La Calaca: dos generaciones celebrando los Días de los muertos

Hoy nos hemos reunido con algunos de los integrantes de la asociación La Calaca para hablar de la historia de la agrupación a propósito de la celebración de los Días de los Muertos, los días 1, 2, 3 y 4 de noviembre de 2019. Se trata de una de las asociaciones de hispanohablantes más longevas de la ciudad, que agrupa a personas interesadas por la celebración mexicana de la ofrenda, personas vinculadas a la cultura hispanohablante, que han ido configurando un colectivo con fuertes vínculos personales, y un entorno más amplio de personas que los sigue y los espera cada año por estas fechas. de ahí que en cada edición, la afluencia de público aumente y las propuestas en torno a los días de muertos se hagan más y más interesantes.

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Fiesta de los muertos en el KühlhausBerlin Del 1 al 4 de noviembre de 2019

Para empezar esta conversación me gustaría pedirles que se presenten.

MARIO– Yo soy Mario Vázquez, soy mexicano, y mi profesión es actor, fotógrafo y artista. 

DESBANDADA– ¿Cuánto tiempo llevas en Berlín?

MARIO– Ya llevo alrededor de unos treinta años. 

VICTOR– Yo soy Víctor Ibáñez . También de México, y soy músico. Estoy en Berlín también más o menos como Mario, treinta años.

PABLO– Yo soy Pablo Vázquez, hijo de Mario Vázquez. Yo soy berlinés, aquí nací. Formo parte de la segunda generación de La Calaca que fue fundado por Víctor y Mario.

ALINA– Yo soy Alina Ebers, soy hija de Víctor Ibáñez, tengo 28 años y crecí aquí en Berlín también, soy alemana y mexicana, y soy parte de la segunda generación de La Calaca.

DESBANDADA – Vamos a hablar pues de La Calaca, de la asociación, de su principal actividad, que es la celebración anual de la ofrenda, durante el día de muertos, y vamos a hablar del pasado de La Calaca por un lado, y del presente y futuro de La Calaca. Mario, ¿nos puedes contar cuál es el origen que motivó a formar este grupo, y qué sentido tiene la existencia de la asociación, y de la celebración de la ofrenda?

MARIO– La motivación de hacer la ofrenda aquí en Berlín fue un hecho personal que me llevó a hacer este tipo de trabajo. No nace como una idea, nace más bien a partir del hecho de perder una amistad, un amigo que era muy importante en mi vida, y de alguna manera quería despedirme de él con una ofrenda, la cual pude hacer en mi propia casa. De ahí nace, digamos, esta ofrenda, es uno de los primeros pasos.

DESBANDADA– ¿Qué es básicamente una ofrenda?

MARIO– Bueno, en México, celebramos la tradición del día de muertos con ofrendas que se ponen a los fieles difuntos que pueden ser familiares, amigos, hermanos. La familia en México se junta para recordar a sus muertos el uno y el dos de noviembre, y ahí en esa atmósfera familiar se hacen ofrendas, y esas ofrendas hechas en casa o en las calles o en el lugar donde perdió la vida alguna persona, son la manera como recordamos a los muertos. Y pueden ser de cualquier tamaño, simples…

DESBANDADA– Y consiste básicamente en una mesa que se decora o se llena de objetos relacionados con esas personas.

MARIO– Sí, hay muchos estados donde se celebra la tradición, y cada estado tiene su forma de celebrarlo. Las ofrendas cambian, no son las mismas, por ejemplo, la de Oaxaca o la de Morelos, siempre hay formas diferentes, pero en su forma básica nosotros recordamos a los muertos como si vinieran a una fiesta para poder comer. Esperamos a las almas de los muertos para que esos días disfruten con nosotros la ofrenda. Y la ofrenda consiste en cosas que les gustaban a los muros, ya sean bebidas, comidas típicas, o dulces, o regalos que anteriormente en vida recibieron. Y entonces es el momento en que la familia se junta. Y pensando en esta relación que se tiene con los muertos, les ofrecemos estos pequeños presentes para acordarnos de ellos.

DESBANDADA– Pero, ¿es una cosa puramente simbólica?

MARIO– Es real y simbólica. Real, porque se decora una mesa donde puede estar el café, el chocolate, o las bebidas aguardientosas como el ron o el tequila, para los niños las aguas frescas, o el agua simplemente, o juguetes o dulces. Y simbólicamente, pues sí, porque usamos las velas para comunicarnos con ellos, las flores, el incienso, que es una parte muy importante dentro de las ofrendas, y eso simbólicamente nos comunica con las almas. O con la idea de que nuestros difuntos llegan a visitarnos ese especial día.

