Ares Marrero: tribulaciones de una dramaturga

El próximo jueves 13 de febrero, el grupo Iberoamerika Ensemble, dirigido por Jordi Robles , vuelve a presentar La muerte y la doncella, la famosa obra de, esta vez en el salón de actos del Instituto Cervantes. En esta segunda parte de la entrevista con la autora de Berlinario, Maria del Carmen Ares Marrero, hablamos de teatro en Berlín y hablamos de la representación de la famosa obra de Ariel Dorfman, pero también hablamos de la diáspora cubana, término que Amir Valle prefiere al de exilio.

Una vez sondeado el mundo poético de Ares Marrero en el libro que acaba de presentar en la librería Andenbuch, y que recomendamos si desean conocer más sobre su poesía, abordamos otras experiencias que rodean su vida como: la ruptura con el régimen de La Habana, el momento de su expulsión. el consiguiente destierro y la repercusión que ello tuvo. Aquí hablamos de su relación con la “Diáspora cubana”, término acuñado por el escritor y periodista Amir Valle, quien nos explica que engloba a los migrantes más allá de su filiación política. También abordaremos algo sobre el modo en que esta mujer transforma sus vivencias, no sólo en poesía, sino en narrativa y, sobre todo, en la mayor de sus pasiones: el teatro.

Desbandada– ¿Fue traumático descubrir “eso”? ¿Que al salir de Cuba encontraste un mundo que desmentía toda la Historia que te habían contado, en la que creías, en la que te educaron?

Ares Marrero– Eso fue más que traumático. Hay momentos que yo no quiero recordar. Pero aclaro que no se produjo de “golpe y porrazo”. Ya dentro de la isla había tenido encontronazos fuertes. Discrepancias que me estigmatizaron dentro de la masa obediente. En la Rusia de la Perestroika lo que descubrí fueron las evidencias irrebatibles. Tomar partido en contra del régimen acarreó mi expulsión. Me querían empapelar con celofán y lacito, y mandarme para La Habana. Ahí empezó una cacería que pude evadir gracias a que los rusos, en plena Perestroika, me ampararon. Mi Master y el Rector del Instituto dijeron a la Embajada: – “No, nosotros no vamos a permitir que sea expulsada por problemas políticos de este instituto”. Estoy hablando el emblemático VGIK. El primer instituto de cine del mundo! Ellos asumieron el estipendio. Fue un gesto que agradeceré toda mi vida y mencionaré siempre! Así pude liberarme del sistema cubano. Los comisarios  y adeptos del sistema decían que era una expulsión deshonrosa, pero ese día, al saberme fuera del sistema sentí la sensación más grande de libertad que he experimentado en toda mi vida. Sería difícil reconstruirla en palabras, pero aún puedo sentirlo. Lo peor fue dar la noticia a mi madre. Yo tenía miedo porque ella era Consejera Económica de una embajada del régimen. En Bucarest, otro país del Este que andaba muy revuelto y que terminó su socialismo con broche de oro: el ajusticiamiento de Ceaucescu.  Di la noticia a mi madre en claves. Pero entonces caí en un limbo de “status migratorio” que duró décadas. Mi hijo mayor vivió catorce años sin documento de identificación, hasta que pudo obtener su nacionalidad alemana. Son cosas muy traumáticas, como tú bien dices. Que te arranquen de tu país, que decidan que no puedes volver al lugar de tu nacimiento, y que te declaren “emigrante por tiempo indefinido”… es demasiado. Entonces no creía que la dictadura sería “indefinida”… Eso deja profundas laceraciones, que, incluso, heredan tus hijos. Aunque nos hemos manejado bien con ello. Mis hijos son divinos y son felices! Pero el mayor talón de Aquiles de una madre es que sus hijos se vean afectados por situaciones tan injustas. Lo que sí nos arrebataron fue que conocieran sus raíces, a sus primos, a sus abuelos, a la parentela… Pero es el precio de vivir más libres. Ellos dicen que lo que no conocen no pueden echarlo de menos. Pero… Tú, imagina por un instante que alguien te prohibiese entrar a España!

Aquello fue un salto al vacío, a lo desconocido. Pero uno no lo ve así cuando está dentro de la situación, además, en Alemania hay organizaciones de ayuda para todo. Ahora que me invitas a reflexionar, veo que hay otra cosa que me define: soy un híbrido. Fue un proceso… pero me convertí en ello. Como me dijo mi hijo una vez, hablando de sí mismo y doblando una bandera cubana que yo les tenía colgada en su habitación (quería evitarles conflictos de identidad) entonces él me dijo: -Mamá, somos ciudadanos de la Tierra. Era casi un niño, pero inteligente y sensible. Así, tuve que modificar definiciones como fronteras, país, patria, lo dice el poema, “La patria se fue”. Termina diciendo “la patria soy yo”. Hace unos minutos te he dicho que mi patria es el idioma!

