Hasta el 2 de febrero de 2024, la artista argentina estará exponiendo Guaymallén en el Palais Populaire de la capital alemana, y el próximo año en La Biennale de Venecia.
Un artículo de Vanessa Bravo
La Chola Poblete, premio „Artista del Año 2023“ por la fundación Deutsche Bank, es una de las artistas más influyentes de Latinoamérica en la actualidad.

En su vigente exposición, que tiene como título Guaymallén, el lugar que la vio nacer, se presenta a la ciudad argentina como espacio entre el pasado y el futuro, como una línea intangible entre lo que ella fue y lo que ha llegado a ser. Porque todo es difuso en la Chola. La deformación es palpable en todas las salas, las cuales han sido diseñadas por ella misma, y que te transportan a través de un dilatado viaje en un maravilloso arcoíris de reivindicativos colores. Y es que hay una continua disrupción del cuerpo en toda su obra. En „Las Vírgenes Cholas“, las acuarelas aparecen muy difuminadas, como si las hubiera pintado y dado vida propia a la vez. Los dibujos se convierten por sí solos en un poema visual, en una abstracción sin control y, sobre todo, con conciencia plena en la libertad de ser. La artista distorsiona así un sistema de género binario y convierte al ser humano en una simple forma, sin estándares ni normas, porque como podemos leer en una de ellas: „Soy un cuerpo no deseable, pero acá estoy“.
Estas acuarelas nacen de una trágica historia familiar en la que su abuelo, de niño, encuentra una virgen enterrada. La devoción cristiana presente en la sociedad, hace que un acto causal sea visto como un milagro. Pero la estatua se rompe y la desgracia inunda la vida de este niño que finalmente muere electrocutado a la edad de 33 años. Y entonces aparece en la Chola la figura de la Virgen como una estatua, como la representación de muchas mujeres a la vez, como un ser impuesto que se mueve en una línea imaginaria entre la protección y el castigo, entre el respeto y la imposición. El concepto de la Virgen ha sido un símbolo controvertido en Latinoamérica desde la Conquista. María fue presentada por los misioneros europeos como conquistadora, protectora y agente de la evangelización, inseparable de la pugna militar, cultural y económica. Tanto es así que podemos decir que la colonización fue mariana. La Chola modela este marianismo, caracterizado por ideales femeninos como la semidivinidad, la abnegación, la humildad y el sacrificio, y lo transforma en una experiencia más cotidiana, la de ser mujer en una sociedad totalmente patriarcal, convirtiéndola en Pacha Mama y en un símbolo de protección.


La Chola nació como un alter ego del cuadro El nacimiento de Venus o La nascita di Venere, el cual fue pintado entre los años 1482 y 1485 por Sandro Botticelli. En él se inscribe la sensibilidad propia del Renacimiento, tiempo en que se renovó la representación de los mitos de la Antigüedad Clásica, en los cuales los renacentistas encontraban verdades escondidas sobre la naturaleza humana. Esto significó una verdadera defensa del humanismo antropocéntrico frente al teocentrismo del pasado. Pero ahora la Chola ya no es más su alter ego, ahora la Chola ha llegado a ser ella misma pasando a escenificar un papel protagonista en su vida y en sus obras, así como cuando era niña y ya hacía performances en el patio trasero de su casa. En las tres fotografías que podemos ver en la exposición, aparece como elemento central simbolizando figuras mitológicas o religiosas. En „La Loba“ se transforma a la Loba Capitolina, que es quizá una de las imágenes mitológicas más conocidas. En ella la criatura, contrariamente a sus instintos carnívoros, amamanta a dos niños, Rómulo y Remo, que acabarían fundando la ciudad de Roma en la colina del Palatino. En otra de sus fotos, recurre de nuevo a la figura de la Virgen que vuelve a representar ella misma. Es sin duda una de las imágenes más importantes de la exposición por todo el simbolismo, la profundidad y el significado que conlleva. Su dimensión, su escenificación, su posición en el centro de la sala han sido detalladamente cuidadas para dejarnos sin aliento y llevarnos a una inquietante reflexión. La artista recurre esta vez a la iconografía religiosa de la Madonna Lactans para valerse del significado grecorromano de la lactancia como fuerza y poder femeninos. Es nuevamente una crítica abierta a las imposiciones del patriarcado, al colonialismo y a las instituciones religiosas en todo su esplendor.
Pero la Chola no se conforma con esto, la Chola te lleva más allá, arrastrándote por un trayecto de emociones en las que es imposible salir ileso, salir ilesa. La mendocina (des)construye con masa de pan toda una historia de colonización y maltrato. Estas esculturas toman vida propia, cobran su propia forma al ser introducidas en el horno, así como pasó con la propia artista en su proceso de transición. En la escultura „María y papas“, la patata, que fue llevada por los españoles al viejo continente y que salvó paradójicamente a Europa de la hambruna más crucial, cobra en esta creación una enorme importancia. En ella vemos una vez más la figura de la Virgen María, esta vez atravesada por flechas andinas en un perfecto sincretismo religioso dentro de un espacio completamente amarillo. El suelo, cubierto de patatas chips nos traslada a la posición consumista que ha alcanzado este tubérculo en las sociedades más industrializadas, trazando una línea fina y difusa entre presente y pasado, entre tradición y modernidad.
La Chola Poblete nos regala con Guaymallén lo que ella misma llama la „iglesia del dibujo“, donde equipara la instituciones eclesiásticas con la cultural, que se han convertido, según la artista, en un negocio: „No creo en los hombres ni menos en los galeristas“, se lee en una de sus obras. Y es que la artista transforma un hecho íntimo en un acto colectivo y social, creando un poema de género fluido, de crítica social y colonial en un fascinante y necesario viaje para abrir ojos, corazones y miradas.

La exposición es de acceso gratuito y está abierta todos los días excepto martes y jueves.


Soy Vanessa Bravo. A la edad de siete años me mudé de Tetuán a Málaga con mi familia. Allí y en Roma estudié arte, lingüística y literatura. Tras recibir una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, trabajé para la Embajada de España en Berlín, donde organicé diversas exposiciones de arte. Es así como llegué a Alemania. Poco tiempo después me trasladé al Instituto de Estudios Románicos de Dresden. Actualmente soy directora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la TU Dresden y me encuentro inmersa en la redacción de mi doctorado en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Crecí en una familia de artistas, por lo que fue fácil desarrollar mi amor por el arte a una edad temprana. Durante mis estudios recibí algunos premios por mis cuentos y poemas, como el premio literario del conocido escritor Giner de los Ríos. Una gran fuente de inspiración para mis obras son los elementos agua y aire y, sobre todo, me dejo llevar por la expresión artística en general, la música y las obras literarias profundas, de esas que te roban el corazón y te dejan pensando, de esas que te provocan rabia cuando ponen el punto y final, porque te has enganchado.
Contacto: bravo_dresden@yahoo.es







































