Juan Alemán es un ingeniero medioambiental y fotógrafo ecuatoriano que reside en Darmstadt y que próximamente ofrece una exposición de fotografías en la Embajada del Ecuador. Hemos hablado con él de su relación con la naturaleza, de la protección del medio ambiente en Alemania y en su país, y de su próxima exposición en Berlín.
Buenas tardes. Estamos con Juan Alemán para hablar de su exposición fotográfica en la Embajada del Ecuador, en Berlín. ¿Podrías presentarte para las personas que van a leer esta entrevista y que van a ir a ver la exposición?
Buenas noches. Con gusto. Soy Juan David Alemán. Soy un ingeniero ambiental y un fotógrafo de naturaleza de Ecuador y vivo acá en, la región de Rheinland, en Darmstadt, y tengo 28 años. Fotografío hace más o menos unos 10 años la naturaleza.
¿De qué parte de Ecuador eres?
Soy de Quito.
¿Cuál es tu experiencia con Alemania? ¿Tú estudiaste aquí o estudiaste en Ecuador?
Yo, de alguna forma, siempre estuve ligado a este país desde la parte académica, por así decirlo. Yo fui al Colegio alemán de Quito, y ese fue mi primer contacto con Alemania, siempre con libros y profesores alemanes, con la cultura alemana. Luego me vine a estudiar acá ingeniería ambiental. En una Universidad técnica de Darmstadt. Tuve la oportunidad de estudiar también en Italia durante mis estudios de maestría.
Al Ecuador no has vuelto ir para trabajar o para ampliar estudios.
Para ampliar estudios específicamente no, pero sí justo ahorita con mi socio Nico Neuenhofer estamos creando una empresa, una startups, en Quito, para fomentar la economía circular en materiales de la construcción, para así unir Alemania y Ecuador en ese sentido.
¿Cómo surgió la idea de esta empresa?
Cuando estaba visitando a mis amigos en Berlín, estaba en un café y vi cómo este café tenía los materiales de construcción, la arquitectura de Interior en general, que era casi al 90% podría decir hecho con materiales reutilizados. Era un café bien chévere, como un piso de un barco cafetero, puertas de clubes o puertas industriales. Y había un reuso de materiales. Entonces se veía bastante chévere y yo siempre pensaba, ¿cómo podemos reducir el uso de recursos naturales en general como sociedad y más los estudios que he cursado? Así se presentó esta oportunidad de participar en una convocatoria de GIZ en el programa de la Diáspora 2030 para la cooperación técnica alemana. Fuimos ganadores becarios de esta participación y hemos logrado empezar este proyecto de una forma bastante sólida, con Nico y con todo el equipo atrás.
Es decir, hay financiación alemana por detrás.
Exacto. Es la idea de la diáspora de GIZ: dar oportunidades a gente que se ha formado afuera, pero que tenga el interés en invertir su conocimiento, de transferir conocimiento a su país de origen. Ya se acabó el programa recién hace un mes.
¿Cuándo echará a andar la empresa?
Esperamos que a mediados del siguiente año. Hemos concursado en varias convocatorias, nos ha ido bastante bien con la cooperación coreana, también en Medellín, en Colombia, y ahorita fuimos segundos en un concurso de NTT Data a la segunda convocatoria de los EAwards. Vamos lento, pero seguros.
Es una manera de retomar tu contacto con el Ecuador y de aportar valor a tu país.
Sí, definitivamente. Yo, el contacto con el Ecuador no lo quisiera perder nunca. Está en mi cabeza eso. El país, por su naturaleza y su posición geográfica, me encanta, y porque crecí ahí. La gente también me motiva mucho. Vuelvo al Ecuador cada vez que puedo, mínimo una vez al año. La motivación personal para crear esta empresa es que existan más espacios verdes, más parques, más hospitales, más escuelas en vez de basureros. Mi motivación personal es también fomentar el reciclaje de materiales y hacer que el espacio público sea utilizado de otra manera.
