Entrevista con el psiquiatra vasco Gregorio Montero que visita el Instituto Cervantes de Berlín el sábado 7 de junio para hablar con las familias hispanohablantes sobre trastornos de la atención y uso de las tecnologías y de los dispositivos móviles. La pregunta clase es: ¿son los móviles -los celulares- los causantes y responsables de los problemas de atención de nuestras hijas e hijos en la escuela? Y otra no menos central: ¿Tienen esos problemas de atención alguna relación con bilingüismo? El doctor Montero no adelanta aquí algunas respuestas.
¡Atención! Pueden mandarnos sus preguntas a la redacción y las llevaremos al evento para planteárselas al Doctor Gregorio Montero. redacciondesbandada@gmail.com
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Buenos días, Gregorio. Encantados de poder hablar contigo. ¿Puedes presentarte?
Vale, sí. Me llamo Gregorio Montero, soy médico especialista en psiquiatría y dirijo el centro TDAH y Atención Plena Bilbao. Me dedico a la atención a niños y adolescentes, sobre todo, pero centrado mucho en el neurodesarrollo y en trastornos como el déficit de atención con hiperactividad -TDAH-, y el trastorno del espectro autista. Trabajo también las altas capacidades y los trastornos del aprendizaje, y estoy especializado en la parte de prevención de problemas con nuevas tecnologías en la infancia y adolescencia. Divulgo y formo a profesionales y familias para prevenir problemas de salud mental, pues ahora mismo hay una epidemia importante. Ayudo a hacer un uso responsable y saludable de las nuevas tecnologías.
¿Qué vas a hacer en Berlín, en concreto en el Instituto Cervantes?
Justo en Berlín me han propuesto hacer una charla, que es también una formación, para hablar con las familias sobre prevención de problemas con las nuevas tecnologías en la infancia, sobre todo en niños pequeños, y resolver dudas que puedan tener las familias, sobre si el uso de las pantallas es de riesgo, qué riesgos tienen, si hay algún uso que pueda ser beneficioso atendiendo a una población concreta que viene de muchos sitios diferentes, que tiene familia lejos, y que muchas veces necesita también las nuevas tecnologías para comunicarse con la familia. Probablemente ahí podamos resolver muchas dudas sobre usos de riesgo y cuáles realmente son beneficiosos.
¿Las familias asistentes podrán hacerte preguntas?
Habrá una parte de exposición inicial más teórica, entre comillas, para que puedan tener un background o una información científica, porque en esto cada vez tenemos más estudios. También les aportaré mi experiencia clínica como psiquiatra en contacto con las familias. Y por otra parte, habrá un turno de preguntas que sean más concretas.
¿Vas a dejarles a las familias algún tipo de documentación o referencias para que puedan informarse?
Sí, ya las he proporcionado al Instituto Cervantes. Nosotros tenemos una plataforma de divulgación y formación online que se llama Growfulness, que significa crecimiento pleno. Estamos muy enfocados en la divulgación. Desde el punto de vista de la evidencia científica, ahora mismo nos preocupa mucho la salud mental, nos preocupa mucho las pantallas, pero también, como médico, veo muchos artículos, mucha información en redes sociales, que es errónea, muchos mitos, incluso personas que no están aportando un conocimiento exacto sobre lo que es la salud mental, sobre lo que es el trastorno por déficit de atención -TDAH-. Se está difamando mucho a las nuevas tecnologías o se está hablando de una perspectiva de Psicología que no ayuda a las familias. Nuestro papel en Growfulness es, en charlas como la que haré en el Instituto Cervantes, dar pautas y dar evidencia científica que sea sólida. Desmontar mitos como el que dice que las redes sociales sirven para socializar, o que las nuevas tecnologías son buenas para el aprendizaje. Los mitos que están ahí. Hay otros errores de percepción, como meter las videollamadas en el mismo pack que el uso de móvil, por ejemplo, cuando las videollamadas con la familia que está lejos no tienen ningún riesgo. Esto es una duda muy habitual de las familias que están en el extranjero.
En la página ofrecéis consultas con familias. ¿Son solo presenciales, u ofrecéis también consultas en línea?
También hacemos consultas online. De hecho, somos centro de referencia en neurodesarrollo, sobre todo en déficit de atención, y tenemos consultas en español y en inglés de todas partes. Por ejemplo, esta semana hemos tenido consultas desde Dinamarca, Escocia, y desde Düsseldorf, era la primera vez que me consultaban desde Alemania, una persona de origen peruano. Era para descartar autismo en el adulto. Y fue llamativo.
¿Podéis hacer diagnósticos en línea o a distancia?
