La era del Antropoceno

Es complicado contar la historia de nuestro planeta. Es larga –4500 millones de años–, compleja y con eventos extraordinarios que la han cambiado por completo. Paradójicamente estos eventos son los que utilizan los geólogos para dividir la historia geológica en sus numerosas eras, períodos y épocas.

Por ejemplo, la era Paleozoica comienza hace 550 millones de años con lo que se denomina la “explosión cámbrica”, que es cuando aparecen gran parte de los organismos pluricelulares que hoy en día existen en su forma evolucionada, además de otros muchos que se extinguieron. Esta explosión de vida puede observarse en el registro fósil, en el estrato geológico correspondiente a ese tiempo. La era Paleozoica termina luego con el período Pérmico, un período en el cual se produce la mayor extinción de toda la historia de nuestro planeta: más del 75% de las especies desaparecen por causas que todavía hoy están en debate. Esto nos lleva, hace unos 250 millones de años,  al inicio de la era Mesozoica, era que termina hace 65 millones de años cuando repentinamente aparece en los estratos geológicos una lámina de pocos milímetros de un mineral que se encuentra muy raramente en la corteza terrestre, pero que es muy abundante en los meteoritos. El resultado del gran impacto del meteorito que devastó los casi 200 millones de años de dominio de los dinosaurios acaba con unos pocos milímetros de iridio en el registro geológico. Los dinosaurios desaparecen de los estratos geológicos y comienza la era de aquellos pequeños mamíferos que convivían con los dinosaurios, aislados en pequeñas madrigueras, las cuales precisamente les sirvieron de protección contra la disminución de las temperaturas que provocó la ceniza del meteorito.

Actualmente nos encontramos en la era Cenozoica, en el período Cuaternario y en la época del Holoceno. El Cuaternario comienza con el inicio de las glaciaciones –hace aproximadamente 2 millones y medio de años–, con períodos interglaciares entre una glaciación y la siguiente. La época del Holoceno que da inicio al (todavía oficialmente) actual tiempo comienza hace unos 12.000 años con el final de la última glaciación y el comienzo del período interglaciar en el que nos encontramos, y que es el que ha permitido el desarrollo de la agricultura y la expansión del ser humano alrededor de todo el planeta.

Todos estos cambios de épocas, períodos o eras pueden observarse en los estratos geológicos y son comunes a todas las zonas del planeta. Sin embargo, lo que hasta ahora eran cambios debidos a causas naturales han dejado de ser tales y la huella del ser humano empieza a dejar registro a escala planetaria. Comienza la era del Antropoceno.

Todavía está en discusión qué parámetro es el que utilizaremos para definir el inicio de esta era. Puede ser el CO2 de la quema de los combustibles fósiles que comienza a mediados del siglo XVIII, o quizá los isótopos radiactivos que surgen por la explosión de las bombas nucleares en el siglo XX. Lo que sí está claro es que ostentaremos el dudoso honor de ser la causa del primer cambio de tiempo geológico de la Tierra de origen antropogénico.

Como veis, los tiempos geológicos son inmensamente largos a escala humana. Sin embargo, los seres humanos estamos modificando el planeta a una velocidad que solo puede asemejarse a la que se produjo tras eventos catastróficos súbitos, como la explosión de megavolcanes o el impacto de meteoritos. Los combustibles fósiles que hoy quemamos o los minerales que extraemos han tardado millones de años en generarse. En el caso del carbón, más de 300 millones de años.

El modelo extractivo de nuestra sociedad, nuestro modelo de consumo, está literalmente borrando de los registros fósiles nuestra historia como planeta, a la vez que cambiando la propia composición química del aire o el suelo. Quizá en millones de años otra civilización nos estudie al igual que nosotros lo hacemos con civilizaciones y tiempos geológicos anteriores. Utilizarán estos parámetros para “localizarnos” –para localizar el Antropoceno– en los estratos geológicos. Esperemos que al menos les sirva para no cometer los mismos errores.

Todas las imágenes: Fair Use

José Luis Vicente Vicente

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