Jetztzeit / Exilio, migración, memoria

Entrevista a Ezequiel Monteros sobre su proyecto con Sandra Feferbaum Siemsen.

El martes 29 de junio tiene lugar el primero de los dos eventos que constituyen la primera parte del proyecto “Jetztzeit – Lebenserinnerungen zur Migration”, un proyecto que se desarrolla en el marco de Promoción de proyectos de historia contemporánea y cultura de la memoria de Berlín apoyado por el Departamento de Cultura y Europa del Senado (Senatsverwaltung für Kultur und Europa).

En esta primera etapa Ezequiel y Sandra realizarán dos encuentros con familiares de alemanes exiliados entre 1933-1945 que retornaron a vivir a Alemania. Es por este motivo que están en la búsqueda de personas con estas experiencias. Desde revista Desbandada queremos apoyar el proyecto y ayudar a localizar personas que correspondan con el perfil y que quieran participar aportando su memoria familiar.

¿Por qué esta iniciativa?
Emigrar en busca de nuevas experiencias y, al mismo tiempo, a la búsqueda de las propias raíces a un país como Alemania, no es fácil para la subjetividad de nadie. Si a esto se le suma un pasado traumático como un exilio en sus antepasados no elaborado, esta búsqueda tiene consecuencias en la identidad aún en terceras o cuartas generaciones.

Actualmente esas descendencias emigran de su lugar de nacimiento -Argentina, por ejemplo- para buscar su lugar de origen motivados por algunas memorias, retazos de un pasado que se resiste al olvido, en muchos casos archivos familiares, fotografías, libros que son puntos de partida para aquellas generaciones quienes nuevamente vuelven a leer, recolectar, fotografiar, documentar. De esta manera surgen preguntas nuevas frente a esos archivos que siguen enunciando nuevos discursos en el presente.

Hemos hablado con Ezequiel sobre el proyecto, y hemos intentado profundizar en sus objetivos y en los procesos que se desarrollan en esta confrontación con la memoria histórica y el encuentro con el pasado.

¿Pueden presentarse? ¿Quiénes son Sandra y Ezequiel?

Somos dos argentinos que por diferentes razones migramos a Alemania.  

Sandra Feferbaum Siemsen es activista, feminista, diseñadora gráfica, y trabaja como freelance en colaboración con diversas empresas, organizaciones y proyectos para los que desarrolla y ejecuta conceptos. 

Yo, Ezequiel Monteros, también soy activista de derechos humanos, artista audiovisual, trabajo en el campo del cine documental y el videoarte. Además, en mi caso vengo de una experiencia de más de 25 años en la lucha contra la impunidad en Argentina junto con organismos de derechos humanos. Entre 2005 y 2012 integré un grupo de investigación sobre genocidio en Tucumán donde trabajamos con los sobrevivientes de centros clandestinos de detención en la elaboración colectiva de su pasado traumático. Actualmente integro la agrupación H.I.J.O.S. Deutschland.

¿En qué consiste el proyecto ¿Qué les llevó a organizar este proyecto? ¿Se trata de sus propias experiencias vitales?

“Jetztzeit – Lebenserinnerungen zur Migration” es un proyecto de exilio, memoria e inmigración. Un diálogo de temas y problemáticas en común entre los flujos migratorios del pasado y el presente. El proyecto se inscribe dentro del marco de financiamiento de proyectos de historia contemporánea y cultura de la memoria de Berlín, apoyado por el Departamento de Cultura y Europa del Senado berlinés. 

El proyecto está compuesto por tres partes que se realizarán durante el año 2021 en el espacio cultural Oyoun en el barrio de Berlín-Neukölln -Lucy-Lameck-Str 32-. 

En la primera parte haremos dos encuentros con familiares de alemanes exiliados (entre 1933-1945) que retornaron recientemente a vivir a Alemania. El primero se realizará el 29 de junio y el segundo el 6 de julio, ambos empiezan a las 16hs. Contamos con la colaboración de Micaela Parks, socióloga argentina, quien emigró hace pocos años a Berlín.

