La gira Super Terror lleva a Él Mató un Policía Motorizado de nuevo a Berlín
Una reseña musical de Timo Berger en español y en alemán

Lo hicieron de vuelta. Saltaron por el escenario bajo la luz estroboscópica, entre la niebla azul, verde y naranja, tocaron sus acordes, a veces cristalinos, a veces distorsionados, y cantaron sus himnos hasta que la sala del Heimathafen Neukölln entró en ebullición y los asistentes de su concierto fusionaron por un momento en un solo cuerpo que se movía al ritmo exacto.
Él Mató a un Policía Motorizado llena estadios durante días en su Argentina natal, en Ciudad de México tocaron ante un Zócalo lleno, se les quiere en Santiago de Chile como en Lima o Barcelona y, sin embargo, el grupo de cinco miembros liderado por el cantante y bajista Santiago Motorizado siempre se siente atraído por la periferia del mundo hispanohablante. Dan pequeños conciertos en clubes, regresan a un pasado en el que la banda se ganaba poco a poco a su público en locales aún más pequeños de su ciudad origen, La Plata.
El lunes tocaron por séptima vez en Berlín. La capital alemana es un terreno difícil para las bandas de rock que no cantan en inglés o alemán. Pero quien crea que estos conciertos solo satisfacen la nostalgia de los expatriados argentinos, se equivoca: en la cola frente al Heimathafen, que se extendía a lo largo de la Karl-Marx-Allee, frente a puestos de comida, tiendas de teléfonos móviles y de mercería, los que esperaban intercambiaban rápidamente información sobre su origen: muchos argentinos, pero también aficionados de Colombia, México, Chile, España, Italia y Perú, incluso algunos alemanes.
La historia de las visitas de El Mató a Berlín es una historia de amistad y relaciones duraderas. Una dinámica que ha marcado toda la trayectoria de la banda desde sus inicios en 2003 en la ciudad universitaria de La Plata. La capital de la provincia de Buenos Aires siempre fue y es hasta hoy en día un caldero para nuevas bandas de rock y estilos musicales. En la década del 2000, tras la crisis económica y financiera argentina, la cultura «do it yourself» del movimiento punk resurgió allí con fuerza. ¿Por qué hacer concesiones a las discográficas internacionales cuando se puede fundar un sello propio, junto con la banda amiga 107 Faunos, por ejemplo, Laptra, en el que hasta hoy se publican los álbumes, EP y singles de El Mató? El diseño de las portadas de los discos y los vídeos siguen siendo realizados por los propios miembros de la banda o en colaboración con otros artistas. El propio Santiago Motorizado, antiguo alumno del Bachillerato de Bellas Artes de La Plata, dibujó varias portadas.
El poeta argentino Fabián Casas es amigo de la banda desde hace muchos años. Él también tiene una relación especial con Berlín: en 2006 fue invitado a la primera edición del festival de poesía Latinale, en 2007 recibió el premio Anna Seghers, en 2010 fue invitado por la Casa de las Culturas del Mundo y este año por el festival de cine argentino Invasion en el Humboldt Forum. Una hospitalidad que Casas siempre ha correspondido, como cuando en 2008 acogió en su casa durante varias semanas a Edmundo Bejarano, un emergente cineasta boliviano que entonces vivía en Berlín, y le presentó a Santiago Motorizado y al resto de los miembros de la banda.
Este encuentro tendría sus consecuencias. En 2010, Él Mató actuó por primera vez en Berlín, en el centro cultural alternativo ACUD en Berlín-Mitte, en el marco de la presentación del blog Los Superdemocráticos, que durante un año invitó a jóvenes autores latinoamericanos a reflexionar sobre política y poesía y a publicar sus ideas en la web. Todo ello fue coordinado por Nikola Richter y Rery Maldonado. Edmundo Bejarano propuso a la banda, que animó con su música la fiesta de verano del proyecto.
Un año después, en 2011, tocaron dos noches seguidas, el 23 de junio en el CCCP, en Berlín-Mitte, y el 24 de junio en La Cueva, un lugar mítico de la comunidad latinoamericana de Berlín que, por desgracia, tuvo que cerrar sus puertas unos años después. Situado en la Oranienstraße, había que bajar unas escaleras para sumergirse en otro mundo. De las paredes pintadas de colores colgaban máscaras. El local estaba regentado por la cubana María Magdalena González y el peruano Luis Meneses.
En 2018, la banda regresó a Berlín, el 15 de junio, al Bi Nuu, la sala de conciertos situada bajo la estación elevada de Schlesisches Tor. Era una cálida tarde de verano y, tras el frenético concierto, los fans de la banda se quedaron mucho tiempo sentados en las aceras y bolardos de este cruce bastante frecuentado, charlando entre ellos.



