El experimento alemán de sortear una renta básica universal

“Renta básica en lugar de angustia existencial”. Más de 2000 personas se manifestaron a favor de la renta básica en Berlín en 2013 / Wikimedia Commons

Grundeinkommen se traduciría como ingreso fundamental y es en realidad la palabra usada para designar lo que en español se llama renta básica.

Si bien no es una idea nueva, la verdad es que en los últimos diez años se ha puesto de moda. La creciente introducción de automatización en los puestos de trabajo cada vez hace más patente que una serie de empleos en un futuro próximo no van a ser realizados por humanos, sino por máquinas.


Automatización al canto

La empresa de paquetería Hermes probaba en Hamburgo el uso de robots en vez de repartidores, y ya hay múltiples lugares en el mundo donde trenes, metro, tranvías y autobuses son conducidos por máquinas (Berlin, Holanda, Grecia, Gran Bretaña) , y si hay algún humano al frente es tan sólo para intervenir en caso de emergencias. Pronto incluso los aguerridos Kampfradler de Deliveroo ya no tendrán que sufrir más con la nieve.

Lo cierto es que las cajas automáticas en Ikea, Decathlon o McDonalds no son ya una novedad, son la preferencia para mucha gente, que ve poca utilidad en el cajero humano y que, a veces, incluso prefiere la interacción con una máquina sobre la interacción con otra persona.

El pago en las cajas automáticas se realiza además con tarjeta, por lo que no es anónimo y facilita la recopilación de datos de los consumidores de cara a encontrar patrones de compra. Si bien para el consumidor esto puede suponer una invasión a su privacidad, hay que admitir que para Ikea, Decathlon, Visa, Mastercard y otras tantas, esto es una ventaja.

Las cajas automáticas no se ponen enfermas, no trabajan sólo cuarenta horas a la semana, no se sindican, no toman bajas por maternidad y no se cansan. Sólo se rompen de vez en cuando, requiriendo unos pocos técnicos para mantener decenas de cajas.

En la administración también hay una tendencia hacia lo electrónico: hacer trámites en la web, en vez de en una ventanilla, o cambiar tu contrato telefónico hablando con un robot al otro lado de la línea.

¿La automatización son sólo ventajas para el empleador?

Hasta aquí parece obvio que para las grandes empresas es favorable la introducción de automatización, pero ¿adónde irán todos esos empleados que ya no son útiles? Podríamos pensar que a los empleadores eso les da igual, sin embargo, todos esos empleados son a fin de cuentas también fuerza de consumo. Y si ya no tienen trabajo, no ganan dinero, y sin dinero, no pueden consumir en Ikea, ni en Decathlon, ni en McDonalds.

Una estampa de la automatización del trabajo gracias a robots / Wikimedia Commons

Por despedir unos cientos de empleados, Ikea no va a quebrar, pero si reemplazar a los trabajadores por automatización se convierte en tendencia, todas estas empresas podrían verse en un apuro. Es por ello, que hay una parte importante de las grandes empresas que están a favor de repartir dinero gratis en forma de renta básica, no tanto para asegurar una vida digna, sino para asegurar una capacidad de consumo mínima.

A los trabajadores la automatización nos puede librar de hacer tareas tediosas y/o peligrosas, siempre y cuando tengamos asegurada una vida digna. Y más vale asegurarla, porque la automatización no parece que nos vaya a pedir permiso para imponerse.

La renta básica podría beneficiar principalmente a las grandes corporaciones

Hay también quien propone que cuando recibimos nuestro salario, lo empleamos primeramente en costear necesidades básicas: vivienda, seguro(s) médico(s), electricidad, comida, internet y telefonía, ropa. ¿Y quién suele gestionar estas necesidades básicas? Inmobiliarias, corporaciones como RWE, e.on o Vatenfall, Netto, Lidl, aldi, Vodafone, Telefónica, H&M, etc. Por cierto, ¿saben que el dueño de Lidl (y Kaufland, Dieter Schwarz) es el individuo con más dinero de Alemania?

Aunque hay excepciones, por lo general quien ingresara una renta básica muy probablemente la redistribuiría primeramente entre grandes corporaciones, convirtiendo la renta básica en un mecanismo de trasvase de dinero público a manos privadas.

