Iniciamos la tercera temporada del Cicle Gaudí en Berlín con una inmensa alegría. Es un placer reencontrarse una vez al mes en el cine Babylon de Berlin-Mitte con espectadores que repiten, que prácticamente han visto todas las películas que hemos proyectado y se quedan luego a compartir la charla. Atención, hay novedades y sorpresas que iremos desvelando a lo largo del artículo. La primera proyección fue el sábado 24 de enero, y se vio coronada con la presencia de Laura Weissmahr, la imponente actriz protagonista de Salve Maria, de Mar Coll. Abajo, un fragmento de la charla.
Haz clic aquí para ver el programa del Cicle Gaudí Berlin.
Hace poco más de un año que Salve Maria se estrenaba internacionalmente por la puerta grande, en Locarno, acompañada de todo el equipo creativo, sintiendo las buenas vibraciones que despertó en el público una historia distinta sobre la maternidad y la depresión posparto. Allí fue bendecida con una mención especial del Jurado y también con el premio del jurado joven reconociendo la interpretación de Laura Weissmahr, un avance premonitorio de la abundante cosecha de premios y distinciones que han recogido allí donde se ha presentado.

María, una joven escritora, acaba de ser madre y está en casa, con su bebé en brazos, adaptándose a su nueva situación con más dolor que alegría. En la TV ve una noticia de una mujer que ha cometido un infanticidio, ahogando a sus dos hijos gemelos en la bañera, que la trastorna y la obsesiona. Nico, el padre, joven científico, está presente pero su cabeza está en sus proyectos. El bebé tiene reflujo y devuelve la leche en pequeños vómitos.
Mar Coll y Valentina Viso, amigas desde los diez años, han escrito el guion de esta historia, una adaptación libre del libro “Las madres no” de Katixa Agirre, diez años después de su última colaboración. Tots volem el millor per a ella (2013), una radiografía de la esfera familiar y los personajes femeninos desubicados, le valió a Nora Navas múltiples reconocimientos, entre otros, la Espiga de Plata de la Seminci y el Gaudí a la mejor actriz protagonista, así como una nominación al Goya. También escribieron juntas la primera película de Mar Coll al terminar sus estudios en la ESCAC, la Escuela de Cine y de Audiovisual de Cataluña, Tres dies amb la familia (2009), a partir de la vivencia de la muerte del abuelo de Mar, opera prima que le procuró el Goya a la Mejor Dirección Novel con 27 años.

Cuando abordan este nuevo proyecto, Valentina Viso ya es madre de dos hijos y Mar Coll de una criatura de 15 meses, la conversación entre amigas sobre los bebés y los hijos, es un monotema habitual, durante unos años. “La película, en este caso, no traslada nuestra experiencia como madres, nosotras tuvimos maternidades más al uso, es decir, con todos esos sentimientos encontrados y ambivalentes, con sus partes oscuras pero obviamente también, en nuestro caso, con sus partes luminosas.” Afirma Mar Coll con rotundidad. “Nosotras no transitamos una depresión posparto como el personaje principal pero cuando eres madre, yo creo que, y eso ha pasado con las espectadoras, eres capaz de entender el medio en el que se desarrollan y se instalan estas depresiones, puedes llegar a entender que eso pueda suceder porque es un momento de mucha fragilidad emocional, de mucha intensidad, una transformación muy importante, una crisis existencial, una transformación física también, hormonal, el aspecto, las pocas horas que duermes… Hay una serie de elementos que se repiten en mayor o menor medida en todas las maternidades, que permiten a todas las mamás entender de alguna manera esta otra maternidad más oscura que es la que se despliega en la película y la que se explica. Muchas espectadoras nos dijeron, bueno, no es mi experiencia, pero yo la entiendo a Maria porque creo que es un momento en donde esto se puede despertar de pronto y el horror que puede ser. No estamos acostumbradas a hablar de estas experiencias tan dramáticas, son un tabú, y las mamás que las padecen no las cuentan porque no se sienten en posición de contarlas, se sienten juzgadas, entonces se pasan en silencio, muy tapadas y sin embargo son mucho más comunes de lo que suponemos, todas a lo mejor… Ahora sabemos que muchos manicomios, a principios del siglo pasado, estaban repletos de mujeres en plena depresión posparto.”