Me imagino que la sensibilidad en el Ecuador es muy diferente hacia temas medioambientales que en Alemania. Aquí hay un trasfondo histórico muy diferente del que puede haber en Ecuador.
Claro que sí, de alguna forma. Aquí en Europa yo siempre tuve la idea de que en Alemania, principalmente Alemania, puedo hablar de Alemania y tal vez un poquito de Italia y lo que he viajado de Europa, pero en Alemania específicamente, como yo crecí en el Colegio alemán de Quito, pensaba que este es un país verde que se recicla bastante, esa era la idea principal que que de alguna forma transmitía al mundo, o a Alemania misma, el propio colegio. Una vez que llego acá me doy cuenta en mis estudios que es un país donde la industria es muy grande, donde la industria es masiva y produce toneladas de CO2 que afecta a todo el planeta. Estudiando la carrera me doy cuenta de que es una necesidad de Alemania cuidar el medio ambiente, y es una necesidad de Alemania proteger sus ecosistemas para la salud humana de los alemanes y los europeos, porque hubo épocas de industrialización en que la calidad del aire o la calidad del agua estaban tan saturadas que la gente se enfermaba por respirar o no podía meterse al agua o incluso tomar agua. Todo por tanta industria y tanto descuido medioambiental. Entonces se crean estas leyes para proteger esto a partir del movimiento de los Hippies en Estados Unidos y los movimientos contra las bombas atómicas después de Chernobyl, por ejemplo. Para verlo de diferente manera al medio ambiente, para protegerlo, pero desde una perspectiva de salud. Ese tema en Ecuador es completamente diferente, siento yo. En Ecuador la naturaleza de alguna forma se percibe diferente. Aunque esté en nuestra Constitución que la naturaleza tiene derechos, cada persona lo percibe de diferente manera. No está estandarizado como aquí. ¿Para qué sirve la naturaleza? Aquí tiene un uso la naturaleza, y es cuidar primero mi salud aquí en Alemania y en Europa, y después vienen los beneficios y los servicios ecosistemáticos que esta nos presta. Pero en Ecuador siento que la gente se conecta de una manera muy íntima y muy sensible con los volcanes, con la selva, con el mar, con las Islas Galápagos, con las frutas, con la comida que te da. O sea, de alguna forma, hay una conexión muy especial de muchas personas hacia la naturaleza. Entonces, muchas personas la preservan por la flora y fauna que existe en este país.
Por su biodiversidad.
Exacto. Yo no puedo hablar por cada ecuatoriano, te hablo de una forma personal. Es un conflicto diferente entre la naturaleza porque existen pueblos originarios, pueblos indígenas, para los que, tradicionalmente, la naturaleza es su casa, una parte de ellos, su elemento, y estos para mí son de los mayores protectores de esta naturaleza, porque es su casa, por ende, no les puedes votar de ahí. Existen estos casos también, pero de alguna forma es un conflicto nacional el uso de estas áreas. La naturaleza tiene algunos roles en Ecuador. He visto que ahorita hay algunos documentales de varios fotógrafos que están ya retratando qué consecuencias va a tener la contaminación de nuestros ecosistemas en nuestra salud. Por poner un ejemplo, la contaminación del río Machángara, que pasa por la ciudad de Quito, que yo le suelo llamar la tubería o la cloaca al aire libre. Es agua que va hacia el océano Pacífico y termina en Esmeraldas. Toda esa agua también se usa para riego, consumo humano y nosotros mismos consumimos de esas frutas que se producen en el llano del país. Tiene muchos puntos de conexión con la naturaleza del Ecuador. Tiene una energía especial que creo que muchos ecuatorianos compartimos.
¿Crees que hay una diferencia entre las distintas zonas? Quiero decir, si por ejemplo la zona de Guayaquil, en la costa, tiene una relación con la naturaleza diferente que la que hay en la Sierra o que en la selva.