DESBANDADA– Hablabas de que hay distintos tipos de ofrendas, y usabas la palabra tradición. ¿La idea era reconstruir esa tradición en Berlín o crear un nuevo tipo de ofrenda, una nueva modalidad?

MARIO– Bueno, yo creo que la ofrenda nace con esa forma de mostrar a gente aquí en Berlín que conocía poco la tradición, una pequeña muestra de cómo se celebra en México el día de muertos. Con el tiempo esta ofrenda, que nació en mi casa, después fue… caminando, y al salir de mi casa, no ser parte de mí, fue a la casa de Víctor por ejemplo, la celebró Víctor, celebramos en su casa también el día de muertos, y en ese momento, sin darnos cuenta, no fue una cosa voluntaria, poco a poco fue caminando la ofrenda a diferentes sitios. Y esto mismo hace que la ofrenda vaya teniendo sus propias características, y que la haga una cuestión muy especial dentro de Berlín. Ha sido un proceso de salir poco a poco, abriendo espacios… Después fueron, claro, galerías, restauranes, o espacios culturales donde poco a poco fue tomando más forma la ofrenda.

DESBANDADA– Lo que pasa es que incorporaban elementos que no eran originariamente mexicanos, otros artistas, otros hispanos, que han incorporado…

VICTOR– Yo creo que una de los elementos más importantes de esta ofrenda, y que la ha hecho característica de aquí de la ciudad, es el hecho de que la gente que viene a ver la ofrenda, participa también, trayendo recuerdos de sus familiares, de sus muertos, fotos, por ejemplo, a los que se les prende una vela y se deposita en la ofrenda. Creo que este es un elemento muy importante que se ha creado aquí en esta ofrenda especialmente.

DESBANDA– Eso en México no se da.

VÍCTOR – En México cada familia le hace una ofrenda a sus muertos.

DESBANDADA– Entonces es la ofrenda de una especie de colectivo de aquí de Berlín.

VÍCTOR – Exacto. Yo creo que ese es, si no el más importante, un elemento muy importante.

DESBANDADA– De alguna forma recoge el espíritu de ese colectivo, de esa gente.

VÍCTOR– Y yo creo que no es nada más una característica, sino uno de los logros de esta ofrenda, ¿no? Que la gente realmente llega, participa de la ofrenda, deposita objetos… Qué persona te va a confiar un objeto de un ser querido, ¿no?, para que esté una noche recordándosele.

DESBANDADA– Esto les confiere a ustedes una responsabilidad: mantenerla, repetirla, volverla a montar año tras año. 

VICTOR– Pues sí, te crea una cierta obligación de hacer la ofrenda, aunque uno lo hace porque uno lo quiere hacer.

DESBANDADA– Mientras Mario lleva la parte del sentido y la composición de la ofrenda, tú, Víctor,  llevas la parte musical. ¿Puedes hablarnos de qué función cumple la música, no solo en los rituales propios de la ofrenda?

VÍCTOR– Sí, mira, lo principal de la celebración es la ofrenda, eso es lo básico. Alrededor de eso han surgido otras expresiones que enmarcan la ofrenda, y surgió esto, la necesidad de enmarcar la ofrenda, en el momento de presentarse al público, de abrirse al público. Yo recuerdo muy bien cuando hicimos la primera ofrenda que fue en casa de Mario, nos conocíamos muy poco. Nos conocimos aquí en Berlín, y él me invitó a compartir y a recordar a Rodrigo, que también lo conocí. Y recuerdo muy bien que se creó alrededor de esa ofrenda… no era el único invitado, había amigos de Mario y de Rodrigo que llegaron para compartir con Mario la ofrenda, y eso creaba una atmósfera bien especial, ¿no? Y eso fue lo que nos mantuvo de alguna manera, creó un vínculo entre nosotros, llegó Edmundo Torres, llegó el Shanti Oyarzábal, que murió en marzo de 2018, y no pudo hacer ya su “Danza de la muerte”, llegó Mario Hernández, que vive en Suecia. De hecho, Shanti dejó en herencia a La Calaca la máscara que hizo expresamente para la danza, y que tiene un lugar muy especial en la ofrenda.

DESBANDADA– Y Maite Lamuño y Hellen Hering… ¿Las mujeres llegaron después?