Este tema no se ha tratado demasiado en el cine, pero Mar Coll y Valentina Viso, siguiendo el hilo de “Las madres no” de Katixa Aguirre, han hecho un viaje interior hacia su maternidad para entender los demonios que un hijo puede despertar.
“La experiencia personal te permite entender mejor qué es lo que está atravesando esta persona aunque no sea exactamente la misma experiencia y el retrato de esas rutinas, de esas dinámicas que se generan, de esos miedos. Ese miedo que ella tiene hiperpotenciado, en el fondo todas las mamás pueden haberlo sentido, sobre todo cuando nace el bebé, que es tan pequeño, tan frágil, tan diminuto. Los primeros meses son un momento muy delicado, hay ese miedo inevitable de que no se despierte. ¿Cuántas no le hemos metido el dedo debajo de la nariz para ver si respira, por la noche, pensando que se va a ahogar con el edredón?…
Puedes reconocer en Maria y en lo que le pasa, cosas que de alguna manera tú, desde un lugar más sosegado o racional, has transitado o has visto que podrías llegar a transitar. Por eso, la pregunta que se repite en la película, ¿dónde está la línea que separa la oscuridad de la lucidez? Ella está muy en el límite del abismo, cuando eres madre sabes que esa línea está ahí, en algún lado, tú también la ves, quizás más desde lejos, pero que la puedes ver, sabes que hay una línea, entiendes que existe esa línea y que es una línea que podría llegar a pasarte a ti, que podrías atravesarla también.”

¿Cómo os planteasteis el proceso de trabajo de Salve Maria?
“Una de las particularidades era que empezamos a trabajar con un texto que no era nuestro. Era la primera vez, una experiencia que queríamos probar, hacer la adaptación de una novela. Una de las cosas que nos interesó de la novela de Katixa Agirre es que abordaba la maternidad, pero desde el género también. Con Valentina nos propusimos desde el principio hacer una película diferente de las que habíamos hecho antes y salir de nuestro universo personal, aunque a nivel emocional, como creadora, creo que siempre tienes que estar vinculada de alguna manera personal a la obra en gestación pero abierta a probar otras cosas, jugar con el lenguaje, buscar otros relatos, y por eso fue un hallazgo esta novela que además contenía este elemento de género que también nos parecía alejado de lo que habíamos hecho hasta ahora y, por lo tanto, como creadoras, estimulante.”
Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick fueron los referentes de Mar y Valentina para estructurar la película y llevarla al terreno del thriller y del cine de terror.
“En el caso de la novela, sí que hay una premisa que lleva hacia esa oscuridad aunque quizás no tanto desde el terror o desde el thriller. La novela mezcla ensayo, mezcla crónica periodística, mezcla novela de juicios, etc. Pero también plantea la cuestión del crimen y de la oscuridad y entrarle al tema de la maternidad desde ese lugar nos parecía estimulante porque nunca antes habíamos trabajado el género. Era una forma original de enfocarlo y para nosotras siempre es interesante buscar el reverso de las cosas, cuestionar algunas cosas que están muy establecidas, hacernos preguntas, pensar en lo más oscuro, en lo que ha tenido menos presencia en el retrato de la maternidad a lo largo de los tiempos, asociarlo a esa oscuridad, y asociarla al género nos pareció muy acertado. A medida que hacíamos la adaptación, el género fue tomando cada vez más espacio pues nos permitía estar muy pegadas al personaje protagonista, nos permitía entender esa angustia, entender ese miedo del personaje que podía llegar a ser rechazado por el espectador. Justamente, ese era uno de los peligros que tenía porque un personaje que no se vincula con su bebé es incómodo y puede generar antipatía. El hecho de usar el género nos permitía estar muy cerca de su mirada y por lo tanto entenderla mejor, entender esa realidad en la que vive, alterada, angustiada, llena de culpa y al meternos en su piel, no para juzgarla sino al contrario, para aliviarla, aliviar a ese personaje. Gracias a las herramientas cinematográficas que te da el género, entre ellas la música, pudimos transmitir todas esas emociones y ese desespero.”
El personaje de Nico, compañero de María y padre del bebé, interpretado por Oriol Pla, es luminoso, pero vive ajeno a la realidad de Maria. Cuando están juntos, ella se sosiega, le da tranquilidad, pero él no entiende qué le pasa, no puede. ¿He hecho algo? se pregunta.
“Sí, la película es un drama en el sentido de que hay una serie de elementos que juegan a la contra de los personajes. No es que los personajes sean malas personas, simplemente es que hay una serie de elementos que tienen que ver sobre todo con una cuestión también muy sociológica y esa es la mirada crítica de la película, que tiene que ver con la dificultad de que las cosas se den de otra manera cuando lo que está atravesando la protagonista es una cuestión sobre la que hay mucho desconocimiento. Encima, ella tampoco lo cuenta porque siente culpa. Nico no se imagina nada de lo que Maria está pasando, es incapaz de verlo porque no tiene eso en su marco mental y cuando él está junto a ella, ella está mejor. Él lo tiene muy difícil para poder darse cuenta, podría, evidentemente, pero hay un componente de egoísmo, yo siempre digo que es un componente aceptable, como el de todos, ni más ni menos. Yo misma me decía, a ver, si estuviera a punto de rodar una película o estuviera rodando, seguramente no estaría viendo la depresión de mi madre, me la tendría que tirar en la cara porque hay momentos de mucha responsabilidad que coinciden con que estás metido en otra cosa. En el caso de Nico, es verdad que acaba de nacer su hijo y a lo mejor debería de estar un poco más atento a esta nueva situación, pero lo hace desde la inconsciencia y no tanto desde una cuestión premeditada, simplemente es incapaz de ver lo que está pasando también por eso, porque en el fondo hay un secreto.”

