Modos de habitar el mundo

Un texto de Belén Marinato.

Con Una escuela en Cerro Hueso, la directora santafesina Betania Cappato representó a la Argentina en la Berlinale 2021. La película fue parte de la sección Generation (KPlus), conformada por producciones que ponen en foco la visión de niñes y jóvenes. Una escuela en Cerro Hueso recibió una mención especial por parte del jurado internacional.

Una mujer toma muestras de peces en su laboratorio. A veces entre sus brazos, a veces a su lado, se encuentra una nena que observa atenta, en silencio, cada movimiento. La mujer es Julia (Mara Bestelli), y la nena es su hija, Ema (Clementina Folme).

Ema está en edad de empezar el colegio. Sin embargo, varias instituciones rechazan la solicitud. Excepto una. Una escuela pequeña y humilde ubicada en Cerro Hueso, una localidad a orillas del Paraná, a pocos kilómetros de Santa Fe. Así, Ema y sus padres, Julia y Antonio (Pablo Seijo), abandonan la ciudad para instalarse en la costa.

Una escuela en Cerro Hueso está basada en una historia real. El personaje de Ema está inspirado en el hermano de la directora y guionista, Betania Cappato, quien de chico había sido diagnosticado dentro del espectro autista. Señalar el carácter biográfico de la película tiene menos la intención de indagar en los paralelismos entre la realidad y la ficción, que el destacar la precisión, empatía y calidez con la que Cappato delinea el personaje de Ema. En la película, la condición de la protagonista en ningún momento se anuncia de manera explícita, sino que se presenta de forma fragmentada. Son los detalles los que nos hacen dar cuenta de que estamos frente a una persona que tiene otra forma de percibir el mundo: es la obsesión de marcar los bordes de los objetos, el caminar tras las cortinas, el imitar acciones ajenas, entre otras cosas. Eso, y el silencio.

©Betania Cappato e Iván Fund

En Una escuela en Cerro Hueso el silencio es rey. Son muchas las veces en las que sólo se escucha el sonido de la naturaleza, principalmente del agua. La contaminación del río es un tema omnipresente. Es un gesto político, pero sutil, y un elemento estructurador del relato. Porque en la muerte de algunas especies de peces y en la supervivencia de otras se lee también la historia de Ema y su familia, la cual pareciera sólo estar marcada por la tragedia, pero da lugar a la fiesta. Los diálogos no abundan, lo que abundan son los gestos. Porque Ema no habla. No habla con las maestras, ni con les compañeres de la escuela, ni con sus padres. No habla porque no puede. Y Julia y Antonio sufren, pero también lo hacen sin palabras. Son sus ojos los que delatan la angustia y desesperación. O la alegría. Porque a pesar de todo, en la película son varios los momentos luminosos en donde prima la esperanza.

©Betania Cappato e Iván Fund

En Ema, el paso del enajenamiento total a la felicidad se mide en sonrisas. Y en ese pasaje, las maestras y les compañerites del colegio, por sobre todo Irene (Irene Zequín), cumplen un rol esencial. La actitud de les niñes es, quizá, uno de los aspectos más conmovedores del largometraje. En cada escena, Cappato logra capturar la inocencia, la sencillez y la ternura de eses pequeñes, capaces de transformar la incomprensión y el desconcierto en amor.

©Betania Cappato e Iván Fund

En el mundo adulto también se apuesta al crecimiento, y la solidaridad y la idea de comunidad se presentan como forma de superación. En Cerro Hueso no es Ema la única que encuentra una salida. Para Julia y Antonio, el apoyo y la contención de les vecines y de les miembres de la comunidad educativa son fundamentales para su adaptación al lugar y a la nueva etapa que les toca transitar.

Una escuela en Cerro Hueso aborda un tema complejo con extrema delicadeza y sensibilidad. Casi sin darnos cuenta, de repente nos vemos totalmente sumergides en el universo de Ema, en su manera de habitar el mundo. Sin duda, Betina Cappato es una gran promesa de esta Generation.


Una escuela en Cerro Hueso se puede ver en el Summer Special de la Berlinale 2021 el 19.06.21.

La versión en alemán de esta reseña se publicó en Lateinamerika Nachrichten.

Foto de portada: ©Betania Cappato e Iván Fund.

Revista Desbandada

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