Perspectivas psicoanalíticas: Migración y Exilio desde Berlín

Reescribir o reinterpretar la trama de nuestras vidas parece más una necesidad que un gran desafío. Ya sea por exilio o, en el mejor de los casos, por migración, trazar estas líneas en medio de las obligaciones y las adaptaciones, e incluso superar los choques culturales, puede brindarnos una mayor comprensión de nuestro mundo interior y ayudarnos a sobrellevar de manera más efectiva esta marea de cambios.

En esta conversación, que tiene lugar en la ciudad de Berlín durante un aniversario migratorio, la psicoanalista Diomar Gonzalez y el gestor cultural Ruben Manuel nos guían a través de la importancia del autoconocimiento, la conversación y los encuentros en los procesos de cambio inherentes a cualquier éxodo. «Estar bien con uno mismo» emerge como la clave esencial. Aunque breve, esta respuesta, tan compleja como vital, podría llenar, o seguir llenando, muchas páginas en la saga de la novela que comienza con la elección de empacar una maleta.

Rubén: Hola, Diomar, te cuento que hoy justo estoy celebrando mis 7 años en Alemania. 

Diomar: ¡Qué bien! Te felicito por tus 7 años de estadía en Alemania, es comparable a un cumpleaños.  ¿Y cómo te has sentido en ese proceso?

Bueno, te respondo en corto: como en la montaña rusa, ¿sabes? La migración es un proceso de muchos cambios: subidas, bajadas.  Pero, claro, tú abordas estos temas desde tu quehacer. Para empezar, ¿podrías contarnos cómo has abordado estas temáticas?

En Berlín, he realizado un trabajo psicosocial e intercultural con personas que han pasado por la experiencia de refugio provenientes de Medio Oriente, África y Ucrania. Paralelamente, me dedico a escuchar a personas con sus problemáticas e inquietudes personales desde la perspectiva psicoanalítica, en mi consultorio que queda al interior de la Biblioteca Psicoanalítica de Berlín- PsyBi e.V. Allí mismo, he desarrollado espacios de reflexión e intercambio en torno a problemáticas presentes cotidianamente en la vida afectiva y emocional de las personas y su vínculo directo con los otros y con contextos sociales problemáticos.

Estas problemáticas pueden clasificarse en dos vertientes. La primera: aquellas que se presentan en las relaciones interpersonales, principalmente en las familiares y en las parejas internacionales. En la segunda –por su contundencia– están presentes las resonancias o secuelas de las problemáticas internacionales actuales, como la pandemia y las recientes guerras, que se filtran en la vida emocional de quienes vivimos en un país de acogida.

De estas últimas, por ejemplo, podemos tomar, entre otras problemáticas, las que viven las personas que han pasado por la experiencia de exilio. Son varias las personas refugiadas que han venido de Oriente Medio y de Ucrania, entre otros países. Sus experiencias de ruptura con sus países de origen son profundas, llevan a pasar por un proceso de duelo y restablecimiento que se complejiza por el hecho que el país de acogida cuenta con otra cultura, un nuevo idioma en referencia al propio. Sin embargo, estos procesos son muy particulares y solo en el trabajo del uno a uno, se va dando una propia evolución. 

Claro, qué importante complementar tu experiencia tanto laboral como personal con tus estudios y el acercamiento a estas problemáticas a partir del exilio y la migración. ¿Podrías desarrollar un poco más estos temas?

Los efectos de las guerras internacionales actuales, además de que producen temor y zozobra en el mundo en general, llegan a producir grandes movimientos de exilio y de acogida, causando un gran impacto y secuelas en sus víctimas, entre otros impactos.