En 2019, la banda presentó su exitoso álbum «La síntesis O’Konor», galardonado con un Grammy Latino en 2018, el 9 de junio, a solo unas cuadras de distancia del Lido. Edmundo Bejarano también estuvo allí y rodó algunas escenas con la banda para su película «Melody of Love», estrenada en 2023.
En 2022, la banda regresó al Lido el 17 de junio. La afluencia fue enorme. La banda traía consigo algunas canciones nuevas, pero aún no tenía su próximo álbum listo. Finalmente, en 2025, su gira Super Terror Tour, que se inició en el 2023, les llevó de vuelta a Berlín, esta vez con temperaturas invernales —todavía quedaba un poco de nieve en las calles—, al Heimathafen, el histórico salón de baile del Saalbau Neukölln.
Poco después de las 20:30 suben al escenario del salón de baile neobarroco: Santiago Motorizado, Doctora Muerte, Pantro Puto, Niño Elefante, Chatrán Chatrán.
Él Mató ha pasado por varias transformaciones a lo largo de los años, pero los restos de su antigua piel no han desaparecido por completo con la fuerza de su música, sino que siguen enriqueciendo el sonido como pequeñas distorsiones. En general, el sonido ente punk rock y rock alternativo con ecos de los Ramones, Pixies, Weezer y Velvet Underground de sus inicios ha dado paso a una composición muy contemporánea. Formada en el post-rock y el techno, la banda trabaja en las canciones de sus últimos álbumes más con capas que con el esquema clásico del blues, el metal, el pop, los sonidos asiáticos y Kraftwerk son fuentes de las que la banda se nutre de forma lúdica.
El mérito de que esto dé lugar a himnos que se pueden cantar una y otra vez es suyo. Las letras del concierto en el Heimathafen también giran en torno a la amistad, las relaciones y el amor. Pero sin cursilerías ni grandes palabras, de forma directa y honesta.
Más o menos bien
Una amiga que me acompañó al concierto dice que le gustan las canciones de El Mató porque «me leen», porque «describen la vida cotidiana». Una de sus canciones más populares es «Más o menos bien». En ella se dirige primero al amigo, luego a una posible novia, a la madre y al padre. Todas las interacciones están cargadas de tensión, pero al final hay una salida, crear algo nuevo:
Amigos, formemos una banda de rock and roll
Guitarras guardadas en el placard
Ahora somos nuevos creadores de rock and roll
Tranquilos, todo va a estar más o menos bien.
El público del Heimathafen se sumó a este impulso de desafiar las adversidades del día a día y se agolpó frente al escenario. Al principio, muchos sacaron sus teléfonos móviles y empezaron a grabar, luego comenzaron a bailar, en su mayoría en el mismo sitio, saltando y levantando un brazo. Y la mayoría se sabía la letra. En los descansos entre canciones, entonaban cánticos como en un estadio de fútbol. Santiago Motorizado agradeció varias veces tanto apoyo y preguntó: «¿Tocamos otra canción?».
Después de varios bises, los organizadores finalmente encendieron las luces de la sala. Los técnicos también tienen que irse a casa en algún momento, al igual que los encargados del vestuario y el personal de seguridad. En los bares y restaurantes de los alrededores se siguió celebrando hasta altas horas de la noche.
Las bandas argentinas llevan años viniendo a Berlín. Los Babonsonicos, Miranda, Attaque 77, Los Fabulos Cadillacs, Los Auténticos Decadentes… Pero rara vez se siente como en los conciertos de El Mató. Los fans, que no se conocen entre sí, hablan entre ellos. La banda no hace alarde de sus aires de estrella. Sigue pareciendo una gran familia. Como si existiera una pequeña isla de La Plata en medio de Berlín.

Timo Berger es periodista freelance y autor. En el 2024 fundó con otres el Festival Barrio | Bairro Berlin.

