Las abuelas alemanas, de heroínas a villanas

Todo comenzó con una inocente canción infantil. ¿O quizá no tan inocente? 

La cancioncilla, que cantan los niños alemanes en edad preescolar, habla de una abuela – Oma, en alemán- un poco loca, una anciana extravagante que anda en su moto por el gallinero, una de esas Oma graciosas y cómicas que a los nietos les gustan. El asunto fue que, poco después de navidad, a una emisora  pública de radio y televisión (la WDR, Westdeutscher Rundfunk), probablemente interesada en promover el tema del cambio climático, se le ocurrió poner un vídeo con un coro de niñas cantando una versión modificada, pro-ecológica, y satírica de la vieja melodía infantil. 

En esta versión, la motocicleta de la Oma quema miles de litros de gasolina todos los meses, y ella come chuletas de cerdo compradas en supermercados de descuento, donde son más baratas, que producen gases de efecto invernadero. Por eso la letra dice ahora que meine Oma ist ‘ne alte Unweltsau, que quiere decir más o menos que “mi abuela es una vieja eco-cochina”. De modo que la que pretendía ser una versión eco-responsable de la vieja melodía infantil, terminó pareciéndole a mucha gente una falta de respeto con las abuelas. Que las niñas llamaran a su abuelita, Sau (algunas traducciones para Sau son: cerda, guarra, cochina, puerca) no le hizo gracia a mucha gente. Más aún: la canción termina con la frase, “No dejaremos que te salgas con la tuya”, que como algunos tal vez saben, es una famosa frase de Greta Thunberg. 

Las reacciones no se hicieron esperar. Quien quiera profundizar en esto, le recomiendo buscar en Twitter las etiquetas #omagate y #UmweltsauOma, y encontrará miles y miles de reacciones de todo tipo, como suele suceder en las redes sociales cuando un asunto se vuelve viral para bien o para mal. A los pocos días, la WDR ofreció al público sus disculpas por la publicación del vídeo y lo retiró de su web, sin embargo el editor de las noticias dijo que la canción era “escandalosamente buena”. Muchos siguen aún insistiendo en que la canción es solamente ‘escandalosa’. 

Con el paso de los días la controversia tomó algunos giros inesperados. Bueno, siendo esto Alemania, tal vez no tan inesperados. En este país los debates terminan tarde o temprano relacionados de algún modo con el pasado nazi. Esto no tardó en suceder aquí cuando un periodista de esa misma emisora dijo que las abuelas alemanas eran ‘cerdas nazis’. Aunque los abuelos de hoy eran solo unos niños en los tiempos del nacionalsocialismo, algunos jóvenes todavía perciben el pasado de sus abuelos asociado a las ideas de Hitler. “Mi papi era un hombre honorable”, dice ahora Ilse, una anciana de 85 años recordando a su padre, Erich von dem Bach-Zelewski, un alto funcionario del partido y de las SS. ¡Qué niña no ve a su papi como un héroe! Pero lo de ‘cerda nazi’ no se quedaría así. Inmediatamente el periodista en cuestión recibió amenazas de muerte, y grupos de extrema derecha fueron a protestar a la puerta de su casa. De pasada vale la pena mencionar que la extrema derecha acusa a las emisoras públicas (subvencionadas por el Estado) de simpatizar demasiado con la izquierda. 

Como el pasado comunista, también un asunto bastante sensitivo, hace parte aún de la historia reciente de este país, un parlamentario dijo que las niñas habían sido utilizadas con propósitos de ‘re-educación’, al estilo de como lo hacía el régimen comunista de la Alemania oriental. Y claro, en una época en la que muchos alemanes del este se sienten ‘humillados’ por los alemanes del oeste, esto tampoco cayó muy bien entre cierto público.

En Alemania es habitual que por cada protesta callejera se produzca una contraprotesta callejera. Si por una calle marchan los neonazis, por la otra calle avanzan los Antifa (antifascistas de extrema izquierda). Algo así sucedió también hace unos días frente a la sede de la WDR, cuando la policía tuvo que intervenir para evitar enfrentamientos entre los manifestantes de extrema derecha por un lado que niegan el cambio climático, y los grupos de jóvenes activistas por el clima por el otro. ¿Y la abuelas? Bueno, había abuelas en ambos bandos. 

Para algunos, estamos frente a un conflicto generacional: los niños y jóvenes de Viernes por el Futuro y movimientos similares, contra los viejos (los boomers), cerdos consumidores que tienen la culpa del mal estado del planeta debido a sus hábitos poco amigables con el medio ambiente. Pero la realidad siempre es más compleja que las reducciones maniqueas. Ni todos los niños y jóvenes son tan eco-amigables, ni todos los viejos son tan eco-cochinos. De hecho existen también los Padres por el Futuro, y los Abuelos por el Futuro, que marchan por las ciudades junto a los niños de los colegios que piden que cierren las minas de carbón.En la manifestación de ese día frente a la WDR había también abuelas pro-ecológicas a las que no les importa que las traten de cerdas. Es verdad que lo hemos sido, dicen, y apoyan la canción. Lo importante es que se hable de esto, y si se le pone humor y sátira inteligente a la crítica, mejor. En fin, que “la Oma de la canción somos todos”, como dijo la directora del coro de niñas.

Fotografía de portada de Christopher Carson en Unsplash

Amira Armenta

Todo me interesa... en mayor o menor medida.

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