Para la mayor parte de la consulta clínica, sí. Si en un momento hace falta hacer alguna evaluación neuropsicológica, lo que son las pruebas, dependiendo de la prueba, hay algunas que se pueden hacer online y hay otras que no, o yo, desde el punto de vista ético, recomiendo que se hagan presencialmente. En general se pueden hacer tanto las consultas como la evaluación en línea.
En nuestro caso estamos hablando de familias hispanohablantes o bilingües, no habría barreras con el idioma.
Lo importante en un primer contacto es poder orientarles, porque muchas veces lo que necesitan las familias es saber sobre la sospecha que tienen: ¿tendrá déficit de atención?, ¿tendrá autismo?, ¿tendrá dislexia?, ¿tendrá una adicción a nuevas tecnologías? Esa parte de asesoramiento inicial y de poder ubicarles para una consulta se puede hacer online. Luego pueden ir a un psicólogo o una psicóloga en Alemania que les ayude, pero con una evaluación preliminar bien hecha. Nosotros nos hemos especializado en evaluaciones. Para que las familias puedan saber cuál es la terapia más adecuada, si realmente hay una sospecha o no para evitar hacer pruebas innecesarias. Tenemos muchas demandas, en especial, de niños con déficit de atención, y mi papel principal como director del centro es que se pueda evaluar bien la sospecha, pero que si no hay diagnóstico, que no empiecen a hacer muchas cosas que al final suponen una preocupación, un coste económico y de tiempo. En eso, por ejemplo, la la consulta online sirve mucho.
También supone un estrés emocional para el chico o la chica que puede influir mucho en el resultado de la prueba.
Claro, y si no hay una sospecha clara, pues muchas veces es preferible mantener actitud expectante. O si no hay un caso claro de adicción a nuevas tecnologías, que es otra duda habitual, pues podemos dar pautas para reducir riesgos, prevenir un poco, pero sobre todo que no lo traten como si fuera una adicción, porque la adicción realmente es algo diferente. Esto es algo importante, diferenciar uso excesivo de adicción.
Antes hablabas de epidemia de enfermedades mentales. ¿Hay situaciones diferentes en diferentes países? ¿Cómo es en España ahora, en este momento, y cómo es en el resto del mundo?
Ha aumentado mucho desde desde la pandemia, sobre todo, aunque era una tendencia que ya veníamos viendo desde 2017 y 2018. Es una tendencia que se está estudiado a nivel internacional, en Alemania, en Suecia, en Canadá, en Estados Unidos, es decir, se ha dado esa tendencia en todo el mundo occidental, en toda la OCDE, realmente. Hemos visto un incremento de muchos problemas de salud mental general en niños y adolescentes, como la ansiedad y la depresión. Son problemas de conductas obsesivo compulsivas, y, dentro de mi ámbito, sobre todo dentro del neurodesarrollo. Ha habido un incremento muy importante de sospechas porque vienen las familias, o se derivan de los colegios. Sospechas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, y retraso del lenguaje en niños muy pequeños. Nos preocupa mucho en pediatría porque si se ha disparado el número de niños de 3 años con retraso del lenguaje y con espectro autista. Diríamos que estos son los cuadros que más se han incrementado, como digo, no solo a nivel español, sino en Occidente en general en la mayoría de los países. Por ejemplo, Jonathan Haidt es uno de los autores estadounidenses que se cita, sobre todo por su best seller La generación ansiosa (en Alemania Generation Angst). Plantea muchos datos de prevalencia de epidemiológicos que hablan de una tendencia. A un mayor número de consultas hay también más diagnósticos de trastornos mentales en niños adolescentes.
Te lo pregunto porque tú vienes del País Vasco, donde la situación podría ser diferente que en Alemania, pero a priori los datos no lo demuestran. Creo que es importante confirmar que efectivamente los datos se pueden extrapolar a los distintos países.
El cambio a nivel de epidemiológico es generalizado en Occidente.
¿Cuáles son las causas detectadas más o menos aceptadas? ¿Tiene que ver este aumento de casos con el uso de los dispositivos móviles, o tiene que ver más bien con la presión de los sistemas educativos?