En la película aparecen una serie de elementos recurrentes, como el cuervo, la ventana o la cicatriz de la Cesárea, metáforas que crean un espacio tan asfixiante donde es imposible desarrollar una crianza tranquila.
“Sí, a su manera, Nico entiende que el problema es la casa, si acaso, si hay algo que no está funcionando debe de ser la casa, y le propone a su manera, muy masculina, que es proveyendo, esa otra casa en donde todo se va a resolver porque no le cabe en la cabeza que el problema sea el bebé o el vínculo, pero porque lo desconoce, porque no sabe que eso puede suceder o se imagina que puede suceder en espacios remotos o a mujeres raras.
Efectivamente, los elementos que destacas nos servían para evidenciar visualmente la angustia de ella y ante el miedo, Maria se protege, crea esa cueva porque siente que su bebé está en peligro, como no se vincula con él, tampoco no tiene a nadie que lo vaya a proteger adecuadamente. Esto hace que se le destape un miedo horrible y una sobreprotección que parece lo contrario de lo que es ella, no se vincula con el bebé pero lo sobreprotege de una forma disfuncional entonces genera esa cueva, cierra la ventana, está todo el día en el médico, obsesionada con el reflujo del bebé.
Algunos de estos elementos tienen mucha carga simbólica, como por ejemplo el cuervo que entra por esa ventana, como un aviso de que eso va a terminar sucediendo, ese mal augurio, esa cosa que va a pasar, eso oscuro, esa oscuridad que puede meterse en su vida y de la que ella quiere protegerse y proteger al bebé. Son elementos que nos sirven para contar lo que ella está sintiendo en su cabeza.”
Una determinación imparable empuja a Maria a seguir su impulso y a buscar a la infanticida.
“El hecho de ir a buscar a ese personaje misterioso con el que ella se identifica, es su forma de intentar confrontar eso que la tiene atrapada a esa idea, esa posibilidad de crimen horrible que se le ha instalado en la cabeza. Tiene que ir a ver cómo fue, por qué, eso que ella siente que le va a dar respuestas a su propia problemática y a sus propios miedos. Y si la idea era seguir manteniendo el tono de tensión y de peligro y de hostilidad en ese otro lugar, es una continuación diferente con un cambio de paisaje, pero sin bajar la sensación de hostilidad y de miedo. Había que mantener hasta el final una idea de via crucis, de penitencia, de via crucis de irse, se va de cualquier manera, mal abrigada, se va al monte con esa idea de ir a buscar a este personaje pero también hay una idea de irse al hielo, de perderse y a ver qué pasa, como de penitencia, de castigo, de encontrar una salvación, un perdón, una redención de alguna manera.”

