Invasión, el festival de cine argentino de Berlín, cumple 10 años. Y abre este año de celebración el 31 de mayo con la proyección de Trenque Lauquen (2022), un film dirigido por Laura Citarella y protagonizado por Laura Paredes. Un film singular que es film de misterio, comedia romántica, thriller, film de ciencia ficción en la llanura pampeana. Y una nueva versión de Laura – o de las Lauras.
En pre-estreno berlinés, en presencia de la directora, protagonista y productor Ezequiel Pierri y Stefan Butzmühlen, co-productor alemán.


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La frontera
Trenque Lauquen. Lo primero que uno se pregunta es: ¿dónde está Trenque Lauquen? Trenque Lauquen es una población argentina de unos 40.000 habitantes ubicada en el oeste de la provincia de Buenos Aires, a unos 450 kilómetros de la capital. Su paisaje es el de la pampa húmeda. Esa llanura pampeana que se extiende como infinita hasta recortarse en el cielo y el horizonte, con apenas ondulaciones, con bañados y lagunas. El mismo nombre de Trenque Lauquen lleva en sí su paisaje: «laguna redonda» significa en la lengua de los pueblos originarios de la zona.
Y en su nombre mismo radica una tensión, porque el pueblo fundado a fines del S. XIX por orden del Ministerio de Guerra y Marina del Estado argentino para ser el centro de operaciones de la División Norte de la Comandancia de Frontera fue un hito dentro de la línea de fortines que separaban dos mundos: el de los blancos y el de los pueblos originarios; el del «progreso» y el de la «naturaleza salvaje» e indómita. El lema era: «Civilización y barbarie». La campaña militar: para la invasión y apropiación de las tierras de los pueblos nativos. Eufemísticamente llamada «Campaña al Desierto» –como si del otro lado de esa línea que llegaría a tomar la forma concreta no de un muro, pero sí de un zanjón, la Zanja de Alsina, hubiera un vacío, la nada.
Solo pocos desafiaron esa frontera. Como aquellas cautivas capturadas por el malón que decidieron no regresar al mundo del progreso.

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El enigma tiene rostro de mujer
En Trenque Lauquen, el film de Laura Citarella, la vastedad de la llanura con su paisaje uniforme, con su monotonía, la vida pueblerina en contraste con la de la metrópolis sugieren una previsibilidad que no tarda en revelarse como engañosa, porque el film se convierte, a partir de siempre nuevos descubrimientos, en una máquina de proliferación de historias. Historias para las que bien vale el título de otro film del colectivo El Pampero Cine, del que Citarella forma parte junto con Mariano Llinás (La Flor en Desbandada), Agustín Mendilaharzu y Alejo Moguilansky: historias extraordinarias.
El punto de partida es un misterio: Laura, una bióloga que se encontraba en Trenque Lauquen haciendo catalogización de especies de plantas, ha desaparecido de pronto sin dejar rastro. Dos hombres la buscan: los dos la aman. En dos partes que suman 4 horas y a lo largo de 12 capítulos el film irá reconstruyendo la historia desde las distintas perspectivas: la parte de Ezequiel, la parte de Rafael, la parte de Laura. Distintas versiones de Laura –que incluso van más allá de este film
«Esta película forma parte de una idea mayor», comenta la directora, «una serie de películas en las que un mismo personaje lleva vidas diferentes en distintas ciudades de la provincia de Buenos Aires. La primera película de la saga se llama Ostende (2011) y es mi primera película como directora. El personaje –Laura– siempre es interpretado por Laura Paredes. Y la directora, o sea yo, también soy Laura. Tal vez haya demasiadas Lauras. Pero lo que atraviesa toda la saga es una idea central: una especie de Sherlock Holmes femenino, una mujer que se pierde en las ciudades y sale en busca de aventuras».
En Trenque Lauquen es ese espíritu de investigación el que lleva adelante la trama; en abismo, porque es el enigma dentro del enigma. Laura también tiene una columna en la radio local: «Mujeres que hicieron historia»; en su primera aparición hablará sobre la famosa Lady Godiva. Un libro que ha sacado de la biblioteca, la biografía de la rusa Alexandra Kollontai, Autobiografía de una mujer sexualmente emancipada, la convertirá luego, en sus palabras, «en única testigo de un pequeño misterio»: una historia de amor secreto y prohibido en el Trenque Lauquen de los años 60 entre Carmen Zuna y Paolo Bertino, de la colonia de inmigrantes italianos llegados a esos pagos. A partir del descubrimiento de un ingenioso recurso: cartas de amor escondidas entre las páginas de libros de la biblioteca que uno y otro amante irán sacando en préstamo, Laura irá investigando la historia y la biografía de una mujer que no tiene nombre en las fotografías: ¿Quién es Carmen Zuna?