Esta es una pregunta muy importante. Estamos debatiendo mucho a nivel científico. En los congresos hay dos opiniones, te diría. Hay una parte de los investigadores que cree que claramente las pantallas son las culpables. Por ejemplo, hay una investigadora canadiense que va por ahí, o el mismo Jonathan Haidt. Son autores que están muy en la línea de que las pantallas, ya desde la infancia y adolescencia, pero también en los adultos, están ocasionando esta disrupción de nuestra vida, de nuestras prioridades, en la falta de contacto físico, la falta de juegos en la calle, y que están produciéndonos mucho déficit de atención y mucho estrés. Y luego hay otro grupo de expertos, entre los que me podría, que somos más moderados a la hora de decir que las pantallas sean la única responsable. ¿Por qué? Porque hay otras muchas variables macro. Por ejemplo, la situación económica. Aquí en España, y en Occidente en general, nos ha ocurrido en los últimos 20 años que el salario no se ha puesto al día con respecto al incremento del nivel de vida. Entonces las familias cada vez tienen que trabajar más, necesitan que tanto la madre como el padre estén cada vez más horas trabajando, y esto deja muchas veces abierto el debate de si realmente nuestros niños adolescentes están pasando suficiente tiempo en familia, si están pasando suficiente tiempo en la calle, porque al estar los padres trabajando, o teletrabajando, están encerrados en casa y ahí es donde aparece el riesgo de la pantalla. Es el cóctel perfecto desde el punto de vista científico. Aunque hay muchos autores como Jonathan Haidt, que están “demostrando” que hay muchos datos de que todo esto se produce por las pantallas, hay otros muchos autores, y tenemos estudios, que nos dicen que no hay una causalidad clara y que las pantallas es un componente más, pero que si realmente queremos mejorar la salud mental de nuestros niños, adolescentes y la situación de las familias, tenemos que actuar desde un punto de vista político y desde un punto de vista económico, hay que mejorar las condiciones de vida y que las familias puedan acceder, por ejemplo, a una vivienda digna. Es una situación cada vez más complicada en España y en la mayoría de países europeos.
Pues no te digo digo nada de cómo es en Berlín.
El poder acceder a una vivienda digna es, de hecho, uno de los criterios de clase media. Cuando hablamos de qué se considera clase media en la OCDE, uno de los factores es tener una vivienda en propiedad. Entonces, ¿cuántas personas realmente vivimos en un estatus de clase media? ¿Qué implica eso? Que claramente los niños pasan cada vez más tiempo en el medio escolar, muchas veces para que los padres puedan trabajar. Abre también el debate de si el sistema educativo actual cumple una función de educación o una función de “parking de niños”. Hay mucho debate, mucha crítica actualmente, porque es la sensación de que estamos priorizando el medio productivo sobre la calidad de vida, porque necesitamos llegar a final de mes y por lo tanto, los niños adolescentes están encerrados en casa o en el centro escolar y en extraescolares. No están desarrollando actividades que sean realmente productivas para ellos como jugar al aire libre o hacer deporte. Desde el punto de vista epidemiológico y científico tenemos muchas más evidencias de esto último. Por todo eso, la cuestión es no demonizar a las pantallas y culparlas de todo porque es un enfoque reduccionista y si queremos de verdad prevenir problemas, ayudar a las familias, tenemos que darles algo más que quitar pantallas.
Este debate yo lo conozco de Berlín de hace más de diez años, cuando se creó el sistema de la Ganztagschule, escuela de todo el día. Se ampliaba la oferta de la escuela para que los niños pudieran estar el tiempo correspondiente a la jornada laboral de los padres, porque antes no lo cubría. Los profesores decían que era convertir la escuela en un almacén de niños.
Por eso es que puede hay que hablar de una interacción de causas.
¿Qué relación hay entre el TDAH y la dislexia?
Son dos trastornos del neurodesarrollo, es decir, del desarrollo biológico del cerebro, y aparecen en la primera infancia. Es algo que tenemos bastante asumido y es importante. Normalmente la mayoría de los niños con dislexia, aproximadamente uno de cada tres, van a tener asociado un déficit de atención. En el c aso del espectro autista puede subir hasta un 70%. Cuando hacemos evaluación de un niño con dificultades del aprendizaje, vemos que les cuesta mucho comprender la lectura, que les cuesta mucho la velocidad lectora, que confunden las letras, es decir, todo en lo que supone la dislexia, en casi la mitad de los casos hay un TDAH asociado, así que tenemos que evaluarlo también.
Otro aspecto que yo creo que a muchas familias les puede preocupar es el hecho de que los niños con TDAH diagnosticado, o incluso con dislexia diagnosticada, puedan sufrir cierto tipo de estigmatización en la escuela. ¿Cómo influye esto? ¿Cómo lo tratáis?
