya no miramos solo la calidad individual de cada corto, sino también cómo se integra en una experiencia de programación con sentido. Nos interesa construir una curaduría que genere conversación, no solo una selección de “buenas películas”. Entre los criterios que más trabajamos están la potencia narrativa, la coherencia con la mirada del festival, la diversidad de voces y contextos, y la capacidad de una obra para abrir preguntas o resonar en el espectador.

Agua fría (Chile)

¿Cómo se financia actualmente el festival? ¿Reciben apoyo institucional, subvenciones públicas o funcionan principalmente de manera autogestionada?

La base del festival y de su organización ha sido siempre el trabajo autogestionado, que sigue siendo el motor principal del proyecto. A lo largo de los años, ese compromiso colectivo ha permitido sostener y hacer crecer el festival desde una lógica independiente. En ese camino, algunos apoyos institucionales también han sido importantes para mejorar ciertas condiciones y fortalecer su continuidad a largo plazo. Por ejemplo, este año contamos con el apoyo del Senado de Cultura de Berlín.

¿Qué secciones o categorías estructuran actualmente el festival? ¿Qué tipo de narrativas, estéticas o enfoques predominan en los cortometrajes seleccionados?

Buscamos que la curaduría refleje problemáticas globales y urgentes, como el racismo, la discriminación, la homofobia, la transfobia, la violencia de género, la migración, la exclusión y el ageismo, pero siempre desde miradas diversas. El cine nunca puede separarse de lo político, y nosotras tomamos activamente una postura: una forma de mostrar conflictos, imaginar otras formas de vida y construir comunidad.

En ese sentido, las categorías del festival este año organizan distintas maneras de pensar esos temas.

Radical Care reúne obras que exploran el cuidado como práctica política y colectiva;

Activism se centra en relatos de la búsqueda del cambio de estructuras sociales;

Queer cuenta historias queer y FLINTA+ que celebran las diferencias y alientan la lucha contra la discriminación, y

Berlin Migrant pone el foco en historias de migración vinculadas a la ciudad, sus tensiones y sus comunidades.

También es importante decir que no queremos que todo sea dolor o martirio. Nos interesa que el festival sea, además, un safe space, un espacio creativo y sobretodo el hecho de celebrar el ser FLINTA/Queer y Feminista.

Snap (Chile)

¿Qué temas sienten que se repiten o emergen con más fuerza en las obras recibidas en los últimos años? ó ¿en qué categorías reciben más material?

Creo que año a año van cambiando las categorías en las que recibimos más cortometrajes, pero todas reflejan con bastante claridad el momento que estamos viviendo. Muchas de las obras que llegan están atravesadas por la urgencia de responder al avance de la derecha en los últimos años, y con él a la homofobia, el machismo, la xenofobia, el racismo y otras formas de violencia estructural. En ese contexto, el festival se convierte no solo en un espacio de visibilización, sino también en un lugar de encuentro: un espacio donde estas luchas pueden pensarse colectivamente y donde, al mismo tiempo, el feminismo y las comunidades queer aparecen como red, refugio y práctica de cuidado.

El festival tiene una mirada internacional. ¿Desde qué países han recibido cortometrajes y cómo dialogan esas miradas diversas dentro de la programación y en una ciudad como Berlín?

Siempre hemos estado orgullosas de tener un catálogo con una gran diversidad de nacionalidades. Diría que, año a año, a medida que el festival crece y recibimos más submissions, también nuestra programación se va llenando de nuevos países. Si tuviera que nombrar algunos, hemos recibido trabajos de nuestros países de origen, como Argentina, Chile y España, y también de lugares como Taiwán, Honduras y Nigeria. Los contextos de producción son muy diversos y, aun así, muchas de esas películas dialogan entre sí porque comparten una sensación global de frustración, preocupación y necesidad de resistencia.

¿Consideran el festival como un espacio artístico, activista o ambas cosas? ¿Cómo equilibran esas dimensiones?

El festival es tanto un espacio artístico como un espacio activista, porque el arte siempre será político, aunque muches piensen lo contrario. Desde el momento en que decidimos dónde poner una cámara, qué mostrar y qué dejar afuera, ya estamos construyendo una mirada.

No existe la objetividad en el cine. Siempre hay una posición, una sensibilidad, una forma de mirar el mundo. Y para nosotras eso no le quita valor artístico a una obra; al contrario, muchas veces la vuelve más potente.

El festival es también un espacio de encuentro y comunidad: un lugar donde las luchas se pueden pensar colectivamente, pero donde también hay disfrute, celebración y la posibilidad de compartir experiencias. Las películas dialogan entre sí a pesar de venir de contextos muy diversos, y juntas construyen una sensación global de resistencia, cuidado y compromiso.

Tejedoras / Weavers (Uruguay)

Más allá de las proyecciones, ¿qué actividades paralelas complementan la experiencia del festival?

Conocer a otres directores, productores y personas que trabajan en la industria para compartir experiencias es algo muy valioso y único dentro del festival. Como se mencionó, el objetivo del festival es fomentar el debate, y en ese marco los encuentros posteriores a las películas son fundamentales: allí surgen las lecturas del público que enriquecen muchísimo la experiencia.

Una de las cosas más lindas, para mí, es que lxs directorxs que participan del festival puedan hablar con sus espectadores, compartir momentos, escuchar reacciones y generar un intercambio real.

En este contexto, también realizamos cada año diversos workshops. Este año, con Roberto Matus, se dictarán talleres destinados a actores y actrices, en español, enfocados en Nuevas Metodologías y Entrenamiento en Casting.

Pensando en el futuro, ¿cuáles son los principales objetivos del VWFF para 2027, tanto en términos organizativos como en su proyección artística y curatorial?

Nos interesa seguir construyendo una comunidad que comprenda que el festival tiene las puertas abiertas para mostrar sus películas, especialmente para voces que muchas veces no encuentran espacio en otros circuitos. También queremos llegar a más público y ampliar el diálogo con la ciudad, sin perder la identidad del festival.

En términos organizativos, nuestro objetivo es fortalecer la estructura para sostener el crecimiento de manera estable y cuidada. En lo artístico y curatorial, seguimos apostando a una programación diversa, internacional y políticamente comprometida.

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Colaboradores de DESBANDADA

Un comentario sobre “8M: Vierte Welle Filmfestival – Feminismo Cuarta Ola (13-15 marzo)

  1. Me gusta eso de poner el foco en la urgencia de lo que se necesita contar.
    Y también una clara postura antiviolencia. Por eso y las reseña que leí de una de sus películas, es un festival que merece ser visitado.

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