¿Cómo trabajasteis con los actores para alcanzar este nivel de sinceridad?
“Una de las partes importantes fue escoger. Personalmente, no tengo muchas estrategias en cuanto a la dirección de actores. Para mí, más allá de leer el guion y concretar las secuencias, es decir, poner en escena que sea fácil para ellos estar orgánicos, darles las indicaciones, esto desde aquí, esto más arriba, más abajo, templar la intensidad. Con Laura sí que dijimos, como toda la película está muy arriba de intensidad, vamos a intentar modular para que no todo el rato sea tan repetitivo, entonces hacíamos notas para los actores. Una vez llegado a este punto, son ellos los que realmente buscan sus propias herramientas.
Para mí una parte importante de la dirección de actores tiene que ver con la construcción del personaje y la escritura, los diálogos, la construcción, las contradicciones, entender que los personajes pueden mostrarse, sobre todo cuando son los protagonistas pues son tridimensionales. La otra gran parte es el casting y es escoger a la persona que crees que puede, o que se adapta o que muestra aquello que crees que es más importante. En el caso de Laura Weissmahr tuve un flechazo con ella porque a pesar de que buscábamos una actriz conocida, como siempre, y ella no lo era, para mí ella encarnaba muy bien esa fragilidad y a la vez esa parte como irracional, esa cuestión de que en cualquier momento crees que puede pasar algo grave, porque la ves frágil y tiene esa mirada tan intensa que haciendo muy poquito, muy poquito, no tenía que hacer gran cosa para transmitir toda esa oscuridad y esa tensión y ese peligro, y eso para mí era súper valioso de cara justamente a potenciar toda la cuestión del género. Me pareció que era una buena actriz para hacer género, muy hitchcockiana, muy visual, además de ser súper fotogénica tiene una gran capacidad de dar verdad. En las escenas cotidianas ofrece todos esos rostros, esos momentos de silencio, esa mirada cuando está sola, ella habita, sostiene muy bien y alimenta el silencio. En el casting, eso que para las demás era algo muy difícil, en el caso de Laura era al revés, se crecía más en las escenas sin texto casi que en las escenas con texto, que también las borda, pero lo más impresionante es lo que ella aporta en los momentos que no tiene texto, cómo traslada, cómo transmite o cómo viste el plano. Al final, el cine en realidad cuando mejor es, es cuando menos se habla, bueno, no siempre, porque hay de todo, pero es verdad que para esta película que es una película de género, necesitábamos estos momentos muy visuales.”

@academiadecine @Premios Goya
Salve Maria se estrenó en Alemania en la sección Pushing the Boundaries (Explorando Nuevos límites) del Festival Internacional de Mannheim-Heidelberg (IFFMH) y Laura Weissmahr recibió el Young Actors Award, dotado con 10.000 €, por su intensa y compleja interpretación de Maria. También recaló en el Internationales Frauen Film Fest Dortmund+Köln, el festival de cine de mujeres más antiguo de Europa, donde tienen una sección de películas sobre la maternidad.
El estreno nacional de Salve Maria fue en Seminci 2024, el Festival dirigido por el querido y llorado José Luis Cienfuegos, fallecido repentinamente el pasado diciembre. EPD. Mar Coll recuerda su felicitación emocionada después de ver la película, aunque sabe que José Luis, apasionado por el cine de autor, repartía flores generosamente a todos los creadores. Se habían ido encontrando en los festivales que José Luis Cienfuegos dirigió durante tres décadas, convirtiéndolos en escaparates del cine contemporáneo y europeo, en puntos de encuentro y de reflexión útiles para los cineastas y la industria, los medios de comunicación y el público, en Gijón, en Sevilla y en Valladolid, dónde Mar Coll participó, a veces inaugurando la Seminci, como en 2013 con su segunda película Tots volem el millor per a ella, otras como miembro del Jurado o como ponente en mesas redondas. Desde aquí un recuerdo cariñoso a José Luis Cienfuegos y su inestimable legado.
En Pontevedra, donde la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), celebró sus Premios Feroz, Salve Maria recibió el de Mejor película dramática; y finalmente, los Gaudí y los Goya del año pasado coincidieron en reconocer a Laura Weissmahr como mejor actriz revelación y los Gaudí, dónde tenía siete nominaciones, otorgaron el premio al Mejor guion adaptado a Mar Coll y Valentina Viso, unas amigas a las que habrá que seguir la pista en sus próximos proyectos.

