¿Cómo está papá? Los destellos, de Pilar Palomero

Los destellos, la tercera película de Pilar Palomero, llega al Cicle Gaudí Berlín el 21 de febrero al Babylon. Una reflexión sobre la pérdida y los cuidados, donde el amor de las relaciones solidarias acaba alumbrando, a ráfagas, la despedida.  Como siempre, después de la proyección habrá un coloquio con el público moderado por Olivia López Bremme, acompañado de un aperitivo mediterráneo por gentileza de la bodega mallorquina Ànima Negra y del Hotel Gat Point Charlie (GatRooms).
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Pilar Palomero se ha encargado de convertir el relato de Eider Rodríguez, Bihotz handiegia, escrito originalmente en euskera y traducido por ella misma al castellano, Un corazón demasiado grande, en un guion y también en una película, Los destellos.

“Estoy en una situación muy bonita, espero que no cambie, en la que, afortunadamente, me proponen cosas. Un corazón demasiado grande me llegó a través de Fernando Bovair, el productor de Mod. El relato de Eider y toda su literatura, encendió algo dentro de mí, conecté muchísimo con su forma de escribir y cómo cuenta las cosas. En concreto, con el relato Un corazón demasiado grande sentí que me permitía hablar sobre cosas de las que ya había hablado en mis cortometrajes, que tienen que ver con el duelo, la pérdida de un ser querido, la desaparición, la extinción y lo que dejamos. El relato de Eider me permitió escribir un proyecto sobre eso y volcar ahí mis propias vivencias también, cuando perdí a mi padre.”

El relato sitúa la acción en Hendaya, una localidad fronteriza donde vive la escritora, y donde vivieron Isabel y Antonio con su hija Madalen antes de separarse radicalmente hace 20 años, sin más contacto que el de una hija común que ha crecido cerca de Isabel y Ramón, Nacho en la película, el nuevo compañero de Isabel. La directora Pilar Palomero necesita trasladar la historia a su terreno, Horta de Sant Joan, una pequeña localidad de la Terra Alta, cerca de Tarragona, un lugar que le inspira, cómodo, para poder hablar de algo propio. Su abuelo había nacido allí pero no fue hasta que su madre fue mayor, siendo ella aún pequeña, que recuperaron el antiguo corral de la masía y empezaron a arreglarlo. Desde entonces es una casa en estado perpetuo de construcción, como en la película. 

“A mí me gusta escribir los guiones desde lo que conozco. Obviamente podríamos haber rodado en Hendaya, que es donde ocurre el relato, pero antes, yo hubiera tenido que ir allí y vivir un tiempo para conocer la tierra. Eso hubiera requerido mucho tiempo, pero además sentía que lo que contaba la película conectaba mucho con mis vivencias en Horta, de alguna manera para mí era indisociable. No hay una sola localización en la película que no tenga un significado emocional para mí. Y creo que es la manera que tuve de encarar el propio proceso creativo.”

En el relato, Eider Rodríguez hace una descripción minuciosa de cómo son los personajes y también de los espacios. Pilar Palomero siente esa energía y escribe el guion pensando en esas localizaciones que conoce, pero no es hasta el momento del casting cuando todo se concreta y les pone cara y cuerpo a los personajes. La figura de Isabel, madre de Madalen, compañera de Nacho y ex de Ramon, estaba pensada desde el principio para Patricia López Arnaiz-, sí o sí, a quien pudimos ver en Berlín coprotagonizando 20.000 especies de abejas. La actriz también tenía ganas de trabajar con Pilar Palomero y se sumó sin dudarlo a la aventura. 

Durante la escritura del personaje de Ramon, Pilar sintió que le llevaba directamente a pensar en Roberto Bolaño, un hombre muy vivido, sexual, magnético, y empezaron a buscar un actor que, a pesar de estar enfermo y que el espectador lo vea como una persona desvalida, pueda transmitir al mismo tiempo que hay algo de esa energía salvaje que tuvo antaño. Así dieron con Antonio de la Torre que no rehúye los retos, dispuesto a adelgazar 20 kilos para meterse en la piel de Ramon, un escritor que, al separarse de Isabel, se va a vivir a un piso de Tortosa. Aunque en la película nunca se menciona el nombre de la ciudad, queda claro que deja el campo y la naturaleza y que tampoco se aleja demasiado para estar lo más cerca posible de su hija Madalen. Antonio interpreta magistralmente ese Ramon hablador, extrovertido, con mucha energía, al que conocemos cuando ya no es así, pues está enfermo y cansado, como Antonio de la Torre, después de haber adelgazado tanto. Como si estuviéramos frente a un animal muy salvaje al que la enfermedad le ha convertido en un ser frágil y vulnerable.

