Patinetes eléctricos, ¿son realmente sostenibles?

Seguramente habrás visto cómo en poco tiempo en Berlín han proliferado los patinetes eléctricos (también denominados monopatines eléctricos, vehículos de movilidad personal (VMP) o E-Roller, para los más germanizados) cual explosión de caracoles tras una tormenta de verano. Sin entrar en el debate sobre su incidencia en la seguridad vial en su interacción con personas y bicicletas, trataré de responder a algunas cuestiones básicas con el fin de arrojar luz en el debate sobre si se trata de una medida sostenible, o por el contrario si no es más que otro invento para fomentar el consumo, y de paso el enriquecimiento de ciertos grupos. A continuación, mostraré dos afirmaciones que he leído y escuchado en medios de comunicación, así como en diversas conversaciones informales y analizaré su veracidad respecto a este nuevo medio de transporte.


1.Los patinetes eléctricos no consumen combustibles fósiles, sino electricidad. Esto les hace mucho más sostenibles. 

Esta afirmación solo sería cierta en el caso de que la electricidad proviniese de fuentes renovables, o de fuentes no renovables que no impliquen grandes emisiones de CO2 (ej. energía nuclear). En el caso de Alemania, país que decidió abandonar la energía nuclear progresivamente (actualmente tan solo el 12% de la energía consumida proviene de esta fuente), la energía debería proceder, por tanto, fundamentalmente de fuentes renovables. Aunque Alemania es uno de los países del mundo con mayor proporción de producción eléctrica proveniente de energías renovables, ésta tan solo representa un 35% del total (datos oficiales de 2018), un porcentaje muy similar al que representa tan solo la quema de carbón (lignito y hulla, Braunkohle y Steinkohle), sin contar la quema de productos derivados del petróleo (Mineralölprodukte, 1%) y el gas natural (Erdgas, 13%). Por tanto, el hecho de que un vehículo funcione a base de energía eléctrica no lo hace sostenible per se, sino que en último término dependerá de la fuente primaria de energía que use.

Fuente: Bruttostromerzeugung in Deutschland ab 1990 nach Energieträgern.

También conviene saber que aunque los patinetes se mueven con electricidad, el proceso para recargarlos incluye a personas recorriendo la ciudad con furgonetas para recoger los que tienen la batería agotada. Los juicers, que es como se conoce a estas personas, trabajan con las mismos modelos  precarios que otras empresas de la “nueva economía” (Uber, Deliveroo, etc…). Algunas de estas empresas ofrecen 4 Euros por cada patinete a los juicers. Para ello deberán recogerlos de la calle con sus propios vehículos (y pagarse la gasolina), recargarlos en su propia casa y devolverlos a puntos determinados de la ciudad. Si los patinetes no son devueltos puntualmente, cobrarán la mitad.


2.Los patinetes eléctricos reducen el uso del coche, por lo que se evitan emisiones de gases contaminantes a la atmósfera

Aunque todavía no existen estadísticas fiables sobre el perfil del usuario de los patinetes, una de las primeras encuestas, realizada por el RACC en Barcelona, señala que un 33% de los usuarios de los patinetes eléctricos proceden del transporte público, un 28% eran peatones y un 13% de los viajes provienen de la bicicleta. La encuesta resalta que únicamente el 10% de los viajes proceden del coche o la moto.  Una primera aproximación desde el sentido común es pensar que los usuarios de coche son bastante reacios a sustituirlo por otros medios de transporte, especialmente cuando ello implica la exposición a las condiciones meteorológicas, que en Berlín pueden ser realmente adversas. En el caso de las motos, éstas son más rápidas que los patinetes eléctricos y poseen las mismas ventajas que ellos en términos de facilidad de movilidad, por lo que no supondría un incentivo para su sustitución. El resultado es claro: usuarios que abandonan el transporte público o el caminar, por el uso de los patinetes eléctricos. 

Ahora bien, dónde podría suponer la implantación de estos vehículos un beneficio ambiental? Pues en aquellos lugares en los que, por diversas causas, no existe un sistema de transporte público adecuado. Por ejemplo, en pequeños municipios con una orografía del terreno abrupta (ej. localidades en montaña o valle) que no cuentan con financiación para crear un sistema de transporte público eficiente y donde el uso de la bicicleta resulta complicado. También podrían ser de utilidad en aquellos momentos en los cuales el transporte público no esté en funcionamiento. Por ejemplo, por la noche. Muchas personas se ven obligadas a usar el coche o la moto para desplazarse por la noche debido a la falta de transporte público a esas horas. 

Por tanto, en Berlín y en ciudades con un sistema de transporte público relativamente bien implantado, la respuesta es clara, los patinetes eléctricos no suponen un beneficio ambiental respecto a la situación actual, no son sostenibles, sino que suponen un incremento en las emisiones de CO2 a la atmósfera. Han sido creados con una vocación eminentemente urbana, y en Berlín tenemos numerosas posibilidades para desplazarnos: bicicleta, U-bahn, S-bahn, o bus. La pregunta es: si no hay beneficio ambiental, entonces, ¿qué tipo de beneficio hay, y quién se beneficia de ello? La reflexión te la dejo a ti.

Fotografía de Kuma Kum en Unsplash

José Luis Vicente Vicente

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