En esto el diagnóstico casi siempre suele ayudar, tanto a las familias y a los profesores como a los propios niños, porque les quita la etiqueta que habitualmente arrastran cuando no se hace el diagnóstico. La etiqueta en dislexia suele ser que no valgo, que soy tonta y no entiendo nada, que tardo mucho en leer, y en el TDAH pues son todavía peores. Pues soy vaga, no me entero de nada, siempre estoy en mi mundo, soy un trasto, soy un problema, no hago nada bien. Esas etiquetas son las que realmente estigmatizan a un niño. Por lo tanto, el hacer el diagnóstico habitualmente supone quitar lastre, quitar esa mochila, y sobre todo en niños con dislexia, porque no ven el problema, es un muro invisible para ellos, es decir, ellos ven que los demás avanzan a una velocidad y ellos a otra, es como si todos saliéramos de una casilla de salida, todos van corriendo y yo voy mucho más lento, o más lenta. No sé qué ocurre aquí porque realmente veo a los demás que van mucho más rápido y yo me quedo atrás. Trabajar el estigma supone a los niños no decirles que es un trastorno cuando son muy pequeños. Habitualmente la dislexia se diagnostica a los 8 años y el TDAH también sobre los 8 o 9 años, suele ser el diagnóstico más habitual. A ellos no les hablamos de trastorno, les hablamos de entrenar la lectura, de entrenar el control de los impulsos, todo es entrenar y desarrollar herramientas. Más adelante, cuando ya son más mayores, les hablamos de lo que supone el cuadro clínico. Hablamos mucho con los profesores para que pongan todas las adaptaciones metodológicas necesarias, pero sin entrar en ese estigma. La dislexia o el TDAH es algo que se tiene. Esto es muy importante, no es algo que se es. Es decir, un niño tiene dislexia o un niño tiene hiperactividad, pero no es impulsivo o hiperactivo, porque si no, se confunde mucho en salud mental. Un niño puede tener diabetes, pero nunca pensaríamos que la diabetes le identifica como persona, o el asma. En salud mental nos pasa que el TDAH o la dislexia se confunden mucho con lo que es el niño, con su identidad. Esto es algo que necesitamos trabajar mucho con los profesores y con las familias.
Las escuelas en general, ¿cómo reciben que tienen x alumnos con TDAH o con dislexia? ¿Se adaptan?
Suelen recibirlo como un apoyo, porque les permite trabajar mucho mejor con los niños. Les permite poner en marcha ciertas adaptaciones que van muy bien, como leer en primera fila, dejarles más tiempo, adaptar los exámenes en un momento dado, canalizar la hiperactividad no como un problema conductual, que puedan salir de la clase, que puedan ir al baño, etc. Es decir, se trata de pequeñas adaptaciones que para un niño con hiperactiva suponen un mundo. A veces incluso evitan el uso de fármacos. Los profesores lo viven como un alivio porque normalmente les ayuda a consensuar que ellos han visto algo y que ese algo no se debe a un problema de conducta, o a un problema emocional, sino que se debe a un tema médico, de desarrollo mental. Y les permite también, si la situación lo requiere, pedir apoyos a nivel educativo.
¿Habéis detectado algún tipo de rechazo, sobre todo entre los profesores, a tratar a esos chicos de una forma especial, como privilegiados o algo así, frente al resto del grupo de alumnos?
En general, no. El TDAH es el trastorno del neurodesarrollo más frecuente de la infancia, afecta a uno de cada 20 niños. Es tan frecuente que es el segundo trastorno médico crónico de la infancia, después del asma. Entonces, muchas veces, cuando hablamos en formaciones con profesores, les planteamos que si un niño con asma necesita un tratamiento, porque si no se ahogaría en la clase de gimnasia, por qué le íbamos a penalizar a un niño que tiene TDAH o dislexia, que lo que le ocurre es que se ahoga con los estudios. En esos casos es algo que no ha elegido a la familia, es algo que no ha elegido el niño, que no un problema educativo. Esto es algo importante, no es un problema ambiental. Las circunstancias ambientales pueden empeorarlo. Por ejemplo, el uso de pantallas puede empeorar el déficit de atención, pero el uso de pantallas no produce TDAH, no tenemos demostrado que produzca TDAH o dislexia, por lo tanto, todas las cosas que hagamos a nivel ambiental no van a evitar que el niño sufra un problema, en este caso médico. Por lo tanto, la mayoría de los profesores no suelen rechazarlo, quizás algunos profesores sí les da un poco más de rechazo la medicación, porque eso sí depende bastante del país. En Estados Unidos es muy usual que se medique en exceso, y por eso nosotros tenemos esa idea de que el TDAH está sobrediagnosticado, porque se medica mucho. Los datos dicen que en los Estados Unidos están en otra situación. Allí uno de cada 6 niños tiene diagnóstico de déficit de atención, ¡uno de cada 6!. La estadística mundial nos habla de uno de cada 20. O sea, allí tienen más del triple de casos. Y efectivamente, en Europa estamos al contrario, en todos los países de la Unión Europea estamos en infradiagnóstico, lo cual implica que hay muchos niños que no están recibiendo la ayuda que necesitarían.