Foto: @Laia Lluch – Antonio de la Torre acompañado por Isabel / Patricia

La idea de Bolaño también fue una referencia para vestuario. Arantxa Ezquerro, jefa de vestuario, hizo un trabajo importante buscando “abrigos Bolaño”.

Y Palomero fantaseó con la idea de ¿qué hubiera pasado si Bolaño hubiera muerto antes de ganar el Premio Herralde? En la película, los cuadernos inéditos de Ramon, quien sabe qué va a ser de ellos, ese legado tiene un futuro incierto, quién sabe si perdurará o desaparecerá. 

Nacho es el tipo de hombre a las antípodas de Ramon. De macho man a compañero. Es profesor y toca la trompa, representa la nueva masculinidad, respetuosa y amorosa, soporte emocional y atención. Al Nacho de la película, el actor, cómico y músico, Julián López, Pilar lo conoció hace años durante la promoción de su primera y multipremiada película, “Las niñas” en un festival de cine, justo cuando empezaba a trabajar en la adaptación del relato. “Sentí que era una persona hipersensible, hipercuidadosa con el mundo que le rodea, una persona que siempre mira a quien tiene enfrente y me pareció que eso conectaba mucho con el personaje de Nacho. Y ahí me contó también que tocaba la trompa. Más adelante, le propusimos el papel y fue muy emocionante trabajar con Julián en un registro que para él era nuevo, pese a toda la trayectoria larguísima que lleva. Fue muy bonito ese viaje que hicimos”, cuenta Pilar Palomero.

Foto: Laia Lluch_ Julián López en su casa

Para encontrar el personaje de Madalen, la hija, convocaron un casting abierto en la zona de Horta de Sant Joan, limítrofe con Castellón y Teruel. Pilar Palomero quería a alguien que hubiera vivido toda su vida en la comarca y aunque en el relato es el personaje más desdibujado, en la película adquiere un peso específico en ese triangulo de la familia carnal. Fue un flechazo, la sonrisa tan pura y la mirada de Marina Guerola cautivaron a Pilar: “yo solo tenía dibujada una idea de juventud, adolescencia tranquila, plácida, dulce… de entrada, era un personaje secundario, pero con Marina el personaje crece mucho más allá del relato, es asombroso ver la fuerza que coge. Está llena de vida. Transmite nobleza, tiene un alma muy leal.”

Foto: @Laia Lluch _ Patricia López Arnaiz y Marina Guerola con el limonero

En sus tres películas, Pilar Palomero ha destacado por su especial habilidad en la preparación de las actrices y los actores que intervienen en sus films. No hace ensayos propiamente dichos, pero organiza unas “colonias” o estancias para los actores para concentrarse en el lugar del rodaje y concretar detalles y matices de los personajes. “Trabajé con Patricia, Antonio y Julián con descripciones exhaustivas de sus personajes, imaginando qué les había pasado anteriormente, basándome en lo que había en el relato e incorporando lo que ellos mismos aportaban desde su propia historia.” Patricia es de Vitoria y lo dice en la película, Antonio es malagueño y el Ramon de “Los destellos” es malagueño y estudió periodismo, igual que Antonio.

El olor también forma parte del guion, aunque no aparezca en pantalla. “Le dije a Patricia que cuando entrara en el piso de Antonio, siempre se imaginara que olía a ajo.” Un cuerpo enfermo, en una casa sin ventilar, desprende un olor especial. En el rodaje de Las niñas, Pilar le dijo al equipo que el pasillo del colegio olía a coliflor, “esto es importante y como es un trabajo en equipo, va bien que haya referentes comunes para que todos tengamos una idea de cómo va a ser ese espacio. El olor no tiene traducción audiovisual directa, pero yo creo que sí que la tiene, afirma Pilar.

