GroKo, aborto e islam: marzo en Alemania

1 – Por fin, Gobierno

La historia de la última Gran Coalición, la alianza entre los conservadores de Merkel (CDU) y los socialdemócratas (SPD), ha sido una de esas que, solo por lo aburridas y tediosas que resultan, uno celebra que se haya producido. La nueva Grosse Koalition, GroKo para los amigos, supone la cuarta legislatura de la canciller a la que todos en Alemania han dado por muerta políticamente más de dos y tres veces, y ahí sigue vivita y coleando.

Nueve hombres y seis mujeres, todos bajo la batuta de Merkel. Ese es el nuevo Gobierno alemán, del que se esperan grandes cosas y, como de costumbre, pasará por todos los temas espinosos de puntillas y sin hacer ruido.

Por cierto, la culpa de que no haya paridad en los despachos de poder de Berlín es de la Unión Cristiana Social (CSU), los aliados de Merkel en la rica Baviera. Herst Seehofer y compañía han decidido que de los tres ministerios que les correspondían, los tres tenían que ser para hombres.

Ya tras las elecciones federales de septiembre sorprendió que la cifra de diputadas retrocediera hasta el 30,7%.

Merkel en las Fallas

2 – Aborto sí, pero sin hacer ruido

Uno de los primeros temas que provocó tensiones entre CDU/CSU y SPD fue el Schwangerschaftsabbruch, es decir, la interrupción del embarazo. En Alemania las mujeres pueden abortar hasta las 12 semanas de gestación, pero para saber dónde poder hacerlo no pueden encontrar ninguna información. Está prohibido, desde 1933. Sí, cuando gobernaba Alemania un pintor fracasado gracias a la propaganda de un periodista fracasado.

El artículo 219a del código penal alemán castiga con hasta con dos años de cárcel o elevadas multas económicas a aquellos doctores que anuncien abortos. La ginecóloga Kristina Hänel lo ha vivido en primera persona, pero no se rinde y se ha propuesto pelear para conseguir la abolición del citado artículo.

Los partidos de los Verdes y Die Linke (La Izquierda) apoyan ese cambio en la legislación, y hasta hace dos telediarios también lo hacía el SPD. Lo que pasa es que entre unas y otras (y mira que ha habido tiempo) ya ha llegado la GroKo y los conservadores pusieron el grito en el cielo en contra de los socialdemócratas por ese motivo. ¿Desenlace de la historia? El de siempre: el SPD se baja los pantalones, recula y dice que “blablabla” pero acaba no haciendo nada.

La AfD está muy ocupada fabricando niños alemanes (cartel electoral que reza “¿Nuevos alemanes? Ya los hacemos nosotros”, 2017.)

3 – Neonazis en el Parlamento

En el Parlamento alemán hay neonazis. Quién lo iba a decir con un partido de extrema derecha ocupando más de 90 escaños. Pero decimos neonazis de los verdad, de los de militar activamente en organizaciones que deberían estar prohibidas y perseguidas. Vale que aquí no se llega al nivel de España y no existe la Fundación Adolf Hitler, pero aquí no escasean los racistas cavernícolas.

Lo dicho, que en el Parlamento alemán hay neonazis, y no me refiero a esos diputados de Alternativa para Alemania (AfD), sino a sus asistentes. Una investigación del semanario Die Zeit ha sacado a la luz los vínculos que, al menos, 27 de las 297 personas que trabajan en el Bundestag para AfD mantienen con organizaciones radicales derechistas como el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) y las Juventudes Alemanas Leales a la Patria (Heimattreue Deutsche Jugend)

Seehofer: “Usted, la del velo: fuera de mi rueda de prensa”

4 – Islam jein

¿Es el Islam parte de la cultura de la Alemania de hoy? Esta ha sido una de las grandes preguntas que se ha hecho la prensa alemana a lo largo del mes de marzo. Y todo a raíz de unos comentarios del inefable Herst Seehofer, el de la CSU bávara, que, después de haber estado bien calladito mientras negociaban con el SPD la nueva Gran Coalición, está desatado y no deja de crear polémica en cuanto puede con la única intención de hacerle la competencia a los ultraderechistas de la AfD.

Seehofer, por tanto, le dijo al sensacionalista Bild que “el Islam no pertenece a Alemania”. Pero los musulmanes sí, añadía poco después. Obviando la estupidez decir estas dos frases contradictorias de manera seguida, Seehofer, el ministro del Interior “y de la Patria” tiene lo que quería: la imagen de paladín defensor de la verdadera tradición alemana. Poco después le salía a apoyar a lo perrito faldero su compañero de partido y exministro de Transporte, Alexander Dobrindt, quien dijo que “el Islam en ninguna de sus formas pertenece a Alemania”.

Por fin, poco después, cuando los millones de musulmanes alemanes empezaban a preguntarse frente al espejo qué demonios eran en realidad, salió a poner un poco de orden la propia Angela Merkel. Contradijo a estos señores bávaros y aseguró que sí, que el Islam es parte de Alemania.

Mamá poniendo orden

Y ya.
Nada más.
Esto es lo único destacable que ha ocurrido en Alemania durante los últimos 30 dí… VALE, SÍ, PUIGDEMONT.
Gasolinera, cárcel, posible extradición, etc. ¿Ya? ¿Contentos?
Si de todas formas ya os habéis enterado por los grupos de WhatsApp de tus amigos o de tu familia.

redacciondesbandada