VÍCTOR– Llegaron después. Es que al principio yo a Maite, mi mujer, aún no la conocía, era la casa de Mario y Hellen, su  mujer. 

DESBANDADA – María Magdalena González, la actriz cubana que llevaba La Cueva, cerca de Moritzplatz…

MARIO– No, María Magdalena vino, después.

VÍCTOR– Yo me refiero a los hombres porque son los que recuerdo.

DESBANDADA– Me parece curioso que un grupo de hombres formara esto que es algo, me atrevería a decir, religioso, espiritual.

VÍCTOR– Pues básicamente eso, espiritual. Yo creo que no estamos vinculados con la religión. Y resultó que la gente que nos reunimos esas primeras veces, cada uno de nosotros tenía algo que ver con el arte: Mario hacía teatro; Shanti era bailarín y hacía teatro corporal, como él le llamaba; Edmundo hace máscaras; yo hago música; José Vidal les ayudaba a ellos en el teatro… Y entonces de alguna manera todos estábamos vinculados con el arte, todos nos dedicamos a eso. entonces, al presentar la ofrenda al público, también queríamos presentar alguna otra cosa, o enmarcarla con teatro y con música.

DESBANDADA– ¿Tenía que ser música mexicana? ¿Tenía que ser una música específica?

VÍCTOR– No, música tradicional mexicana. Nosotros nos dedicamos al folclor, aunque en las ofrendas en México se toca de todo. Nosotros buscábamos un repertorio que tratara el tema de la muerte. Desde el punto de vista del teatro, también se crearon algunos sketchs, que también hicieran referencia al tema de la muerte, ¿no?, de una manera más jocosa, más chistosa.

DESBANDADA– Me acuerdo del tema aquel del tren, el accidente…

VÍCTOR– El corrido “Rosita Alvirez” por ejemplo. Entonces esa fue mi aportación como músico.

DESBANDADA -¿Cuándo se funda propiamente la asociación?

MARIO– En el 95.

DESBANDADA– El grupo se constituye oficialmente ¿para qué?, ¿para tener continuidad?, ¿para acceder a fondos?

VÍCTOR– Para tener una presencia legal. Fue a raíz de que en el 94 se hiciera la ofrenda en la Casa de las Culturas del Mundo (Haus der Kulturen der Welt ). Había un contrato, claro, había que formalizar las cosas, y eso fue porque en el 93, que fue la primera ofrenda en que se cobró una entrada porque había que pagar muchos gastos…, eso fue en la Greifswalder Str., en un centro cultural que se llamaba Casa, eran tres marcos o algo por el estilo, porque se necesitaba pagar la decoración, la iluminación, la fruta, las flores, la renta del local…

DESBANDADA– Entonces, a raíz de eso se vio la necesidad de constituir la asociación.

VÍCTOR– Hicimos la ofrenda, y yo invité a María Rosa Wonché, también es mexicana, y quedó fascinada, que trabajaba en la Casa de las Culturas. Entonces nos ofreció hacerla allá, pero ya te digo, nada más estábamos Mario y yo como representantes. Se tuvo que pagar todo, no estábamos protegidos… Afortunadamente no perdimos, ¿no?, pero invertimos muchísimo trabajo, muchísimo tiempo y casi todo el dinero que entró, se fue en gastos.

DESBANDADA– ¿Cuál es, Mario, para ti la ofrenda más representativa, la que recuerdas con más emoción, a partir de que se constituye ya la asociación?   

MARIO– Es difícil decir cuál ofrenda me ha gustado más, porque de hecho, como te digo, no se ha estancado, al contrario, ha estado siempre llegando gente nueva, y poco a poco fue tomando forma. Eso creo que es bien importante, como decía anteriormente Víctor. En la que hicimos en Casa en 1993 fue la primera vez que surgió la máscara de La Catrina con Edmundo Torres que llegó al final casi de la ofrenda, y le dio otra vida a la ofrenda.

DESBANDADA– Una máscara espectacular.

MARIO– Yo tengo recuerdos muy agradables de casi todas las ofrendas, porque surgen artistas, surgen nuevas ideas, se va dando forma a esto de captar ese sentimiento y no comercializar el trabajo de diferentes artistas. Yo creo que le da a la ofrenda su encanto. En cada ofrenda hubo cosas muy diferentes, como el espectáculo de Shanti o surge el mariachi El Dorado. La Calaca le da cabida a otros artistas, no solamente mexicanos, incluso alemanes que llegaron para apoyar la ofrenda.