Desbandada– Viéndolo en una perspectiva más amplia, lo que has vivido representa esa época, años ochenta, noventa, en Europa, en el mundo… 

Ares Marrero– Sí, yo soy un testigo… Y no cualquier testigo. Uno que lo vivió con gran intensidad. Me marcó. Lo llevo tatuado en mi historia. En mi alma!

Desbandada– No solo como testigo, porque no eres la única que ha vivido procesos traumáticos, no eres la única cubana. Había alemanes también, rusos, polacos… Hay mucha gente en Europa y en los sistemas socialistas que vivieron este descubrimiento traumático de lo que había sido realmente el sistema comunista y soviético, ¿no? 

Ares Marrero– Yo no sé si uno llega realmente a digerirlo, porque ahora que me lo estás diciendo, frente a frente, me digo… Oye, Iñaki, ¡cómo me pones a pensar! ¿Cómo me haces confrontar con esas dimensiones?

Desbandada– Creo que todo lo que han pasado ustedes no está suficientemente recogido en una obra; convertido, transportado a obras visibles y tangibles. Estabas nombrando a Tarkowsky, probablemente el mayor genio del cine ruso, que es otro que también vivió una experiencia muy parecida, fue expulsado de Moscú, tuvo que irse a Italia, etc. ¿Qué haces con esa experiencia que no es solo tuya?

Ares Marrero– Sólo puedes proyectarlo, plasmarlo a partir de ti. En la búsqueda, en el mismo proceso creativo esa experiencia universal adquiere de pronto la forma de una imagen. En mi poesía es palpable. Hay más de una alusión.  Si he de evocar unos versos está ese poema MUERA LA PENA. Dice: 

Muera la pena

la historia de horror en que parí 

el tatuaje colgado del bastón

lo obscuro en el toque del tambor 

la ceja enarcada de quien fui

La ceniza hincada en el ijar de mi varón

muera la saeta del dolor 

del peso que infligí 

a palabras que fueron un cordón

Exiguo es el tiempo de vivir…

Otros aluden a películas de la época, rocks… al Moscú aquel que era un hervidero! Sabes, estaba pensando en lo que estoy escribiendo ahora, para teatro. No puedo desvelar mucho aún, pero sí te diré que es una obra que comienza en la RDA con dos amigos que se conocen, una muchacha y un muchacho. Él es homosexual y ella le sirve de tapadera para que no lo expulsen de la Universidad, y al mismo tiempo, como él habla bien español, es un cubano-alemán, se hacen muy amigos. Es una historia llena de conflictos sobre sucesos en la RDA, muy similares a los que atravesamos también en Moscú. Al cabo de los años, el protagonista regresa a La Habana actual, a reencontrarse con ella, pero ya no puedo revelar lo que le ocurre, lo que encuentra. A lo mejor logro satisfacer tus expectativas. Te prometo la exclusiva cuando esté más avanzada. 

Desbandada– Entonces, después de Moscú te viniste a Berlín, ya no existía la República Democrática, y desde entonces estás aquí.

Ares Marrero– Desde el año 93, 10 de abril de 1993. 

Desbandada– Y me comentabas que entonces huías de los cenáculos hispanohablantes, y preferías mantener cierta distancia con ese mundo, en especial con el de los cubanos en Berlín. El mundo cubano de Berlín es un mundo muy complejo, que refleja las propias tensiones de la isla.

Ares Marrero– Lo es, pero suelo diferenciar. Mi amigos son personas entrañabilísimas que se convirtieron en mi familia y tienen un modo de pensar similar al mío. La política me separó también de mi familia, algunos adeptos al sistema. Otros salieron de Cuba como yo. Pero volviendo a tu pregunta: Soy muy cosmopolita. Siempre lo he sido. Incluso en Cuba. No vine a Berlín a reducir mi experiencia sino a ampliarla. Deseo desarrollarme idiomáticamente, además me fascinan la historia, la cultura, la literatura, la pintura, el Teatro! Brecht!!! Schiller! Müller. Busco gente afín con esos intereses. Cubano o de donde sea! También me interesa asimilar ciertos “ritos sociales”. Aprendí a percibir este país a través de mis hijos, comencé a sentirlo como mío propio. Amo a Berlín. Es mi Patria adoptiva. Luego, quizás está mi neurosis, mi incapacidad para relacionarme con el resto del mundo. Aunque a veces se dan brotes de empatía que fluyen ¿no? El otro aspecto es mi convicción política: no estoy dispuesta a hacer concesión en cuanto a la denominación del régimen. Ya te lo dije. Le llamo “castro-fascista”, una férrea dictadura que ha destrozado la nación, que reprime y hasta asesina y mata, sin escrúpulos. Ahí, no cedo. He perdido amistades, gente que me acompañó en algún segmento de mi vida y que la política luego colocó en otro bando. Ellos viven dominados por el miedo. Yo pago el precio de mi libertad en Berlín. 