En particular Alemania, con su actual posición de acogida, ha llevado a que converjan un número importante de personas refugiadas procedentes de diferentes países y culturas: esto ha generado una gran recomposición del tejido socio-cultural que se vivencia cotidianamente, así como también han causado reacciones emocionales y sociales de diferentes tipos

Por ejemplo, en Berlín, si bien hay una importante disposición de acogida y apoyo a la bienvenida de estas personas, así como a las entidades que colaboran en ello, también están presentes aquellas dinámicas preexistentes y otras nuevas que van surgiendo de resistencia y rechazo frente a los nuevos arribantes. De estas dinámicas hay que estar muy atentos y aprender a hacerles frente.

Convocar a analizar y reflexionar en torno a todas estas dinámicas sociales aquí descritas, sobre las resonancias emocionales que provocan subjetivamente en quienes hacemos parte del lugar de acogida, me ha parecido muy importante. Esto nos ayuda a crecer a nivel subjetivo, a aprender a relacionarnos con las diferencias.

Si bien actualmente la migración y el exilio se desarrollan ampliamente desde diversas disciplinas por ejemplo, las artes y las ciencias socialesal ser ambos temas complejos, un desarrollo puntual desde el psicoanálisis nos puede dar más luces para comprender nuestro mundo interior. ¿Qué opinas al respecto?

Algo fundamental a tener en cuenta es que, en el acercamiento que suele realizarse a estas experiencias de exilio y migración, la gran diferencia que se plantea entre ellas es el carácter de obligatoriedad o no presente al momento de tomar la decisión de partir. De otra parte, fenomenológicamente suelen concebirse como dinámicas paralelas en las que se pasan por situaciones parecidas. Por ejemplo, desplazarse, llegar, vivir el duelo de ya no vivir en tu país de origen; acomodarse, instalarse en un nuevo lugar lejos de casa, etc.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que, a pesar de estas similitudes, nunca hay que dejar de considerar a cada una de estas experiencias como únicas e irrepetibles: cada persona vive, siente, sufre, afronta y le otorga un significado desde su propia subjetividad en su vida y para su vida.

Por ello, es crucial concebir, reflexionar y reconocer a las personas que viven esta experiencia. Más allá de las perspectivas que tienden a generalizar y asumir que todas estas personas tienen necesidades o problemas idénticos o muy similares, e incluso que se estabilizan de la misma manera. Por el contrario, cada persona tiene sus propios tiempos, ritmos y referencias para asimilar de manera particular esta gigantesca ola de cambios.

En ese sentido, lo mejor que le puede pasar a uno en este proceso, es que se empiece a ubicar cuáles son los ritmos, miedos, aciertos y desaciertos propios: conocerse y aliarse a sí mismo. Esto se logra hablando de sí, con un profesional en la escucha psicoanalítica.

Desde esta perspectiva psicoanalítica, ¿podríamos abordar quizás un concepto o una idea central que sea como una guía o eje en este trabajo interpersonal?

Digamos: Sentirse bien con uno mismo.

Partiendo del psicoanálisis como medio importante para el acercamiento de las personas a su mundo subjetivo, lo mejor es relacionarnos con esos mundos. Descubriendo que cada quien construye sus discursos de lo que está hecho y de lo que le atraviesa. Inicialmente este discurso es el de los Otros. Llamamos así: “Otro”, con mayúscula, para referirnos a esas personas esenciales para la vida de toda persona. Cuando llegamos a este mundo como bebés, en el mejor de los casos, siempre hay unos u otros que nos acogen con sus discursos, nos otorgan nuestro nombre; y ahí juntos nos transmiten sus sueños, ideales y deseos.

Así como hay deseos vivificantes, también los hay en otras gamas: palabras cargadas de miedos y temores que en últimas, como las positivas, también se encarnan y se hacen cuerpo. Con esas cargas andamos por la vida. Entonces, hay palabras que nos causan malestar, como hay otras que nos generan alegrías e iluminan.

Cada persona anda cargada de estos discursos de manera muy singular. Lo importante es que con el tiempo y en la medida de lo posible –por eso me parece súper importante abrir espacios para escuchar y darle la palabra a la gente–, la persona empiece a recorrer sobre estas palabras que ha estado nombrando y empiece a cernir con cuáles se quiere quedar y con cuáles no.