Yo creo que sí, que es diferente, y eso hace bastante único al país. Por darte un ejemplo, yo cuando voy a la Amazonía siento que las personas allá tienen una conexión con demasiada sabiduría hacia la naturaleza y de demasiado respeto hacia la naturaleza. Ellos te cuentan qué planta es medicinal o cómo te puede ayudar a sobrevivir una picadura de una serpiente o que tomar cuando te duele la barriga, y cómo puedes crear artesanías a partir de plantas. Hay una convivencia muy especial, siento yo, entre las personas que viven en la Amazonía y la naturaleza. Te lo muestran con muchísimo carisma y con muchísimo amor, al menos eso me transmiten a mí. En cambio, en las culturas andinas, se siente otro estilo. También hay sabiduría ancestral. También hay un uso medicinal de las plantas de la comida. Pero es muy especial y muy mágico estar por estas comunidades y ver los paisajes que están ahí, con volcanes activos gigantescos que pueden explotar en cualquier momento. La gente vive tranquila haciendo sus cosas y viven súper tranquilos, haciendo sus cosas. La gente tiene una vibra muy especial, con las montañas y estos paisajes andinos que son muy cautivantes. El frío se nota mucho más. Y la descomunicación entre entre las ciudades grandes y estar en el Páramo con las comunidades. En los andes siempre hay un intercambio de productos entre las ciudades y la montaña, pero uno se siente más aislado, a diferencia a lo que yo personalmente siento en la playa, donde la gente es mucho más cálida, mucho más directa, y también mucho menos reservada. Respecto a la costa, para ser sincero, a mí me falta un poquito más conocer la conexión de las personas con la naturaleza. Sí, he escuchado mucho más a la gente de Galápagos. Me he conectado y tengo un amor muy especial a las islas, que son mágicas.

¿Cómo está la el tema del petróleo en la selva ecuatoriana? ¿Se sigue explotando, sigue habiendo rechazo por parte de las comunidades originarias? ¿Sigue habiendo escapes de petróleo? ¿Cómo está la situación?
El tema del petróleo es un tema que a mí me pone bastante crítico, sensible, pragmático o no sé entonces. Claro que se sigue exportando petróleo, es una de las fuentes de riqueza. Casi todo se exporta porque no procesamos nuestro propio petróleo. Es es un tema que a mí personalmente me podría suscitar bastante discusión. Obviamente hay bastante rechazo, al menos en los medios de comunicación. Se lee que hay un rechazo de las comunidades indígenas en la Amazonía hacia la explotación petrolera. Recién en las últimas elecciones ganó en la consulta popular que se debe cerrar dos pozos petroleros bastante importantes del país, los cuales, si no me equivoco, representan 1200 barriles de petróleo al día que se producían. Eso hay que revisarlo, porque significan bastantes fuentes de ingreso al país. Cuando el petróleo está a un buen precio. Creo que recién va a empezar el proceso de cerrar ese pozo petrolero que también durará años. Ahora hay nuevas elecciones. El Ecuador es un país también con bastante incertidumbre, puede ser que no se siga fomentando ese negocio. Yo siento que se sigue explotando petróleo, todo el mundo lo sabe. Las materias primas son la más importante fuente de ingresos del Ecuador. Es un conflicto bastante sensible, en mi opinión, como lo que hablábamos antes del conflicto de usos de tierras de suelo, o sea, si la naturaleza tiene derechos, ¿por qué se puede explotar el petróleo sin una previa consulta?
Claro.
¿O por qué se demora tanto el cierre? Bueno, yo puedo entender las logísticas y todo eso, pero es un tema muy discutible.

Me gustaría hablar ahora de tu visita a las Islas Galápagos, que son una reserva protegida. ¿Es muy difícil entrar en los Galápagos? Estuviste para fotografiar.