Para la segunda parte habrá una mesa panel online el día 21 de septiembre con el tema: “Exilio y Utopía, inmigración alemana a la Argentina” con la participación de dos expertos en la materia: Gert Eisenbürger y Anne Saint Sauveur-Henn. 

La tercera parte consistirá en una exposición sobre archivos y memorias de tres generaciones de inmigrantes: la de August Siemsen, quien junto con su hijo Pieter Siemsen, regresó a vivir al Berlín oriental en 1953, después del exilio en la Argentina, y la de su nieta Sandra Feferbaum Siemsen, que emigró desde Argentina se encontró con los documentos, archivos y publicaciones de su abuelo. 

El proyecto surge a partir de los archivos personales de la Familia Siemsen, familia materna de Sandra. Sandra, al migrar, se encontró con el material de su familia y le empezaron a surgir preguntas, inquietudes. Ella sabía que su abuelo y bisabuelo se exiliaron de Alemania por ser socialistas, sin embargo, no estaba tan involucrada en el tema. Una vez que ella vive la experiencia de lo que significa irse de su país de nacimiento, Argentina, empieza a comprender mejor todo ese proceso, y comienza a investigar y reconectar con sus propias raíces. Con toda esta información, siendo migrante en la ciudad donde vivió su abuelo, más los documentos que encontró, le surgió una necesidad de hacer algo. 

A partir de la inquietud de Sandra empecé una investigación para este proyecto principalmente sobre los archivos y la memoria ¿Que nos relatan los archivos? ¿Qué ocultan? ¿Quiénes tomaron las fotos? ¿Qué legitiman? ¿Cuáles son las nuevas preguntas que le hacemos a estos archivos en el presente?

¿Por qué lo han dividido en dos eventos diferentes? ¿Quieren provocar algún tipo de efecto entre el primero y el segundo? ¿Por qué reservan los materiales para el segundo evento?

No estamos reservando materiales, es la metodología de trabajo que necesita dos encuentros distintos. 

Después de hablar y expresarse sobre temas muy profundos, se necesita asimilarlo, analizarlo unos días, quizá en ese transcurso surgen nuevas inquietudes o identificaciones con otros, por eso organizamos dos encuentros. 

El primer encuentro nos vamos a conocer, y cada uno contará su historia y todo lo que necesite expresar.

Queremos que cada participante se sienta cómodo y disponga del tiempo y espacio para poder expresarse. Son temas muy sensibles que cada individuo vive de una manera distinta. En el segundo encuentro trabajaremos colectivamente sobre una cartografía de la memoria.

¿Qué es para ustedes una “cartografía de la memoria”?

Es una forma de trabajar visualmente desde un enfoque participativo los múltiples planos y sentidos que conviven en el trabajo de la memoria. El mapa se convertirá en un lugar en donde se reescriben prácticas, territorios, rutas, discursos, memorias, imágenes, dibujos y archivos que se interrelacionan entre sí. 

La memoria colectiva es un aspecto fundamental de la identidad de una sociedad, y al mismo tiempo un aspecto conflictivo, arriesgado, por su faceta afectiva, pero sobre todo, por su peso en la construcción de una narrativa nacional. En el caso de Alemania, doblemente conflictivo. ¿Cómo encaran la dificultad de rescatar una memoria conflictiva? ¿Qué tipo de herramientas -psicológicas, cognitivas, sociológicas- usan para ello?

Te podría decir que la memoria es un terreno de conflictos y disputas dadas en relación a su narrativa. Por supuesto que nosotros, como activistas o “emprendedores de la memoria”, como lo denomina Elizabeth Jelin

participamos como productores de sentidos en esta lucha. ¿Qué se recuerda? ¿Qué se olvida? ¿Qué se silencia en la memoria? ¿Quiénes son los que legitiman la memoria y cómo se visibilizan nuevas miradas sobre la memoria? En la transmisión de la memoria no solamente la información tiene un lugar importante sino también el arte y los productos culturales cobran un lugar relevante porque logran conectar sentimientos y empatizar con las nuevas preguntas de las nuevas generaciones.

