Nueva Objetividad

Neue Sachlichkeit es el título de una exposición celebrada, no en Berlín, sino en Mannheim el año 1925. En ella se exhiben cuadros extrañamente estáticos y “realistas”, pinturas en las que dominan las líneas fuertes y los bruscos contrastes entre luz y sombra, a menudo de ambiente nocturno. Parece que de pronto, a mediados de los locos veinte, se ha producido un súbito cansancio de tanta exaltación de fin de siglo, de tanto expresionismo, de tanta rapidez y movimiento en la gran ciudad. Impresionismo, cubismo, dadaísmo y futurismo se han sucedido vertiginosamente desorientando el alma del artista y creándole una profunda ansiedad. Ahora, como si estuviera saliendo de una gran borrachera, llega la dura resaca, la sobria constatación de los hechos, el distanciamiento crítico y la acorazada defensa de las emociones. “El teatro emocional está muerto”, diría Bertolt Brecht, “los sentimientos son cosa privada”.

En 1926 el autorretrato del pintor de Karlsruhe, Georg Scholz, será casi un manifiesto: el artista representado con chaqueta, corbata y bombín en una calle cualquiera de Berlín con el trasfondo de un poste repleto de anuncios sobre la intensa vida nocturna de la gran ciudad, y una limusina (Mercedes) que asoma el morro detrás de un escaparate. El pintor está parado y mira directamente al espectador con una interrogación, su rostro hundido en el contraste entre luz y sombra de la iluminación nocturna. Parece un oficinista que saliera tarde del trabajo o un hombre que se dirige fríamente a una cita nocturna.

Un arte de lo cotidiano —concreto, banal y detallista—, pero que sugiere profundas contradicciones, que anuncia ciertamente el abismo. Así lo vemos también en el Picado hacia la muerte de Kart Buchstätter, cuadro de 1928 en el que Franz Radziwill presenta una calle del extrarradio con fantasmal iluminación nocturna y, diminuto destacándose sobre un negro cielo, un aeroplano que se precipita hacia la tierra.

Picado hacia la muerte de Kart Buchstätter
Franz Radziwill (1928)
Operación
Christian Schad (1929)

No menos frío, calculado y preciso es el cuadro de Christian Schad en 1929 en el que se nos muestra una operación de apendicitis: el rojo apéndice sobresale en medio apresado por innumerables pinzas, tijeras e instrumentos quirúrgicos, y rodeado por los atentos e imparciales rostros de médicos y enfermeras. El único que expresa algo es el paciente, con los ojos semiabiertos y la cabeza sujeta entre las manos de una bella enfermera. Pronto se producirá la caída de la bolsa de Nueva York, y con ella la caída de todas las ilusiones.

Foto de portada: Autorretrato – Georg Scholz (1926)

Imágenes FairUse.

Juan Pedro Ledesma

Germanista, traductor y publicista: juanpedro@arcor.de

2 comentarios sobre “Nueva Objetividad

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