He estado múltiples veces. A ver cómo te lo explico. A mí me encantan estas islas, pero puede ser un problema si mucha gente va, estamos yendo a cada rato a las islas, pero es bastante fácil el ingreso. No hay un cupo de entrada, no tienes que pedir un permiso. No es lo más común llegar en barco, es muy caro anclar un barco allí. Lo más común para un turista normal o para alguien que va a hacer una expedición es llegar en un avión donde solo vuelan aerolíneas ecuatorianas. Llegas en un vuelo directo o semi directo, tienes que sacar los permisos de entrada que es como pedir un visado. Pagas esta especie de visado y te puedes quedar unos 90 días, creo. Como turista no puedes ir a vivir ahí, ni puedes ir a a trabajar. Para trabajar tienes que sacar un permiso de trabajo pero no puedes ir a vivir. Se paga una entrada al Parque Nacional que es es uno de los limitantes para muchas personas para para entrar a estas islas, aparte del pasaje aéreo y todo lo que conlleva a quedarse en las islas.

¿Cuál es el valor medioambiental de las islas? ¿En qué sentido es tan importante preservarlo y protegerlo?
Es un hot spot de biodiversidad increíble. No soy biólogo marino, pero de todo lo que he aprendido ahí, lo que más me impresiona es ver cómo en condiciones no aptas la vida, hay demasiada vida. Cómo la evolución biológica a lo largo de miles de años ha evolucionado las especies, a mí me parece fantástico. Las iguanas no deberían nadar, y nadan, y bucean, y comen algas marinas, son como pequeños dinosaurios que están ahí haciendo eso, y no tienen ni aletas, y pueden bucear. Se adaptaron a esto. Estos animales escupen la sal para que no les suba la presión. Eso a mí me parece increíble. O que haya pingüinos playeros en el medio del Ecuador. ¿Por qué están aquí? O lobos marinos que emigraron de California hacia el sur, y ahí están, tomando el sol. Hay un montón de animales por el choque de la corriente fría de Humboldt y la cálida del Niño. Eso hace que haya un montón de de alimento, por eso están los animales ahí. Si vamos a la cadena alimenticia de este mundo animal, el más grande depredador de esta cadena sería el tiburón, están muchos tiburones y estos regulan el crecimiento o la propagación de especies marinas, están como reguladores de estas de este mundo animal, es muy importante para un equilibrio en la naturaleza. Es difícil darle un valor como humano a la Naturaleza, si es que no tiene un uso. Para mí es un valor inigualable, tener especies y tener condiciones únicas en el planeta, ecosistemas únicos en el planeta que no existen en otro lado del mundo. Mi opinión es que no se debería dañarlos, se debería convivir de una manera sostenible con estos ecosistemas que son bastante sensibles. Una de las veces que pude ir, podías ver con tus propios ojos un volcán, cómo en la lava fresca de una erupción de hace menos de 10 años, creo, cómo estaban ya creciendo algunos cactus desde en medio de una piedra, porque un pinzón vino y defecó ahí. Se está creando naturalezas que van a dar frutos que serán comida de otros animales. Se crea un equilibrio y un ecosistema ahí mismo. Es bastante impresionante verlo. Yo aprendo mucho de esas islas porque, si es que me puedo adaptar a algunas situaciones, puedo sobrevivir también. Es muy motivante ver con esos ojos, qué increíble es la naturaleza.
¿Crees que se hace una gestión adecuada del parque y de las islas en cuanto a la protección necesaria?
Yo creo que se puede mejorar. Yo creo que va por buen camino, y que tiene, como en todos lados, sus pros y sus contras. Yo no diría que es una mala gestión. Tampoco diría que es una excelente gestión. Por ejemplo, en la isla de Santa Cruz no permiten autos privados y sólo se puede movilizar en bicicleta y en taxis, por ejemplo. En mi experiencia, no he visto un turismo masivo. Yo soy buzo y cuando voy a bucear solo van una o dos embarcaciones a ese lugar, no vas con otros diez barcos a ver un animal o están cincuenta personas al lado de un tiburón, como he visto en videos en otras partes del mundo. Eso a mí me parece muy rescatable. Lo que no me parece rescatable es que se sigan utilizando plásticos de un solo uso en Galápagos, el sistema de manejo de aguas o el manejo de basura. Sobre el uso de la energía no te puedo decir porque no sé muy bien cómo se produce. Sé que hay unos molinos de viento, pero tienen potencial enorme para para mejorar las Islas Galápagos. Por ejemplo, en Galápagos son prohibidos los fuegos artificiales pero en Año Nuevo igual hubo un montón y esto contamina y molesta a la fauna. Como te digo, siempre se puede mejorar y espero que no se permitan proyectos de infraestructura masivos y que no se vuelva un lugar para un turismo masivo.

