Berlinale 2024: I‘m not everything that I want to be – Fotografiar la vida misma

Todo comenzó hace unos años, en 2019. Libuše Jarcovjáková (Praga, 1952) recibió una invitación a exponer en Les Rencontres de la Photographie de Arles, y fue el gran descubrimiento. Pero en realidad todo había comenzado mucho antes. LJ llevaba 50 años esperando de algún modo esa invitación. Había comenzado a sacar fotos a los 16 años en la Praga socialista y siempre había creído que era una fotógrafa, pero el reconocimiento le llegaba recién casi a los 70. Luego surgió la propuesta de hacer un film. LJ comenzó a escanear las 7000 fotos analógicas de su archivo fotográfico.

Ještě nejsem, kým chci být  /I‘m -not- everything that I want to be, el excelente documental dirigido por Klára Tasovská que acaba de estrenarse en la sección Panorama de la Berlinale, es un film hecho, en un monumental, sensible y logradísimo trabajo de edición, solo de sus fotografías, básicamente en blanco y negro.  Y en la voz en off,  el relato en primera persona de la misma protagonista. Porque desde sus comienzos LJ llevó siempre y obsesivamente un diario visual y escrito de su vida, hasta lo más íntimo. Y la historia de su vida, que el film opta por narrar en forma cronológica, es un relato increíble, con un itinerario fuera de lo común: de la Primavera de Praga en el 68 al Japón de fines de los 70; de la escena under, clandestina y queer de la Praga de los 80, vía casamiento fraguado, al Berlín Occidental del Muro; del Japón de los popes de la moda como Rei Kawakubo con su Comme les Garcons al Berlín de 1989 cuando cae el Muro, y finalmente el regreso a la Praga de la revolución de Terciopelo, la que significó la caída del régimen comunista checoeslovaco –y así el regreso a casa, y a Magda.

Por eso el film es varias cosas a la vez. Es documento de épocas, mundos e hitos de la historia del siglo XX, de un lado y otro de la Cortina de Hierro; es en primer lugar despliegue de una excepcional y personalísima obra fotográfica; es ensayo e intenso diario personal de una eterna búsqueda. “Nunca voy a dejar de preguntarme quién soy realmente.” Para LJ la cámara es el navegador GPS que la conduce a ella misma.

“Mi única estrategia de supervivencia es fotografiar.” “Fotografío, documento para comprender”, dice LJ.  Su cámara es parte de ella misma. Registra frontal, crudamente, sin tabúes; con humor, con ironía, con empatía, con angustia, con desesperación: la prosaica intimidad del amante forzudo desnudo en la cocina sacando la comida del horno, los momentos después de hacer el amor, el eterno después de las camas deshechas, los momentos después de un aborto; su cuerpo desnudo, que desde la cercanía de la cámara puede convertirse en un territorio inmenso que a veces parece no pertenecerle, un territorio a explorar. En sus fotografías hay una composición intuitiva, algo inacabado. LJ fotografía sin miedo a la imperfección. “Libuše escribió en una de sus notas de los años setenta: ‚Puedo hacer una buena foto siguiendo la tradición documental de Bresson, pero no me interesa. El nivel de subjetividad será siempre mi máxima aspiración’,” comenta Klára Tasovská. “Captar el momento, la atmósfera o su punto de vista sobre las cosas que la rodean, o incluso captar algo que está bajo la superficie, como una historia, un momento, la profundidad… centrarse en esas cosas significa mucho más para ella que una fotografía técnicamente perfecta y correctamente expuesta.”

En su (auto)búsqueda LJ no pondrá, no obstante, el objetivo subjetivo  – y cinemático, porque no solo en sus secuencias fotográficas está esta calidad–, exclusivamente en sí misma. A la par de su obsesivo autorretrato allí están también las personas y los espacios: las personas con sus propios mundos, los nuevos territorios en los que LJ ingresa como en distintas sucesivas vidas. Las “malas compañías” de las noches de bar.  Los operarios de la imprenta en maravillosos retratos, cuando como al escritor Thomas Brasch en la RDA, la “reeducación” socialista checa la envía a aprender a ser una trabajadora. Al tener estudios y padres artistas, la ven con desconfianza, no pertenece allí –hasta que su capacidad de beber le gana el respeto de todos. Y entonces, como en el corto Powernapper’s paradise recientemente presentado en interfilm sobre los durmientes filipinos en medio del trabajo, LJ capta a los trabajadores durmientes en la imprenta, o registra la ropa interior colgada en las máquinas mientras tiene sexo con su conquista. Prohibición de fotografiar y ningún futuro laboral serán naturalmente las consecuencias.

Aunque claramente en las antípodas de la niñera, LJ es como una imparable Vivian Maier –en la que nos hace pensar en sus autorretratos en los reflejos de las vidrieras y en su empatía con las personas que retrata– que anda, movida ella por un desasociego, que sale a las calles. Y así retrata a los Roma, que le abren sus puertas. Y luego a los trabajadores vietnamitas que han llegado a Checoeslovaquia para apoyar la revolución socialista, sin saber que allí los de piel más oscura no son queridos. Y entonces en un deal en el que ellos posan para ella, LJ les saca las fotos que enviarán a sus casas mostrando lo bien que les va  –montados en motos que no son suyas, haciendo que abren la puerta de autos ajenos. LJ retrata a los excluidos, sus almas gemelas, porque ella también se siente así en una búsqueda de libertad que choca contra un sistema represivo.

Y en otra vida descubrirá el T-Club en Praga, lugar de reunión de todo un mundo drag y queer que oficialmente no existe para el régimen. Noches de dance music de los ochenta, de desenfreno, alcohol y sexo; de descubrir el amor en ellas. Una isla clandestina en la tristesse de la Praga socialista.

Y en otra vida descubrirá la belleza, el mar y el color en Japón, el país que con su amor por la fotografía habrá de rescatarla. “Tiene una composición particular, pero no es original”, dictaminan curadores. ¿Originalidad? LJ fotografía altas colecciones de moda: echar una camisa carísima al mar y fotografiarla, les parece original, reflexiona LJ, cuando lo hace y por primera vez en su vida gana mucho dinero. Ella no busca “originalidad”. Ella busca lo común. Para comprender la vida, las relaciones, las emociones, los amores, para saber quiénes somos. Fotografiar la vida misma.


Ver trailer aquí.

Imagen de portada: ©Libuše Jarcovjáková

claudia baricco

(isa.kar.wai) - Un cine real o virtual es el living de mi casa. Los libros son mi otro hemisferio. En un mundo donde todo es político. Latitud: B y B – Buenos Aires-Berlín, dos ciudades de contrastes.

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