Mario Vázquez durante el ritual de la ofrenda

DESBANDADA – ¿Puedes nombrar algunos sitios donde se ha hecho?

MARIO – Estuvo en una galería que tenía un amigo alemán, Stephan Andradi. Él nos invitó, y estuvo una artista plástica también, mexicana, Maya, con otra amiga alemana, Josephina. En el marco de la galería Acud en la Veteranenstr. también, que fue muy especial. En la Haus der Kulturen der Welt, como hemos dicho antes. En el Museo Etnológico de Dahlem dos veces. En el marco de Mexartes , un intercambio cultural entre México y Alemania. En la Kulturbrauerei, poco después de la Haus der Kultur der Welt. En un teatro en la Tucholskystr., en 2010, no recuerdo el nombre, entonces armamos el Círculo de Amigos de la Ofrenda. En la Markthalle 9 de la Eisenbahnstr. en Freuzberg. Son muchos años y muchos sitios. En el Tak Theater de Kreuzberg estuvimos muchos años. En Treptow, en Glashaus Arena. En el Cabuwazi de Kreuzberg, que es un circo, que ahora está al lado de la piscina, pero entonces se llamaba en Schatzinsel, que es un Jugendcentrum.

DESBANDADA– Y Víctor, ¿cómo se relaciona la creación de La Calaca con la del Mariachi Internacional El Dorado ?

VICTOR– Lo formamos como parte del programa que se iba a presentar en la ofrenda, como un programa artístico, por ahí en el 94, en la Haus der Kulturen.

DESBANDADA– ¿Y qué desarrollo posterior ha tenido?

VICTOR– En relación con la ofrenda, hemos tocado en todas las ofrendas que se han hecho desde entonces. Lo formamos con la idea de tocar solo esos tres días, y llevamos ya 25 años tocando.

DESBANDADA– Vamos a hablar ahora de la actualidad. Maite, Pablo, Alina, ¿pueden contarnos cómo está ahora la asociación y qué perspectivas de futuro tiene? ¿Qué tal, Maite?

MAITE– Hola. Bueno, yo soy Maite Lamuño, soy trabajadora social. Llegué a Berlín en el año 88. Vine a residir a Berlín en 1990. La ofrenda llegó a mí en el año 92. La primera ofrenda me gustó mucho. Víctor Ibáñez y yo ya éramos pareja. Aquel día conocí a Mario, era el último día de la ofrenda que estaba en Bethanienhaus aquel año, y hablamos con él que nos dijo que estaba desbordado, que sentía que ya no lo podía hacer solo en esa dimensión. Y entonces le dijimos a Mario, mira, nosotros podemos ayudarte, vamos a hacer un grupo para lo que es la propia… para hacer la ofrenda. A mí me parece que fue en el año 92 cuando empezamos a trabajar como grupo. 

DESBANDADA– Hellen Hering, tu pareja, Mario, estaba allí también.

MARIO– Hellen estaba trabajando conmigo, pero como dice Maite, desbordados.

DESBANDADA– Los chicos todavía no habían nacido.

PABLO– Yo ya había nacido, porque soy un poco mayor que Celia. Alina y su hermana Nadia ya habían nacido, son un poco de la misma generación. Celia nació en el 95, que fue el año que se creó la asociación. ¿No?

ALINA– Así es. 

DESBANDADA– Porque ustedes son los que están retomando o heredando el proyecto y llevándolo adelante: Alina, Pablo, Celia, Nadia… 

MAITE– O sea, los jóvenes miembros de Calaca han crecido con Calaca, han estado muy cercanos a Calaca, o a los jóvenes de Calaca. O sea, tenemos una cantidad de gente joven que ha llegado también a través de los propios jóvenes de Calaca, ¿no? No todos son hijos nuestros, hay muchos jóvenes que realmente se han juntado en los últimos cinco años por iniciativa propia, o porque han participado un año y les ha gustado. por regla general, la gente que llega a nosotros, lo cual a mí me sorprende, es joven, tiene muchas inquietudes, muchas ganas de participar, y conoce de alguna manera la ofrenda.  

Ofrenda 2010

DESBANDADA– ¿Están dándole un espíritu diferente a la ofrenda?

PABLO– Hicimos una especie de workshop durante un día entero para que nos transmitieran su motivación, de los padres y de los otros miembros de La Calaca, para reunir las dos energías, la de los iniciadores y que han llevado esta trayectoria, y las nuestras.

