Esta semana se reúnen las y los emigrantes en Madrid

Recientemente se aprobó en el Congreso de los Diputados español la reforma de una ley que durante décadas ha afecta muy negativamente la participación de los españoles residentes en el extranjero en todo tipo de elecciones celebradas en España, nacionales o autonómicas. La famosa “ley del voto rogado”. Esta reforma -que aún debe pasar el filtro del Senado, pero que con toda probabilidad será aceptado ya que se apoya en un acuerdo entre el PSOE y el PP, aunque llegará después de las elecciones andaluzas- era una vieja reclamación de la ciudadanía en el exterior. Significa no solo recuperar la facilidad para ejercer un derecho constitucional, sino también que ahora los residentes en el extranjero vamos a empezar a contar para los planes electoralistas de los partidos, y por tanto, hay mayores posibilidades de que los organismos que velan por nosotros -Embajadas y consulados- puedan tener más medios para llevar a cabo esa función.

Entrada del Consulado español en Berlín

En este contexto, hay un órgano no funcionarial asociado a los consulados, y creado por los propios ciudadanos en el extranjero, que probablemente adquirirá mayor relevancia de la que ha tenido hasta el momento: los Consejos de Residentes Españoles en el extranjero (CRE), que conforman a su vez un Consejo General de la ciudadanía española en el exterior. Este Consejo General está formado por consejeros de los países donde hay CRE y otros representantes del estado, Ministerios y Gobiernos autónomos. En Alemania hay solo dos CRE, y los españoles residentes en el país disponemos de dos plazas en el Consejo General. Nuestras dos representantes son Alba Delgado Aguilar, consejera del CRE de Berlín, y Violeta Alonso, consejera del CRE de Fráncfort, dos de las cuatro demarcaciones consulares alemanas.

Estos dos CRE son de muy reciente creación, y apenas han tenido tiempo para darse a conocer entre los ciudadanos que representan, pues entienden que no solo representan a los inscritos en los correspondientes consulados, sino a toda la ciudadanía con nacionalidad española en Alemania.

Uno de los miembros más activos del Consejo General (CGCEE) es David Casarejos, residente en el Reino Unido, y habitual colaborador de la revista Desbandada, quien nos envía este artículo de opinión en relación con el pleno del Consejo que empieza hoy martes 14 de junio.


Con el voto rogado fuera de nuestra vista, seguro que hay gente en Madrid que desconoce las necesidades de la emigración, que pensaran que ya está, que ya acabaron todos nuestros problemas.

Por una vez se ha hablado largo y tendido en el Congreso de los Diputados de los derechos de los dos millones setecientos mil españoles que vivimos fuera de territorio español y ciertamente me parece que esta experiencia de que hablen de nosotros ha de repetirse, y pronto, con algunas de las muchas demandas que tenemos. Algunas de ellas desde hace mucho tiempo.

Pero antes de tener que buscar momentos para que hablen de los emigrantes en el Congreso, el martes 14 y miércoles 15 de junio, es decir, a partir de hoy, en Madrid nos reunimos los representantes electos de la emigración en el Consejo General de la ciudadanía española en el exterior.

Este es un foro que no se ha reunido desde junio de 2018 con excusas válidas como una pandemia, y otras menos legítimas como la repetición de elecciones generales. Se nos ha silenciado desde entonces, cortando toda posibilidad de hacer llegar al Gobierno las propuestas y peticiones de la provincia número 53 de España, la provincia Exterior.

En las sesiones del pleno que se celebra esta semana deberíamos tener algún medio de comunicación interesándose por nuestro trabajo. Al ser una institución representativa se esperaría que al menos algún periodista del ente público llamado RTVE, o algún otro medio privado, estuviese dando la noticia de esta reunión anual. Quizás tengamos a algún ministro o ministra visitándonos, pero no creo que los veamos por allí. Quizás al segundo día de reuniones vengan representantes de los partidos políticos, y sería un gran tanto a su favor que en vez de venir a leer sus guiones repetidos, lo hicieran con interés de escucharnos y de abanderar alguna de nuestras propuestas, porque hay muchos aspectos que mejorar y que corregir.

©David Casarejos, desde el pleno del CGCEE.
©David Casarejos, desde el pleno del CGCEE.
©David Casarejos, desde el pleno del CGCEE.

La falta de repercusión en parte es por una desgana por invitar a todos los medios y ayudar a que se conozca esta institución, que por otro lado les es muy útil cuando faltan unos cientos de votos en Galicia y se acuerdan de las sacas que han de llegar desde Buenos Aires.

