LGTBQ+: ¿De verdad soy narcisista…

o solo aprendí a quererme cuando ya nadie más lo hacía? Una crítica al diagnóstico fácil de “narcisismo” en el colectivo LGTBIQ+.

Durante años les dijeron que bajaran la voz, que no molestaran, que se vistieran “normal”, que no fueran tan “visibles”. Y ahora que están aprendiendo a mirarse con amor en el espejo, resulta que son… ¿narcisistas?

Este artículo no viene a negar que el trastorno narcisista exista. Pero sí viene a cuestionar una cosa: ¿por qué cada vez que una persona LGTBIQ+ se planta frente al mundo con seguridad y presencia, alguien aparece para patologizarla?

¿Estamos sobre-diagnosticando narcisismo en personas LGTBIQ+ que simplemente están empezando a quererse? Sí, porque en una sociedad que te enseñó a odiarte, cualquier muestra de autoestima suena ruidosa. No es que seas egocéntricx: es que nunca antes te escuchaste en voz alta.

La psicología clínica ama las cajas. Pero ¿quién decide cuándo un “yo me amo” es sano y cuándo es patológico? Spoiler: muchas veces, lo decide un manual escrito desde una mirada blanca, cis, hetero y binaria. ¿Por qué incomoda tanto ver a personas del colectivo visibilizar su cuerpo, su éxito, su deseo? Porque aprendieron que sólo los cuerpos normativos podían ser protagonistas. Cuando alguien fuera de esa norma se exhibe con poder, se le llama “narcisista”. Pero no: eso se llama existencia radical. Publicar tu cuerpo gordo, racializado, trans, no-binario, empoderado, con brillo y rabia, no es vanidad: es protesta. El “mírame” en redes no es solo un selfie. Es un “no me vas a borrar”.

Los diagnósticos son herramientas, sí. Pero también pueden ser armas. Y cuando se aplican sin perspectiva de diversidad, dañan más de lo que curan. Los diagnósticos pueden dar luz, dirección, alivio. Pero también pueden etiquetar, silenciar o reducirnos a un síntoma. Ojo: no todo lo que brilla es salud mental. A veces el “ego” en redes es un disfraz para el vacío. Pero eso no es exclusivo del colectivo. El problema es que a ellxs los analizan con lupa, y a otrxs, con compasión. Y yo me pregunto: ¿qué deberíamos cuestionar de la psicología tradicional? La idea de que ser “humilde” es sinónimo de salud. La trampa de la “autoestima moderada”. El modelo de “ser equilibrado” cuando muchas veces venimos de sobrevivir con lo mínimo. ¿Qué tiene de malo inflarte un poco después de haber sido aplastadx?

Entonces… ¿cómo se acompaña sin juzgar? Con mirada interseccional. Con empatía real. Con preguntas que no buscan silenciar, sino entender. Porque querer ser visto no es un trastorno. Es una necesidad humana.

Lo que a veces se percibe como «egolatría» desde fuera es, en muchos casos, autoafirmación tras años (o toda una vida) de invisibilización, rechazo o violencia. Celebrar la propia identidad, expresarse con orgullo y ocupar espacios que antes les fueron negados no es egolatría: es supervivencia.

Además, el colectivo LGTBIQ+ no es homogéneo. Dentro de él hay tantas formas de ser, pensar y expresarse como personas lo componen. Como en cualquier otro grupo social, hay egos grandes, humildes, inseguros, generosos… lo que no tiene sentido es generalizar con etiquetas reduccionistas. Deja de decirte que eres unx ególatra.

Deja de bajar la cabeza porque alguien no soporta tu brillo. No estás “mal”.

Estás en proceso de reconstruirte.

Y eso también se llama amor propio.


Carmen Tauch (1978, Córdoba, España) Orientadora sistémica y Life Coach formada en Alemania y especializada en parejas interculturales, es CEO de la plataforma internacional de salud mental Allies and Rainbows, cuya misión es ofrecer un espacio seguro y profesional donde el colectivo LGTBIQ+ y sus aliadxs para que puedan acceder a recursos y servicios especializados en salud mental.

Trabaja de orientadora sistémica con adolescentes en una clínica de trastornos alimenticios en el sur alemán. Es integrante del departamento de orientación psicológica en la Universidad Zeppelin de Friedrichshafen. Colabora dando charlas en español en la Organización de Mujeres Hispanohablantes de Berlín Nosotras. Forma parte del equipo integrante de la Asociación española Punto de Encuentro e.V. en Friedrichshafen, moderando como orientadora psicológica un grupo de mujeres de habla hispana.

También colabora con instituciones del colectivo LGBTQ en el sur de Alemania y Austria, al haberse especializado en el acompañamiento de personas homosexuales y sus familias. Carmen ofrece orientación online en alemán, inglés y español. info@carmentauch.com

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