En Los destellos, el reto era contar mucho sobre Ramon a través del piso dónde vive. Pilar y Mónica Berny, la directora de arte, trabajaron codo a codo. “Encontramos un piso, vacío, en Tortosa, y se redecoró por completo. Al tener la referencia de Bolaño, era muy importante que hubiera muchos libros, libros por todas partes, en la cocina, en el baño, por todas partes. Con la directora de fotografía, Daniela Cajías, estudiamos cómo iban a ser las cortinas, cómo influía la luz en los espacios, un tema muy importante. Nos imaginábamos el piso de Ramon como una guarida para alguien que se ha aislado de la vida.

Eider Rodríguez, viajó un día desde Hendaya, la pequeña localidad fronteriza donde vive, hasta Tortosa para visitar el rodaje. Su relato describe minuciosamente los espacios, la ropa que visten y los objetos que ella había imaginado en palabras. Todo. Una vez en Tortosa preguntó si podía entrar en el piso de Ramon. “Para mí fue muy impactante entrar en “su” sala. Estuve mirando todos los libros que tenía y pensando conmigo misma, éste sí que lo tendría, este no.” Ella conoce al detalle el carácter de los personajes literarios y admira su personificación: Isabel es un personaje contradictorio, sensible, pero a la vez caótico, con carácter, pero a la vez flexible, un puzzle que encaja perfectamente con Patricia López Arnaiz, afirma Eider.

@Laia Lluch_ Madre e hija con el libro de las flores del padre.

Y ahí está el secreto de cómo Pilar plasma en imágenes los pensamientos y emociones de Isabel cuando su hija Madalen le pide sutilmente que se ocupe del padre que le dio, su ex, Ramon, que está solo, enfermo, encarando la recta final. Las contradicciones internas del personaje de Patricia, -no quiero hacerlo y quiero hacerlo-, le parecen muy golosas a Pilar Palomero, que las transforma en acciones concretas. “Lo que más me gusta del oficio de dirigir es esto, cómo cuentas las sensaciones de los personajes.” Y vemos cómo Isabel entra en casa de Ramon por primera vez, tras veinte años de separación, porque se lo ha pedido su hija. Por ella, hará la compra y ayudará a Ramon a ponerse los calcetines y otras escenas que se ruedan que luego, según como, no entran en el montaje final. La película no lo pedía, ya estaba en las miradas, en los gestos, en los silencios, dice Pilar. 

En una interesante sesión sobre el proceso creativo de Los destellos entre Eider Rodríguez y Pilar Palomero en la Tabakalera de San Sebastián, la directora confesó: “quería transmitir cosas que había sentido cuando murió mi padre, aunque no tiene nada que ver, mi padre murió de repente, pero el duelo es el mismo. En un principio iban a ser homenajes secretos para mi familia y para mí, pero al hacer la película ha habido un proceso que a mí también me ha transformado, poder hablar de eso, de la pérdida, del duelo y poder compartirlo. Ha sido determinante haber conocido a equipos de médicos de cuidados paliativos, me ha hecho ver que siempre he sido muy ortopédica a la hora de hablar de esto, del perder a alguien, incluso a la hora de darle el pésame a alguien, “igual le voy a molestar”, “igual no quiere saber nada”, cuando a mí lo que me ocurrió es que ese golpe me lo paró el cariño de la gente. “ 

En la escena donde interviene el equipo de médicos paliativos, interpretada por ellos mismos profesionales que acompañan a las personas en el último tramo hacia el final, Ramon les dice que le entristece no poder ver crecer a Madalen, consciente de que morir significa perderse el futuro.

Para Pilar son personas que, no sé si es que tienen esa sensibilidad por su oficio o si tienen ese oficio por su sensibilidad, no lo sé, no sabría decir. Pero sí que es verdad que tienen un conocimiento sobre lo humano que los hace muy especiales y tenía muchas ganas de esta sensación de poder filmar cualquier conversación que mantenía con ellos. Y ellos aceptaron la propuesta y la verdad que fue un momento muy bonito para mí, rodar aquella escena.

