Comer tierra y grillos para sobrevivir

La primera vez que supe de personas que tuvieron que comer tierra para sobrevivir fue leyendo Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. En un terrorífico capítulo se relata cómo los indígenas esclavizados por los colonos europeos en las minas de Brasil, fruto del hambre y la desesperación, empezaron a comer tierra.

Más en concreto, lo que se come es la arcilla. Esta pertenece a un grupo de minerales denominados filosilicatos, una gran proporción de los cuales se caracteriza por tener una elevada reactividad química, lo que a su vez se traduce en que los nutrientes se “pegan” (o adsorben) muy fácilmente a su superficie. En otras palabras, comer arcilla significa comer nutrientes.

Nunca imaginé que veríamos imágenes de gente comiendo arcilla, pero el cambio climático, el sistema injusto en el que vivimos y la corrupción e inestabilidad política han llevado a parte de la población de Madagascar a recurrir a la ingesta de arcilla blanca y a comer grillos. La arcilla blanca, además, les permite filtrar el sabor ácido del tamarindo y así paliar el hambre. Le llaman “tierra de supervivencia”.

Tras tres años de sequía extrema más de un millón de personas se encuentra en situación de inseguridad alimentaria, y 400.000 están en situación de hambruna. Los que no contribuyen al cambio climático son los que se están muriendo. Y aunque suene muy duro, no se mueren, los estamos matando nosotros, los países que sí contribuimos al cambio climático.

Traducción del tweet del Programa Mundial de Alimentos: “Por la mañana preparo este plato de insectos. Hace ocho meses que mis hijos y yo comemos esto todos los días.”

Son innumerables los estudios que advierten de un inminente colapso en las cosechas de todo el mundo debido a las consecuencias del cambio climático. Y la consecuencia inmediata es clara: el auge de los precios que ya está ocurriendo.

Fuente: FAO

Es posible que para la mayoría de nosotros pagar un 30% más por una barra de pan no suponga un gran esfuerzo económico, pero para muchas personas en países del Sur Global significa la frontera entre la vida y la muerte. Por cierto, los precios de las materias primas se encuentran también fuertemente influidos por la especulación financiera que ocurre en la Bolsa de Materias Primas de Chicago.

El año que viene el panel de expertos en cambio climático, el IPCC, publicará su sexto informe, el AR6. Aunque el informe se encuentra en su fase final de elaboración, se han filtrado algunas de sus conclusiones y, como era de esperar, estas no son nada optimistas. Muy probablemente sobrepasaremos la frontera de los 1,5 ºC de calentamiento global a mediados de esta década, lo que nos encaminará a alcanzar los 3 ºC en 2050. Hasta entonces los numerosos fenómenos de retroalimentación, puntos de inflexión y no-retorno nos habrán llevado al colapso del sistema planetario en su conjunto por el colapso en los diferentes subsistemas.

Pero no querría que tú, lector, te quedases con la sensación de que no hay nada que hacer, que está todo perdido. Al contrario, en nuestras manos está que actuemos y tengamos que adaptarnos a vivir en un mundo 2 ºC más cálido o que no hagamos nada y tengamos que enfrentarnos a la desaparición de todo lo que nos rodea. Cambiar el estilo de vida depende de ti. De tu estilo de vida depende la vida de muchas personas.  

Foto de portada: ©Fair Use

José Luis Vicente Vicente

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