Nosotros trabajamos una memoria activa en el presente y el marco de nuestra práctica es la cultura de la memoria (Erinnerungskultur). Nuestras herramientas son creativas y artísticas. El arte es un campo tan amplio que nos permite usar fuentes que provienen de la filosofía y la crítica cultural para intentar entender el mundo contemporáneo actual. Trabajamos además un enfoque de investigación participativa desde una perspectiva interdisciplinaria. Las disciplinas por si solas quedan limitadas ante fenómenos tan complejos como la memoria.

Hay latinoamericanos residentes en Alemania con familiares alemanes exiliados, pero también los hay descendientes de alemanes del nazismo huidos después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué  se centran solo en los exiliados entre 1933 y 1945?

Los familiares de Sandra se exiliaron en ese período y queremos encontrar experiencias similares, por eso realizamos un recorte histórico. Además, estos encuentros son solo una parte del proyecto que se basa en los archivos de la familia Siemsen, quienes fueron protagonista de la lucha antifascista primero en Alemania y luego, en su exilio, en la Argentina a través de la revista Das andere Deutschland. Si bien era solo una revista, funcionaba con un frente de izquierda de inmigrantes alemanes con orientación socialista y comunista entre 1937 y 1949. En la Argentina y Latinoamérica los alemanes socialistas fundaron clubes y asociaciones e influyeron con sus ideas en Socialismo latinoamericano.

Las narrativas totalizadoras de la memoria terminan dejando de lado muchos procesos y muchas veces son injustas con todos sus protagonistas. En el caso de los socialistas que tuvieron que exiliarse de Alemania no veo que tengan un reconocimiento debido. Recién el año pasado se creó el primer museo del exilio en Berlín. 

En Argentina, como en muchos países del mundo, quedó identificada la memoria de los alemanes solamente con los crímenes de holocausto, y Alemania carga con una gran responsabilidad y culpa por estos hechos. Sin embargo, no todos los alemanes fueron fascistas, ni todos los que escaparon fueron judíos (quiero aclarar que la familia paterna de Sandra también tuvo que huir en ese período por ser judíos polacos), y eso es lo que queremos rescatar: la memoria de los socialistas alemanes que se exiliaron a Latinoamérica en ese periodo. 

De todas maneras, los encuentros los abrimos también para toda persona que tenga algún familiar que se exilió en ese período desde otros países de Europa. Hay bastantes interesados en participar que están dentro de ese grupo. 

¿Desde qué perspectiva política van a encarar esta recuperación de la memoria del exilio? ¿No queda truncada si se excluye a los latinoamericanos con el otro background fascista, los que tienen que silenciar un pasado del que no son responsables?

Hay algo en la formulación de tu pregunta que no estoy de acuerdo, me parece que los descendientes de los Nazis no “tienen que silenciar”, porque “tener que silenciar” hablaría de un tipo de lealtad familiar que se debería romper, justamente romper esos pactos de silencio de los cuales las actuales generaciones no quieren ser parte. En la actualidad hay nietos de nazis que rompen el silencio familiar, algunos motivados por el ascenso de la ultraderecha en el parlamento alemán, y otros por comentarios de familiares

Quiero mencionar un caso de muchos: Gabriele Palm-Funke se entera en una visita al lugar de nacimiento de su madre que su abuelo fallecido era guardia de seguridad en el campo de concentración nazi en Trzebinia, Polonia. Una vez que investiga y confirma que su abuelo fue un perpetrador, se pregunta: ¿Por qué nunca nadie en la familia ha hablado de ello? ¿Por qué el abuelo nunca fue castigado? La primera pregunta apunta directamente a ese silencio que predominó en las generaciones de alemanes posteriores al nazismo, y la segunda va dirigida al Estado alemán y a los tribunales alemanes.

