“Alemania me volvió más judío”: Entrevista a Ariel Magnus

El libro Nazis y judíos. En el exilio argentino (2025) del escritor argentino-judío-alemán Ariel Magnus, explora, a través de anécdotas en parte alucinantes, la ‘convivencia’ entre judíos y nazis en la Argentina después del nazismo y en espacios compartidos por personas que llegaron en distintas olas migratorias desde Alemania a la Argentina. El libro mezcla recuerdos personales y familiares con una visión crítica acerca de las historiografías ‘oficiales’ y comentarios acerca de las presencias culturales alemanas, judías y jecke en la ‘nueva patria’ argentina.

Él mismo tradujo este libro al castellano, originalmente escrito en alemán y publicado en 2023 con el título Tür an Tür. Nazis und Juden im argentinischen Exil por Kiepenheuer & Witsch.

Con motivo de la publicación del libro en la Argentina, invitamos a Ariel Magnus, que hoy en día vive en Berlín, a su país natal y presentamos el 23 de octubre de 2025 la obra traducida en la Embajada alemana en Buenos Aires. La invitación de Magnus se realizó en el contexto de la celebración de los 200 años de la inmigración alemana a la Argentina. En este marco, desde la Cátedra libre Walter Benjamin en la Universidad de Buenos Aires/DAAD propusimos actividades para visibilizar también zonas oscuras e incómodas vinculadas con la historia alemana en la Argentina y los flujos migratorios entre ambos países.

La presentación del libro en la Embajada alemana fue una entre varias que se realizaron: en la Feria del libro en Rosario, en el Colegio Pestalozzi (la Pestalozzi Schule) de Buenos Aires, en la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y en la Universidad Nacional de La Plata. En los primeros tres lugares introdujimos la presentación y realizamos un intercambio con Ariel Magnus sobre el libro. Se dieron interesantes debates con el público presente y se manifestaron variadas perspectivas en torno a la inmigración, los exilios y los pasados oscuros. La diversidad de los puntos de vista reflejó también el hecho de que estos lugares cuentan con diferentes historias y legados, públicos y atmósferas.

A partir de las presentaciones de Nazis y judíos. En el exilio argentino realizamos la siguiente entrevista con Magnus.

©Ariel Magnus & Patrick Eser ©DAAD

Después de varios libros, algunos de ficción, otros más factuales, sobre las presencias de judío-alemanes y alemanes en la Argentina, que en parte recurren a fragmentos de las experiencias dolorosas de tu historia familiar, ahora publicás nuevamente un libro que se nutre de este acervo temático. ¿Cómo surgió la idea de este nuevo libro?

El libro fue un encargo. Me lo encargó la editora alemana durante una presentación del libro El que mueve las piezas, que en alemán salió como Die Schachspieler von Buenos Aires. Durante las preguntas del público, alguien me preguntó: ¿cómo fue como judío estar entre tantos nazis? Y yo le conté la anécdota –de la convivencia ‘puerta a puerta’ de la familia de mi abuela con la que abre el libro. Todos estaban sorprendidos. Y les dije, no es la única, de cómo era esta rara y cercana convivencia entre nazis y judíos. La editora quedó totalmente sorprendida por la anécdota, que para mí era normal, y dijo: tenés que hacer un libro sobre esto. Y así empezó. Yo justo había empezado a escribir la novela sobre Eichmann, así que me sirvió lo de Eichmann para hacer esto.

¿Cómo describirías la diferencia entre escribir el libro encargado en alemán y para un público alemán, y luego traducirlo para un público en la Argentina, siendo que, en parte y en determinados lectores, se pueda sentir cierta incomodidad con este tema?

Son públicos completamente diferentes. Lo escribí en alemán. En realidad, el encargo fue escribir un libro, no me dijeron que fuera en alemán. Pero, justamente porque era por encargo, porque era para alemanes, y un tema cercano en el que iba a dar muchas cosas por supuestas, dije, no, lo hago en alemán. Así ya tenés al público al que está dirigido en la cabeza. Lo que escribí está también pensado para ellos y no iba a dar nada por supuesto. Las palabras que usé, las que iba a tener que explicar, las circunstancias históricas, todo estuvo pensado para explicárselo a alemanes. Entonces, traducirlo fue como el camino inverso.