Cuando en efecto se les prescribe medicación, los padres supongo que reaccionan en contra.
Algunos padres sí. Requieren más tiempo, requieren hacer una reflexión, y es muy importante que los facultativos seamos muy comprensivos en esa situación. Nosotros vamos poniendo todas las medidas que nos permitan evitar o retrasar el uso de fármacos cuando es posible, ese es de hecho uno de los principales papeles. Pero al mismo tiempo muchos padres están aliviados por saber que hay una estrategia médica para un problema médico. De nuevo volvemos al asma: cuando un niño tiene varias crisis de asma todos los días, a las familias les alivia mucho que podamos poner un bronco dilatador. En el caso del TDAH no siempre hace falta la medicación, pero cuando el niño tiene muchas crisis de hiperactividad, de intolerancia a la frustración, todos los días es una pelea con los deberes, se está quedando atrás, falta la autoestima, cuando todo eso es mucho más grave que poner una medicación, que en general es bastante inocua, las familias lo viven como alivio. Claro que es algo a lo que no les gustaría tener que llegar. A ningún padre le gustaría tener que medicar a un hijo. Al final un diagnóstico médico supone un duelo hasta cierto punto. Sin embargo, muchas familias lo viven como una ayuda y lo viven con esperanza, y como, luego, la mayoría de las veces el tratamiento funciona y va muy bien, las familias que tenían dudas al empezar con el tratamiento ven los cambios a mejor y se convencen, y dicen que ven al niño o a la niña mucho más feliz, mucho más tranquila, con mucha mejor autoestima, que se relaciona mejor… Recuerda que el TDAH no tiene nada que ver con la inteligencia, que es otra pregunta de muchos padres. No tiene nada que ver con el Coeficiente de Inteligencia, al contrario, el CI de niños con TDAH algunas veces es incluso alto. Lo que ocurre es que no lo pueden poner en marcha. Son niños y niñas que parecen más tontos y se sienten tontos o que no valen, y cuando ponemos la medicación y les damos pautas y técnicas de estudio, y el manejo de límites mejora muchísimo, ven que mejoran muchísimo ellos mismos, que en esa carrera en la que veían que todos los niños iban por delante y ellos se sentían como que iban muy lentos, con una mochila pesada, de pronto se notan como que la mochila se quita y van corriendo. Entonces dicen “ahora sí, ahora estoy en clase y me entero”. Lo que sí que tenemos que tener cuidado es con no hacer que el tratamiento sea solo medicación. Esto es algo importante, que el tratamiento del TDAH sea multimodal. Hay 3 patas: la medicación es la tercera y no siempre hace falta, pero la pata pedagógica y la pata psicológica del tratamiento con la familia son fundamentales. Reducir las pantallas, mejorar el sueño, más libertad, mejorar la nutrición de calidad, no tanto azúcar… Es decir, muchas pautas que son pilares fundamentales en el desarrollo de un niño y en el TDAH, sobre todo.
Aquí hay un mensaje para los padres y es que tienen que cambiar su estilo de vida si hay un hijo o una hija con TDAH. No se trata solamente de tratarlo a él, sino de tratar a toda la familia.
La familia va a mejorar en muchas ocasiones, porque las propias dificultades que vemos en nuestros niños adolescentes de ansiedad, de baja autoestima, de déficit de atención, los adultos también las padecen, y las arrastran. Por ejemplo, para un niño con retraso de lenguaje es bueno quitar la tele de casa porque les interfiere mucho en el desarrollo del lenguaje. Los niños con déficit de atención deben evitar cualquier pantalla, tabletas, móviles, videojuegos. ¿Por qué? Porque es muy difícil que un niño con déficit de atención pueda centrarse, y menos aún en los deberes, si hay cerca dispositivos móviles. Siempre pongo el mismo ejemplo: si el deber son los brócoli, y le ponemos delante un dulce, es muy difícil para la mayoría de los niños que se puedan concentrar. Los móviles son dulces que además hacen ruido, que te están diciendo Hola, estoy aquí cómeme.
Claro, están reclamando la atención.
Son dulces inteligentes, son golosinas digitales inteligentes. No es un caramelo que uno tiene ahí y si no lo ve, no lo coge. Es un caramelo que te está diciendo, ven que te tengo otro chute de dopamina preparado. Entonces hacer los deberes, lavarse los dientes o leer, para un niño con dislexia, se convierte en un mundo.