DESBANDADA– De hecho estos días se está preparando ya la ofrenda. ¿Cuánta gente va a trabajar hoy domingo 20 de octubre? 

ALINA– Bueno, hoy en el taller que tenemos en Marzahn, si tenemos suerte y todo el mundo llega podemos juntarnos veinte o veintitantas personas. En la preparación de la ofrenda llegan a participar directa o indirectamente unas cincuenta personas.

DESBANDADA– Entre la ofrenda, los espectáculos, la comida…

PABLO– …el programa, la coordinación, transporte, técnicos, gente que apoya desde otras organizaciones, el museo de Dahlem que ayuda con micrófonos… 

MAITE– O sea, es una conjugación de muchas energías para poder llevar a cabo esos tres días, que este año van a ser cuatro días, aunque el lunes 4 de noviembre está restringido a las escuelas, es el lunes didáctico, que por primera vez hacemos. Pero, para hacer una ofrenda se necesita muchísima gente. Y estos jóvenes, digamos, esta conjugación de trayectorias, de los que empiezan y de los que la hemos llevado todos estos años, es un poco lo que nos motiva a seguir haciéndola. Yo creo que esa transmisión se va a consolidar este año.  

DESBANDADA– Y va a garantizar el mantenimiento…

MAITE– …y va a garantizarlo. Los años anteriores, aunque los jóvenes ya participaban, estábamos en un espacio que, digamos, los viejos, los antiguos, conocíamos mejor. Sin embargo, este año estamos los jóvenes y los viejos, ante el mismo reto. Es decir, estamos en un espacio nuevo, todo es nuevo, y la gente joven está viendo cómo se monta desde cero.

DESBANDADA– ¿Dónde se va a celebrar?

PABLO– Este año se va a celebrar en el Kühlhaus que está al lado de la estación de metro de Gleisdreieck . Es un espacio muy amplio. Para mí es un espacio esperanzador porque ahí se van a consolidar esta conjugación de energías antiguas y nuevas. 

DESBANDADA– ¿Qué reto supone este nuevo espacio 

ALINA– Para nosotros supone, como para los mayores también, un reto económico; un reto espacial, es un espacio precioso pero falta la técnica…

DESBANDADA– Iluminación, sonido…

ALINA– Todo. Para eso tenemos un cooperador que es Mediapool,  que son los que aportan la técnica, que nos conocen.

DESBANDADA– Es una novedad, trabajar con una empresa externa.

MAITE– Es una novedad. Solo pensar en los horarios, ya es un tema en sí, muy complicado.

PABLO– El reto es que el público que nos conoce en otros lugares llegue a un espacio nuevo, pero yo creo que el público se va a sentir muy bien, se va a sentir cómodo, no vamos a tener la angustia de limitar cuánta gente dejamos entrar, van a estar bien, no va a haber la saturación de gente de otros años.

DESBANDADA– Maite, ¿han aportado los jóvenes alguna novedad en la organización?

MAITE– Muchísimas. Los jóvenes son ahora los que están haciendo el diseño de la publicidad, son los que están llevando todos los social media, los que llevan el tema de la venta de las entradas, los que han aportado mucho para la página de Internet, llevan muchas partes artísticas plásticas, tenemos jóvenes artistas entre nosotros, y que además están trabajando con los otros artistas mayores.

DESBANDADA– Transmisión de conocimiento.

MAITE– Totalmente. Y además con una iniciativa que es un poco lo más difícil, porque como ya todos nos conocemos tan bien, ya no necesitamos casi comunicarnos. Yo sé lo que está haciendo Mario, lo que está haciendo Víctor, trabajamos con muchísima confianza, que es la base de esta asociación. 

DESBANDADA– Bueno, ustedes los jóvenes lo han visto desde pequeños en sus padres.

ALINA– Pero no todos, y en todo caso la mayoría han crecido aquí en Berlín y tenemos, digamos, otra idea de organización, otra idea de la comunicación. O sea, nos damos cuenta de que si hay momentos de desencuentro tienen que ver con que nosotros somos quizá más operativos. Además, la mayoría nacimos aquí, crecimos aquí, y conocemos muy bien el sistema, no tenemos que integrarnos, que es lo que les pasó a los mayores, bueno, menos a la mamá de Pablo y a otras mujeres, que son alemanas.

DESBANDADA– De todos estos retos que plantean, yo creo que el que asusta más es el económico. ¿Cómo se financia toda esta estructura?