Debería haber escrito otro libro directamente. Hubiera escrito otro libro si lo hubiera hecho en castellano. Pero bueno, la traducción también era una cuestión laboral. Es un libro de no ficción, a mí me gusta escribir ficción. El libro de no ficción fue un encargo, la traducción también fue un encargo. Podría no haberla asumido, pero me parecía delegar una responsabilidad, algo de lo que después me podría haber arrepentido. Simplemente, visto en el sentido inverso, había muchas cosas que a los alemanes les había explicado demasiado y que saqué, porque eran tontas en castellano.

Y había otras cosas en alemán, jueguitos, alusiones, que en castellano tenía que explicar más. Era tanto lo que hubiera cambiado en el sentido, el enfoque… Me dije, bueno, mejor no pienso tanto y hago mi trabajo como traductor. Fue un trabajo de traducción más. Uno no debería traducirse a sí mismo, es tabú. Yo acá lo tenía que hacer porque era mi libro, y un tema muy especial, con momentos medio íntimos, y por otro lado era simple de hacer, entonces lo hice.

En tu libro escribís sobre esa particularidad que quizás no es tan conocida en Alemania: la convivencia de los judíos alemanes, refugiados de la Alemania nazi, y el nazismo local que en la Argentina a partir de 1945 recibió ‘nuevos integrantes’ escapados después del ocaso del nazismo en Europa. Para evocar esta convivencia y las historias de ambos substratos sociales-culturales que convivían a partir de 1945 en la Argentina, recurrís también a obras historiográficas…

Bueno, todos los historiadores que se interesan por esto lo saben, lo han estudiado. En una presentación del libro en Alemania, Meding (Holger Meding, historiador en la Universidad de Colonia/Alemania) estaba presente y estaba bastante aliviado porque tenía un poco de miedo de que lo destrozara en el libro por su paciencia con los nazis. Él les dio mucha bola, cosa que yo le agradezco, porque yo no hubiera querido acercarme a ninguno de esos nazis, y él les tuvo bastante paciencia realizando las entrevistas. Creo que tenía un poco miedo de haberles tenido demasiada paciencia. Pero Meding es el mejor, claramente, yo saqué un montón de información de él. Yo no soy historiador. Lo que a mí me interesó era escribir desde las sensibilidades.

Quizás es una de las aristas interesantes del libro: esos casos donde los malos no tienen el poder, como es el de los nazis en Argentina. Eran fuertes, eran los más fuertes del mundo después de la guerra, pero ya no tienen el poder, no pueden matar a nadie, simplemente se quedan en su pasado. Pero la sensibilidad, el sentirse afuera, el pensar que no podés ir ahí, o saberlo, determina cómo es tu vida. Entonces eso cambia la vida de la mitad de la población de esa nacionalidad, y eso tiene que verse reflejado. Y eso se ve reflejado solamente en sensaciones, en anécdotas. El libro le da más importancia a eso que a lo que te diga la historia oficial, los papeles. Lo que yo vengo a traer complementa el trabajo de historiadores, y según el punto de vista que vos tomás, te va a parecer más interesante.

En Nazis y judíos mostrás, comentando situaciones en que estabas confrontado con la historia alemana, en Argentina o allá, en Alemania, tu mundo interior, tus sensaciones, percepciones, y reflexiones al respecto. ¿Ha cambiado algo en vos en los últimos años ­y a lo largo de tus libros publicados que abordan este campo temático, desde La abuela (2006) – respecto de cómo pensás acerca de tu historia familiar y cómo plasmás tu respectiva herencia emocional, tu oscilación identitaria entre distintos polos?