SALVE MARIA [catalán, castellano y francés – OmeU]. España 2024. Dirección: Mar Coll con Laura Weissmahr, Oriol Pla, Giannina Fruttero, Belén Cruz, Julie Maes. Guion: Mar Coll y Valentina Viso. Cámara: Nilo Zimmermann. Edición: Aina Calleja. Música: Zeltia Montes. Producción: Sergi Casamitjana, María Zamora. 111 min.
Después de la proyección hubo un coloquio con la actriz Laura Weissmahr moderado por Olivia López Bremme, acompañado de un aperitivo mediterráneo por gentileza de la Bodega Ànima Negra y el GatRooms. Esta es la sorpresa que mencionábamos al principio del artículo: empezamos el 2026 con dos nuevos colaboradores del coloquio, que amenizarán la charla con aromas mediterráneos. El vino Ànima Hegra llegará de Mallorca, elaborado a partir de viñas autóctonas ancestrales plantadas cerca de Felanitx. Del pica pica o, mejor dicho, de las tapas de acompañamiento, se encarga GatRooms, un hotel catalán con habitaciones disponibles en Berlín y Lisboa, situado muy cerca de la nueva sede de la Deutsche Kinemathek. Y para celebrarlo, GatRooms ofrece un descuento a los amigos del Cicle Gaudí en Berlín: “Donde vives la cultura, también descansas»: 15 % de descuento en los hoteles GATROOMS, con el código GAT15.
Y como guinda, en esta ocasión Laura Weissmahr, participará en una actividad paralela, abierta al público, donde hablará de sus vivencias escénicas en el cine y en el teatro en Cataluña. Será el lunes 26 de enero, de 12.15 h a 13.45 h – en el Aula KL 29/239 de la Freie Universität Berlin-FU, Habelschwerdter Allee 45. Organizado por el Lectorado de catalán de la Freie Universität Berlin-FU con el apoyo del Institut Ramon Llull.

El Cicle Gaudí en Berlín está organizado por la Acadèmia del Cinema Català, en colaboración con el Institut Ramon Llull, con la participación de la bodega Ànima Negra y del hotel Gat Rooms, y con el apoyo del cine Babylon y de la revista Desbandada.
Próximas películas del Cicle Gaudí Berlín
21.02.2026 16 h
LOS DESTELLOS [GLIMMERS]
[VO castellano – OmeU]
ES 2024, Dir: Pilar Palomero, 100 Min.
21.03.2026 16 h
L’ÀVIA I EL FORASTER [La abuela y el forastero]
[VO castellano y valenciano – OmeU]
ES 2024, Dir.: Sergi Miralles, 116 Min.
25.04.2026 16 h
WOLFGANG
[VO catalán- OmU]
ES 2025, Dir.: Javier Ruiz Caldera, 110 Min.
23.05.2026 16 h
MOLT LLUNY [AWAY]
[VO catalán, castellano, holandés y árabe – OmeU]
ES-NL 2025, Dir.: Gerard Oms, 100 Min.
BABYLON, Rosa Luxemburg Str. 30, Berlín-Mitte
Liberémonos del algoritmo. Desde la revista Desbandada te pedimos que te suscribas a la revista para recibir notificaciones de los nuevos artículos en tu propio correo electrónico. Te animamos además a dejar un comentario.