¿Cómo se refleja todo esto que estamos hablando, tu relación con el medio ambiente, tanto en la parte continental del Ecuador como en las islas, en las fotografías que haces?
Yo siento que tengo una conversación constante con la naturaleza del Ecuador. O en general con la naturaleza, independientemente de si yo estoy en las Galápagos o estoy en la selva o estoy en los Andes. Siento que me puedo comunicar con la naturaleza, en el sentido de que un atardecer es una expresión de este lugar y me cautiva, crea emociones y trato de captarlo. Veo como una iguana marina está tomando el sol en las islas y está ahí posando, pienso para mí que está sonriendo y está diciéndome “mira qué rico”, que está al sol con sus amigos. Me digo que voy a tomar una foto con sus amigos, algo así. En la selva está una ranita de cristal, un poco tímida, observando la selva, tranquila en una hoja, pero a la vez no quiere ser comida por una serpiente. Trato de captar esas emociones de los animales más que todo, y emociones de los paisajes del Ecuador. Últimamente en mi última expedición pude subir a la cumbre del volcán Cotopaxi y ahí se podían ver varias facetas de este volcán. Ves cómo en la mañana, al atardecer, en especial al amanecer, en la roca de Yanasacha se pone rojo incandescente que dura un minuto. Y se ve todo el país fresco, con un aire bonito y luego ya se va nublando. Se va haciendo un poco más místico, más robusto, más peligroso. También me encanta fotografiar esa parte de la naturaleza que está diciendo “Hey, ya no tengo ganas de que estés aquí, fuera, respeta la montaña”. Yo siento esa parte como que “guau, se está poniendo algo más lúgubre”. Es un intercambio de emociones mutuas, siento yo.
¿Cuáles son los los motivos que más te te inspiran? Motivos, animales, flora, paisajes grandes, grandes árboles, grandes masas del bosque.
Yo creo que lo que más me emociona son los glaciares. Estas formaciones gigantes que se mueven con el tiempo y que pueden crear unas texturas y unos patrones bastante minimalistas. Eso me gusta mucho. Y los animales, cualquier animal entre un insecto hasta un tiburón ballena, que creo que es el animal más grande en el Ecuador.

¿Como has elegido las fotos que hay en la exposición? ¿Has seguido algún criterio, has querido crear algún tipo de línea?
Sí. El nombre de la exposición en español sería algo como “Una conversación con la naturaleza”. La exposición la dividí en tres partes. Simplicidad, cómo conecto yo con los paisajes o con animales, con lo más simple de la naturaleza, hay belleza en esa simplicidad. También con el terreno, como te decía, me encanta ver ese terreno robusto o en el mar cuando estoy buceando o estar en la selva por donde ando. Me gusta también ver el ambiente por donde ando, y animales que están en estos dos mundos. Y la línea que une las fotos fue más por colores, y por motivos y dónde encajan las fotos en estas 3 categorías. Lo hice en conjunto con la curadora, con María José Basantes, ella es la que más aportó en esa parte de la exposición, porque ella seleccionó fotografías. En algunos casos yo le dije cuáles tenían que ir, y en otros ella fue muy libre de seleccionar de una preselección mía para contar esta historia y también para que tenga una armonía en colores, porque yo, para ser sincero, también me sobresaturé, porque cada foto tiene una historia personal. No pueden ir todas las fotos, ella hizo un trabajo muy profesional donde se seleccionaron por las categorías que yo ya había pensado.

¿Ella trabaja en la Embajada?
No, ella es una artista en Berlín. No trabaja en la embajada.
