Las afectadas por la violencia en la pareja no están solas

Lejos de disminuir el problema de la violencia dentro de la pareja aumenta año tras año. Pero también hay un sistema que se prepara más y mejor para poder asistir a las afectadas. Y fuera del apoyo del Estado frente a esta problemática, hay cada vez más grupos de mujeres sensibilizadas y solidarias que ponen en práctica el principio de la sororidad. Entre ellas se encuentran las Multiplicadoras del Proyecto Luz.

Así empiezan muchas de las conversaciones con mujeres migrantes que alegan ser víctimas de violencia machista. Y muchas veces es lo que acontece. Pero hay algunos casos en que lo que realmente sucede es otra cosa. No es que no sea real lo que sienten: indefensión, vulnerabilidad, soledad o aislamiento, falta de apoyo, de calidez, etc. En muchos de los casos se trata de una reacción normal a la situación de migración llamada Síndrome de Ulises. Tiene que ver con el estrés que provoca la pérdida real del contacto con nuestros afectos, círculos de apoyo, lengua, cultura, identidad positiva, certezas, seguridades, estatus social. Y además, el hecho de tener que emplear el doble de energía en todos los procesos cotidianos hasta que los comprendemos y se automatizan.

Moverse en un contexto en el que no se entiende cabalmente lo que se dice ni lo que sucede hace que una se ponga en guardia, o que se sienta atacada, o en peligro de alguna manera. Si agregamos a eso el aislamiento del primer tiempo, hasta que una se conecta y genera nuevos lazos, que hace que se enfoque demasiado en la pareja y sobredimensione lo que esta dice o hace, porque se siente dependiente y en cierto modo, atrapada, a expensas del otro. No es difícil imaginar que esta situación se vuelva de pronto crítica o que se generen desagradables tensiones y discusiones. Es necesario poder analizar y entender lo que sucede, y a veces con esto basta. Muchas parejas interculturales no superan esta etapa y terminan en divorcio. También conozco parejas que se han divorciado y vuelto a casar, por culpa de esta serie de malentendidos.

Hay otras veces que lo que sucede es el producto de una relación tóxica donde ambas partes reaccionan en forma defensiva y por tanto agresiva frente al otro. En muchos casos uno es el agresivo que se ve, el activo, y el otro es el pasivo-agresivo, que utiliza métodos indirectos, más subliminales, pero igualmente dolorosos. Aquí la violencia está de los dos lados aunque no se vea claramente. Y conviene tratar de dilucidar las imbricaciones del mecanismo subyacente antes de tomar medidas.

Pero no nos confundamos, hay muchas mujeres migrantes en Alemania –y seguramente en otros lados– que sufren la violencia de sus parejas. Y muchas veces sucede lo contrario a lo que he expresado antes. Suelen minimizar o justificar las situaciones de violencia debido a las dificultades de la migración, o porque se culpan a sí mismas de no entender, de no aprender rápido el idioma, de no poder aportar económicamente, de no ser lo suficientemente buenas, inteligentes, etc. Al responsabilizarse a sí mismas por la conducta agresiva del otro la perpetúan. Ya que ellas no pueden cambiar lo que no está en sus manos, pero se engañan creyendo que sí y siguen atrapadas en el círculo de la violencia.

De la crítica a la agresión

Muchas veces la crítica se va profundizando y se convierte en un arma que debilita a la persona afectada, ya que acaba haciéndosele carne y termina descreyendo de sí misma, perdiendo autoestima y termina convenciéndose de que eso es lo que merece. Va transformando su conducta de modo de evitar “provocar” al otro, para no ser foco de sus humillantes ataques. Al final se genera una dependencia porque la víctima modifica toda su vida y su mundo en torno del agresor, que considera cada acto de voluntad de esta como una rebeldía en su contra, una falta de reconocimiento o de amor.

Es como una gota que va horadando la piedra… Parecen comentarios sin mucha importancia, detalles un tanto caprichosos, pero se van metiendo bajo la piel de la víctima debilitándola, condicionándola, aislándola. Así va tejiendo el maltratador su tela en torno a su presa; irá ajustando y tensando los hilos cada vez más hasta que llegue a asfixiarla. Cuando los golpes llegan, ya está preparada la trampa.