Esto genera como una levedad, una fluidez, para ir al encuentro con tus propios saberes, con tus grandes riquezas liberadas de esa pesadez que te enredaba y no te dejaba avanzar. De esta manera, compartir e intercambiar con los demás es mucho más fácil; incluso a pesar de las diferencias que siempre pueden existir.

Es como reescribir nuestras propias historias. Estas personas que han sido o siguen siendo fundamentales en nuestra formación –como pueden ser nuestros padres o quienes hayan sido nuestras figuras paternas–nos pusieron, por decirlo de alguna manera, una novela. La idea es reescribir la misma en la medida que avanzamos. Y no está nada mal comenzar con situaciones cotidianas, que es lo que justamente abordamos en estas asesorías que son claves para nuestro presente y futuro.

A propósito de este cernir y de escribir nuestras propias novelas, ¿podríamos decir entonces que la migración en sí es una nueva novela? En donde se ubican en otro contexto aspectos de nuestra vida con los que quizás hemos estado familiarizados en nuestros países de origen: por ejemplo, las relaciones de pareja, la maternidad o paternidad; en general las relaciones afectivas, por un lado –y, ¿por qué no?, las laborales, por el otro. Entonces, ¿cómo observas estos comportamientos, discursos con los cuales uno viene desde sus países de origen para insertarse en esta sociedad berlinesa, alemana?

Retomando lo metafórico, con la experiencia migratoria te das cuenta de que la novela que venías escribiendo toma nuevo rumbo, pues te saca de eso familiar y te lleva a nuevas vivencias, circunstancias, etc. Entonces, sin darte cuenta, más que escribir una novela de tu vida, lo que has estado escribiendo, incluyendo este presente, es una saga. La saga de tu vida.

Saga, donde esta nueva novela inicia con tomar la decisión de partir y el día que inicias el viaje. Y en ese viaje todo cambia. Cambia el papel, la tinta. Absolutamente todo cambia. Atención, pero tú allí sigues siendo el protagonista. Empiezan a aparecer nuevos lugares y escenarios, que ahora forman parte de tu nueva cotidianidad.

Entonces el protagonista en ese nuevo mundo se pierde en ese mar de novedades. Ahí sufre casi como un shock, pues se siente perdido. Entonces sabiendo que debe llegar a buen puerto, ya no sabe por dónde ir, cómo llegar. Y justo ahí, es donde es clave construir tu salvavidas.

De hecho, todos tenemos nuestros salvavidas, pero a veces tardamos en descubrirlos y aún más en ponerlos al servicio de nosotros mismos. Esos salvavidas tienen que ver con tus potenciales, tus talentos, tus saberes. Con esto puedo responder a esta pregunta: ¿Cómo hacen las personas para salir adelante en un nuevo lugar? Cuando logran aliarse consigo mismos. Cuando han trabajado en sí mismos y logran saber más sobre sí mismos. Y finalmente este saber les permite, lo que podríamos decir: reinventarse.

Este reinventarse incluye un aprender a saber hacer con aspectos tan singulares como el motivo por el que se ha dejado el lugar de origen; mezclándolo con esos saberes propios, con lo que ya no se tiene, con lo que ahora se cuenta y con lo que ahora se desea hacer y ser.  

Ahí te inventas y creas híbridos, mezclas para asumir tus roles de madre, padre, trabajador, etc. Esto muchas veces se puede lograr sola o solo, pero a un costo emocionalmente alto. Cuando la persona lo hace en compañía de un profesional, que está ahí para acompañarte y escucharte, se convierte en el mejor regalo que uno (a) se puede dar, para toda tu vida.

Estos salvavidas son realmente tu pasaporte de acceso, el que te lleva a moverte dónde quieras ir, cómo y con quienes quieras ir en esta nueva cultura, idioma, personas, etc. Además, se convierte en la clave para estar bien consigo mismo(a) y buscar lo mejor que una(o) tiene dentro de sí para poder fluir en este contexto berlinés y en la vida misma compartiendo con otros.