Desbandada– Hasta ese punto se proyectaron las divisiones de la isla, hasta Berlín.

Ares Marrero– Es como un pulpo con unos tentáculos gigantes, larrrgoooosss, que te persigue. 

Desbandada– ¿Crees que Berlín tiene un especial valor para el sistema en La Habana? ¿Que en Estocolmo no pasa nada?

Ares Marrero– Berlín tuvo y tiene un valor especial, pero sería largo explicarlo y saltaría los límites de esta entrevista. Está históricamente demostrado. Recomiendo el Blog CONEXIÒN HABANA BERLÍN de un amigo investigador que lo desentraña. Pero, eso sucede donde quiera que hay cubanos. Está en el cerebro, en la esencia de ese animal con esos tentáculos que es la política del régimen y la historia de los últimos sesenta y tantos años de nuestro país, que es triste!

Desbandada– Es terrible, ¿no?

Ares Marrero– Es terrible. Yo lo digo constantemente, lo digo en mi poesía, hay un nivel de desgarramiento profundo en esa poesía, un dolor expreso… 

Desbandada– ¿Amargura?

Ares Marrero– Sí, probablemente hay halos de amargura, de rabia, de odio. Los poemas de Berlinario están constantemente haciendo alusión a los odios. Yo creo que el odio es una forma del miedo. Existen dos grandes grupos en que se concentran las emociones del Individuo. El AMOR Y EL MIEDO. Si alguien te dice que vive sin miedos, sé escéptico. Somos simples mortales.

Desbandada– El año pasado hubo una presentación en el Instituto Cervantes de un novelista de novela policíaca cubana, a la que no fuiste. Había cubanos, pero pocos, había muchos alemanes. El acto había creado mucha expectación. Cuba como isla, y Cuba como sistema siguen atrayendo el interés y creando expectación. 

Ares Marrero– En Cuba existía (no sé si aún lo mantienen porque ahora el régimen es más cínico, ya no se esconden, pero existió el Departamento América del Comité Central que reclutaba los cerebros más descollantes. Esos exégetas entretejieron lo que tú ahora llamas atracción por la isla. Pero es más que eso. Es una orfebrería perfecta. 

Desbandada– Estás hablando de propaganda en el exterior.

Ares Marrero– Es que no es solamente propaganda exterior. La palabra propaganda me parece poco. Es un mecanismo efectivo de represión, en el que se invierte dinero y recursos. Cuba exporta medios represivos y material humano altamente preparado para dicho ejercicio. Tipos entrenados para penetrar ideologías, partidos, países. Ocurrió en Nicaragua, en Venezuela, en África, hasta en España está ocurriendo. Fue la más grande creación del cerebro malévolo de Fidel Castro. La herencia sigue viva. Hoy las luchas intestinas en el país son por el poder. Por poseer la paradisíaca isla. Son genios del mal. Su vestimenta ideológica es eficaz, al punto que mencionas que, en el Instituto Cervantes se presentó Padura. Un heraldo del sistema, que no dice claramente que el responsable de la destrucción y la desidia es la dictadura, pero da la imagen de que no hay censura.  No es clever? Lo reciben con bombo y platillo. Lo harían con un heraldo del Partido Nazi? Cambiamos el tema?

Desbandada– Estábamos hablando del mundo cubano en Berlín, y cómo toda esa estructura ideológica sigue influyendo en la vida cotidiana de los cubanos estando tan lejos, ¿no?