Die Band liest mich
Die Super Terror-Tour führt El Mató un Policía Motorizado erneut nach Berlin
Sie haben es wieder getan. Sind im Stroboskoplicht, im blauen, grünen und orangenen Nebel über die Bühne gesprungen, haben ihre mal kristallklaren, mal verzerrten Akkorde angeschlagen und ihre Hymnen gesungen, bis der Saal im Heimathafen Neukölln kochte und die Besucher für einen Moment zu einem einzigen, sich exakt im Rhythmus bewegenden Körper verschmolzen.
Él Mató a un Policia Motorizado füllt in ihrer Heimat Argentinien tagelang Stadien, in Mexiko-Stadt haben sie vor einem vollen Zócala gespielt, man liebt sie in Santiago de Chile wie in Lima oder Barcelona und dennoch zieht es die fünfköpfige Gruppe um den Sänger und Bassisten Santiago Motorizado immer an die Peripherie der spanischsprachigen Welt. Sie geben kleine Clubkonzerte, kehren zurück in eine Vergangenheit, als die Band in sogar noch kleineren Venues in ihrer Heimatstadt La Plata sich ihr Publikum langsam erspielte.
Am Montag haben sie nun zum siebten Mal in Berlin gespielt. Die deutsche Hauptstadt ist ein schwieriges Pflaster für Rockbands, die nicht auf Englisch oder Deutsch singen. Doch wer glaubt, dass diese Konzerte nur die Nostalgie argentinischer Expats bedienen, irrt: In der Schlange vor dem Heimathafen, die sich auf der Karl-Marx-Allee entlang vor Imbissbuden, Handyshops und Kurzwarenläden zog, tauschten sich die Wartenden schnell über ihre Herkunft aus: Viele Argentinier, aber auch Fans aus Kolumbien, Mexiko, Chile, Spanien, Italien und Peru, sogar ein paar Deutsche.
Die Geschichte der Berlinbesuche von Él Mató ist eine Geschichte von Freundschaft und langwierigen Beziehungen. Eine Dynamik, die den gesamten Werdegang der Band seit ihren Anfängen 2003 in der Universitätsstadt La Plata geprägt hat. Die Hauptstadt der Provinz Buenos Aires war immer schon ein Durchlauferhitzer für neue Rockbands und Musikstile. In den 2000er Jahren, nach dem argentinischen Wirtschafts- und Finanzcrash flammte dort die Do-it-yourself-Kultur der Punkbewegung erneut auf. Wozu Zugeständnisse an internationale Musikkonzerne machen, wenn man selbst ein Label gründen kann – zusammen mit der befreundete Band 107 Faunos etwa Laptra -, in dem bis heute die Alben, EPs und Singles von El Mató erscheinen. Das Artwork der Plattencover und die Videos werden bis heute von den Mitgliedern der Band selbst oder in Zusammenarbeit mit anderen Künstler:innen besorgt. Santiago Motorizado selbst einstiger Schüler der Oberschule „Bachillerato de Bellas Artes de La Plata, zeichnete mehrere Cover.

Der argentinische Dichter Fabián Casas ist ein langjähriger Freund der Band. Auch ihn zeichnet eine besondere Beziehung mit Berlin aus: 2006 Gast der ersten Ausgabe des Poesiefestivals Latinale, 2007 ausgezeichnet mit dem Anna Seghers-Preis, 2010 eingeladen vom Haus der Kulturen der Welt und dieses Jahr vom argentinischen Filmfestival Invasion im Humboldtforum. Eine Gastfreundschaft, die Casas immer wieder erwiderte, etwa, als er 2008 Edmundo Bejarano, einen aufstrebenden bolivianischen Filmemacher, der damals in Berlin lebte, für einige Wochen bei sich aufnahm und ihm Santiago Motorizado und die übrigen Mitglieder der Band vorstellte.
Diese Begegnung sollte ihre Folgen haben. 2010 traten El Mató zum ersten Mal in Berlin auf – im alternativen Kulturzentrum ACUD, im Rahmen der Präsentation des Blogs Los Superdemokraticos, der ein Jahr lang junge lateinamerikanische Autor:innen einlud, sich über Politik und Poesie Gedanken zu machen und diese im Netz zu veröffentlichen. Kuratiert wurde das Ganze von Nikola Richter und Rery Maldonado. Edmundo Bejarano schlug die Band vor, die das Sommerfest des Projekts zum Tanzen brachte.
Ein Jahr später spielten sie an zwei aufeinanderfolgenden Abenden am 23. Juni im CCCP in Berlin-Mitte und am 24. Juni La Cueva, einem mythischen Ort der lateinamerikanischen Community Berlin, der leider ein paar Jahre danach die Pforten schließen musste. An der Oranienstraße gelegen, ging es erst ein paar Treppen abwärts und man tauchte in eine andere Welt ein. An den bunt bemalten Wänden hingen Masken, geführt wurde der Laden von der Kubanerin María Magdalena González und dem Peruaner Luis Meneses.
2018 kehrte die Band zurück nach Berlin, am 15. Juni, ins Bi Nuu, dem Konzertraum unter dem Hochbahnhof Schlesisches Tor. Es war ein lauer Sommerabend, die Fans der Band blieben nach dem frenetischen Konzert noch lange auf den Gehsteigen und Pollern des Verkehrsknoten sitzen und tauschten sich aus.
2019 präsentierte die Band ihr viel verkauftes und 2018 mit einem Latin-Grammy ausgezeichnete Album „La síntesis O’Konor“ am 9. Juni, nur wenige Straßenzüge entfernt, im Lido. Auch hier war Edmundo Bejarano vor Ort, ließ einige Szenen mit der Band für seinen 2023 erschienen Film „Melody of Love“ drehen.
2022 kehrte die Band am 17. Juni zurück ins Lido. Der Andrang war groß. Die Band hatte ein paar neue Songs im Gepäck, aber noch kein neues Album. 2025 schließlich führte sie ihre mehrjährige Super Terror Tour zurück nach Berlin, diesmal zu winterlichen Temperaturen – es lag noch ein wenig Schnee in den Straßen -, in den Heimathafen im historischen Ballsaal des Saalbaus Neukölln.
Kurz nach 20.30 sie nun im November 2025 auf der Bühne des neobarocken Ballsaals: Santiago Motorizado, Doctora Muerte, Pantro Puto, Niño Elefante, Chatrán Chatrán.