Como decía, con el voto rogado derogado (aunque puede que haya que mejorar o retocar en el futuro), la siguiente de las leyes importantes de la lista de los Reyes Magos en el exterior es la Ley de Memoria Democrática, con una importancia capital para el colectivo emigrante, pues puede suponer la subsanación de errores en el tema de nacionalidad con mucha gente con nombres y apellidos esperando una solución. Para ellos son unos cuantos centenares de miles de ciudadanos que vive lejos; para los que llevamos tiempo trabajando por este problema, estas cifras tienen nombre y cara.

Me acuerdo ahora de Juanma de Hoz, de la asociación de descendientes CEDEU, que ha sido incansable en esta lucha,; o de Sara Vilá Galán, exsenadora y responsable de la mejor ley a ser votada, pero que está guardada en un cajón del Senado, la Ley de Descendientes; o de Aurelia Álvarez, catedrática de Derecho Internacional Privado por la Universidad de León, y que ha ayudado con sus conocimientos en muchas charlas.

También me acuerdo de los que sufren los errores de nuestras leyes, como Martín, en Cardiff, Reino Unido, hijo de vallisoletana que emigró durante la dictadura; o Roxana, cuyo abuelo, Pedro Marcelino García Megías, salió de San Bartolomé; o Lisandro Raúl Silveira, cuyo abuelo, Domingo Antonio Diaz, salió de Lugo como exiliado político, y cuyo bisabuelo fue fusilado. Podríamos escribir un libro sobre las historias de Alfredo Moreno, en Bolivia, las de Yani, en Cuba, las de Cristina Solari, en Argentina… 

La Ley de Memoria Democrática ha de reparar en lo poco que pueda todo el daño que se provocó, y llega 47 años tarde. Esta ley, como la del voto rogado, solo abrirá la puerta para otras reformas legislativas que nos permitan que por una vez la nacionalidad española se pueda recuperar con una aplicación del Ius Sanguinis como en Italia o Portugal.

En el CGCEE, que es el acrónimo de la institución que defiende los intereses de la emigración, se tendrá que tratar igualmente el tema de la educación para los niños españoles. Las diferencias entre países en la provisión de las aulas ALCE (Aulas de Lengua y Cultura Españolas) dista mucho de ser equitativa, y al igual que se invierte, poco hay que decirlo, en planes retorno, esta educación adicional en español podría facilitar el retorno de los nacidos fuera de nuestro país, con preparación en el exterior y varios idiomas. Piénsese que las ALCE permite tener a sus participantes de un título de conocimientos de español extendido por el propio Ministerio de Educación.

El último melón por abrir en este mandato será el comenzar a buscar apoyos para una circunscripción exterior como, otra vez, en Italia o en Francia, y que de verdad se representen nuestros intereses por alguien que conozca nuestras necesidades de primera mano, y sean emigrantes. 

Estamos cansados de la justificación, de vez en cuando, de algunos de nuestros políticos, que cuentan cuando ellos fueron emigrantes durante 16 meses de sus vidas. Cuando alguien que se fue al extranjero con todo cubierto y sin tener que organizar su vida de cero y sin asistencia, nos dice que conoce por lo que hemos pasado, o alguien que sin tener hijos en el exterior dice conocer la urgencia que tenemos por las aulas ALCE, no podemos menos que sonreír con acritud.

El voto rogado retirado ayudará a que nos den más importancia, pero de nada valdrá si luego nadie defiende nuestros intereses como propios, y no da voz a la diáspora.

Embajada de España en Berlín.

Al final de esta reflexión nos toca incorporar la autocrítica, y comenzar a martillear a todos en el exterior con la importancia de votar en grandes números, y ojalá llegáramos a acercarnos a los porcentajes de participación de cualquier otra provincia española. Solo cuando votemos en un porcentaje representativo y que afecte a los resultados, podremos comenzar a exigir una lista de cambios fácilmente realizables, y que pondría a España a la altura de los países de nuestro entorno que de verdad cuentan con la emigración y la valoran.

¿Llegará ese día?


David Casarejos vive en Reino Unido. Se define como emigrante comprometido con la lucha por los derechos que pertenecen a todos los españoles de la diáspora, y que las instituciones no siempre respetan. No siente la necesidad de mostrar banderas, pero sí la de no tolerar a intolerantes. Colabora en numerosas publicaciones, como el HuffPostNueva Tribuna o La Región Internacional. Es presidente del Consejo de Residentes Españoles del Norte del Reino Unido. Actualmente asesora a las candidaturas de Berlín que concurren a las elecciones a CRE de la demarcación consular de Berlín que incluye Berlín, Brandenburgo, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia.


©de la foto de portada: Alba Delgado.

Revista Desbandada

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