Naturalmente, uno podría consumir electricidad de Greenpeace Ökostrom o de EWS Schönau, que no son megacorporaciones sólo ávidas de beneficio económico, aunque la mayoría no lo hace. Y uno puede comprar una sudadera ética en Tranquillo por 150 euros, en vez de comprarla en H&M por 20 euros, aunque la mayoría opta por H&M. Y uno puede comprar sus alimentos en el mercado de Maybachufer, de Südstern o de Boxhagenerplatz, o en el LPG, si tiene el tiempo de acercarse a esos mercados, y si tiene el dinero para costearse tomates a veces a seis euros el kilo, si no más.

Si este consumo ético no se garantiza de alguna manera, una renta básica serviría principalmente para inflar a las corporaciones de dinero público. De hecho, en Silicon Valley está una gran parte de los propulsores de (una forma de) renta básica.

Mientras se desarrolla todo este debate sobre cómo implementar una aparentemente inevitable renta básica sin dejar a la ciudadanía vendida ante las corporaciones, alguien en Alemania decidió que era el momento de hacer un experimento.


Mein Grundeinkommen

Esta plataforma surge en julio de 2014 como prueba de concepto para ver qué haría la ciudadanía si le dieran suficiente dinero para vivir durante un año sin esta obligados a tener empleo.

Ellos tienen un Sparschwein, es decir, una hucha de cerdito, que se va llenando con donaciones. Cuando el cerdo llega a los 12000 euros, organizan una lotería. Entre aquellos que se apunten a la lotería se sortea a quién le toca el cerdo, repartido en porciones de 1000 euros al mes libres de impuestos durante un año.

Las reglas: cualquiera, alemán o no, puede apuntarse, con tal de que sea mayor de 14 años y en pleno uso de sus facultades. Para los mayores de 14 años que sean menores de edad, su madre, padre o tutor legal tienen que darle permiso. Un adulto puede jugar también por sus hijos si son menores de 15 años. Sólo se puede ganar una vez, o ninguna.

Por supuesto, cualquiera puede donar las veces que quiera para contribuir al cerdo. No es obligatorio donar, y la probabilidad de ganar es la misma, se contribuya con mucho dinero, con poco, o con ninguno. Se puede donar regularmente (Crowdhörnchen), desde algunas tiendas online con la Crowdbar, por SMS o consumiendo Crowdcola (disponible en Lehmann). Aún no hay Crowdmate.

De las donaciones, una parte va para mantener la asociación y otra parte para el cerdo. Lo reportan en el blog, aunque no está claro que salarios recibe cada uno.

El cerdo, si te toca, es compatible con tener un trabajo u otro tipo de ingresos, al igual que la renta básica. Es compatible con recibir Hartz4, pero te lo descuentan (y la culpa es de nuestros queridos y simpáticos amigos del Jobcenter, no de la plataforma Mein Grundeinkommen). ¿Y si reemplazaran el Hartz4 con renta básica? Se ahorrarían un montón de dinero en oficinistas desagradables y darían más y mejor servicio.

MeinGrundeinkommen provee un kit de iniciación, para quien quiera portar la idea a su país.

Los resultados

141 personas se han llevado ya un cerdo de 12000 euros cada una desde julio de 2014. Pero no se trata de repartir dinero gratis, si no de ver qué hacen los afortunados con el dinero gratis. ¿Siguen trabajando? ¿Dejan su trabajo para dar una vuelta al mundo? ¿Acabar de una vez la tesis doctoral?

Por lo que cuenta Michael Bohmeyer, fundador de la plataforma, los agraciados siguen haciendo la misma vida que hacían antes, pero más relajados. Hay quien trata de empezar una carrera como autónomo, quien cambia de trabajo, quien no, quien encuentra un trabajo, en incluso un sin techo que se reintegra en la sociedad. Según una encuesta, tan sólo el 2% dejaría de trabajar.

Más experimentos

De enero de 2017 a diciembre de 2018 en Finlandia una serie de desempleados previamente seleccionados recibirá 560 euros mensuales también libres de impuestos, lo que con los estándares de la vida finesa, probablemente sí le sirva para McDonalds o para vodka, pero no para Ikea.

Un 80% de los consultados en junio de 2016 en Suiza rechazó la renta básica. En Canadá 4000 personas recibirán dinero gratis hasta 2020.

Es pronto para hablar de resultados, pero es obvio que se está convirtiendo una necesidad y que ahora es el momento de darle forma a una renta básica que garantice una vida digna o a una renta básica que simplemente nutra a las corporaciones.

Desbandada