En este en este contexto, ¿cómo ves la enseñanza online en estas edades?
Creo que hay que priorizar mucho la enseñanza presencial. Hay una frase de un psicólogo que decía que los niños no aprenden por lo que les tratamos de enseñar, sino que se quedan con lo que somos. ¿Eso qué significa? Que la figura del maestro o de la maestra en estas edades es fundamental porque el niño aprende esa parte emocional que supone el contacto con un profesor, una profesora. La enseñanza online la vería más para niños más mayores, a partir sobre todo de los 16 años, y para cosas muy específicas, no para enseñar el lenguaje, y no para los primeros añitos de vida. Tiene que ser analógica, no digital. Y tiene que ser presencial en el tú a tú, con otros niños y con un profesor o una profesora. Tiene que haber una corporeidad, y tiene que haber presencialidad. Nuestra forma de aprendizaje se basa mucho en lo mismo que en el reino animal, los cachorros aprenden jugando entre ellos y cazando, simulando la caza. Nosotros somos en un gran porcentaje mamíferos, somos animales sociales, y el aprendizaje digital nos demostró en la pandemia que no funciona. La mayoría de los niños se distraían mucho en las clases online, no prestaban atención, los propios padres me lo contaban, decían que es muy difícil mantener la atención. Si a nosotros nos costaba seguir las clases y somos adultos, más a ellos.
¿Cómo interactúan estos dos elementos, el TDAH y los trastornos de la atención, y la dislexia, con el bilingüismo, desde tu punto de vista de una región bilingüe, como es el País Vasco? Creo que no es el bilingüismo el que se da en Euskadi o en Catalunya, que el bilingüismo en Alemania.
En la mayoría de niños con dislexia, pero también en el autismo, habitualmente supone un reto para ellos el aprender el idioma que no tengan en casa. Imaginemos a una familia que habla euskera predominantemente en casa, a los chicos les cuesta muchísimo adquirir el castellano en el colegio. Al revés, la familia que tiene más el castellano en casa y en el entorno familiar, y que el contacto con el euskera es en la clase, habitualmente tiene muchas dificultades con el euskera. Esto es una experiencia clínica. El euskera es un idioma bastante complejo, muy diferente que el castellano, con declinaciones como el alemán. Los niños con dislexia o con trastornos del lenguaje tienen más dificultades para asumir el aprendizaje de ambos idiomas, les resulta más complejo, pero solo en algunos casos realmente la situación es suficientemente difícil como para priorizar uno de los idiomas. Solo a veces lo recomendamos a las familias con las que trabamos, por el bienestar y la evolución emocional y social del niño, por un cuadro severo de dislexia o de trastorno del lenguaje. A veces es preferible enfocarse en el idioma que sepan mejor, sea el castellano o el euskera, o incluso el inglés, dependiendo de la familia. Aquí en Euskadi suele ser casi siempre el castellano, por la dificultad de aprendizaje del euskera. No ocurre tanto en el TDAH si no hay dificultades de lenguaje, si no hay dislexia asociada. En general, de hecho, el bilingüismo es algo que no suele suponer mayor problema. Ya digo, si hay un TDAH asociado a dislexia sí puede suponer un reto y ahí sí hay que individualizar mucho, llegando a la medicación para que el niño pueda relacionarse bien en el idioma que tiene, sea el castellano o el euskera, que va a ser una medicación mucho más inocua que el hecho de quedarse fuera del entorno social. Esto es algo que tenemos que evitar a toda costa en los niños, sobre todo en el contexto de bilingüismo.
Quiere esto decir que las familias hispanohablantes en Alemania con algún niño disléxico severo, ¿deberían hablar alemán en casa?