¿Creen que hay diferencias en los procesos vividos entre el exilio alemán en Latinoamérica y el latinoamericano en Alemania? ¿Ha habido algún tipo de encuentro entre los dos exilios?

Creo que esa es una buena pregunta para darle voz a quienes se exiliaron de las dictaduras latinoamericanas en a década del 70 que aún residen en Europa y viven entre nosotros. Y además sirve para preguntarse en la actualidad ¿qué es el exilio hoy? Claro, hay muchos puntos de contacto entre los dos exilios, el primero por escapar de regímenes fascistas y estar en riesgo su vida, la segunda es la actividad política de resistencia que realizaron en el país de que lo acogió. Los exiliados latinoamericanos tienen una larga historia de resistencia y solidaridad con los familiares de los desaparecidos de Argentina, por nombrarte solo un país.

Un caso es el de Ellen Marx, judía alemana, ya fallecida. En 1939, a sus 18 años, debió abandonar Berlín hacia Buenos Aires y dejar atrás a sus familiares, asesinados en campos de concentración. En 1976 los militares toman el poder en Argentina, y su hija Nora desaparece. Así comienza la búsqueda de su hija de por vida, y se convierte en una de las Madres de plaza de mayo. Ahora, cuando hablamos de las dictaduras latinoamericanas Alemania aun debe dar respuesta a los familiares de desaparecidos. ¿Quiénes eran los funcionarios, empresas y diplomáticos que colaboraron con las dictaduras latinoamericanas? ¿Por qué no sigue investigando su complicidad con la dictadura argentina de 1976-1983?

¿Qué les corresponde hacer, política y moralmente hablando, a los descendientes de esos exiliados con esa memoria?

Creo que cada uno de los descendientes elabora su pasado traumático como puede y es injusto hablar acerca de lo que les corresponde hacer a la totalidad de los descendientes.

Muchos ni siquiera conocen demasiado acerca de sus antepasados, son muy pocos, como el caso de Sandra, los que tienen libros, artículos y, particularmente, una autobiografía de su abuelo publicada. 

Los exiliados de distintos genocidios alrededor del mundo poseen poco reconocimiento, es cierto que muchos eligen el silencio o el olvido como una opción para seguir adelante. Sin embargo, cuando una situación traumática no es elaborada, de alguna manera siempre sale en forma de preguntas en las nuevas generaciones. Nos interesan más esas inquietudes y reflexiones porque es la manera de actualizar permanentemente la memoria.

Nosotros queremos dar visibilidad al hecho de que algunos de los nietos exiliados eligen retornar a Alemania por distintas razones y una de ellas tiene este grupo en común es su pasado traumático.

¿Qué esperan encontrar desde el punto de vista histórico, psicológico, político, etc., en esos dos encuentros? Claro que no se puede predecir algo así, pero probablemente tienen ciertas expectativas.

Los encuentros funcionan como espacios seguros donde los familiares pueden activar esas memorias guardadas o silenciadas. Esperamos que se produzca el encuentro entre pares en un mutuo reconocimiento entre inmigrantes.  

Apuntamos a que esas voces sean escuchadas, puedan ser transmitidas y comprendidas por otros miembros de la misma comunidad. Así, estas reuniones representan un ejercicio de memoria colectiva y la experiencia personal se transforma a una problemática colectiva dentro de la sociedad. Creemos que es necesario dar visibilidad, analizar la memoria contemporánea de las historias de los inmigrantes en Berlín y diferenciarlas.

Muchas gracias a ti, Ezequiel, y a Sandra, por estas respuestas. Les deseamos mucho éxito en sus dos eventos sobre un tema, el de la memoria histórica, que en Desbandada nos interesa especialmente, y sobre el que esperamos seguir publicando artículos.

¿Cuándo? 29 de junio y 06 de julio, de 16 a 19 hs
¿Dónde? En Oyoun / Lucy-Lameck-Straße 32, 12049 Berlin

Contacto: info.jetztzeit@gmail.com


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Revista Desbandada

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