En cuanto a cómo cambió para mí el tema desde que escribí La Abuela, que fue hacia el final de mi primera estadía en Alemania, 2004-2005, cambió mucho. Yo volví a Alemania con otra actitud, me puse a escribir en alemán, me di cuenta de la potencialidad del tema. En realidad, Alemania me volvió más judío, más consciente de mi judaísmo, algo que estando en Argentina no era tan claro. Era más alemán que judío en Argentina, también en el mal sentido: te empujan al sector al que pertenecés, en definitiva, al sector del judío alemán. Sobre todo siendo de familia de sobrevivientes, como hay pocos, les interesa que estés ahí.

Siendo escritor te interesa que la gente esté interesada, es como que te acomodás. Y aunque siempre traté de escaparle a ese lugar, desde chico me voy acomodando y le encuentro también la perspectiva desde donde escribir, pensando que puedo aportar algo nuevo, o que mi experiencia personal ayude a hacer los libros interesantes. Más allá de que sean autobiográficos, este es un libro de no ficción, pero otros son de ficción y me interesa que la parte autobiográfica aporte a la ficción, no que se quede solamente en la parte autobiográfica. Para eso es la no ficción, que es esto.

En el último capítulo, nuevamente aparece el aspecto del linaje familiar, del legado, con la anécdota del Bat Mitzvah de tu sobrina.

Lo puse porque es relevante para el libro. Mi sobrina, nacida y criada en Berlín, que no fue educada religiosamente, decidió querer hacer la Bat Mitzvah. Fue una vuelta de tuerca que… estuvo bueno que el libro tardara tanto en publicarse porque se sumó esto. Fue la vez que vine a Argentina para la Bat Mitzvah de Alma, que estaba corrigiendo el libro. Mientras lo corregía, sucedió todo esto que cuento en el libro. En la emoción lo escribí muy rápido, y se lo mandé a la editorial y dije: agreguemos esto porque es relevante. Eso no estaba en el libro original. Sí estaba la dedicatoria a mi abuelo, ese era el final del libro en realidad. Lo agregué porque estaba muy conmocionado por todo, por toda la vuelta.  

¿Cómo ves la actual política de la memoria y cultura de memoria en Alemania? Estoy pensando también en voces críticas como Max Czollek que observa un «teatro de la reconciliación» (Versöhnungstheater) que sirve más a la construcción de una nueva identidad y confortabilidad alemanas y justo no realiza un trabajo crítico con el pasado.

Para mí, por un lado, es ejemplar el trabajo de Alemania con la Aufarbeitung (elaboración) del pasado. Siempre hacía el chiste de que, así como querían ser los mejores matando gente, después quisieron ser los mejores en recordar lo que hicieron y en no perdonárselo. Comparten el mismo orgullo, digamos. Bueno, lo que hicimos mal lo hicimos perfecto, lo más perfecto que pudimos, y esto de la Vergangenheitsbewältigung (elaboración y superación del pasado), vamos a tratar de hacerlo lo mejor que podamos, lo vamos a hacer perfecto y lo vamos a hacer como nadie. Y es verdad que no sé si hay otros ejemplos en el mundo. Argentina juzgó a sus propios militares, eso los alemanes no llegaron a hacerlo, lo hicieron más tarde. En todo caso siempre lo vi como ejemplar.

Pero deja de ser ejemplar cuando mostrás demasiado orgullo por eso. Deja de ser ejemplar cuando creés que por hacer eso ya está. Y a la vez, bueno, al volver a Alemania me confronté con toda la crítica a esa Vergangenheitsbewältigung, con Versöhnung (reconciliación), con lo que sea. Max Czollek, la verdad que me encanta y me convence, también me divierte, y lo apoyo también, más que nada en el sentido de: esto que pasó es imperdonable y tenés que recordarlo, y recordarlo, y recordarlo para que no vuelva a pasar infinitamente. Y no hay un momento en que decís, bueno, ahora ya está, ya hicimos mucho. Vos lo hacés, pero lo hacés por vos, no lo hacés por los otros. Esa actitud la veo en muchos alemanes, en otros no.

Y bueno, después los usos políticos de esto es lo de siempre, o sea, siempre hay gente que lo usa mal, sin dar nombres, todos sabemos quiénes son en cada momento. Y sí, es preocupante que la AfD ahora se suba a ese caballito para su política anti-inmigratoria. En ese sentido estoy a favor de utilizar esta memoria para ejercer sobre el presente políticas de no discriminación, ya no de judíos, sino de musulmanes, de inmigrantes, de donde sea.