El Mató hat über die Jahre diverse Häutungen durchlebt, dabei sind aber die Hautfetzen nicht gänzlich von der Wucht ihrer Musik davongestoben, sondern bereichern immer wieder wie kleine Distortionen den Sound. Überhaupt hat der frühe Sound zwischen Punk Rock und Indy, inspiert von Ramones, Pixies, Weezer und Velvet Underground, einem sehr zeitgenössischen Songwriting Platz gemacht. An Postrock und Techno geschult, arbeitet die Band in den Songs der letzten Alben eher mit Schichtungen, als mit dem klassischen Bluesschema, Metal, Pop, asiatische Klänge, Kraftwerk sind Fundgruben aus denen sich die Band spielerisch bedient.
Dass dabei immer wieder mitsingbare Hymnen entstehen, ist ihr Verdienst. Die Texte kreisen auch auf dem Konzert im Heimathafen um Freundschaft, Beziehungen und Liebe. Aber ohne Kitsch und große Worte, direkt und ehrlich.
Eine Freundin sagt, ich mag die Songs von El Mató weil „sie mich lesen“, weil sie „den Alltag beschreiben“. Eines ihrer beliebtesten Lieder ist „Más o menos bien“. Darin wird zuerst der Freund, dann eine mögliche Freundin, die Mutter, der Vater adressiert. Alle Interaktionen sind belastet, aber am Ende gibt es einen Ausweg, etwas Neues schaffen:
Amigos, formemos una banda de rock and roll
Guitarras guardadas en el placard
Ahora somos nuevos creadores de rock and roll
Tranquilos, todo va a estar más o menos bien.
Das Publikum im Heimathafen nahm diesen Impuls den Widrigkeiten des Alltags zu trotzen auf und strömt nach vorne an die Bühne, zuerst zücken viele die Handys und filmen, dann fangen sie an zu tanzen, meist auf der Stelle, springend, einen Arm nach oben gereckt. Und die meisten sind textsicher. In den Pausen zwischen den Songs stimmen sie auch mal einen Fangesang an wie in einem Fußballstadium. Santiago Motorizado bedankt sich mehrmals für soviel Zuspruch und fragt „sollen wir noch einen Song spielen?“
Nach mehreren Zugaben wurde schließlich von den Veranstaltern das Saallicht angeschaltet. Auch die Techniker müssen irgendwann mal nach Hause, die Garderobenmenschen, das Sicherheitspersonal. In den umliegenden Kneipen und Imbissen wurde weiter bis spät in die Nacht gefeiert.
Argentinische Bands kommen seit Jahren nach Berlin. Los Babonsonicos, Miranda, Attaque 77, Los Fabulos Cadillacs, Los Auténticos Decadentes … Aber selten fühlt es sich an wie auf den Konzerten vion El Mató. Die Fans, die sich nicht kennen, sprechen untereinander. Die Band stellt keine Starallüren zur Schau. Es wirkt immer noch wie eine große Familie. Als existierte eine kleine Insel von La Plata mitten in Berlin.

Timo Berger ist freier Journalist und Autor. 2024 gründete er zusammen mit anderen das Festival Barrio | Bairro Berlin.
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