En en el caso de la dislexia, la dificultad principal va a ser la lectura en alemán, de hecho les va a costar mucho, igual que les va a costar mucho leer en castellano. La dislexia en contexto del bilingüismo afecta de la misma forma que si solo fueran monolingües, les va a afectar la lectura del alemán, pero sí que pueden aprender el alemán fluido para las relaciones del día a día de una forma bastante buena. Cuando hay un trastorno de lenguaje que afecta a la comunicación y a la recepción, los chicos manifiestan dificultades ya en la lengua madre, en el castellano en el caso de las familias hispanohablantes de Alemania, y esa dificultad que ya les está impidiendo desarrollar el español, si además introducimos el alemán, habitualmente hay que tener cuidado, sobre todo hay que individualizar. El mensaje sería que hay que individualizar mucho, pero que en general la mayoría de niños con dislexia o con déficit de atención pueden asumir un grado de bilingüismo importante. Lo importante es, sobre todo, que la segunda lengua que se añada en cada caso, el euskera o el español o el alemán, no sea una dificultad añadida para el idioma que ya están desarrollando, es decir, que si no tienen muy bien consolidado el español, introducir el alemán puede poner en riesgo la consolidación del español, que en esos casos priorizamos por ser el idioma primario, el de la familia. Debemos insistir mucho en el desarrollo del alemán o del español, dependiendo del cual sea la lengua materna, porque es eso lo que le va a permitir socializar y lo que va a permitirle desarrollarse. Y si tenemos que priorizar el alemán, que sea el alemán hablado y el alemán oído, es decir, que puedan socializar con él, aunque luego la gramática y la parte que más tiene que ver con la lectoescritura a veces sea la parte que se sacrifique. ¿Por qué? Porque lo que priorizamos, sobre todo, es que los niños sean bilingües de verdad, que puedan en un futuro aprender el alemán gramatical, en nuestro caso sería el euskera gramatical, pero que sean capaces de comunicarse en la calle, en el cole y que puedan socializar en alemán, que es el medio en el que están. Insisto, si hay que priorizar algo, que sea la parte social del uso del idioma para poder estar con los niños en el cole, que no se quede atrás en esa parte.
Esta dificultad extra dentro del bilingüismo, por lo menos en Euskadi, ¿está reconocida? Quiero decir, en el caso de familias castellanohablantes que viven en Euskadi, que tienen un niño con dislexia y en la escuela tardan más en aprender el euskera, ¿se es más flexible con ellos a nivel educativo?
En general no se suele. Es una dificultad que nos encontramos. Creo que es muy importante que prioricemos mucho el euskera, que prioricemos mucho el bilingüismo, y que cuidemos por supuesto esa parte, pero sin dejar fuera del sistema a ningún niño o familia. Es importante individualizar porque realmente hay niños que lo necesitan. No es un gran porcentaje, pero en mi consulta es más frecuente que en población general, porque estoy especializado en esta área. Me encuentro con algunas familias y niños en situaciones bastante complicadas. En las clases están hablando en euskera y no se están encerrando de nada, y son niños que saben hacer operaciones matemáticas, que saben leer en castellano, que a lo mejor tienen un problema del lenguaje, un problema de dislexia grave, en los casos leves no suele afectar tanto, y no se están enterando de nada en clase. Cuesta mucho aquí. El modelo sin euskera está prácticamente en desaparición, y se suele emplear más para población inmigrante. Es un tema más político, desde un punto de vista gubernamental el bilingüismo choca un poco con la realidad de muchas familias, con la neurodiversidad. Yo creo que ahí claramente mi papel como médico es cuidar la salud mental y emocional y social de nuestros niños y familias, por encima de lo que supondría la teoría. Ya te digo, de entrada son pocos casos. En la mayoría de los casos que atendemos no es así. Te diría que se puede contar con los dedos de las manos los casos en los que la intervención es decirle a los padres o al colegio que claramente prioricen el castellano. Son casos escasos, pero cuando se dan esos casos es muy importante poder ser flexibles y decir “En este niño, en esta niña el bilingüismo por ahora no puede ser”. Es decir, tiene que ser en un futuro porque todavía está aprendiendo a leer en su idioma nativo. Entonces el otro idioma no, no lo va a adquirir.
Hablas de casos extremos, pero así en general creo que habría que dejar alguna cosa clara. ¿Qué relación hay entre bilingüismo y TDAH o dislexia? ¿Es previo el trastorno y nunca el bilingüismo lleva al trastorno, que es lo que lo que les dicen los pedagogos a los padres de familias bilingües?
