Un velero gigante en el cielo

Un relato de Sebastián Trujillo

El hombre del sombrero parecía una fotografía a blanco y negro. Disfrutaba caminar en la lluvia. Y cuando había sequía en el firmamento, tras sus huellas, un torbellino de viento levantaba del asfalto las hojas caídas de los árboles. 

Usaba en el ojo izquierdo un parche de pirata. Poseía el aroma de una botella de vino quebrada contra la pared. Y solía entregar, a gente ahogada en lágrimas de cristal, flores que nunca marchitaban.

Era un vecino nuevo. A ella le maravilló para siempre el instante en que, luego de encontrarse en el tren, recorrieron juntos el bulevar oscuro. Los faroles, fundidos perennemente, alumbraron como truenos el camino ante su presencia. Desde aquel evento pasó noches consecutivas en vigilia. 

Durante los ratos fugaces en que cerraba los ojos conseguía soñar con el aire impregnado de música. Como comunicada con los enigmas que habitan al otro lado del horizonte. También alcanzaba a verlo en la cima del edificio. Preparándose para saltar al abismo y socorrer, suministrando sus flores inmortales, a alguien a punto de morir en la medianoche de la ciudad. 

Fue imposible seguir resistiendo. Subió a la cornisa de la arquitectura. Allí comprobó que las imágenes oníricas no distaban de la realidad. Se lanzó a sus brazos. Escasa de vestidos. Deseando consumirse eternamente en el misterio de su existencia.

Al hombre del sombrero se le resbaló el violín de las manos. Pero la melodía permanecía. Sonrió goteando nostalgia. Porque este mundo aflige a ángeles y demonios. La mujer vibraba de puro llanto. Entonces un velero gigante apareció en el cielo. Él embarcó. Ya despuntaba el alba. Lentamente iba desvaneciéndose entre nubes. Los rayos de un sol metalizado atravesaron las burbujas de lluvia incipiente. Y los últimos pétalos quedaron regados en el suelo. Envolviendo los pies de amor y odio de Violeta.


Sebastián Trujillo

Sebastián Trujillo Sanclemente es comunicador social y periodista con énfasis en prensa, egresado de la Universidad Sergio Arboleda, Colombia. Nació en Barranquilla. Trabajó en seguimiento.co, periódico virtual de Santa Marta, Colombia. Después de su estancia en Berlín, vuelve a vivir en Cartagena, Colombia, desde donde continúa su colaboración con la revista Desbandada. Tiene unos 27 años.

Revista Desbandada

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s