Fantasía Argentina, escrita en las calles de Berlín
Mu Giordarotti, autora e ilustradora rosarina, apunta al público adolescente y preadolescente con su primer libro de ficción.
Cálido Comopoquis, un chico desganado al que no le importa nada más que su propia tranquilidad, es el protagonista y relator de esta historia. Un ser extraño le pide ayuda para proteger el equilibrio de la naturaleza, responsabilidad que Cálido intentará evadir a cualquier precio. Lo que le pase al mundo, al equilibrio y especialmente a los animales (a los que detesta), no es asunto suyo. Consejos valiosos, un mentor con pocas pulgas y unas flechas mágicas a su disposición no serán suficiente… si no aprende al menos a moderar su carácter para controlarlas.

La idea del libro surgió en tiempos de pandemia, en los que era casi imposible subirse a un avión y volver a la ciudad de Rosario de visita, como lo hubiera deseado la autora en muchos momentos. La nostalgia decidió entonces volar con la imaginación y la trama empezó a desarrollase por voluntad propia en el litoral argentino. Y ya que estaba inventando, por qué no dejar pasar algunas centurias, que el sistema eléctrico mundial caiga por completo, que la gente tenga que moverse al campo para encontrar comida. No sería un futuro perfecto, pero sin electricidad, sin comunicación y teniendo que satisfacer necesidades más básicas, se habrían acabado unos cuantos problemas actuales que generan preocupación, haciendo lugar para muchos otros, claro está.
Así nació una distopía futurista que enmarca las aventuras de este chico cabezadura, quien no llega a comprender, tan bien como lo hace el lector, lo que está sucediendo. Una odisea inocente, salpicada de humor, toques filosóficos, acción y paralelismos con la realidad actual.

“Escribí la mayor parte del libro adentro del auto —cuenta Mu Giordarotti—, mientras esperaba a uno de mis hijos en la puerta de la escuela, a la que iba dos horas cada día, nada más, por la separación en burbujas. Generalmente nos movemos en transporte público, pero en aquellos tiempos de aislamiento, intentábamos evitarlo si se podía. Así que tocaba conducir. Pasé el invierno escribiendo con guantes, dos mantas encima y un termo de té caliente; y el verano con las ventanillas abiertas y un parasol aislante para no achicharrarme por el calor. Un día, una empleada del Ordnungsamt casi me mata del susto al aparecer de golpe por la ventanilla, mientras yo tipeaba super concentrada en el teclado del ordenador portátil. —La calle no es una oficina —fue la frase que me dejó, junto con una multa y una media sonrisa. Más allá de eso, me resultó muy inspiradora la experiencia de escribir afuera, en cualquier hueco que encontraba para estacionar. No era lo más cómodo, sinceramente, pero mucho más productivo de lo que pensé.”
Como madre de hijos bilingües, la autora solía jugar con la idea de generar material de lectura en español, o en “español-argentino”, para niños hispanohablantes que vivieran en Alemania o en otros países de habla no hispana. Detrás de ese plan se escondía otro: cumplir el sueño de crear una historia propia, de llevar a cabo un proyecto creativo personal. Y logró combinar ambos. No consideró la opción de la auto publicación hasta que, después de maquetar la versión en papel y de preparar el libro digital, cayera en la cuenta de que solo faltaba encontrar una vía de impresión y distribución. El resto del proceso estaba listo.
“Implicó muchas horas de averiguaciones, workshops y tutoriales, pero cada minuto valió la pena —opina Mu Giordarotti—. La auto publicación no es el camino más fácil. Sobre todo la difusión y la promoción a pulmón, sin una editorial atrás, son un trabajo de hormiga y requieren de muchísima paciencia y constancia. Por otra parte, es una satisfacción tener control sobre todos los detalles creativos. Disfruté muchísimo esa libertad en cada paso. Como todo, digamos: tiene aspectos positivos y negativos. Para el primer libro, auto publicar fue la opción ideal y aprendí muchísimo de ello.”

“El segundo libro está en proceso —asegura Mu—. Voy a ahondar en el mundo de los reguladores, los personajes mágicos que rodean la primera novela, relacionados con el cuidado del planeta. Jajái es el protagonista de la precuela, develando las incógnitas sobre su existencia y su modo de operar, aspectos que habían quedado pendientes. Del tema de volver a auto publicar o no, ya me voy a ocupar más adelante, cuando llegue el momento. Mientras escribo tengo la atención puesta en los objetivos del contenido: si logro arrancarle una sonrisa a uno de mis lectores mientras lee, estoy más que satisfecha. Y si se lleva alguno de los mensajes consigo después de pasar la última página, más que feliz. Creo que no hay retribución más hermosa que esa.”

Mu Giordarotti nació en Rosario, Argentina, y comenzó desde muy temprano a crear historietas y cuentos. Asistió a numerosos cursos de dibujo e ilustración; entre ellos, de leyendas rosarinas como Luis Bras y Julián Usandizaga. Estudió publicidad y online marketing, interesada en combinar la comunicación con el diseño.
Siguiendo el gusto por las historias para el público más joven, trabajó más de veinte años en la industria de la animación. Inició su carrera como dibujante, para luego volcarse a la parte organizativa y pasar a coordinar el trabajo creativo. Así colaboró en la producción de numerosas series y películas animadas dentro de Argentina, España y Alemania.
Actualmente dedica su tiempo libre a escribir e ilustrar ideas desde su “cueva” en Berlín. Flechas desobedientes es su primera novela corta de ficción, que se encuentra disponible en las librerías Bartleby & Co. y La Escalera en Berlín; Mandrake y HomoSapiens en Rosario; y en el catálogo online de diversas plataformas internacionales como Barnes & Noble, Casa del Libro, entre otras.
Web: mugiordarotti.com
Contacto con Mu Giordarotti (Marcela A. Giordano): info@mugiordarotti.com