La trampa del superhéroe

La situación de migración genera una desigualdad natural en la pareja intercultural. No es poco frecuente que se desenvuelva de manera tóxica. Puede parecer natural que quien mejor conoce el paño sea quien toma las decisiones, o quien gana el dinero sea quien lo administre, pero no lo es. Una pareja es una apuesta a la unidad, un proyecto en común y aquí ambos tienen los mismos derechos. Sobre la base de la desigualdad estructural se construye el control y la violencia económica, social, psicológica e incluso la sexual y física. El agresor termina creyéndose con más derechos que la víctima, e incluso el de disponer de su tiempo, sus recursos, su cuerpo, su vida. El final del camino es el feminicidio, porque el agresor acaba convencido de que su mujer es su propiedad: “Estará conmigo o muerta”. La cosifica a tal punto que la vuelve un objeto desechable si deja de cumplir con el objetivo de satisfacerlo.

Así quien en principio parecía encarnar la panacea del amor romántico: ardoroso, comprometido, protector, resolutivo, galante se va volviendo un sobreprotector, controlador, tirano, manipulador, maltratador.

La mano que ayuda

Ese es el momento en que la víctima necesita una mano amiga, desinteresada, extendiéndose hace ella para que sepa que no está sola, que hay gente dispuesta a ayudarla, que eso no le sucede solo a ella, que no tiene por qué quedarse en esa situación de maltrato y dependencia, que tiene derechos y hay un sistema de asistencia que se pondrá en marcha para que salga de la situación. Esta es la mano que el Proyecto Luz extiende a las mujeres en Baden-Württemberg.

Es un proyecto de formación y capacitación de agentes Multiplicadoras Hispanohablantes contra la violencia hacia la mujer. El objetivo es acercar información y asistencia a mujeres que pueden estar necesitándola y no encuentran el camino para solicitar ayuda, ya sea por el idioma, porque están aisladas o porque no conocen sus derechos –que los agresores muchas veces tergiversan para perpetuar la dominación.

Este proyecto nació de la experiencia atravesada durante la pandemia, cuando la violencia doméstica se viralizó, ya que la situación de indefensión, dependencia y aislamiento generó las condiciones ideales para que los agresores actuaran con total impunidad. Muchas mujeres sufrieron el espanto de los maltratos en el silencio del confinamiento, e incluso algunas perdieron la vida. Luz fue una de ellas. Y es por ella que nombramos así nuestro proyecto, para recordarla y para iluminar y visibilizar a otras que quizá lo necesitan.

El Proyecto Luz

Las multiplicadoras realizan tareas de difusión, concientización y sensibilización sobre los temas relacionados con la violencia de género, tratando de llegar más lejos que el sistema habitual de información, con la esperanza de actuar a tiempo y traspasar las barreras que los agresores construyen. En primera instancia hay una línea telefónica para contactar a las multiplicadoras que harán “los primeros auxilios” en la situación y derivarán a las afectadas según sea conveniente: a Centros de Asistencia para mujeres como el FIZ mismo, casas de acogida, asistencia psicológica, policía, etc.

Este maravilloso e interdisciplinar grupo de mujeres posee ya de por sí muchas especialidades como: psicólogas, terapeutas, abogadas, enfermeras, voluntarias en el área social, activistas feministas, periodistas y comunicadoras, entre otras profesiones que las hace idóneas, y además, han recibido durante un año una formación especializada a cargo de profesionales en las áreas correspondientes. Cuentan con el apoyo del FIZ (FrauenInformationsZentrum) y la coordinación de mi persona (Romina Tumini, psicóloga especializada en trauma y terapia de parejas).

En su segundo año de proyecto el grupo incorpora nuevas interesadas y amplía su espectro con formaciones específicas y profundización de temas relevantes. Las multiplicadoras participan activamente de tareas de divulgación de esta iniciativa llevando a todos lados el mensaje para posibles afectadas:

¡No están solas!


www.vij-wuerttemberg.de

tumini@vij-wuerttemberg.de

Video sobre Proyecto Luz: Ver aquí.

Romina Tumini ©Denise Claus

Romina Tumini (Argentina,1975) ha vivido en Grecia y actualmente reside en Stuttgart, Alemania. Es psicóloga, psicoterapeuta especializada en trauma y terapia de parejas. Trabaja con mujeres migrantes, víctimas de violencia y refugiados traumatizados. También es diplomada en Escritura Creativa, con un Máster en Creación Literaria y otro en Psicopedagogía Clínica. Autora de artículos y relatos en antologías, publicó su libro de cuentos infantiles y estrategias terapéuticas Geschichten für mutige Kinder en Editorial Abrazos y recientemente la novela La elegida del mar en Avant editorial.  https://rominatuminicuenta.com/

Todas las publicaciones del ESPECIAL 8M 2024:

rominatumini

Deja un comentario