PABLO– Bueno, la ofrenda se autofinancia. Desde que se creó el Círculo de Amigos de la Ofrenda, que fue el momento más crítico en que nosotros mismos estábamos adelantando el dinero para subvencionar la ofrenda, en ese momento decidimos que de cada ofrenda tiene que quedar un depósito para la siguiente ofrenda, para poder arrancar sin deuda.  

DESBANDADA– ¿La Calaca no tiene acceso a subvenciones del Senado de Berlín?

MAITE– Tenemos, pero no se subvencionan fiestas. Nosotros hemos solicitado ayuda a diferentes instituciones, pero siempre para partes de la ofrenda, sobre todo para producciones teatrales, pero es una parte muy pequeña. Para el resto, como tiene carácter de fiesta, y el Senado por principio no subvenciona fiestas, me parece una tontería, pero bueno, ese es su criterio, únicamente podemos, y siempre lo hacemos… Este año hemos hecho otra cosa, este año… un nuevo reto, todavía hemos llegado más allá, y solicitamos al Kulturelle Bildung, en vista de la demanda… todos los años hay muchas escuelas y kinders que nos escriben y quieren venir, pero nadie viene un domingo. Entonces, queremos abrirlo a las escuelas, y lo extendimos hasta el lunes dentro de un proyecto conjunto, con una escuela, la Solling-Schule , una fundación, y La Calaca. Desde que empezó el curso escolar a finales de agosto, dos de nuestros artistas, que son Birgit y Celia, están yendo a esa escuela secundaria y hacen un grupo de trabajo con jóvenes, para explicarles cuál es el concepto general de la ofrenda, los elementos, etc., todo por la vía plástica. Y ese proyecto lo hemos basado también en que se está desvirtuando en Europa la visión de lo que es la fiesta de muertos en México. Primero, no se celebra la muerte, se celebra la vida de los que fallecieron. No es un halloween, sino que es una conexión con los que se fueron. Tiene un aspecto espiritual. No es una fiesta religiosa, sino que trasciende todas las religiones, porque todos tenemos diferentes religiones, o no tenemos religión, pero lo que sí tenemos es fallecidos, tenemos muertos, personas que queremos recordar de alguna manera.

DESBANDADA– ¿Creen que la película ha afectado de manera negativa a esto?

ALINA– Yo creo que no. Yo creo que Coco afectó de forma positiva, que trajo a Europa una idea, digamos, más cercana al original, y hay mucho interés, pero si tú no canalizas ese interés se echa a perder. Todo lo que aparece en los supermercados y que tiene que ver con halloween, y…

DESBANDADA– Consumismo.

ALINA– Claro, consumismo. La idea es enseñar a los chicos trabajar con materiales, con el papel, con las manos, hacer flores… El proyecto se llama Nette Skelette .

DESBANDADA– Y el lunes, van a ir las escuelas…

MAITE– Sí. Ya tenemos el cupo cubierto desde hace varias semanas. Va a ser un día muy especial y un gran reto para nosotros, pero yo no le tengo miedo porque en Calaca hay todo tipo de gente. Tenemos pedagogos, tenemos gente de teatro, educadores, pedagogos teatrales, tenemos gente que trabaja la danza: tenemos gente muy preparada. La riqueza de Calaca es la diversidad, y todo el mundo se implica con entusiasmo y ese entusiasmo es también lo que nos mantiene, ¿no?

DESBANDADA– Todo se centra en los días de la ofrenda, durante el resto del año…

MAITE– Este año fue especialmente duro porque el año pasado quedó claro que no podíamos seguir haciéndola en el Tak Theater de Moritzplatz, para nosotros como organizadores se nos había quedado tremendamente pequeño, quizá el público no lo sintió igual. Entonces buscamos por todo Berlín un espacio que acogiera la ofrenda y que nosotros pudiéramos pagar. Hicimos un grupo de búsqueda de espacios. Los jóvenes se implicaron muchísimo pero no encontrábamos un lugar que nosotros pudiéramos afrontar económicamente. Y cuando llegamos aquí a Kühlhaus vimos un interés, querían tenernos, y eso hizo que la negociación fuera posible, gracias a Kühlhaus que conocía la ofrenda.

DESBANDADA– Bueno, pues muchas gracias por todas las informaciones. Espero que les vaya muy bien este año. 

TODOS– Muchas gracias a ti y a Desbandada por esta entrevista.

De izquierda a derecha: Víctor Ibáñez, Maite Lamuño, Alina Ebers, Mario Vázquez, Pablo Vázquiez
Iñaki Tarrés

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