Ares Marrero– Es que eso no es solamente en Berlín. Ocurre en cualquier ciudad donde haya asentamiento de cubanos. El problema cubano es tan complejo y con tantas aristas que llevaría horas desmenuzarlo. Tú me preguntabas que si eso influye en nuestra vida cotidiana y mi primer impulso fue decirte que no… porque instintivamente quiero alejarme, hacer valer ese “híbrido” que persigue instaurarse, establecerse aquí. Pero emocionalmente o incluso tras una reflexión rápida, digo “mi vida siempre estará influida” por eso. Alguien ha decido por mí que tengo que vivir  fuera de lo que fue mi país, lo que sigue siendo mi idioma, mi idiosincrasia. Y aunque ello se ha modificado, mi mayor rabia es que hayan destruido la nación. Eso es un crimen! Y quién se ocupa de eso? De que se haga justicia? De que las cosas cambien!? No importa cómo yo me manejé, lo transformé, no importa mi transculturación… Me gusta decir que convertí esa pérdida en un enriquecimiento, pero, ¿es eso real? Son preguntas que hay que re-formularse siempre porque las respuestas son variadas, infinitas, incluso fluctuantes. Dice el poema Cuba; es una herida que arde en el tiempo, abierta de costado a costado, que nunca cierra… Y es que no sabes nunca cuándo puede supurar de nuevo. Aunque hay un enriquecimiento. Indudablemente. Mira, la carrera del artista es difícil en cualquier parte, y si es, como en mi caso, tan asociada al idioma, más difícil aún.  Pero la necesidad de crear absorbe, se alimenta de todo cuanto está en tu entorno. Es así.

Lo que sí es indiscutible es que todo el que regresa de Cuba viene con niveles de irritación indecibles. Contando anécdotas de los absurdos que vivieron, del atraso y el destrozo, de que no pudieron sacar su propio dinero del banco, o narrando sobre las carencias, hasta de jabón o papel sanitario. Ya no hablemos de gasolina o comida. Qué decirte? Hay una oposición muy dinamitada. Movimientos de artistas profesionales reprimidos que resisten, hay una capa de profesionales que oxigenan al régimen con sus negocios (turbios y/o oficiales) pero la gran masa vive capeando la tragedia de la mesa vacía, de la vivienda y el transporte…Y el que está aquí, con su familia allá, (es la mayoría) no lo olvida. La paradoja es que, la economía se sostiene en remesas que vienen del exterior. No hablaré de negocios oficiales con transnacionales. Pero el cubano de “a pie” vive sumido en una agónica pobreza. 

Desbandada–  El último tema que quería tratar contigo es el teatro en Berlín en español. En DESBANDADA hemos publicado varias entrevistas, hemos hecho un poco de seguimiento de las propuestas que hay… 

Ares Marrero– Tuviste una frase que me la robé, que el teatro en español en Berlín se extingue como una cerilla. Yo tuve la oportunidad de ver una de las representaciones más serias que se han hecho. La única, diría yo. La muerte y la doncella. Si la llama se ha ido apagando, no hay seguimiento, es porque no hay recursos, o cuesta mucho conseguirlos. Los que se han lanzado a la empresa son aún inexpertos. Por otra parte, no hay un público que sostenga una taquilla que arroje continuidad. Los teatros en Berlín son, en su mayoría subvencionados. Y es en su idioma. La competencia es enorme. Basta ir una vez al Berliner Ensemble o al Maxim Gorki, o a cualquier otro. La diferencia de la factura es descomunal. Nosotros no tenemos infraestructura. Puede que haya gente con talento y ganas. Pero hace falta mucho más. Llevo casi treinta años aquí, conozco los laberintos… Cuando me refiero a un público, hablo de un público hispanoparlante interesado, educado en  materia teatral. Lo es el nuestro compuesto por migrantes? Hmmm. El teatro se alimenta directamente de eso, del público.  Los grandes teatros emblemáticos que te mencionaba tienen un público fijo, otro fluctuante, claro está… Y tienen sus asociaciones que le dan soporte. Yo misma he emprendido algo pero en el teatro alemán o como docente en escuelas alemanas, claro está. Alcanzar al gran público con subtítulos me parece una quimera y una ingenuidad. Puedes lograrlo un par de veces, pero no permanentemente. El lenguaje es inmanente al teatro. Eso no lo inventé yo… aunque puede hacerse teatro migrante como en el Ballhaus Naunystraße, que se ha establecido con ese perfil. 

Yo, precisamente en este momento de mi vida estoy enfrascada en hacer teatro profesional.  Es lo que me interesa sobre las tablas. Escribo varios espectáculos, monólogos y la obra de la que te hablé antes. Mi finalidad es hacer teatro iberoamericano pero en alemán. El nivel de dominio del idioma ahora sí me lo permite. No como actriz, yo no soy actriz de profesión, lo que estudié fue Dirección, Dramaturgia. Soy especialista en Artes Escénicas. Mi meta ahora, es esa. Trabajar en teatro profesional. Eso, desde luego, no excluye alguna puesta en español. De hecho estoy preparando algo en español, con dos actrices muy avezadas y textos míos. Puede que bilingüe. Veremos. Nada sería comparable con la alegría de poder trabajar  en mi lengua materna.

