Cinco poemas del libro Tomates (Entre Ríos Ediciones, 2022) de Luis Varela con fotografía de Inti Gallardo.
Hacia una colina
Antes del amanecer
llevan la primera vaca al matadero.
Si estás cerca, allá en Campo Alegre,
escuchas el chorro de agua en la nuca de la vaca,
un chorro fino que tranquiliza los nervios
antes del golpe
y el derrumbe.
¿Quién no lo reconoce?
¿Quién no lo ha sentido?
Las demás vacas que van en fila,
hacia una colina donde todos
tendremos que llegar,
inician un rezo suave,
mientras la neblina las bendice
y les acaricia el lomo.
Aquel coro imperceptible, absurdo, aterrador,
estrecha la vida en su final
y el brote de la primera luz.
Las fiestas de la neblina
Formas,
números,
palabras
y un dolor,
todo lo que necesitamos para armar un mundo
dispuesto al aire desbocado,
al desalojo.
Un triángulo encima
de un cuadrado,
1962,
verde,
una montaña,
Campo Alegre,
la nada luminosa se arrima,
como un pensamiento irremediable,
y nos cierra los ojos.
Canción triste
Mi abuela Clarisa no reconoce a ninguno de nosotros. No sabe quién es ella misma. Pero, ah, pónganle una canción triste. Escúchenla cantar de memoria y a carcajadas.
Nidos
La paloma lleva en su pico una ramita, liviana como un trazo en el aire de tinta negra. En el balcón refuerza su nido con los cabellos dejados por la vecina después de peinarse al sol. Me levanté temprano, preparé café y estuve atento al crecimiento del malestar en mi pecho, un círculo que se angosta y se crispa hasta hacerse un lecho.
Flores frescas
mis amigos adolescentes muertos, una letanía rezada con poca, pero legítima fe. He aquí mi jarrón de cristal con narcisos sumergidos en la luz y en la desaparición, el agua estancada sin ninguna excusa o explicación: Juan Camilo Segovia, atropellado por un borracho al frente de McDonald, ten piedad. Eduardo Santana, disparo en la cabeza en un hotel de Medellín, ten piedad. Cristian Vásquez, abandonado al frente de la morgue, un lunes caluroso, óyenos. Muertes de fácil cuidado, monedas de un reino primaveral, mis amigos adolescentes: Juan Camilo Segovia, tu corazón se aplastó para luego cerrarse. Eduardo Santana, tu cerebro se regó por toda la habitación para luego cerrarse. Cristian Vásquez, tus pulmones no aguantaron un gramo más de cocaína para luego cerrarse. Mis amigos adolescentes muertos con la boca abierta porque la muerte, como las putas, —ustedes lo saben — no da besos en la boca.

Biografías

Luis Varela (Cali, Colombia – 1987). Tomates (Entre Ríos Ediciones, 2022) es su primer poemario. Gracias a la organización foundintranslation sus poemas han sido traducidos al alemán y han sido publicados posteriormente en revistas como Signaturen (Munich, Alemania) y Mosaik (Salzburgo, Austria). Ha participado en diferentes lecturas, entre ellas, la Hafen Lesung, un evento de carácter internacional y multilingüe con sede en Hamburgo.

Inti Gallardo vive actualmente en Berlín. Licenciada en cine y televisión por la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y Máster en Arte Mediales por la Universidad de Chile y la Universidad Politécnica de Valencia. En Buenos Aires profundizó sus estudios en Cine Documental. Trabajó en las áreas de Dirección en Cine y Producción para TV. Ha dirigido proyectos documentales exhibidos en Alemania, Argentina, Chile, Colombia, Estados Unidos, Italia, México y Nicaragua, destacando «Parque Centenario» (2010), ganador de una mención en el MARFICI, y «Kaffee Morgentau» (2015). En 2019 participó en la competencia de cortometrajes de la Berlinale con la película «Héctor» como montajista. Actualmente forma parte de la Cooperativa Audiovisual ANCORA Coop, del Colectivo de Cine Experimental CEIS8 . También es productora del Festival Internacional de Arte Sonoro TSONAMI y fue Coordinadora de Producción del Harddiskmuseum dirigido de Solimán López. Su trabajo está vinculado al uso de las materialidades, los archivos, la memoria y el cruce entre los medios analógicos y digitales en diferentes configuraciones estéticas y políticas.






Luis Varela, tu poesía remueve, inquieta, es reflexiva y penetrante, me ha gustado leerte, no deja indifernte, es más bien la espina del rosal que te clavas sin querer y punza, porque son esos temas que muchos prefieren pasar por alto. Y la poesía no está solo para ponerse vestidos bonitos, aunque con vestidos bonitos también se pueden decir cosas que la gente ignora.
Muchas gracias