Esta escena no estaba en el relato, ni tampoco la escena del último baile, del padre y la hija. 

El último baile es una forma de despedirse, confirma Pilar Palomero, así dirigí a Marina, “huélele, que dentro de muy poco ya no va a estar. La película es un homenaje a mi padre, tiene que ver con esta vivencia y necesidad mía de explicar lo que sentí y de hacer este homenaje. P. ej. Madalen estudia ingeniería agrónoma porque mi padre era ingeniero agrónomo, el libro de flores que consulta Madalen en el campo es un libro de mi padre, “Platero y yo“era el único libro que mi padre conservaba de su niñez, viene de una familia muy humilde de agricultores de Salamanca.

@Laia Lluch. Patricia López Arnaiz en Horta de Sant Joan

Pilar Palomero celebró su debut cinematográfico, Las niñas, una reflexión sobre su educación en un colegio de monjas en Zaragoza, su ciudad, en 1992, en la Berlinale de 2020, poco antes del confinamiento general. Tras una gran acogida, tuvo que guardar silencio hasta nuevo aviso, en Málaga y en los Goya 2021, dónde recogió cuatro estatuillas, entre ellas, la de Mejor película, una trayectoria que empezaba a vislumbrarse. En “La maternal”, estrenada el 2024, Palomero homenajea a Bigas Luna, con quien hizo su primer curso de cine en Zaragoza, y a su película “Jamón, jamón” donde se conocieron Penelope Cruz y Javier Bardem. Los destellos se estrenó en el Festival de Cine de San Sebastián, y allí, Patricia López Arnaiz, recibió la Concha de Plata a la mejor interprete femenina.

En nuestra cita para conversar para el artículo de DESBANDADA, Pilar Palomero acaba de regresar de Budapest, del entierro del director Béla Tarr. Estuvo en su laboratorio para cineastas en el Festival de Sarajevo durante casi cuatro años de aprendizaje y crecimiento personal que han marcado también la forma en la que se enfrenta a hacer películas. Una experiencia vital compartida con los cientos de estudiantes de cine de todos los países del mundo que se congregaron allí para acompañarle en su nuevo destino, sin luces.

Pilar Palomero habla de las huellas que dejamos, de lo que permanece. Las personas se van, pero su memoria trasciende el tiempo.


Foto de portada: @Laia Luch_ Patricia López Arnaiz en Horta de Sant Joan

Foto Goyas 25: @Pedro J. Pacheco. Equipo «Los destellos» en la alfombrea roja de Granada

SÁBADO, 21.02, 16:00 h Cine BABYLON, Rosa Luxemburg Str. 30, Berlín-Mitte
LOS DESTELLOS [GLIMMERS]  [VO castellano – OmeU]
SP 2024, Dirección: Pilar Palomero con Patricia López Arnaiz, Antonio de la Torre, Julián López, Marina Guerola. 100 Min.


Y para celebrar que nos hemos conocido, GatRooms ofrece un descuento a los amigos del Cicle Gaudí en Berlín: “Donde vives la cultura, también descansas: 15 % de descuento en los hoteles  GATROOMS, con el código GAT15.

El Cicle Gaudí en Berlín está organizado por la Acadèmia del Cinema Català, en colaboración con el Institut Ramon Llull, la participación de la bodega Ànima Negra y del hotel Gat Point Charlie (Gat Rooms) y el apoyo del cine Babylon y de la revista Desbandada.


Próximas películas del Cicle Gaudí Berlín:

21.03.2026 – 16 h
L’ÀVIA I EL FORASTER [La abuela y el forastero] 
[VO castellano y valenciano – OmeU]
ES 2024, Dir.: Sergi Miralles, 116 Min.

25.04.2026 – 16 h
WOLFGANG
[VO catalán- OmU]
ES 2025, Dir.: Javier Ruiz Caldera, 110 Min.

23.05.2026 – 16 h
MOLT LLUNY [AWAY]  
[VO catalán, castellano, holandés y árabe – OmeU]
ES-NL 2025, Dir.: Gerard Oms, 100 Min.



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Montse Majench

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