A propósito de este fluir y compartir con los otros: ¿cómo lo asocias con el proyecto actual en el que acabamos de coincidir: “Gesundheit Teilhabe Community” (Salud Participación Comunidad) de la asociación de la diáspora africana Sources d`Espoir e.V.?

Estoy muy contenta de que Rachel Nangally, responsable de la asociación y del proyecto, me haya invitado a participar con el fin de realizar asesorías psicológicas. El proyecto está inspirado y dedicado principalmente a las personas de origen africano, que, viviendo en Ucrania, a causa de la guerra se vieron obligadas a exilarse, en este caso en Alemania, para proteger sus vidas.

Adicionalmente, el proyecto cuenta con una apertura cooperativa que es la que ha permitido que, junto a las personas a quienes está ofertado el proyecto, también se incluyan los asociados(as) y amigos(as) de la asociación, quienes también son bienvenidos(as). Por lo anterior, las asesorías psicológicas están impartidas en tres idiomas: francés, español y alemán, para quienes lo dominen. 

Desde esta aproximación de estar bien con uno mismo, de escucharse, de darse tiempo dentro de toda esta, digamos, maraña de obligaciones, burocracias y trámites por hacer en este país, ¿cómo ubicas las asesorías psicológicas que estás haciendo, en medio del marco de este proyecto?

Enfatizando que el exilio y la migración son incomparables, sabemos que estas experiencias llevan a confrontaciones con la vida, con el desarraigo y ante todo consigo mismo. Esto sucede en el día a día, mientras la persona se va adentrando en el nuevo lugar de acogida. En medio de las diligencias o tareas que “se deben hacer” –y lo quiero remarcar, pues es fundamental hacerlo–como nuevo(a) ciudadano(a) que devienes en el nuevo país.  

De una parte, están los grandes deberes, como lo es de encontrar en dónde vivir, buscar una escuela de alemán, luego o al mismo tiempo buscar un trabajo, etc. Ahí paralelos, también están las tareas básicas que tal vez llegas a pensar que son menos trascendentales. Por ejemplo, la de saber dónde puedes comprar alimentos para preparar tu comida.

Entonces, en medio de este mundo de tareas, ahí te van sucediendo miles de cosas interiormente que no entiendes, pues te empiezas a sentir diferente, quizás desorientado, triste, agotado. Por ejemplo, con el detalle de la comida, te encuentras con que ya no encontraste los mismos ingredientes que buscabas; no tienes en donde cocinar, aunque quisieras, etc. Entonces, al ahí darte cuenta de que no puedes comer justo “eso” que te era tan familiar y delicioso de la región de dónde vienes, eso te frustra. En ese momento, empiezas de pronto a extrañar tu país, a los tuyos, te da la nostalgia. Te empiezas a sentir ajeno a ti mismo y podría decirse hasta extraño de ti mismo.

Y, por supuesto, en medio de la acción y las miles de diligencias diarias, esas nuevas dinámicas de extrañamiento comienzan a cobrar vida en tu mundo interior, buscando hacerse oír. Cuanto menos atiendas tu mundo interior, más tiende a sufrir y a aporrearse. Por eso, lo mejor que te puede suceder es ocuparte de él tan pronto como sea posible. ¿Cómo hacerlo? Lo mejor es encontrar un espacio donde puedas hablar y expresar, en tus propias palabras, lo que te está sucediendo.

Entonces, justo por ello, es muy grato y afortunado tener la oportunidad de hablar con un profesional que te acoja, te escuche. Justo ahí poder hablar libremente sobre esos dolores y malestares que se te presentan, es una gran alternativa para estar mejor consigo mismo(a), y así no dar lugar a que estos te tomen y te invadan.

De ahí la importancia de estas asesorías psicológicas que estoy realizando. Y claro, si luego puedes continuarlo en un trabajo más prolongado, mucho mejor.