¿Cómo lo ves desde tu perspectiva particular, desde la tercera generación de sobrevivientes? En tu libro, comentás algo de las ambivalencias con las que vivís esto, ¿no?

Sí, hay una distancia ahí evidentemente que nos permite tomarlo con más, bueno, en mi caso con más humor. La primera generación es un rechazo total en principio, o una negación; en la tercera ya lo podés ver con un poco de distancia, entender qué hicieron de un lado, entender qué están haciendo, entender los problemas que eso conlleva. En ese sentido yo creo que, por más que leo a Max Czollek con mucho placer, y creo que suscribo a todo lo que dice, pienso que hay mucho de ese Versöhnungstheater (teatro de la reconciliación), como dice él, que está bien, que tiene que ser así, que se institucionaliza, y ya eso es un gran paso. Podría no ser ni eso, digamos el caso de Turquía con Armenia.

Para finalizar, ¿qué viene ahora? ¿Cómo sigue? ¿Habrá otro libro sobre esta temática judío-alemana, los cruces de perspectivas, destinos entre ambos países en clave jecke?

Yo pensé que ya estaba cerrado ese capítulo, pero… no sé, me da como un poco de vergüenza, de vuelta este tema. A mí me gusta cambiar mucho, no me gusta hacer siempre lo mismo, también porque no creo que haga ninguna cosa tan bien como para seguir, como para insistir. Pero bueno, sí soy fiel a que si veo que el tema da y que todavía tengo cosas para decir, igual lo hago, o sea, me divierto. No, al contrario, evidentemente me gusta y otra vez le veo aristas. Supongo que por eso los escritores terminan teniendo una obra donde se nota su mano, porque son uno solo y a mí me gustan las mismas cosas o parecidas durante un largo tiempo. Sí, sí, ya es un conjunto de diferentes perspectivas, modos de escribir, diferentes protagonistas, ya está como armándose, no sé, un conjunto. Es como un mosaico. Sí, es como un mosaico.


Lee abajo los capítulos 1. Notre Dame de Buenos Aires y 2. Argento alemán de Nazis y judíos de Ariel Magnus, Editorial Interzona, Buenos Aires, Argentina, 2025

Ariel Magnus, Tür an Tür. Nazis und Juden im argentinischen Exil, Kiepenheuer & Witsch Verlag, 2023

©Dominik Asbach

Ariel Magnus

nacido en Buenos Aires en 1975, actualmente vive como autor y traductor literario en Buenos Aires y Berlín. En 2007 fue galardonado con el premio internacional de literatura Premio La Otra Orilla por su novela Un chino en bicicleta. También publicó Muñecas , Cartas a mi vecina de arriba, Ganar es de perdedores y otros cuentos de fútbol, Doble crimen, El hombre sentado, La cuadratura de la redondez, La 31 (una novela precaria), A Luján (una  novela peregrina),Cazaviejas, Comobray, La risa de las bandurrias, Seré breve (cien cuentos escuetos), El que mueve las piezas (una novela bélica), traducida al alemán;El aborto (una novela ilegal), El desafortunado y La vasectomía (una novela inconcebible). En 2025 publicóNazis y judíos en el exilio argentino, traducido al alemán y publicado por Ki-wi Verlag  bajo el título de Tür an Tür.

Patrick Eser

se licenció en Ciencias Políticas (Diploma, 2004) y en Filología Románica (Magister Artium, 2010) en la Philipps Universidad de Marburgo (Alemania). Se doctoró en la misma universidad 2012 (Dr. phil.) sobre el tema “El nacionalismo vasco y catalán en el contexto de la globalización e integración europea” y en 2022 terminó el proceso de su habilitación. Desde 2012 hasta 2020 fue docente en el Instituto de Filologías Románicas de la Universidad de Kassel y desde agosto de 2020 es profesor asistente en el Departamento de Letras de la Universidad de Buenos Aires y responsable de la Cátedra libre Walter Benjamin (SEUBE).

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