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«Esta es una película hecha de distintos tipos de mujeres», señala Laura Citarella. «Mujeres que buscan a mujeres. Mujeres detectives. Mujeres científicas. La cartografía de los libros como guía para la vida. La maternidad. La apropiación de territorios.» El enigma tiene cara de mujer, que es una y al mismo tiempo muchas, otras. En la autobiografía de Alexandra Kollontai hay una aclaración del editor: a partir de cierto momento la autora insistió en convertir la primera persona del singular en la del plural.
Pero: «¿Mujeres científicas? Científicos sí, pero científicas… Que hayan descubierto algo?», se pregunta Susy, la bibliotecaria, en un guión escrito a dos voces por las dos Lauras –Paredes y Citarella– y que en sus diálogos se regocija por lo bajo jugando con la tautología, lo obvio, lo vacío, lo redundante, el estereotipo. Y, por supuesto, la ironía.
«Susy (la bibliotecaria), ¿hay algún sector sobre mujeres de la ciencia? -¿Científicas? -Sí. -No, acá tenemos sobre científicos, ¿pero científicas? No sé si hay, no sé si existe eso. ¿Científicas? Sí, claro, científicos sí, pero científicas…. Que hayan descubierto algo… Marie Curie. ¿Y la de los monos? -¿Cuál es esa? – La que escribe sobre chimpancés. Esta es muy buena. -Ah, a ver… -Y debe ser científica. Mirá: «Devota de la ciencia y acostumbrada a dejarse llevar por los datos empíricos de la realidad». Es como científica… -Sí…»
Trenque Lauquen (2022)

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Giros y mutar
En «Una mala novela», uno de los textos que integran su libro recientemente publicado El último sueño (Reservoir Books), Pedro Almodóvar reflexiona sobre los giros y las mutaciones en la trama. Brillantes películas como Parásitos tienen guiones cuestionables, escribe: «si no eres adicto a los continuos giros de la trama y a las mutaciones. Hay un momento en que la trama es lo que es y no debe cambiar de naturaleza ni de género. (Lo digo yo, que los mezclo todos. Soy muy aficionado a la mezcla, pero no a la mutación. Lo aprendí con Kika, en la que esta mezcla mutante terminó fatal).» No sé si me estoy dejando llevar, agrega sin embargo, porque en todo caso yo adoro Parásitos. –Y Kika es maravillosa, Pedro.
Muchas veces las reglas están para no atenerse a ellas. Trenque Lauquen es un singular dispositivo narrativo que cree en la palabra –la escrita del libro, de las cartas; la dicha, en el relato de los personajes, muchas veces a cargo de una voz en off que hasta duplica el diálogo de la escena–, y así la trama va proliferando en el relato y, a partir de siempre nuevos giros, en sucesivos nuevos relatos. Y a partir de nuevas mutaciones va proliferando en siempre nuevos géneros. Trenque Lauquen es así película de misterio y detectives, thriller, comedia romántica, sí, novela epistolar, road movie y hasta película de ciencia ficción cuando la crónica periodística sacude la tranquilidad del pueblo ante el hallazgo y aparición en la laguna de… algo. ¿Un ser que es humano, planta o animal? Y Laura se encuentre con la misteriosa mujer de las flores –amarillas, flores amarillas–. ¿Acaso un espectro de esos de mujeres muertas que pueblan ese campo de ganado, gauchos y pulperías? ¿O una científica?
Así como el paisaje de la llanura se imprime en el reflejo sobre los personajes, las historias y los distintos tiempos del presente, de los flashbacks se van reflejando, sobreimprimiendo en este film, Trenque Lauquen, que logra atrapar y llevar consigo al espectador a través de giros y mutaciones, que se toma el tiempo para que acompañemos a un personaje por la ruta simplemente escuchando entera su canción.
También de «hombres enamorados. La nobleza de algunos hombres. La idiotez de los mismos hombres. La burocracia y las flores. La ciudad. La gente. Los animales. Las plantas. Lo desconocido», trata el film completa la directora.
Lo desconocido –es que Trenque Lauquen hace que en esa llanura pampeana siga resonando el eco de una frontera. Que se atraviesa para iniciar un viaje, para perderse, para encontrarse. Para mutar.

Más info: VER aquí: www.invasionberlin.com
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