¿Y cómo ves el lugar en el que tienen estas asesorías en relación con las reuniones mensuales del proyecto?

Me parece interesante la articulación que tienen estas asesorías psicológicas con los espacios de encuentro en los que está estructurado el proyecto. En los que, además de desarrollar temáticas de interés de la comunidad, también se comparte en torno a talleres dirigidos a niños, se realizan actividades artísticas y se disfrutan especialidades culinarias. Esto facilita la interacción y cercanía entre coterráneos, personas de otros orígenes, entrelazados con alemanes.

Estos encuentros son claves, para entrar en contacto y socializar con otras personas, crear lazos de amistad, de apoyo y solidaridad. Además, puedes intercambiar acerca de tus experiencias de vida y conocer las de otras personas. Además de que puedes hablar en tu idioma, además del alemán u otra lengua que domines.

Esta dinámica asociativa, además permite que las asesorías psicológicas se conozcan y difundan más rápidamente a quien las necesitan. Y esto es fundamental, para que las personas que necesitan de este espacio, pronto lo conozcan y accedan al mismo.

Efectivamente, estimada Diomar, fue una muy grata coincidencia compartir funciones en este proyecto que el día de hoy de alguna manera nos convoca a esta corta entrevista. Tuve la oportunidad de organizar y compartir contigo en uno de los encuentros comunitarios. Como gestor cultural e investigador de la cultura participativa, ha sido un gran aprendizaje poder complementar el trabajo interpersonal de las asesorías con los espacios para el intercambio, la asociación y el compartir de los encuentros mensuales.

Muchísimas gracias, Diomar, por esta amena conversación, hasta una próxima oportunidad!

¡Encantada! ¡Hasta la próxima entonces!



Diomar Gonzalez Serrano

Psicóloga diplomada de la Universidad Nacional de Colombia, con trabajo de grado dedicado en torno a la maternidad y sus discursos. Especialista en Infancia, Cultura y Desarrollo de la Universidad Distrital de Colombia, con trabajo de grado relacionado con el impacto del desplazamiento forzado en la infancia y sus familias a causa del conflicto interno en Colombia. Máster en Psicoanálisis en la Universidad París 8, -Francia, con trabajo de grado relacionado con la investigación clínica sobre el duelo migratorio. Ella ha escrito artículos en torno a las temáticas con las que ella se ha vinculado laboralmente, con perspectiva psicoanalítica, en francés y en español.

Dentro de su experiencia profesional cuenta con un amplio repertorio en el abordaje y tratamiento de problemáticas subjetivas e interrelaciónales. Así como en el manejo de frustraciones, adicciones; fortalecimiento de deseos, talentos, creatividad y las competencias personales. Tanto en Colombia, su país de origen, en París como en Berlín ha trabajado en el manejo del duelo, en contexto de migración y exilio. En Berlín, ha trabajo en cooperación con distintas organizaciones hispano y franco-alemanas, con quienes ha desarrollado espacios para la reflexión y el análisis desde diferentes encuadres, en torno a dinámicas afectivas y emocionales que toman su protagonismo en situaciones guerra; el exilio y la migración; la interculturalidad y el racismo, entre otras.

Si desea leer algunos de estos de sus textos vía online, favor visitar: en francés revista electrónica del Iriv (enlace: Diomar González Serrano – Les rives de l’iriv (benevolat.net) (2011-2016) / en español: “Hace síntoma en Occidente la intolerancia de la fe del otro?” Desde el Jardín de Freud, Nr.18, páginas 137-152, 2018. ISSN electrónico 2256-5477. ISSN impreso 1657-3986.

Las referencias de contacto del consultorio, las encuentra vía online aquí. Si desea conocer acerca de algunas de estas temáticas abordadas desde la PsyBi e.V., puede visitar este link.

RubenManuel

Entremeses autobiográficos. Arte para todos los sentidos.

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