«Lo bueno –y lo malo– de los cumpleaños, es que no empiezan ni terminan realmente ese día», escribe el autor argentino Matías Wendt. Y de la mano de otros autores nos ofrece una crónica, un ensayo sobre el momento del post festum, del ritornelo: ese en el que leemos la experiencia. A sabiendas de que es un hado compartido, pues innegable es que nadie sobrevive a la aritmética.
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