Desbandada– En Berlín hay un público que sigue los espectáculos de monólogos humorísticos que tienen mucha continuidad, desarrollados por Berlin es Impro, que han conseguido crear una mini estructura que les da continuidad. ¿Cómo lo ves? ¿Podría haber un teatro en español dirigido incluso a alemanes interesados? Por ejemplo, La muerte y la doncella se va a volver a representar en el Instituto Cervantes, con un debate posterior.

Ares Marrero– Creo que el problema fundamental es la financiación. Y el financiamiento sale de los fondos del Estado y de la taquilla. Buscarlo agota, y a veces desvía del foco principal, que es la creación en sí. La calidad y factura de esas puestas que has mencionado no tiene aún nivel profesional para competir con la escena teatral alemana de peso en esta ciudad. Esa es la esencia, la piedra angular para que se produzca de verdad una continuidad. Hay mediocridad. Del otro lado, luchar tanto para tres representaciones  y ahora una cuarta que ni siquiera será en un teatro… para tener derecho a financiamiento, no es jamón.  

Soy muy perfeccionista. Mi formación se produjo en escuelas muy sólidas. No resisto la mediocridad ni la inconsistencia. Tengo la suerte de que en mí habita la directora y la dramaturga. Es el binomio perfecto. Me gusta trabajar a nivel profesional. Por eso ejerzo la crítica desde dentro del proceso, para poder ofrecer soluciones en el momento del montaje. Lo otro es demasiado fácil. Sentarse en una butaca y discurrir sobre lo que otros hicieron? No es lo mío. Prefiero estar implicada en el grupo… Lo indispensable, lo que nos define, son los hechos, no las palabras. 

Yo creo en el poder transformador del teatro. El arte es contar una historia. Pero no cualquier historia. Una que impacte, que estremezca, que conmueva. Y para ello hay reglas estéticas muy claras. Volviendo a tu pregunta, yo no soy pitonisa, no tengo una bola de cristal, no sé si en Berlín puede cuajar un teatro en español. Sería mi sueño… Lo que sí sé con toda certeza es que, si eso ha de ocurrir, somos nosotros los responsables de llevarlo a vías de hecho. Es nuestra cultural. Es hermoso promoverla, darla a conocer con rigor y profesionalismo, porque contiene una riqueza indecible. Está sucediendo, hay brotes en sus inicios. Y quiero pensar que será imparable. En lo que a mí respecta, no dejaré que se extinga la llama. Ahora bien, el Teatro es un trabajo de equipo, como el cine. Escribir, pintar, tocar un instrumento puede hacerse solo. El teatro es la conjunción de todo eso. Entonces, sí, creo que es posible, porque de las dificultades se aprende. Como te dije antes: si el talento está, el deseo está, hay que trabajar, despojarse del ego innecesario… y el tiempo dirá! 

Desbandada– Muchas gracias por todo lo que nos has contado, y todo lo que queda por contar en futuras conversaciones.

Ares Marrero– Gracias a ustedes. Me alegro de que estén proliferando en la ciudad revistas como Desbandada.

Iñaki Tarrés

Un comentario sobre “Ares Marrero: tribulaciones de una dramaturga

  1. Es indudable que el exilio nos marca nuevos rumbos, a lugares remotos, exóticos, de climas diferentes, idiomas suyos, con sus culturas, sus formas para moverse en este mundo al que llegamos un dia, aun lugar determinado que nada tienen en común con lo nuestro excepto la condición humana.Y el idioma contenedor de todos nuestras habilidades para sortear esta nueva vida que de pronto nos saluda y ni eso sabemos, pero los cubanos como Ares Marrero, mujer, excepcional, triunfadora, busca insertarse en la patria de Goethe y tantos seres excepcionales, sabios, genios, ella confiesa que teme como buena humana sabe domesticar y vencer los miedos, ahí esta su valentía, su reto.
    A mi me asombra su obra, tanto que al leerla siento el orgullo de ser su paisana y del asombro `paso al plano sentimental a través de sus imágenes artísticas tan llenas de su forma de decir que a solo ella puede, la pasión , la rabia, el odio porque son sentimientos muy humanos que tocan todas las fibras y Ares llega y toca fondo.
    La entrevista te ata y no sales de ella porque la entrevistada está narrando todo lo que no le es ajeno al ser humano, ahí su universalidad, su pasión , su sensibilidad que sientes a flor de piel, pero cuando aborda el tema del exilio que parece marcar los siglos XX y XXI, sientes que el mundo que ella nos recrea a través de su poesía y su teatro, (he leido mas sus versos) es el destino de nosotros los terrícolas del milenio y ella lo sabe bien.

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