Vaya. De hecho, sería lo contrario. Los dos idiomas son diferentes, pero el uso del lenguaje en casa del español va a potenciar las áreas cerebrales que le permite al niño desarrollar y descodificar el alemán, el inglés, o el ruso, o el chino. Es decir, desde el punto de vista del idioma, es un entrenamiento para el cerebro que se puede generalizar. Por lo tanto, al contrario, a esas familias les instaría a que lean mucho en casa, en su idioma, en español, que es un idioma muy rico, porque ese idioma les va a potenciar mucho la atención y van a prevenir la aparición prematura de síntomas como inatención, impulsividad cuando se opongan a estudiar o hacer los deberes. Síntomas que asociamos, por ejemplo, al TDAH. Les va a ayudar a desarrollar la parte del cognitiva y les a permitir estar muy sueltos y muy seguros en su idioma materno como para poder explorar el alemán. Si solo priorizamos el idioma que tampoco saben hablar, especialmente a veces tampoco en la familia, lo que les estamos diciendo es que no van a poder establecer vínculos afectivos completos con sus padres o sus familiares, sobre todo si los abuelos o los primos viven lejos. Te diría que claramente no hay estudios científicos que digan que el bilingüismo produce dislexia. Eso sería una barbaridad decirlo, y que el bilingüismo produce déficit de atención es otra barbaridad. El trastorno del lenguaje y el TDAH son previos siempre al bilingüismo y, de hecho, como digo, el bilingüismo podría ser un factor protector, sobre todo en algunos casos, excepto en esos que hemos comentado que necesitan adaptaciones. Tiene un factor protector y es el siguiente: si tú realmente estás aprendiendo un idioma que tiene una carga cognitiva muy potente, y tienes otro idioma más, lo que estás es estimulando zonas del cerebro que son esenciales para el desarrollo como las funciones ejecutivas. Tenemos muchos estudios científicos que recogen esto, que existe una relación entre el bilingüismo y un mayor desarrollo de las funciones ejecutivas en bebés, niños e incluso en adultos. Funciones ejecutivas que son las más afectadas en trastornos como el TDAH y que son esenciales para la maduración, la concentración, el aprendizaje, la socialización, el control de impulsos o la inteligencia emocional. Incluso para desarrollar empatía o conciencia moral. Los niños que tienen esa suerte, y esto es lo importante de nacer en un lugar en el que hay bilingüismo como en Euskadi o en Alemania, probablemente van a tener mucho más desarrollo mental. Desde luego en el día a día se van a encontrar con más dificultades a la hora de hacer los deberes, por ejemplo, pero si piensas a largo plazo, y más con idiomas como los que estamos comentando, el español, el alemán, el euskera, que son idiomas complejos, ricos, desde el punto de vista cognitivo, el desarrollo es mucho mayor. Más allá de estas dificultades que podamos encontrar en el día a día. Porque supone un reto extra muy enriquecedor.
Pues yo creo que nos podemos quedar con esta última idea, el bilingüismo es un factor protector, sirve para prevenir trastornos del desarrollo infantil.
O por lo menos permite que los padres estén más enfocados en mejorar esa parte del lenguaje con una enseñanza bilingüe, porque en el bilingüismo existe mucha más conciencia de que, si tengo el reto de enseñarles, voy a prestar mucha más atención a leer con ellos, a estimular esa parte, mientras que si solo saben hablar en español, una vez que ya lo saben chapurrear en casa los padres dan por hecho el resto, y no es suficiente, hay que desarrollar también las otras habilidades de la lectura y la escritura. Es así en Europa, o en Latinoamérica con idiomas como el náhuatl, el quichua, el aimará. Son idiomas que a las personas que viven en contextos bilingües les aporta mucho porque les conecta con su cultura. Yo jamás, en ningún caso, a una familia hispanohablante que vive en Alemania les diría que es un problema o un riesgo que les enseñen en español. Al contrario, les diría: si hay que priorizar algo es que tengan muy consolidado el español y que el alemán sea algo que les enriquezca y que les permita crecer con la sociedad alemana en la que van a estar, pero que no pierdan sus raíces.
Genial, pues verás que muchas familias vienen con esta preocupación. Muchas gracias por la conversación, y nos vemos el sábado 7 de junio a las 11:00 en el Instituto Cervantes de Berlín.
Muy bien, hasta entonces.
Referencias de estudios científicos
Pantallas
- La fábrica de cretinos digitales (Desmurget)
- Atención Robada (Hari)
- La generación ansiosa (Haidt)
- IGen (Twenge)
Crianza y límites
- Educar en el asombro (L´Écuyer)
- Disciplina sin lágrimas, Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson (pdf)
- El libro que ojalá tus padres hubieran leído (y que a tus hijos les encantará que leas) (Philippa Perry)
Adicciones (en general y para adolescentes)
Sobre la infancia
Artículos basados en la evidencia clínica y científica
- https://growfulness.com/trastorno-por-deficit-de-atencion-con-hiperactividad/
- https://growfulness.com/tdah-adolescencia/
- https://growfulness.com/como-saber-si-mi-hijo-tiene-tdah/
Cómo prevenir problemas con las pantallas (estudios, sueño, adicción, discusiones…)
Cómo poner limites de forma asertiva
Cómo mejorar la autoestima (y qué cosas NO funcionan)
Otros
- Cognitive gains in 7-month-old bilingual infants
- Back to Basics: A Bilingual Advantage in Infant Visual Habituation
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Muy buena entrevista. Completa y rigurosa y con cantidad de recursos para ampliar la información. ¡Enhorabuena!