Tú vas a estar para la inauguración y luego te vuelves a Darmstadt.
Sí, yo voy a estar ahí ese día, claro.
¿Cómo esperas que se reciba la la exposición? ¿Qué efecto esperas que tenga?
Yo quisiera que la gente tenga ganas de salir a la naturaleza después de ver mis fotos, que tenga ganas de ir a caminar al bosque, al parque urbano, a la naturaleza más cercana o a un ambiente agreste, y ver lo bonito que es la vida afuera haciendo una actividad o conectando con uno mismo o con los amigos, llevándote un poco a tus límites. Quisiera crear esta conciencia y la belleza de este mundo natural que tenemos, donde yo personalmente quisiera seguir viviendo: en un mundo donde tengamos todos estos animales y estos paisajes increíbles, y no en un mundo algo diferente a esto.
Espero que vaya muy bien la exposición. Y felicitaciones por las fotos.
Muchas gracias.

Soy Juan David Alemán, ingeniero ambiental y fotógrafo ecuatoriano. Crecer rodeado de los variados paisajes naturales de mi país despertó en mí una profunda pasión por el entorno que me rodea, lo que me llevó a estudiar Ingeniería Ambiental en la Universidad Técnica de Darmstadt y Adaptación al Cambio Climático en el Politécnico de Turín. Elegí esta carrera técnica especialmente por el deseo de proteger las ranas del Ecuador. Mi formación técnica me permite desarrollar ideas innovadoras para la gestión de recursos hídricos y la adaptación al cambio climático en entornos urbanos. Sin embargo, además de buscar soluciones técnicas para el medio ambiente, también encuentro en la fotografía una manera única de expresar mi conexión con la naturaleza.
Con el tiempo, la fotografía se ha convertido en una herramienta fundamental para mí; a través de ella, comparto la belleza de mi país y del mundo. En cada expedición por los diversos ecosistemas de Ecuador llevo mi cámara y, de una forma muy personal e introspectiva, busco conectarme profundamente con el entorno. En las noches, junto a amigos y familiares, me sumerjo en la selva ecuatoriana para captar la vida nocturna de manera sensible. Esta práctica me ha enseñado a ser paciente y a desarrollar empatía con los animales, logrando capturar la tranquilidad y ternura que estos inspiran. Quiero demostrar que los animales y los paisajes son capaces de despertar emociones especiales en el ser humano, y espero que esta sensibilidad promueva una mayor conciencia ambiental y el compromiso de conservar nuestro planeta.
Como experto ambiental, mi objetivo es fusionar el conocimiento técnico con la fotografía para resaltar la importancia de unir el arte y el intercambio de ideas entre Alemania y Ecuador, en busca de soluciones ambientales que beneficien a ambos países. Uno de los temas centrales en mi trabajo fotográfico es la intensa sensación de vitalidad que experimento al estar en contacto con la naturaleza. Cada imagen es el resultado de un momento vivido intensamente, ya sea una caminata por el bosque lluvioso o una inmersión en el mar. Recientemente, durante mi ascenso a la cumbre del volcán Cotopaxi, reflexioné sobre cómo estas experiencias me permiten conocer mis propios límites, cultivar la empatía y desarrollarme como ser humano, tanto física como mentalmente. Para mí, la fotografía es una compañera incondicional en este proceso de autodescubrimiento. Actualmente, estoy trabajando en un portafolio de fotografía macro de los ecosistemas andinos y tropicales del Ecuador. Además, me desempeño como ingeniero ambiental en Darmstadt, Alemania, donde desarrollo planes para crear «ciudades esponja» más resilientes al cambio climático. Con la intención de compartir conocimientos entre Alemania y Ecuador, también estoy en proceso de fundar mi propia start-up, Cirve, centrada en promover la Economía Circular en las ciudades de Ecuador.


Éxitos en tu emprendimiento, me encantan las fotografías de ecosistemas naturales. 🌹🦋
Felicitaciones y muchos éxitos en tu exposición!